viernes, 15 de abril de 2016

Se acabó la espera. Ya Maduro puede ser revocado

No hay más pretextos; no hay mas escusas; nada más que esperar ni que argumentar en contra: O se activa el referéndum revocatorio de Nicolás Maduro de inmediato, o estaremos ante una nueva prueba irrefutable de que estamos frente a una dictadura moderna, maquillada de democracia tropical.

Maduro ha sido y sigue siendo con intensidad inaudita, un ser incapaz de llevar las riendas de un gobierno; cada día adicional es un castigo enorme para todo el país, en buena parte por sus propias torpezas políticas y sociales.
REVOCAR es la única salida, aunque sea para caer en otro seguramente no mucho mejor que este, pero necesario es arriesgarnos y salir de esta "NADA" inútil y retrograda en la que estamos todos.

Decidan si van a seguir aguantando o van a tomar las riendas de sus existencias como componentes de una sociedad nacional.

domingo, 3 de abril de 2016

10 días para activar el referéndum al incompetente de Maduro: ¿Alguien hará algo?

Si existiera un concepto denominado "Nada Negativa", eso describiría lo que ocurre en Venezuela; La inutilidad comiéndose a si misma.
El punto es sin embargo, que absolutamente nada cambiará si Nicolás Maduro no sale del gobierno junto a todos sus cómplices, para ponerse a la orden de una justicia que si funcione; el referéndum revocatorio es totalmente necesario para no caer en el caos de las salidas inconstitucionales, y SOLAMENTE LE QUEDAN 10 DÍAS A LOS POLÍTICOS Y FUNCIONARIOS, PARA SER HONESTOS Y ÉTICOS AUNQUE SEA UNA VEZ EN SUS VIDAS.

Les digo que si esta gente no nos permite activar el mecanismo constitucional del referéndum, -y nosotros lo aceptamos mansamente-, pues estará plenamente justificado ante la historia, que Venezuela sucumba en medio de los excrementos de su propia miseria social y humana.

Si no se activa lo constitucional, será lo inconstitucional lo que reemplace cualquier sentido elevado de moral que pueda quedar entre nosotros. Seremos tan culpables de todo esto, como lo fueron en su momento los alemanes por encumbrar a Adolf Hitler en el poder de Alemania en los años 30 del siglo pasado, con todas las consecuencias vividas posteriormente.

10 DÍAS ES TODO LO QUE TENEMOS PARA COMENZAR un cambio sensato, sin tener que derramar más sangre de la que ya tiñe las calles de nuestras ciudades. Puedo aguantar un poco mas de deshonra y de dolor por no conseguir alimentar plenamente a mi familia, mientras la sociedad se hace una sola mafia en el negocio del bachaqueo, pero no quiero aceptar ni un día más a este inútil que Chávez nos propuso como presidente, y que la inmoralidad permitió que ascendiera a este cargo de la mano de una dudosa "mayoria" de mitad mas uno.

10 dias para que la inmoralidad comience ha desaparecer, porque sino, lo que desaparera como pais, sera Venezuela, y TODOS seremos culpables.


jueves, 24 de marzo de 2016

21 días / tres semanas para activar el referéndum revocatorio a Maduro. ¿Los políticos, cumplirán nuestras exigencias?

Estoy escéptico; no creo en los políticos ni confío en ellos: Ni les doy el encargo de botar la basura de mi casa, pues seguro la riegan a mis espaldas o la negocian con algún vecino para ocultarla y que yo crea que la botaron, para así ganarse mi favor al momento de una elección.
Si nosotros fuimos los que elegimos a los políticos que detentaron -y detentan- funciones de gobierno, nosotros somos entonces los responsables de esta debacle; no tanto porque nos engañaran ocultando sus verdaderas intenciones de aprovecharse del cargo y del poder asociado a este, sino por no haber intentado ni siquiera el procurar controlar a los que fueron electos mediante los instrumentos creados constitucionalmente para tal efecto. Les dejamos muchas “salidas de emergencias”,  “atajos” y “limbos jurídicos” disponibles y abiertos en la constituccion aprobada, y resulto ello en un abuso sistemático del poder administrado por parte de todos esos personajes, trayendo como nefasta consecuencia el secuestro del sistema democrático, metamorfoseado en un parapeto que no por estar llenos de elecciones, refleja la voluntad de la sociedad que elije.
Por esta razón es que ahora tengo profundas dudas sobre si el instrumento del referéndum revocatorio actuará y operará de acuerdo a nuestras voluntades y designios, para cuando el próximo 15 de Abril, se cumplan 3 años desde que el incapaz de Maduro fue “electo” (cosa que aún dudo), presidente “constitucional” de Venezuela y éste fuera adjudicado por el CNE.
El parapeto democrático resultante tras la deformación del espíritu constitucional del 99, (trabajo comenzado por el mismo Chávez cuando violentó el espíritu constitucional para realizar un segundo e inmediato referéndum consultivo), trajo como consecuencia que la “ventana” abierta para revocar a Maduro -y cambiar totalmente el gobierno que preside-, no dure más de seis meses, y ello implica que los políticos y funcionarios en ejercicio pueden crear cualquier marramuncia para dilatar la ejecución del referéndum más allá de ese plazo y con ello, lograr pisotear nuestra voluntad en beneficio de la de ellos, logrando dejar como sustituto, (en el mejor de los caso), al vicepresidente que les haya dado la gana de nombrar.       

21 días es lo que queda a partir de hoy; no hay más tiempo para las excusas; no hay más tiempo para los pretextos. 21 días tienen los políticos para tomar la resolución moral, por primera vez, de hacer LO QUE NOSOTROS ORDENAMOS: El referéndum revocatorio a Nicolas Maduro.                                                                                           

miércoles, 23 de marzo de 2016

La lección que Venezuela se niega a aprender.

(Caso de Maduro, los políticos venezolanos, y el grueso de la sociedad venezolana)

Sin duda que lo que más llama la atención en nuestro país, (aparte de la cuestión sobre cómo teniendo tanto dinero, terminamos en la miseria), es la muy evidente sumisión colectiva a las circunstancias: No solo se trata de un presidente flotando en la “nada” resultante de un país arrasado económica y moralmente; también es el contemplar a toda una sociedad “inmóvil” en esa “nada” sin que reaccione en alguna dirección, como si de un Karma silente que hay que soportar se tratara, y que donde todos estuvieran claros en que deben soportarlo para trascender a una vida mejor más allá de la muerte que aquí les espera. (…)
Ahora, como sabemos que la gente desconoce que es esa cosa del “Karma”, y no dominan en muchas de las cosas que ocurre o el por qué de éstas, hemos de terminar buscando la génesis de todo esto en estratos mucho más profundos y retorcidos de nuestra propia sociedad, amalgamada luego de las guerras de independencia y federales, con el petróleo que brotó entre nuestros abuelos y nosotros.
Con respecto al  Maduro de hoy y de siempre, no hay nada que decir en el contexto de la política venezolana de los últimos años; es como el cuero seco de un animal que murió hace tiempo, y que el viento aún no termina de arrancar de sus huesos expuestos al viento.
Sobre el resto de los políticos venezolanos, divididos en el presente entre llamar a un referéndum que no pueden controlar, o las ideas sobre unas enmiendas tan extemporáneas como las hechas por Chávez, pasando por los políticos que contra todo pronóstico, aún juegan a dejar a Maduro hasta el 2019 disque para que “se termine de desgastar políticamente”, como si no importara nada más en la vida del país, como si asesinatos, las muertes por enfermedades que no hay con qué atender, o la inflación y escases inducida por el contrabando  que nos desangra con más fuerza cada día, para entonces “ahí sí”, salir del a todas luces incapaz presidente actualmente en ejercicio, dándole con ello “vía libre” a los mismos personeros que estuvieron dispuestos a inmolar a su propia gente en una innecesaria espera de tres años adicionales a los ya tristemente transcurridos.

