sábado, 4 de julio de 2009

Sobre lo elemental de ser venezolano...(II)

Quien es más importante: ¿La constitución o el pueblo?

Esto viene a relucir justo en este instante, porque dejarlo para después seria un error. la pregunta en cuestión guarda mas información de la que podemos quizás imaginar en un principio.
Plantearnos esa pregunta significa dos cosas como mínimo: una, que no tenemos claro lo que es la idea de alma escrita de la nación, porque se supone que nosotros mismos la escribimos y/o aceptamos en referéndum, o dos, que vemos a la constitución como algo extraño o ajeno a nosotros, como si de una imposición extranjera se tratase.
Sobre esto último, si me dijeran que el año pasado nos independizamos de España, eso último podría ser cierto, pero sabemos que eso ocurrió, hace un buen rato. Decir que los estadounidenses son los artífices de tal obra, seria tan cierto entonces como decir ahora que está inspirada en los cubanos. En ambas circunstancias, estaríamos ante la evidencia de que sólo seríamos un montón de patéticas criaturas manejadas desde afuera, siempre.
Sin duda, la constitución está por encima del pueblo para su aplicación, pero por debajo de éste para su modificación y adecuación al "alma" de las nuevas generaciones de venezolanos.
Si, se que no es fácil entender; creo que esta dificultad es natural que la tengamos, porque nunca hablamos de esto...

Quizás, en mis limitados recursos personales, deba hacer uso de una alegoría para expresarme mejor: Imaginémos una asociación "equis", donde para entrar, se deba cumplir con ciertos requisitos: primero debes ser honesto; segundo, debes leer los estatutos en el acta constitutiva de esta asociación, así como su visión y propósito. Tercero, debes aprenderte y cumplir los reglamentos vigentes para no sufrir penalidades, y asi gozar de todos los beneficios.

Bueno, ¡lo mismo ocurre con el país!

La única diferencia es que la mayoría de nosotros nacemos dentro de la asociación, y una minoría viene desde otras naciones, en calidad de "socios" legales, aunque, -admitamoslo-, en Venezuela, muchos socios están... "colaos" (!).

Los estatutos y reglamentos de la asociación, son el equivalente de la constitución y las leyes en la nación.
Como todos pensamos cosas distintas, porque es algo inherente a la naturaleza humana, los que aquí vivimos estamos asociados, (voluntariamente, porque de lo contrario siempre somos libres para irnos...) para seguir un espíritu común, así como reglas comunes, creando así el cuerpo del llamado interés colectivo, que idealmente, debe ser también el interés de la nación (cuando se funde este con la experiencia del pasado y el cuidadoso diseño del futuro para nuestros hijos y demás generaciones...).
Por eso las reglas del juego se colocan en momentos de "cabezas frías", porque sabemos por experiencia simple y personal, que decidir con "cabezas calientes", no nos lleva casi nunca a caminos que reflejen la sabiduría que la experiencia da.
Al crear las reglas claras que tenemos, -y que a veces obstinadamente nos negamos a acatar-, estamos garantizando que, el verdadero poder popular, es el poder de uno. Cuando las necesidades y planteamientos de cada uno de los que vivimos aquí, son escuchados y atendidos en justa ley y regla, en ese momento se está satisfaciendo las necesidades y planteamientos del pueblo, de donde nació el interés colectivo que nos llevo a sentir primero, y a luego plasmar, como rumbo a seguir, el alma escrita de la nación, llamada constitución.



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