lunes, 24 de febrero de 2014

No se que es peor: La barbarie hacia los animales heridos en plena carretera, o la posibilidad de que tropas cubanas estén en el territorio.

Siguen los acontecimientos desarrollándose sin un rumbo claro en lo que a una tercera vía estratégica se refiere, necesaria para salir del atolladero político donde el oposicionismo y el oficialismo nos mantienen desde hace ya varios años. Sin embargo, son varias las cosas que llaman la atención, y no porque sean positivas: Los fallecidos, los heridos, la muerte del ganado que tuvo la desventura de volcarse con el camión que los llevaba, y la posible presencia de tropas cubanas en suelo venezolano, sin autorización constitucional para ello.

Quiero protestar de forma total ante el caradurismo gubernamental ante lo que considero un mediocre manejo de la situación, y de lo que por donde lo mire, resulta un brutal ataque con equipos militares y cartuchos que no son para nada, de fuego no letal. No hay diferencia entre un viejo fusil FAL 7,56, y una escopeta de repetición disparada a menos de 5 metros de distancia con proyectil metálico. La muerte y las lesiones son inevitables cuando se usan las mismas actitudes, -o quizás peores-, que aquel terrible 27 de febrero.

Ahora bien, lo de hace unos días en la carretera Morón-Coro, no tiene nombre. No hay excusa para semejante desprecio ante el sufrimiento de un animal que ha sido víctima de un accidente automotor.  La falta de autoridad, -como la falta de un valor que frene los impulsos salvajes de caerle encima a cualquier cosa que se accidente en la vía, cual escena de una película apocalíptica post guerra atómica-, dejan ver el estado mental de la sociedad, allá donde le dejan suelta a sus anchas. Entiendo que la mayoría de los dueños de grandes explotaciones pecuarias han sido tradicionalmente gente “explotadora” de los humildes trabajadores que ellos contratan, pero eso aun así no da derecho a que se tome a un animal herido o vivo en todo caso, y que como turba eufórica por el festín ante sus ojos, (si ello es posible), le rodeen y le sacrifiquen  en el altar del dios de la estupidez.

¿Dónde quedó la línea de lo ético y moralmente correcto?

Por ultimo, el espinoso asunto de dispersos y aún sin evidencia informes que indican que grupos elites de fuerzas militares cubanas podrían estar en el país, es tema extremadamente serio, pues resulta obvio que si fuese cierto ello tan solo en un 10%, estaríamos ante una traición a la patria reiterada, que exigiría la detención y enjuiciamiento de todo aquel que sabiéndolo, no lo denunció, lo cual seguramente salpicaría hasta el bigote al mismísimo Maduro.

Desde los tiempos de Hugo Chávez, el cinismo se instaló cómodamente en Miraflores, al expulsar a los asesores gringos, solo para darles esos puestos a los asesores cubanos, y eso compatriotas, es pura porquería injerencista.

Tener a elementos cubanos pululando por todo el país en un sinfín de actividades que estratégicamente son vitales para la nación, es tan corrosivo para el orgullo nacional, como si de cualquier otra nacionalidad se tratara.

Entiendan que esto no significa ser radical-nacionalista:
¡Significa gritarles a todos ustedes que necesitamos encargarnos de nosotros mismos para poder salir realmente adelante!

Yo entiendo a los cubanos, que necesitan empoderarse de todo aquello que les sea útil para su país. Es lo que hacen todas las naciones cuando se refiere a otras, incluyéndonos a nosotros, pues hemos abordado a otras naciones siempre con intereses políticos propios de por medio: Esa es por lo menos la justificación menos “dolorosa” cuando pensamos en los millones de dólares que hemos entregado al exterior, sin que necesariamente todo ese dinero llegue a gente necesitada en realidad.

Seguimos la marcha a paso forzado hacia el gran choque nacional; el impacto que dejará desnudos a todos a quienes con argumentos fútiles, pretenden justificar el deplorable estado de las cosas por efecto de una falsa división que nunca debió llegar a ser tal.

No hay opción sensata que no se mantenga a igual distancia del oposicionismo y del oficialismo; No hay manera de que ellos resuelvan el problema.


Seguiremos contemplando como la Guardia Nacional ya no es “del pueblo”, mientras la mayor interrogante que va construyéndose a nuestro alrededor, es sobre quién planteará el verdadero camino del equilibrio social (y por cierto, allí sí que bolivariano y cristiano), en Venezuela.

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