La sociedad ha entrado en una peligrosísima inamovilidad conceptual; solo aguantan por aguantar, y en el proceso toleran lo injustificable, incapaces de encontrar una alternativa a lo que viven permanentemente.
Es como el que atormentado por su concepción de la vida, no se decide entre romper con todo lo anterior o suicidarse, viendo en el ínterin, como se le pasa la existencia en medio de la futilidad, entre la miseria de solo comer, dormir y defecar.
Como individuos, en Venezuela hay luces brillantes que describen con entusiasmo el camino que debe tomarse como sociedad y como nación, pero como colectivo, la verdad es que nos hemos vuelto como los personajes “zombies” de esas películas retorcidas y  baratas del género de terror, pero con la casi penosa diferencia de que en vez de andar juntos aunque sea para comer cerebros, solo nos quedamos parados ahí, muertos e inútiles, haciendo una “cola circular y eterna”, en medio del apocalipsis de la humanidad.
Somos como maíz para cotufas, con la temperatura adecuada para explotar, pero sin ningún espacio para hacerlo dentro de la paila tapada.
El que todos los servicios colapsen en las grandes ciudades no parece ser tampoco motivo para buscar o mucho menos exigir un cambio; no importa que quizás el complejo hidroeléctrico del Guri se quede sin agua, o que los embalses de las hidrológicas se queden vacíos de agua potable por mala planificación, mantenimiento y falta de rigurosidad en el cobro de lo justo: simplemente el país se cae a pedazos, pero parece que todos se fueron de vacaciones en Semana Santa.
Oficialismo y oposición se toman sus “merecidos” días libres, mientras los demás se acostumbran a tener el excremento ya a nivel del cuello en este peregrinar diario por subsistir.
“Alegría de tísico”, dicen en mi tierra, pues los que más, se felicitan a sí mismos cuando consiguen un producto de la cesta básica a buen precio, sin que hubieran “bachaqueros” o colas, o cuando en un chat de whatsapp, hecho expresamente para el truque de productos, consiguen la alegría de cambiar un paquete de jabones, por una botella de salsa de tomate “Kétchup”.

Alguna vez escribí que me sentía como quien observa una gran e inútil pelea desde la ladera de una montaña, mientras los demás se mataban allá abajo en el valle de la estupidez y yo aguardaba por aquellos que despertaran a la sensatez; ahora comprendo que la pelea hasta derrumbó esa ladera sobre la que me sentaba sin que me percatara del peligro, y como un idiota terminé rodando cuesta abajo y metido de lleno en el valle donde la estéril pelea sigue su curso, con todos los protagonistas acostumbrados a la violencia fútil, como si esa fuera la razón de la existencia misma.
Hoy escribo sintiéndome como si estuviera gritándole a una pared, porque esa estructura no se decide a hacer algo para cambiar su rígida condición.
Escribo un poco para que sepan que aún estoy vivo, y que lo hago en “modo de supervivencia”, mientras lucho dedicando mis esfuerzos a lograr algún nivel “decente” de sustento para mi familia, en tanto contemplo como los puercos que nos han gobernado desde la salida de Pérez Jiménez, han destrozado miles de oportunidades de grandeza, llevándonos con nosotros de las manos, -mansos y como descerebrados-, hasta el crudo presente donde un incapaz, hijo de los errores de otro parido en medio de la inequidad social, se dedica casi que creyéndose verdaderamente como el “ungido de la patria”, a destruir con su incompetencia -y la de los que le rodean-, lo que incluso hasta el presente ha servido como el destartalado vehículo que nos ha traído al medio de un desierto: La soberbia.
Hay signos por doquier de lo mal que van las cosas: Una frontera cerrada desde hace meses, y la gente no hizo más que acostumbrarse; un dólar paralelo que “pulveriza” al gobierno, sin que este de pie con bola; una burocracia que no cesa de crecer y hacerse golosa con el poder con cada “motor” y ministerio u oficina creada; una sociedad dividida entre los que tienen dinero y los que son asalariados (que en Vzla significa apenas poder sobrevivir), sin que se cree tensión suficiente para accionar un mecanismo de cambio; hasta el vestir de la juventud deja ver la realidad, con sus actuales faldas cortas y entalladas, que van en contra de las teorías de Desmond Morris acerca de la longitud de las faldas dependiendo de las crisis sociales que se vivan: largas para malos tiempos, y cortas para los buenos.
Un gobierno y una sociedad que mientras se va alegremente de vacaciones a la playa o a la montaña, con sus maletas llenas de papel higiénico, jabón y pasta dental, -porque saben de la escases allá a donde vayan-, mientras reclaman estar entre los primeros puestos de los países más felices del mundo, no puede ser peor indicativo de la estrafalaria mentalidad que nos está azotando como nación.
NOTA: Me pregunto: ¿Cuántos funcionarios estarán a estas horas del inicio de la semana santa venezolana, en Aruba, Curazao, Florida, o algún otro paraje idílico para el turista millonario?; ¿Cuántos de ellos pasarían una auditoria de sus ingresos?
Los periódicos se quedan sin papel (como nuestras salas sanitarias), y apenas ello estimula un discreto voltear de cabeza a ver qué pasa; el máximo tribunal de la republica se llena de magistrados electos de forma irregular e ilegal, y eso apenas sirve para que la gente se encoja de hombros; El ejecutivo reniega de cualquier indicación legal emanada de la asamblea nacional, y todos los poderes salen a justificarlo mientras la asamblea misma reacciona con la agilidad de una Pereza de la selva amazónica. La velocidad de la expansión inflacionaria en el país deja en pañales al “Big Bang” que dio origen al universo, y la gente solo atina a salir más temprano para conseguir mejores puestos en las colas de los productos regulados, a ver si le ganan a los bachaqueros (contrabandistas). Mientras, los que menos, esperan con comentarios entre dientes a que una fuerza armada de un golpe que rectifique a la vieja usanza las cosas, ignorando el hecho de que los militares están muy cómodos y gordos, jugando con sus puestos burocráticos y los juguetes bélicos que el gobierno no se cansa de regalarles, mientras los reorganiza eternamente en nuevas y más “eficaces” estructuras estratégicas y tácticas por toda la nación, aunque sin que ello toque ni de cerca, las áreas de influencia del gobierno de Guyana, de las guerrillas importadas, las “endógenas”, y los cotos mafiosos que pululan por doquier.

