viernes, 7 de agosto de 2009

No funciona bien un municipio?: dividelo en dos y duplica la cantidad de politicos!

Suena quizás gracioso, pero no lo es; es la realidad que ha vivido Venezuela desde que comenzó con el pie izquierdo, la descentralización.

Caracas es el mejor ejemplo que tenemos para resaltar la división resultante, no de la búsqueda de mayor eficiencia, sino de la apertura de espacios políticos vírgenes, donde el juego favorito del político venezolano, -construir burocracia inútil-, se puede jugar a placer.

Sólo pensemos en términos sencillos mas no simplistas: En cuantos “municipios" o "alcaldías", está divida New York, o ciudad de México?. Amigos mios; en esas ciudades, de casi tantos millones de habitantes como nuestro país, se elije a un solo alcalde.

Que nos diferencia de ellos?; el pretexto fue justamente democratizar y armonizar la ciudad, pero la resultante a sido un lanzar de cuchillos en todas direcciones, con el consiguiente gasto inútil de recursos duplicados.

Lo mismo que Caracas, por lo menos recuerdo pasó también en Maracaibo (la segunda ciudad del país); allí decidieron partir en dos a la ciudad, dándole autonomía a San Francisco, en el sector sur, cuando lo que pedían los habitantes de allí, era eficiencia en los servicios.

Resultado: doble burocracia para una ciudad que en su conjunto, no llega a dos millones de habitantes seguramente.

Es un poco como jugar a la casita de niños: si el niños mandón no quería dejar de ser el jefe de la casa, pues levantábamos otra sabana como techo y armábamos otra casa!. Así pues, jugamos a los políticos eficientes, cuando en la realidad solo dilapidamos recursos.

Al presidente actualmente en funciones se le criticó en su momento la idea de la reorganización del territorio, pero habría que preguntarse con justicia, si ello no sería necesario, aunque fuera parcialmente, ante la cantidad de divisiones que se han dado por mano de políticos regionales y municipales, con el visto bueno de la asamblea y antes, del congreso de la república..

Ahora se habla por ahí, que los municipios y gobernaciones son "reinos" que deben ser casi que tumbados. Lo que se olvida siempre, es que nunca se ha llamado, y menos funcionado, el consejo federal de gobierno, que buscaba justamente, mantener la coordinación nacional. Pero esa es otra historia...

Regresando al tema, un organismo sano, cuando sus células se dividen sin control, sabemos que está a las puertas de un cáncer. ¿le estará ocurriendo lo mismo al país?

Como el canal de comunicación entre los funcionarios y el colectivo se ha deteriorado enormemente, la solución simplemente no llega de la mano de optimizaciones de procesos, sino por el contrario, de la duplicación de los mismos. Es lo que decíamos hace unos días: se crea una burocracia paralela, donde incluso, cuando de trabajo voluntario se trata, la mitad cobra sin trabajar, y la otra mitad trabaja sin cobrar, siendo el caso de las figuras ciudadanas o civiles, como las juntas comunales y otras.
Si lo vemos bien, es como una forma de corrupción con la que nos hemos impregnado: es casi la manera subconsciente de hacer un canal mas directo entre el que pide algo, y el que lo puede dar; en una especie de: "...yo conozco a alguien que nos puede ayudar sin tener que hacer cola..."

Mientras decimos estas cosas, naturalmente, más de un político saltará a cortarse las venas por semejante "ofensa", pero claro, no podríamos esperar otra cosa de quien se benefició de dichas divisiones y "atajos".

En algún momento deberemos sentarnos a reevaluar toda aquella división así como el origen de ellas, y juntar algunas partes.

Somos una nación grande en el potencial humano presente, pero pequeña en términos de territorio y aún más pequeña en términos de sensatez político-territorial.

Esto sin contar otras particularidades que se dan entre varios estados del país, donde aún existen "litigios fronterizos", como el caso de los de Merida y Trujillo, para con el Zulia, por citar alguno. Hermanos queriendo apropiarse de lo del otro. Parecieran chicos malcriados diciendo: “…papá me quería más que a ti, y por eso me corresponde más de su casa a mi”; es en realidad el clamor llorón de sectores de la nación que aún ven división y provecho, en lo que debería ser una monolítica estructura de eficiencia y venezolanidad, ajena a regionalismos egoístas, desviados de los valores auténticos y superiores de una región.

El caso es que no pueden seguirse creando zonas humanas artificialmente, dividiendo donde la gente lo que necesita son servidores públicos eficientes, entregados de lleno a extraer para el beneficio de todos, el mayor provecho a cada bolívar que como presupuesto se posea. Primero deben ser funcionarios servidores, antes que políticos serviles a sus propias parcelas/clubes (partidos) de poder.

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