domingo, 7 de diciembre de 2014

Cuando Maduro asegura que Petrocaribe está blindado, es porque no conoce otra forma de mantenerse en el poder

Quisiera poder decir que Petrocaribe es un aporte de solidaridad de una Venezuela desarrollada, fuerte, de identidad y política de justicia social no injerencista más que comprobada, reflejo de una sociedad nacional consolidada, de gobiernos alternativos e instituciones que mantienen un control férreo sobre las ayudas que nuestro país ofrecería a países menos afortunados que nosotros,pero...

...ni de lejos puedo decir tal cosa: lo que tenemos por delante desde hace ya demasiados años, es una sangría de recursos y dinero que no ha tenido control alguno en su beneficio social final, y más bien ha servido con casi certeza, para extender por el caribe la noción de que se pueden enriquecer pocos, a costillas de muchos.

Por eso el Jaime Lusinchi de la quinta república, el adjudicado sin ética alguna por el CNE, el Sr. Nicolás Maduro, no duda dos veces en afirmar con vehemencia la necesidad de mantener blindada la relación y acuerdo engendrado en su momento por Hugo Chávez, y esto como única manera de mantener el poder: Blindando, fortaleciendo todos y cada uno de los lazos militares, diplomáticos, económicos y políticos, que como red de seguridad bajo un trapecista circense, garantizaría la supervivencia ante la probable caída al vacío.

Chávez aprendió que se puede mantener el país "pegado" desde afuera, sin necesidad de estar "adherido" por dentro. Ahora Maduro requiere mantener esa pegatina externa llamada Petrocaribe, Unasur, Mercosur. Todas ofrecen lo mismo: Falsa legitimidad. La noción de que el apoyo de otro país es suficiente para mantener a nuestro gobierno "legalmente" (pero sin ética demostrable), elegido, sin considerar que esos mismo gobiernos y pueblos estén marchando por idéntico desierto donde desfallecemos, es una noción que pocos comprenden aún.

Petrocaribe es una opción de apoyo valida, únicamente si no es a costa de nuestro propio progreso, a la sombra de una pasmosa corrupción moral y económica.

Unasur es valida como opción de defensa Suramericana, siempre y cuando TODOS los gobiernos sean eticamente legítimos, y no existan desavenencias territoriales (como la que existe entre Guayana y Venezuela), que puedan enviar a dos "hermanos suramericanos", al mismísimo infierno de la guerra.

Mercosur es útil a condición de que los mercados internos naturales de la poca producción nacional, no sea aplastados por los gigantes con quienes nos reunimos y cuyo principal interés, es justamente conseguir mercados para colocar la producción nacional propia.

Por estas cosas es que la noción simplista y romántica de hermandad latinoamericana, ha resultado devastadora para un país como el nuestro, disuelto en profundas divisiones internas, que han aplastado, -demolido-, las más elementales concepciones propias de venezolanidad. Cuba, Nicaragua, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Guyana, Argentina,   -entre otros-, lo saben, pero nunca abrirán la jeta para decir algo que perjudicaría sus propios aparatos industriales, políticos y hasta territoriales (caso próximo de Guayana).

Así de simple, crudo y áspero. Incluso la supuesta oposición venezolana, devastada por la cadena de consecuencias resultantes de su propio egoísmo y egocentrismo, guardan silencio antes estas realidad, en parte porque algunos la desconocen, y en parte porque quienes están al tanto, aspiran que una vez pasado este gobierno (según ellos), podrán hacer nuevos negocios con estos mismos países. Pernicioso y fatal circulo de miserias humanas, resumido y concentrado en lo interno de nuestro territorio...

En verdad que lo único que sorprende en Venezuela, es como la gente justifica y tolera cada estupidez gubernamental y de oposición, con la que construyen sin pensarlo mucho, ladrillo a ladrillo, y hasta con sudor, la cripta de su propio entierro como sociedad.

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