Hermanos y hermanas, solo sincerándonos podremos comenzar a buscarle una verdadera solución a esta debacle “pluripolar” (como decía el hombre de las oportunidades perdidas; nuestro dicharachero Hugo Chávez); no tiene por qué ocurrir un episodio aun más terrible para que comencemos a bajarle a la prepotencia de la que hacemos gala como sociedad dividida, para resolver hacer algo al respecto. La delincuencia, la escases y la falta de medicinas, deberían ser suficientes motivos para comenzar a enmendar todo lo malo acumulado por décadas; las mafias solo se desmontarán con mucha oferta de trabajo atractivo económicamente, justicia y un brazo armado civil poderoso y recto, que también haga visible y evidente a esa justicia en acción mediante cárceles hechas con cerca de ciclón y carpas militares, sin beneficios adicionales, y donde los “privados de libertad” por haber sido delincuentes durante sus funciones públicas (de presidente para abajo), puedan ser monitoreados mediante cámaras, y así cada quien pueda verse reflejado ante esa realidad, y comenzar a comprender que “la cosa va en serio”.
El “bachaqueo” solo se desmontará con precios liberados y protección a los verdaderamente desposeídos, en conjunción indisoluble con un paquete político/económico justo y equilibrado que acabe con la pérfida inflación, incentivando una vez más el ya mencionado  trabajo económicamente atractivo. La falta de ética en la función de gobierno solo se acaba con castigos ejemplarizantes y auditorias continúas de la cosa pública. La vuelta a los cuarteles del componente militar de la sociedad, solo se logra liberándolos de las responsabilidades administrativas en lo civil.
Debemos entender que con cada día que pasa sin un accionar coherente (como ocurre en estos fechas de “semana santa”, donde como decíamos, obviamente todo el mundo se va de vacaciones, incluyendo el gobierno), el hueco donde estamos se hace más profundo, y llega entre nosotros el momento en que nadie a ciencia cierta podrá decir si existe un camino razonable de retorno, sin pasar por una guerra interna, una dictadura, o una intervención extranjera venida de la hipócrita UNASUR, o de la ONU.
El estado fallido no se hace una idea descabellada cuando vemos que NADA NI NADIE ACCIONA para enmendar el entuerto nacional. Con más de 25.000 muertes por año, no es necesario declarar un estado de guerra real (no imaginaria, como la que inventa el gobierno para justificar su estupidez económica), para entender que el concepto de estado fallido se nos hace muy semejante  a lo que vivimos:
¿Acaso la incapacidad para controlar zonas del país, o de las ciudades a manos de la delincuencia y las mafias, o la inflación desatada, o los ingresos económicos que de inmediato se van en pago de deudas mal adquiridas o a manos de los delincuentes de cuello blanco, o el trafico bidireccional en la frontera, o los movimientos incontrolados tanto inmigratorios como emigratorios, o la expedición de cedulas o pasaportes sin auditoria posible, no son pruebas irrefutables que eslabonadas como cadenas, demuestran la existencia de un camino preciso y duro hacia el estado fallido, lastrado por todos sus vicios sociales, políticos y económicos?
Lo hemos dicho una y otra vez: No hay alcohólico que salga de su adicción, sin reconocer que llegó al fondo y que necesita ayuda y apoyo.
En el caso de un país como el nuestro, la ayuda vendrá del sacrificio que todos estemos dispuestos a realizar, a condición de que cada delincuente de cuello blanco, que cada mafioso, y que cada malandro, pague su acto contra la sociedad, de forma pública y notoria.
El apoyo vendrá desde todo aquel ente nacional o internacional, así como de todo recurso repatriado que en sana justicia logremos obtener.
Insisto: No habrá solución hasta tanto todos nos desnudemos, y admitamos que “izquierda y derecha”, “oficialismo y oposición”, son solo adjetivos utilizados para dividir, despreciar y discriminar al otro. Solo como NACION; solo como SOCIEDAD, solo como VENEZOLANOS podremos extenderle la mano al que lo necesite, castigar al que se haya equivocado, y construir un legado sobre el cual puedan crecer y construir a su vez, las próximas generaciones.
El daño lo hicimos nosotros, todos los vividos desde la caída de Pérez Jiménez o durante el tiempo para llegar hasta el presente, -siendo hoy mayores de 18 años-; todos debemos hacer entonces el sacrificio para que no termine esta década, sin comenzar a ver luz al final del túnel.
Hombre y mujeres, civiles y militares, funcionarios públicos y comunas; ateos y practicantes; consejos comunales y asociaciones de vecinos, venezolanos y extranjeros en esta tierra, TODOS han mostrado que no hay solución incorruptible, si no existe la verdadera y cristalina constitucionalidad de las instituciones llamadas a ejercer el control y monitoreo de una sociedad organizada como republica, administrada por funcionarios y funcionarias temerosos de una justicia rigurosa, como piso de soporte de una verdadera justicia social.

La lección que se niega a aprender se vuelve la más dolorosa, en tanto que el tiempo disponible para el cambio, se agota inmisericorde.

domingo, 28 de febrero de 2016

Maduro y sus 100 días de restante desgobierno.

En palabras del presidente Nicolás Maduro, corren a partir de hoy sus 100 días de revolución agrícola urbana, para comenzar a tapujarnos de verduras revolucionarias. Esto claro, sin que importen todos los recursos que se dilapidarán en esto, cuando se podían dedicar al verdadero campo venezolano; tampoco será relevantes los metros cúbicos de agua que no hay, y que tu harás “parir” a tus zalameros funcionarios ahora “repotenciados” en una nueva corporación burocrática chupa dólares, desviándolo de su uso humano domestico, para aportar el vital liquido que ahora van a requerir los “millones” de kilómetros cuadrados que pretendes cultivar en la fantasilandia urbana de la revolución puntofijista que en realidad, denota con su actual dificultad económica crónica, la proximidad de un punto de inflexión en el país, (aunque no sea el único).
Yo tengo sin embargo, algo que decir sobre esos 100 días que planteas:
Son los que te deberían quedar Maduro, en el poder.
Menos de 50 días faltan para que se pueda activar el proceso para llamar a referéndum revocatorio, y demos 50 más para concretar la acción refrendaría si las instituciones deciden ser moral y éticamente correctas, ante la exigencia del poder original que nace de la sociedad ahora desesperadamente silente que habita en las ciudades y pueblos de Venezuela.
100 días para que llegado el último de ellos, te despidas del gobierno, y pongas el cargo a la orden y tu libertad a disposición de la justicia venezolana, si es que para ese momento ésta ha decidido ser en verdad, justa.

Ahora, si esos 100 días pasan y tu proyecto político sigue erguido en Venezuela, aunque marchitándose sin que nadie haga nada de lo constitucionalmente disponible para hacerte pagar este desmadre, tendré que recordarme a mí mismo que “los pueblos tienen el gobierno que se merecen”.

sábado, 27 de febrero de 2016

De 4,30 a un 1.000.000 de Bolívares por dólar; el legado de una sociedad que no aprende.

Supongo que no soy el primero que medita este tema desde la óptica del “Bolívar viejo”, pero la reflexión comprenderán que era inevitable; como tengo mis añitos, recuerdo plenamente la era del Bolívar antes de la conversión realizada por Hugo Chávez en la década del 2000; tanto como recuerdo haber pensado en quiénes se hicieron millonarios con el jugoso negocio de convertir la moneda de todo un país hacia un nuevo referencial que a todas luces resultaba inútil, al no venir acompañado de medidas eficaces para el control inflacionario y la correcta estimulación del aparato productivo y de ahorro, de acuerdo a los más elementales razonamientos que pudieran hacerse, y los años, -para mi pesar-,  lo han demostrado.
No había ninguna necesidad de realizar semejante esfuerzo y  gasto; era como pintar una casa aun sabiendo que primero había que frisarla nuevamente; no existía una necesidad real y honesta de modificar nuestro marco de referencia monetario, como para que únicamente los menos sapientes, se sintieran con la posesión de una moneda realmente fuerte con la que comprar cosas, sin ir más allá de una mera ilusión.
(Todos entendemos que en buena parte esto se hizo en el marco de ese gran “reseteo” que Chávez pretendía darle al país, -sin resistencia coherente de parte de una oposición seria, y sin molestarse al final en cambiar ninguno de sus “componentes defectuosos” en realidad, como si se tratara de una computadora que necesitaba una actualización, y con el resultado dilapidario que tenemos ahora entre manos)
Lo cierto es que si en un simple ejercicio mental, mantengo la relación paritaria dólar-Bolívar del pasado, -sin hacer la susodicha conversión monetaria-, debo decir que el dólar negro vigente ha superado la barrera del millón de bolívares. Una barrera que causa vértigo; recuerdo que hace menos de 30 años, con un millón podía comprarme una casa decente en un proyecto urbanístico en una ciudad cualquiera de Venezuela. Lo que hoy cuesta un dólar extraoficial, era todo un mundo antes de la llegada de Chávez.
Inevitable es entonces la pregunta: ¿Por qué esta enfermiza inflación?;
¿Por qué no puedo medir el grado de éxito del gobierno de Chávez, con esta regla que es la que ahora me hace subsistir?
¿Por qué hemos tenido que gastar tantos recursos y energías como sociedad y nación, en cabalgar a un demonio (la inflación), que nosotros mismos alimentamos y cuidamos?
¿Cual sigue siendo la terrible falla estructural que nos está matando de a poco, como el cáncer que hace metástasis en un organismo que se reniega a salvarse a si mismo?
Hoy no puedo, -como no he podido en todos estos días-, escribir algo en referencia a cualquiera de los inútiles/inmorales/negligentes/culpables  funcionarios de esta debacle nacional encumbrados en los distintos niveles de gobierno; sería decir más de lo mismo. Hablar de esos militares que hoy son protagonistas de la defensa de este “gobierno” sería un poco más del mismo asunto inútil también; ¿Y de la oposición?: pues también constituiría la misma pérdida de tiempo. Hablar del PSUV es como hablar de aquella célebre gallina que muerta su cabeza, aun seguía comiendo y defecando como una sonámbula ya sin capacidad de percibir casi nada de la realidad que le rodeaba.
El tema que si se levanta como el centro de todo, es el de la sociedad incapaz de articular una solución por consenso; el de una sociedad dividida en su arrogancia, y que ya opera dentro del silencio del desesperado, únicamente alterado por una que otro saqueo, cuando la oportunidad de actuar con la inmoralidad del que siempre tiene una excusa, se le presenta, en la forma de un camión mal parado, averiado o volcado.

