martes, 18 de agosto de 2015

La verdadera alianza perfecta, es la de todos los venezolanos.

Lejos están personeros políticos de oficialismo (Jorge Rodríguez), o del oposicionismo (Jesús Torrealba o Henry R. Allup) de la verdad y la realidad, cuando con grandilocuentes discursos, anuncias alianzas perfectas que seguramente según ellos, los llevará a la victoria política electoral igualmente “perfecta”.
Y no, no es coincidencia que esa afición a utilizar la palabra “perfecta” sea compartida por oposición y oficialismo: Todos ellos están de una forma u otra relacionados con el poder en Venezuela, y solo reflejan con sus discursos, la particular visión que tienen de lo que es “perfecto”, “exitoso” o “justo”.

Decir “perfecto”, es sumirse en la arrogancia de quien concibe el mundo únicamente desde la perspectiva de sus propios intereses.

No hay nada perfecto en la manera en que se están haciendo las cosas; no lo tiene la manera en que se hizo en los ochenta y noventa; tampoco en la primera década de los dos mil, y muchísimo menos, vemos alguna connotación que evoque semejante termino, en el presente gobierno del adjudicado por el CNE (que no por el pueblo), Nicolás Maduro.

No hay un ápice de humildad en el verbo político que predomina en Venezuela al presente, como no lo hubo en las últimas décadas; solo hemos sido testigos,- convidados de piedra, si lo prefieren-, en esta fatigosa arenga de políticos ávidos por figurar y conseguir cuotas de poder político, capaces de ser transadas posterior y silenciosamente, por beneficios económicos preferiblemente en dólares.

No logramos dar pie con bola, porque no logramos tampoco crear un verdadero sistema operacional, con un único propósito republicano, entre los diferentes componentes que constitucionalmente están llamados a interoperar para conseguir un único y permanente propósito: la confianza nacional en un valor institucional de justicia e identidad por encima de todos nosotros.

No existirá alianza perfecta en Venezuela, en tanto constituya su población, publico para dos espectáculos políticos distintos, pero presentados al mismo tiempo, como si de un multiteatro se tratara.
Al principio de este blog les decía que no puede haber dos remeros en un mismo bote, remando tercamente en direcciones contrarias, sin obtener únicamente como resultado a una embarcación girando inútilmente sobre el mismo punto, mientras que “corrientes” más fuertes que ellos dos en su antagonismo “perfecto”, los llevan juntos hacia un destino incierto.

Así estamos como nación: partida en dos trozos, cada una tirando en dirección opuesta, mientras que cada individuo en las respectivas mitades, desenfadadamente, y considerándose “afortunado por su suerte y viveza”, recoge egoístamente del suelo las migajas que la lucha por el control de las riquezas en los niveles del verdadero poder, dejan caer al suelo, un poco por descuido, y otro poco por premeditación.

No hay alianza perfecta, sin una sociedad que se una bajo un mismo propósito, aun sabiendo que diferirán en las personas que deseen llevar a los cargos de elección popular para ejecutar la estrategia consensuada.

No le crean a esos individuos (e “individuas”, como seguramente diría el Sr. Presidente adjudicado), o agrupaciones políticas que se rasgan las vestiduras cuando en realidad solo buscan el poder por los beneficios que ofrecen para ellos mismos, mientras utilizan palabras, frases y oraciones que nos permiten detectar sus verdaderas intenciones:
alianza perfecta”; “por amor al pueblo”; “poder popular”; “enchufados”; “comunas”; “expropiado”; “misiones”; “gratis”; “zonas de paz”;  “por mi comandante supremo”; “SIMADI”; “gasolina gratis”; “somos un gobierno que lucha contra la corrupción”; “todo ha sido por el pueblo”; “unión cívico militar”; “general ministro”; “el pueblo es chavista”; “el pueblo todo me apoya”; “aprobado”; “solo ellos han sido corruptos”; “el pueblo manda y nosotros obedecemos”; “elecciones limpias y cristalinas”; “registro electoral depurado y perfecto”; “fiscal”; “defensor del pueblo”; “justa inhabilitación”; “se hizo justicia”; “nosotros defendemos el Esequibo”; “consenso de base”, “elección de base”; “ser rico es malo”, entre otras…

No lo olviden compatriotas: Solo hay una alianza perfecta, y es la resultante de toda una sociedad sensibilizada ante cada uno de sus problemas, decidida a buscarles solución bajo la sombra justa de la institucionalidad republicana que hemos elegido para la Venezuela que deseamos dejarle a nuestros hijos.

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