martes, 18 de agosto de 2015

Es simple: Mientras Roy Chaderton siga siendo embajador, la ética está desaparecida del gobierno.

Vamos para seis meses desde que este funcionario, (como ejemplo “supremo” de aquellos que detentando cargos públicos notorios, pueden violar la más elemental forma de ética y aún seguir impunes), expresara con los términos más soeces posibles aquel desprecio por quienes le adversan, y aun así logra mantenerse inamovible en el alto gobierno, como muestra fehaciente de que quienes le rodean, aceptan y convalidan dicho lenguaje y actitud.

Entiendan que esto es un asunto elemental; tanto como lo es en una familia, el que un hijo/hija maldiga sentada o sentado a la mesa, y los padres no hagan nada para corregirlo y hacerle ver su falta.

Si existe otra escala para medir la desfachatez social y gubernamental que existe, es precisamente esta situación, y desde ya propongo que graduemos este nuevo instrumento con la “Escala Chaderton”


(P.D: La escala de inutilidad, propongo que la establezcamos en grados “Maduros”; la del caradurismo, debería venir en grados “Cabello”)

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