No voy a negar que yo mismo me he retraído ante tanta depravación gubernamental e “institucional”; el tiempo y la energía que hay que dedicarle al tema de sobrevivir con dignidad teniendo familia e hijos que alimentar y cuidar, ocupa mucho del tiempo que me queda luego de trabajar, cuando te has decidido a no comprar nada mediante inmorales bachaqueros e intermediarios.
El país dejó de ser eso que definimos como nación; ya solo es una especie de “sobreviviente de un holocausto moral”, que pese a todo, aun tiene a los locos que le quieren violar y desgarrar, encaramados en sus hombros. No hay decisión o acción que moral o éticamente se levante a iluminar cualquier camino constitucional; es la nada, y en medio de ella, un presidente destructor, loco y desnudo en medio de un patio desierto, jugando con sus propias heces.
Nadie quiso tomar lo suficientemente enserio las palabras de Juan Pablo Pérez Alfonzo al referirse al excremento del diablo; todos prefirieron callar y en impronunciable complicidad, jugar con aquel excremento que daba poder…
Solo como lejana referencia quedaron las palabras de Arturo Uslar Pietri sobre aquella idea suya de sembrar el petróleo; referencia del llamado a la sensatez que nadie quiso escuchar y poner en práctica, pero si quedó para la posteridad como importante hito a partir del cual medir el grado de estupidez que como sociedad hemos tenido.

Como guía de un zoológico tercermundista me siento; un guía que ya terminó su ronda de paseo con el grupo de visitantes que le tocó, y nada mas puede decir de los animales que sueltos o enjaulados, están allí, ni de sus animaladas que ya ni sorpresa causan  a los cansados visitantes luego de una larga jornada en un zoológico que ni papel tóale tiene.
Ya solo hay cabida para el pensamiento de que todos estamos condenados a vivir dentro del zoológico, y hay que convivir con las hienas sobrevivientes que se comieron al león y mataron al tigre. Los visitantes y yo mismo nos  hemos tenido que subir al techo del pabellón mayor, a esperar que las hienas terminen de matarse entre sí, y el resto de la fauna presente decida hacerse caso de la situación.

Con un millón de bolívares; con uno “de esos de antes”, si no hubieran inventado la conversión con lo que cuesta un solo dólar hoy, habrían podido cualquiera de ustedes comprarse un auto nuevo de agencia en 1986. Sé que muchos reaccionaran con incredulidad, aduciendo que no se puede hacer comparación, y ¿Saben el por qué de esa respuesta?; pues porque la sociedad venezolana no le gusta tener puntos de comparación; no le gusta mirar atrás y comparar; no quiere tener memoria, porque la memoria supone recuerdos, y si estos no son agradables, duelen e incomodan, como piedra en un zapato.
La memoria es débil cuando no se quiere recordar; sino, las palabras otra vez de Juan Pablo Pérez Alfonso resonarían entre nosotros, como lo debieron hacer hace décadas cuando dijo:
“Son unos cuantos, ni siquiera todos los que aprovechamos el petróleo por alguna posición privilegiada. Aquellos que han perdido absolutamente el sentido de equilibrio bajo los impulsos de la codicia desbocada, quienes no pueden pensar en el futuro nacional porque aspiran a continuar aprovechando sin escrúpulos la acelerada liquidación de la riqueza petrolera”

Debacle que comenzamos a vivir, y que paradójicamente se levanta como la única opción para que los pueblos de una nación comprendan lo que debe hacerse, y lo que no debe tolerarse. Amarga medicina de la que solo si se sobrevive, se podrá curar de lo que aquejaba a todo un pueblo que se creyó el cuento de que el poder real era de todos ellos…
Cada vez que escucho a Nicolás Maduro proferir sus peroratas sin sentido, creando con cada alocución presidencial una rama mas de burocracia con enormes gastos de por medio, anunciando medidas que solo nos hunden más y más en el excremento que nuestro devorar sin reserva a dejado por sociedad, comprendo que en realidad no hace más que acelerar la locomotora puntofijista revolucionaria, hacia el muro de la realidad que nos espera al final del túnel que no tiene luz al final.
“Lo bueno de lo malo”, es que con nuestro sufrimiento, también se acerca más rápido el final de una etapa que no tenía por qué haber existido, a menos que una sociedad no hubiese aprendido la lección que en el pasado se le ofreció aprender.
Ya lo dicen por allí: “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

El “pueblo” es el que ahora debe pagar las consecuencias de haberse dejado seducir por el poder económico que como pequeña cuota de dinero prescindible, se le entregó a modo de gran popularizador de la corrupción que encontró cobijo en las instituciones, los cuarteles, las urbanizaciones, el campo y los barrios. Todas tuvieron la oportunidad de bañarse en el charquito del tráfico de influencias y el manejo doloso de los recursos, para finalmente encontrarnos simultáneamente como la ramera que será apedreada, y los que pretenden apedrearla, que ante la afirmación de Jesús de Nazaret, no consiguen quien esté libre de pecado.
Nos prostituimos como sociedad cada vez que pedimos favores a quienes deben ser servidores públicos; cada vez que usamos un contacto “allá arriba”, para conseguir un trámite, o que buscamos a un gestor para lograrlo, o que pagamos en una cola, o compramos un producto a un bachaquero que a su vez no tuvo rubor en hacer del contrabando y la reventa, el modo de sustento personal y del de su familia. Entenderán que nada de eso podía pasar impune bajo la mesa. El precio a pagar como sociedad que se prostituyó a sí misma, debe ser pagado con moneda cara y rechinar de dientes. Por eso es que no ven luz al final del túnel; por eso es que no ven líder que no tenga rabo de paja; por eso es que ya no creemos en nadie, y si apareciera entre nosotros, preferiríamos apedrearlo como se está haciendo costumbre a la hora de atrapar a un delincuente en el barrio, ante la impunidad de la institución de justicia, y la complicidad de los cuerpos que se encargan en teoría de ejercerla.

Por eso el dólar estadounidense pasó de 4,30 bolívares, a un millón de bolívares; no hemos entendido que, tanto como se devaluó la moneda, también nos hemos devaluado como sociedad. Ya no pretendemos ser modelo para nadie; ni siquiera para nuestros propios hijos (por eso no terminamos de accionar y sacrificarnos con algún grado de coherencia y propósito), y debido a ello, es que el tiempo del renacer y la reivindicación de lo bueno y lo justo, se escapa de nuestra vista aún.

