jueves, 6 de agosto de 2009

Sobre los partidos políticos o el… “metete en este club para poder llegar al poder”

¡Otro tema delicado!

Hace algunas semanas brevemente escribí sobre la idea que los partidos políticos nos han vendido como verdades absolutas, sobre su papel fundamental, protagónico e insustituible” en nuestro sistema político. ¡Tonterías!

Lo que nos han es engañado continuamente, alegando esas cosas, mientras que la verdad es que sólo son clubes de poder, donde antes para ser presidente de la república, tenias que empezar por ser pegador ilegal de propaganda política en cuanta pared encontraras, pasado por asistente, secretario, delfín y no se que cuantas cosas mas. Al final ya estabas curtido en marranerías y triquiñuelas!

¡Ah!, ahora para llegar a ser presidente, tienes que esperar que muera de viejo el que esta en funciones, y de paso, te debes meter en su club, para aleccionarte bien sobre como ser parte indistinguible y anónima del colectivo que peregrina eternamente, como hormigas obreras, dentro del club de poder de moda actualmente. Puedes llegar a ser jefe en ese mundillo, ¡pero nunca presidente!

(No sea tomado esto con nombre y apellido, pues no es mi intención; el actual ciudadano presidente a cumplido sus periodos en justa ley.)

Eso si: ¡Nadie ni nada está por encima de la constitución y las leyes; sólo Dios!

Los partidos políticos a lo sumo, deben ser organizaciones absolutamente transparentes, donde mediante la asociación de ideas y la agrupación de esfuerzos coordinados, una opción política le pueda ser presentada a todos los venezolanos para que estos últimos puedan elegir durante una elección de funcionarios.

Las democracias requieren más de las ideas de los hombres, que de las fidelidades de estos, sometidos en ese caso a las verdaderas cúpulas del poder, que caracterizan a todos los partidos (clubes) políticos.

Hay tremenda falla al ver que un hombre con buenas ideas y actitudes, si es independiente, esta muerto políticamente. Esto no puede ser. Ni hablar de los miles de millones que le entran durante una campaña a un partido (club) y de su candidato, para que cuando gane, pues...ya Uds. saben!

Baños de humildad, decencia y honradez es la receta que hemos de entregarles para que puedan asumir un verdadero rol en la sociedad. La profunda atomización, -mas que división-, resulta patética al verla desde el exterior de nuestras fronteras. No es posible que existan cientos de partidos(clubes) políticos en Venezuela, pero los hay. Es casi ridículo. Con semejante atomización de fuerzas, no es posible avanzar en una sola dirección. Ya con dos es difícil, como veíamos en el ejemplo del bote con los dos remos; eso a menos que justo luego de las elecciones, conocido el ganador para ese período, todas las personas que usaron a los partidos políticos involucrados (¡que no pueden ser cientos; ni siquiera decenas!) para expresar sus alternativas, cierren filas para apoyar a la opción ganadora, a sabiendas que es el imperio de la ley, el que dicta el correcto proceder.

Lo escribo y pareciera a ratos, que son idealismos inalcanzables. Ante eso no hago más que recordar que justamente, ¡los idealismos llevaron a Simón Bolívar a soñar con una patria independiente y justa, y vean lo que logró!:

"Juro por Dios, juro por mis padres y juro por mi honor que no descansaré mientras viva hasta que haya liberado a mi patria."

Por esta razón, es que los partidos (clubes) políticos deben ser dimensionados adecuadamente, y “forzados” a entrar en el contexto correcto de la constitución y las leyes.

Nadie puede formar un partido (club) de estos, con el pretexto de formar “al nuevo hombre”, o para respaldar una única "y verdadera" opción para la nación. Un hombre, mucho menos puede ser artífice de la idea, guía exclusivo de ella y ejecutor único de sus designios, pues nuevamente, como decía el Libertador:

"Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos."

Así son los partidos, con estructuras rídidas y verticales, como si de un modelo militar se tratase, indicando a todos lo que ha de hacerse y pensarse. Y... ¡aayy del que no esté en el partido! (club...)

Ya hemos visto, en reiteradas oportunidades, como los extremos del comportamiento humano, suelen ser desacertados, como mínimo. Toda estructura política debe estar fundada en los más altos valores humanos, para con ello fomentar la reflexión en tiempos de paz, y la ejecución estricta de la ley, en tiempos de coyunturas.

Una vez más, cito a S. Bolívar, pues no es necesario más:

“La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan.”

No nos agobiemos ante tantas injusticias, y ante tantas palabras arrojadas al río de los lamentos; nuestras fallas son tan importantes como nuestros aciertos. Aprendamos, insisto, de nuestros errores, y hagamos de los pocos partidos políticos que deben existir, canales justos por donde las ideas nacidas del crisol de la venezolanidad, puedan hacerse llegar a todos por igual. ¡Optimismo ante todo!

¡Son tus ideas y tu capacidad de llegar a acuerdos honorables los que valen, no lo que diga el partido (club)!

¿Necesitamos un "partido(club) fuerte"?; ¡mentiras!; lo que se necesitan son venezolanos fuertes y claros, a los que les "vibre" la venezolanidad y la constitución por dentro!

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