Sociedad prostituida al mejor postor que gobierna y preside; en eso nos hemos convertido pese a los abusos de los que hemos sido víctimas; usados por los altos funcionarios como muñeca sexual inflable hemos terminado, sin que mayores consecuencias sufran quienes han delinquido en nombre de todos nosotros; sociedad devaluada como su moneda, en medio de un mar negro-azulado, formado por ese excremento del diablo que insistimos en explotar y usar para corromper naciones y corroer corazones.


¿Se decidirán a hacer algo al respecto?

(Y no, no es coincidencia que publique esto hoy)

jueves, 4 de febrero de 2016

24 años desde el 4 de febrero de 1992

Un breve comentario de alguien que estuvo allí.
(Primera vez que escribo sobre esto).
Participé siendo soldado adscrito a una unidad de infantería; estaba de permiso cuando escuché en la madrugada la noticia por la televisión; al amanecer me fui al cuartel, en un impulso irresistible de defender la constitucionalidad del país, aun a pesar de los gobiernos cuarto republicanos de ese entonces, que no hacían mucho esfuerzo por disimular ya sus arbitrariedades y acostumbramiento a lo incorrecto e indecente.
Mi intención de combatir el golpe en progreso se vio abruptamente amenazada cuando en un puesto estratégico de control vial de los que se habían alzados en armas, fui interceptado en el camino y retenido contra mi voluntad junto a otros militares  que habían intentado pasar minutos antes que yo; (recuerdo a otros compañeros que llegaron luego, estando todos nosotros precedidos por dos pilotos de la FAV que se dirigían a su comando y corrieron la misma suerte que yo.
Las horas pasaron, al tiempo que los eventos de aquel día permitían que quedáramos en libertad al deshacerse el punto de control rebelde, y aún con suficiente tiempo para que todos avanzáramos, pudiendo en lo particular, llegar a mi cuartel e incorporarme a la respuesta que las fuerzas leales al orden constitucional estaban ofreciendo.
Lo demás es historia ya lejana y de la que prefiero no caer en demasiados detalles: Los que alentaban el golpe de estado, no lograron sus objetivos, y en mi memoria quedaron los intensos recuerdos de un día de disparos, confusión, peligros y riesgos que solo pasados los años, debí reconocer cuán cerca estuve de morir. (Una tanqueta pro gobierno casi ametralla la unidad donde me desplazaba a medianoche de ese  4 que terminaba, al confundirme con los rebeldes: ver que te apunten y amunicionen una browning calibre .50, a solo 10 metros, no es cosa que se olvide, luego de haber estado todo el día con el traqueteo de los “FALES” 7.62mm). No sé cuantas armas terminé cargando y guardando esa noche; nunca más volví a ver un camión lleno de tan variada gama de armamento, tirados unos encima de otros como si de ramas secas se tratara. Las municiones se desparramaban a mí alrededor, y solo mi soñador honor impidió que algo quedara en mis manos o bolsillos.
Al fin, una media noche para darle paso al 5 llegó, y lo que más recuerdo es el silencio y lo solitario de las calles por donde circulaba con mi salvoconducto; era como ver un día de censo nacional, hecho noche y multiplicado por diez en la intensidad de soledad…
Los siguientes días fueron de reflexión. ¿Qué había pasado?; ¿Había sido un error, o un acierto?; ¿Por qué fallaron?; ¿Por qué el gobierno estaba tan sorprendido por los eventos; ¿Por qué las cosas que sabíamos debían hacerse para enmendar la situación del país, terminaron pretendiendo imponerse por la fuerza?
No podía negar que simpaticé inicialmente en los primeros meses que trascurrieron, con el arrojo de estos ex compañeros de armas, que habían arriesgado sus vidas por un ideal; mi vida como soldado tan solo con jerarquía de tropa, (pues estaba alistado en un pelotón de reconocimiento mecanizado), también llegó a su fin y sin remordimiento, un año después. En ese entonces las esporádicas muestras de propagandas que apoyaban a los insurgentes, eran de discreta distribución, y recuerdo haberlas guardado como muestras de material subversivo, aunque simpatizara con el arrojo inicial de los protagonistas; simpatía que no incluía al que comenzaba a despuntar: Hugo Chávez. Como militar que había sido yo, conocía su pobre papel en aquel episodio, solo salvado por los errores comunicacionales del entonces presidente Pérez, que le permitieron por cierto venderse como el adalid de los sueños de una mejor patria. El camino sinuoso y peligroso comenzaba su recorrido en Venezuela, y pocos lo entendían y muchos menos sabían denunciarlo.
Mi última muestra de interés genuino por aquellos personajes murió el día que Chávez llegó por primera vez a la Habana, y afirmó sin tapujos su pretensión revolucionaria. Enajenamiento insoportable, en la misma escala y magnitud del de un Rafael Caldera aceptando al lado de un presidente Clinton de visita en Caracas, su afirmación de que “todo aquí estaba chévere”.
Más de dos décadas han pasado, y solo los zalameros de aquel periodo (del que vi el ocaso que lo precedió un 3 de febrero, para amanecer y crecer a partir de un 4 del mismo mes), han quedado en el poder, como manada de perros caprichosos y salvajes sin dueño. Sus respuestas ante el colapso generalizado, solo son ladridos desaforados y rabiosos, sin ninguna posibilidad de raciocinio por la misma naturaleza que les dio vida.
Hace 24 años luché contra la chispa insurreccional que dio origen a esto que ahora languidece, y pese a poder decir que hice lo correcto a la luz de los sucesivos eventos transcurrido en todos estos años, aún todo se me antoja como un recuerdo incomodo que como piedra en fardo, he debido llevar sobre mi hombro, en un camino que se ha mostrado cada vez más cuesta arriba, sabiendo que las ideas realmente valiosas y necesarias, languidecían en el olvido de las conveniencias no reveladas.
Ahora en el crudo presente que no cesa de abofetearnos usando nuestras propias oportunidades desperdiciadas como base para forjar las manoplas que nos sacan sangre sin misericordia, pareciera también que aguardamos, -como si de un pueblo supersticioso de la antigüedad se tratase-, estando a la espera de aquel cataclismo que anuncie definitivamente el presentido (y casi anhelado), momento del fin del mundo, pero del mundo de la corrupción y destrucción moral que como sociedad, hemos permitido en todo sentido existir entre nosotros, y que muchos malinterpretan como nacido hace 24 años, cuando en realidad, su germen había sido sembrado muchos años atrás, desde aquel primer momento en que la insensatez, consiguió guarida entre nuestros políticos ni bien comenzada la década de los setenta.
Y hablando de mala semilla, no me olvido de ti, Nicolás Maduro. Tu éxito como zalamero mayor junto a tu pareja, devenido en señor de la nada reinante, de lo infame y opuesto a la más elemental ética, no puedo permitir que pase en vano por la historia de este país. Hay lecciones importantes que sacar y apreciar.

Seguiré escribiendo, aunque sé que no necesitaré de otros 24 años para cerrar tu insulso capitulo. Ya hoy no aguantas un referéndum revocatorio constitucional.

Nada cambia con los motores de Maduro

(Aunque más preciso seria decir que son los motores del chavismo; todos ellos).
Uno tras otro sin embargo, independientemente de que sean obra de Chávez o del negligente de Maduro, todos los motores han ido quedando como inservibles maquinas, (salvo el MOTOR DE LA CORRUPCIÓN, instalado detrás de la fachada levantada mediante la mentira sistemática).
A veces los motores restantes han quedado oxidados porque en realidad nunca se usaron; a veces terminaron quemados porque se les dio un uso inadecuado; en otras oportunidades, los motores quedaron incluso aún en sus empaques, porque lo importante fue en sí el tramite mil millonario en dólares que se hizo, (en provecho de pocos, naturalmente).
No importaría si eran a combustible o a electricidad; igual no sirvieron, porque o bien no había electricidad por el negligente manejo de la industria eléctrica venezolana, o bien porque no obstante la gasolina barata, sufrían de falta de repuestos y mantenimiento, a manos de  los mismos funcionarios que se encargaban de las gestiones burocráticas y de las jugosas tramitaciones en dólares.
Entre los motores de Chávez, y los motores de Maduro, lo cierto es que han vuelto una chatarrera el país. Como el más inescrupuloso de los importadores de equipos usados, el gobierno administrador de los dólares subsidiados y siempre ambicionados por pocos  a costa de nuestra miseria social, encontraron en cada proyecto que inventaban, y en cada necesidad de conseguir alimentos y equipos que se requirieran (por la no producción de estos en el país), una oportunidad única con la cual lucrar, dando al traste de forma inocente pero sistemática, con las buenas intenciones que muchas veces respaldaron a las ideas que posteriormente fueron endosadas injustamente a un personalísimo proyecto político que se cimento sobre la discriminación de todo aquel que no lo compartiera, con las consabidas consecuencias que ahora padecemos, sin remedio que sea capaz de imponerse.
Hoy, con la patética realidad que nos abraza, con todos los motores (menos el de la corrupción), fuera de servicio por ser incapaces de “acoplarlos” con algún sentido de eficiencia o eficacia, a cosa alguna que cumpla una función constructiva, El ya “políticamente herido de muerte” presidente y negligente Nicolás Maduro contempla sin reconocerlo, los agónicos últimos tiempos de toda esta etapa revolucionaria llena de innecesaria torpeza, donde aún oficialismo y oposicionismo buscan casi que inútilmente las soluciones, teniendo como denominador común, la exclusión del actual presidente de la ecuación final, sin saber que el tiempo de todos ellos obligatoriamente debe pasar, tras la muerte y resurrección política de la sociedad venezolana.
Maduro seguirá siendo el figurín que le dio cara a esta moribunda segunda mitad de la decadencia sociopolítica y económica que ahora comienza a cerrarse tras décadas de cuarta y quinta república.
El efecto del “Niño Maduro”, no es la causa de nuestros males; como todo proceso cíclico natural, también en la "naturaleza de las sociedades" ocurren ciclos originados en la soberbia de las masas y quienes eligen para gobernar, que hacen surgir fenómenos como el "niño Maduro", y nada más como la consecuencia de un mal proceder social/colectivo que hemos tolerado y aceptado desde los ochentas, con Chávez en medio como el gran "secuestrador sin mala intención" (porque así lo dejamos y quisimos), de las ideas que nos pertenecían a todos.

Seguiremos flotando en la nada con un presidente que no convence en nada que hace (o nos hace), ofrendando a los dioses de la futilidad, durante cada día que pase, hasta que Nicolás Maduro y todos los personajes que tras él detentan el poder, hayan salido del poder y pagado con moneda fuerte, de justicia y constitucionalidad, los delitos cometidos.
No hay justicia con impunidad; no hay rectificación posible sin consecuencia judicial pública y notoria para los responsables; no hay cambio posible; no habrá moderación y ahorro para los proyectos que nos esperan como nación, si seguimos gastando más de lo que nos ganamos.
Estamos muy cerca de aquel temible umbral que advirtió Bolívar, el verdadero Libertador que es visible con solo indagar en nuestra historia real: “Llega el momento en que el castigo a los delitos no es suficiente”. Tiempo hay (pero muy poco), para enmendar y evitar cruzar la línea que deja atrás a la institucionalidad basada en nuestra constitución; poco queda para traspasar la dura línea del camino que derrama sangre inocente.

Estamos a tiempo, pero por poco.

domingo, 24 de enero de 2016

¿Por qué Maduro esperó terminar con su habilitante,y con 3 años de su gobierno, para supuestamente decidirse a actuar?

   Eso con lo que titulo, es la principal pregunta que podemos hacernos ante los acontecimientos de los últimos días; un sin sentido ante nuestros ojos resulta que un presidente, con todos los poderes que ya de facto posee, (heredados de su padre político, Hugo Chávez), e investido adicionalmente por una asamblea roja rojita con una ley habilitante que le concedía "poderes especiales" cuan súper-héroe de comiquitas, deba esperar no solo que tres años años de su gobierno se le vayan como agua entre las manos para hacer algo bueno, sino que ademas, tiene la sangre fría y el desparpajo para esperar a que se le venza la mencionada habilitante, para ofrecer entonces supuestos y maravillosos cambios de modelos económicos, que "ahora si", arreglarán todo. 

El caradurismo es supino; la sinverguenzura también. (Es como el marido mal nacido que después de pegarle a la mujer y empeñarle el carro para darle casa alquilada a la querida, le pide un cheque en blanco a la que aún no se recupera de la golpiza, con la promesa de que ahora si va a arreglar toda la situación)

No me voy a molestar en explicar lo que está haciendo, porque sobradamente hemos hablado de lo que considero los estertores de un periodo tan difuso en nuestra historia reciente, como inútil es, si tratamos de ir mas allá del duro mensaje que finalmente las masas deben aprender: O se tiene moral social-colectiva para controlar y administrar a los "políticos y funcionarios", sometiéndolos al temor de la ley que no acepta impunidades, o los "funcionarios y políticos" nos controlan y mueven como fichas descartables en el jugoso juego del poder compartido entre pocos.

Mientras vemos llegar la hora del momento para el referéndum revocatorio de Maduro, y se ponga en evidencia si los políticos y movimientos opositores realmente harán lo que las mayoría están pidiendo, reflexionemos sobre qué alcaldes y gobernadores han podido y debido pasar por el filo de este instrumento constitucional, y del por qué casi misteriosamente se han salvado de el, ante una sociedad que no sabe exigir cuentas en tiempo real, y se ha contentado insistentemente con la venganza, llegada la efímera fecha de unas elecciones.

Definitivamente, ante lo duro de la realidad que comienza a sacarnos sangre de las mejillas ante sus contundentes bofetadas, más de uno extrañará ahora aquellos fondos en dolares que producto del excedente de la venta petrolera, un día Hugo Chávez decidió que era plata desperdiciada al estar guardada, y que había que darle uso a través de su particular proyecto que ahora comienza a ser percibido como el "bozal de arepas" improvisado que siempre fue, más allá de todas las buenas intenciones que hayamos visto en ello.


Lo peor de este difícil episodio aun no ha llegado, pero se presiente ya en el ambiente; se puede "oler", tanto como la sequía que aun avisada, nos agarra de manera amenazante una vez más, y sin estar preparados. Quiera Dios que el efecto del "Niño Maduro", sea la única oportunidad descarnada y dolorosa que necesitemos para aprender lo básico para mantener una sociedad en justa convivencia republicana.

viernes, 15 de enero de 2016

Menos de tres meses y contando: La cuenta atrás para activar el referéndum revocatorio que despida a Maduro como presidente de Venezuela.

Aprovechando la pregunta de un amigo de este blog, es buena la hora para repasar los aspectos constitucionales que de manera elemental permiten al soberano (es decir, el pueblo todo, debidamente inscrito en el registro electoral permanente, independientemente de que esté de acuerdo o no con el gobierno,-Art 5 en la Constitucion-), activar el mecanismo y votar a favor o en contra del despido, (en este caso de Nicolás Maduro), del presidente en ejercicio, una vez cumplido la mitad de su periodo presidencial, ( lo que ocurrirá este próximo 15 de Abril, cuando se cumplen 3 años de la fecha de adjudicación por el CNE a Maduro, allá en el 2013), y con lo cual procederíamos a llamar a nuevas elecciones. (Únicamente en el caso de que no se permita transcurrir más de 4 años en ejercicio continuo de sus funciones, antes de activar y programar el mencionado referéndum).

Esto último lo digo porque debemos recordar, -aunque resulte incomodo-, que el ambiente jurídico y político en Venezuela no garantiza en modo alguno que esta solicitud de referéndum a Maduro se concrete; hay demasiados elementos controlados de forma antiética por quienes ejercen el poder actualmente (y para muestra, “un botón”, como dicen en mi tierra: La existente estrategia oficialista/partidista, que busca desmontar uno por uno a los diputados de oposición elegidos, siguiendo el mismo libreto del periodo legislativo anterior, donde varios fueron eliminados políticamente).
Pese a esto, en principio la fuerza del voto masivo, precedido por la recolección de firmas de manera amplia, que incluso supere los mínimos requeridos por el CNE (y eso a pesar de que en el presente, la firma probablemente deberá ir acompañada de fotografía y huella dactilar), podrán colocar la balanza del lado de la sensatez, toda vez que ambos bandos políticos deben reconocer que sacar a Maduro constitucionalmente, no conlleva al fin de la república, ni mucho menos implica que el chavismo no tenga oportunidad de ganar las consecuentes elecciones presidenciales a ser realizadas luego de “despido” de Maduro, ya que ello dependerá exclusivamente de la fortaleza del candidato que seleccionen.
Entrando al tema legal, son dos los artículos que establecen con claridad supina lo que puede hacerse en materia de referéndum, y bajo que escenario es posible: Los artículos 72 y 233 de la constitución de Venezuela.
Artículo 72. Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables.
“Transcurrida la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato.
Cuando igual o mayor número de electores y electoras que eligieron al funcionario o funcionaria hubieren votado a favor de la revocatoria, siempre que haya concurrido al referendo un número de electores y electoras igual o superior al veinticinco por ciento de los electores y electoras inscritos, se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato a cubrir la falta absoluta conforme a lo dispuesto en esta Constitución y en la ley.
La revocación del mandato para los cuerpos colegiados se realizará de acuerdo con lo que establezca la ley.
Durante el período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria no podrá hacerse más de una solicitud de revocación de su mandato.”

Artículo 233. (Faltas absolutas)
“Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.
Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.
Si la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva.”
En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.
Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período.

Obviamente a pesar de ser ésta la “columna vertebral” de todo el proceso revocatorio, que es reforzado por el entramado de leyes y reglamentos relacionados, sujetos todos de forma invariable a la letra de la constitución, hay que reconocer que existen "facetas" no tan claras como quisiéramos, que entran en juego más allá de los aspectos legales, -y que con tanta retorcida insistencia toleramos a diario-, los cuales dejan ver en caso de ejercerse, la naturaleza dictatorial solapada del actual régimen “cuartofijista-revolucionario”. 

Esta premeditada amenaza resultante, fruto de la penetración del gobierno a través del Estado centralista y aburguesado, en todos los ámbitos de la sociedad, posibilita la existencia de un inmoral, chantajista y directo seguimiento a todo trabajador de empresa/organismo/institución y dependencia del Estado, así como a todo pensionado, becado o beneficiario de misión, que estando entonces anotado  en el mencionado registro electoral, pueda ser "convencido" de no participar en la recolección de firmas, mediante la amenaza de perder su "beneficio".
Indudablemente, es por ello que esta será la primera gran prueba que deberá superar todo aquel que desee ponerle fin al mandato de Maduro: Si la firma tendrá que acompañarse por la foto y la huella, esto implica que habrá que someterse muy probablemente a la observación de todos los factores (aquellos que estén a favor y aquellos que estén en contra), con el recuerdo aún vivo e intenso de la "Lista Tascón", y de su posible sucesora.

Ante eso, es claro que fundamentalmente será el sector tradicionalmente opositor el que estará llamado a lograr la cantidad de firmas requeridas, en parte con la convicción y certeza de que una vez llamado el referéndum, el resto de la población se volcará silenciosa pero contundentemente (como el 6-D), hacia la desaprobación de Maduro como gobernante mediante el voto secreto.

Esto es inevitable en un país donde el estado de derecho esta deformado y resquebrajado. Allí donde los valores morales y éticos se apartan para servir al amo que detenta el poder, y donde todo lo demás se arrodilla, aquellos que prestos a soportarlo todo, constituirán con su resolución inquebrantable, aun sin pretenderlo, la referencia moral del próximo nivel.

Yo en lo particular, pese a trabajar donde lo hago, ofreceré mi firma, foto y huella, para obligar a un cambio. No es un delito opinar que un presidente, que un funcionario elegido por votación popular, lo ha hecho mal y no merece continuar en el poder. Hay que entender que seguramente a la luz de la experiencia, alguien lo hará mejor, surgido de cualquiera de las filas políticas que hacen vida en el país. De eso se trata precisamente estar en el medio, procurando el equilibrio en la concepción republicana, apoyado únicamente en las nociones de libertad y justicia social que desde el preámbulo mismo de sus páginas, nos ofrece la constitución.
Sacar a Maduro será la oportunidad para que otras personas propongan ideas y sus nombres; podrá ser chavista, de oposición o de la calle del medio, pero será una oportunidad para que podamos con las lecciones sudadas y sufridas en estas décadas andadas desde los ochentas, construir con mucha humildad el principio de algo distinto.
No sueñen con cambios de la noche a la mañana, porque estarían demostrándose a sí mismos que en realidad no han aprendido casi nada. (Ya hemos comentado que aun tomando las medidas adecuadas de “ya”, construir nuevamente la confianza en la  justicia y el Estado hasta hoy chapuceros, llevará tiempo, y no menos de dos años para que a partir de ese hipotético “punto cero”, comencemos a ver apenas cambios esperanzadores).

En definitiva, apartando pros y contras, el asunto relevante es que solo tenemos tres (03) meses para que la población organizada inicie la recolección de firmas, mediante la infraestructura que dispondría para tal fin el CNE.

Señal del destino o ironía del mismo, es que justo cuando el primer día de los tres meses restantes para llamar al referéndum revocatorio de Nicolás Maduro comenzaron, éste personaje elija esta fecha (15 de Enero de 2016), para disparar toda su verborrea disparatera frente a una Asamblea Nacional que representa el futuro inmediato: Una mayoría que lo desaprueba.

miércoles, 13 de enero de 2016

15 días del año 2016 bastan para ver lo que nos espera.

“No se trata de ser pesimista; es más bien cuestión de no ser optimista con las cosas erradas”.
                                                 
De la entrada anterior al blog: “Maduro, la política venezolana y el inevitable colapso”

Este año no debería ser de muchos rodeos a la hora de escribir; como hemos mencionado el año pasado, la crítica situación conceptual de la sociedad venezolana, deja ver desde hace rato el conjunto de los “hilos” básicos que tejen el trauma que como amenazante mortaja se cierne sobre todos: Esa de descubrir una verdad por la vía más dura, mientras masticamos y nos asfixiamos con la amargura de haber podido hacer algo a tiempo.
Parte de la cruda verdad que no queremos ver del todo aún hoy, es que para todos los políticos, (que al fin y al cabo tienen garantizado un camión semanal de productos regulados para rellenar de comida a sus cercanos), la lucha aún hoy  se limita al mantenimiento de sus dominios, o a la adquisición de estos mediante el arrebato al contrincante; un comportamiento que raya en lo animal, que es en lo que se ha convertido la política nacional. Mientras, el luchador social que busca desesperadamente la rectificación mas allá de estas dos vetustas corrientes políticas, yace en el fondo del violento vórtice social que se levanta con nosotros adentro, -atrapado también-, mientras la sombra de soluciones inconstitucionales vuelan sobre todos por igual como pájaros de mal agüero.
Sigue siendo impresionante el descubrir que si algún miserable trafica puestos en una cola para comprar alimentos y lo agarran, lo encarcelan, pero si un presidente resulta ser el culpable de la debacle continúa nacional durante tres años, sigue libre e intocable, como si no tuvieses ni un ápice de responsabilidad él y sus socios/funcionarios.
Es con este tipo de contradicciones en mente que podemos luego comenzar a comprender fenómenos cotidianos como el que diputados recién electos, (caso del alcalde Omar Prieto en el Zulia), renuncien al cargo que ganaron y para el que “el soberano” los eligió, solo para darle el puesto al suplente que servilmente hará lo que el partido decida, en una clara maniobra política preconcebida; solo así podemos ver a un gobernador (Aristobulo Isturis), o una diputada (Iris Varela entre otros), renunciar a sus cargos de elección popular, solo para asumir otros para los cuales “el soberano”, no los eligió. Pareciera que nadie repara en esta falta de la ética política, que constituye por cierto prueba inequívoca de que “el soberano”, (al menos para la clase dirigente), no es más que un aglomerado social irreconocible, invitado de piedra solo cuando le conviene al político.
Esa es parte de la farsa, de la hipocresía, que deberá ser cobrada con moneda muy dura y justa en el futuro próximo, si queremos restituir la confianza en la república que  soñamos con tener. Por eso es que la amnistía para todos, (oficialistas y de oposición), debe ser vista con mucho cuidado, no sea cosa que aperture más heridas de las que cierra por una mala orientación. Valido es liberar al que injustamente fue detenido, o juzgado, pero solo si no existen elementos probatorios firmes que lo incriminen en un acto ilegal/criminal a través de un juicio justo. Con eso en mente, debemos entender que  el perdón de aquellos probados delincuentes del dinero público, es inaceptable a la luz del rigor que la ley escrita exige.
No hay otra manera de dejar de experimentar la impotencia de la impunidad y la injusticia.
No podemos dejar de lado que la mezcla de gobernantes “yo no fui”, con sociedades “no me acuerdo quien fue el culpable”, posibilitan esta bizarra situación del país de la que todos somos testigos y protagonistas. El “perdonémoslos a todos y hagamos borrón y cuenta nueva”, no puede seguir existiendo, -mucho menos en lo político-, porque cada vez que una mala decisión política ha sido, y es tomada por un funcionario, debemos recordar que ésta ha repercutido incluso en la vida de cualquier niño o anciano o desvalido que estando en un hospital público, muere por no tener la disponibilidad de una operación o de un tratamiento a tiempo, debido al despilfarro, desviación o desfalco cometido. Este tipo de “daño invisible”, no puede ser ignorado ni mucho menos tolerado.
No se puede seguir aceptando las “reuniones” secretas (*) entre políticos; mas cuando son políticos opositores entre sí. Lo innombrable se hace rey de esas reuniones, y padre de los bastardos acuerdos que de allí nacen, siempre en contra de las mayorías que siguen siendo silentes y desoídas…
(*): Muy distinto cuando las reuniones son públicas.

…No confíen automáticamente en los rufianes y zorros viejos que son “elegidos” en sucesión de un bando político a otro, para presidir asambleas y demás instituciones; no seamos cándidos. Tampoco se lleven demasiado por un economista en particular, o por los periodistas estrellas de bando y bando; todos adolecen de la misma inestabilidad emocional que la sociedad a la que pertenecen, y generalmente la verdad saldrá a medio camino entre todos ellos; entre los que la quieren ocultar, los que quieren tergiversarla, y los que desean gritarla a los cuatro vientos sin concatenarla con otros hechos claves.
El enrarecido ambiente de estos días, presagia la prepotencia que se seguirá manifestando en el futuro inmediato. Como enormes “placas tectónicas de arrogancia” chocando y rozando entre sí, la inevitable acumulación de energía arrogante manifestada en las diferentes instancias de gobierno, está comenzando a producir movimientos sísmicos que como a los animales con su sensibilidad natural ante el venidero desastre, hacen cundir el nerviosismo entre la sociedad.
¿Habrá terremoto?; eso es algo que dependerá del “movimiento” que hagan las mencionadas “placas políticas”: a veces explotarán en liberaciones de energía violenta, pero muchas veces “liberarán” la tensión empujándose y cediendo convenientemente entre ellos.
Ustedes como buenos observadores, a manera de “sismólogos políticos”, deberán procurar predecir si los eventos por venir, terminarán por ser catastróficos; quizás tanto como para borrar de las faz de nuestro país, la enfermiza bipolaridad que nos azota (creada y alimentada a conciencia por Hugo Chávez), pero no sin antes llevarse por delante a todos quienes permitieron el calamitoso y corruptamente inmoral estado actual de las cosas.
Podrán incluir en la lista de “victimas y desaparecidos” a muchos políticos y funcionarios enriquecidos, pero les aseguro que el 99% de los anotados en dicha lista, serán pueblo llano, sencillo e incapaz de defenderse en una nación de instituciones secuestradas; ese que contando con un único poder (el de la palabra expresada en opinión y voto), no supo predecir su participación y papel en los acontecimientos.
Necesario es entonces que las masas se harten de las ideas políticas de los actuales existentes  bandos de la bipolaridad, para que cuando literalmente se esté “sudando sangre”, la rectificación venga por consenso de la mano de una tercera vía de pensamiento, equilibrada y sintonizada con lo republicano y constitucional (aquella que se aprovechara de las bondades de la cuarta y quinta republica, pero execrando metódicamente los vicios de éstas), y que siguiendo el camino natural de las cosas humanas, diera origen a su vez a una oposición distinta, de más alto perfil, donde ambas corrientes giren en torno a la manera de hacer cumplir lo que existe, más que obstinadamente el proponer e imponer fuera de los canales democráticos del consenso, concepciones distintas a la constitucionales, no sustentadas en mayorías.
Justamente el desconocimiento de esta faceta de  la realidad política actual (donde la sociedad permitió que el proyecto particular de una mayoría circunstancial, impusiera un modelo al resto de la población que manifestaba abiertamente su contrariedad y oposición a esto, un escenario político que a todas luces lucia inconstitucional, -aún refundando y modificando la constitución como de hecho se hizo-, sin siquiera buscar una alternativa de consenso y paz social); esta persistencia de actitud político-partidista ha permanecido consecuentemente hasta nuestros días, en la forma de un oficialismo que ya siendo minoría representativa por votación popular del 6-D, insiste mediante argucias  leguleyas carentes de ética, en la imposición de un modelo vertical y asfixiante, ahora usando la manipulación de las instituciones que se encuentran premeditadamente extraviadas de su rumbo republicano.
En retrospectiva, la irrupción de Nicolás Maduro de la mano de Chávez como candidato “ungido” en el 2012, en los estertores de la muerte presentida (más nunca honestamente anunciada), como la opción menos “dañada” entre las que el comandante tenia a disposición, fue el anuncio de un final predecible para un modelo de gobierno paralelo al constitucional, que supo mantenerse vivo, parasitando y terminando de matar a los restos envejecidos del modelo gubernamental heredado de ese “puntofijismo” que si fue real, como su contraparte “puntofijista-revolucionaria”, lo fue.

PD: Y hablando del presidente adjudicado por el CNE: un “saludo” a Maduro y a su acostumbrado inútil y a destiempo torpe reaccionar, con sus nuevos ministerios innecesarios, sus etéreos ministros y funcionarios rojos rojitos, y sus vagos e infructuosos decretos de emergencia económica.


Aférrense al optimismo que por pequeño que sea, consigan en las cosas verdaderamente correctas que aún quedan en el país y que no son pocas; soporten con ello el vendaval producido por las malas decisiones, y como Lot, no miren hacia atrás, cuando ya hayan recogido las lecciones que quedaban por tomar, no sea que por dudar, queden como la mujer de Lot; como quedó Hugo Chávez, cuando aún presintiendo el camino correcto, tempranamente se vio tentado a mirar atrás, quedando progresivamente como estatua de sal, ante la historia.