domingo, 8 de noviembre de 2009

No es lo mismo caminar el sendero libertario que, pararse en el camino, ¡creyéndose el libertador!

Cada vez que un “libertador” se detiene a la vera del camino venezolano, sólo a hablar, distrayéndonos inútilmente, perdemos años valiosos de acción, a cambio de una más que dudosa “experiencia” que tercamente, incluso a final de cuentas, nos resistimos a aceptar y aplicar en las consecuencias que finalmente trae.

Por esa razón, hablábamos en la entrada anterior, la manera en que nuestra facilidad de olvido, ha logrado corroer nuestro propio empuje como nación.

Este “defecto” nos hace dejar a un lado con extrema facilidad, los hechos gubernamentales y/o sociales que nos hacen daño: los errores que provocan perdidas mil millonarias a nuestra economía, los presupuestos dilapidados por la ineficiencia y la profunda corrupción social y política, así como las vidas que se pierden cuando se abandona toda seriedad en el trato de los problemas medulares que producen el fenómeno de la delincuencia, la anarquía, y la impunidad jurídica.

El punto aquí, con el que titulamos, el de los “libertadores” que se detienen en el camino y con quienes nos detenemos también, nos arrastra inexorablemente hacia algo básico, que por ser una estrategia “novedosa” en Venezuela, (y no por ello útil: la del dogma socialista-comunista, distinto por cierto, al espíritu social de la democracia verdadera), ha calado con cierto éxito, por haber estado lejos de esos movimientos revolucionarios en el pasado: la aparentemente superflua diferencia entre adoctrinar, e inspirar; entre principio, y doctrina, y como estas definiciones mal asimiladas nos lleva a juicios errados de valores, que permiten a la postre, la insurgencia a veces hasta accidental, de “estadistas” y lideres a quienes seguir ciega o convenientemente, hasta el final,

No lo considero, para nada, un punto irrelevante; al contrario. De hecho, de ello depende la actitud que asumamos frente a cualquier alteración ilegal de la estructura nacional, (como lo seria la constitución), y a la larga, en definitiva, de ello también dependerá la manera en que como venezolanos nos veamos: como inspiradores de libertades, o como vendedores de rígidos pragmatismos ideológicos, no originarios en nuestra venezolanidad, y donde generalmente, pertenecer al poderoso partido gobernante, es para dicho dogma ideológico, lo que tener una tarjeta de crédito “American Express” es para el capitalismo...

Primeramente, hay diferencias entre adoctrinar y doctrinar. En muchos medios de comunicación, tanto del oficialismo, como del oposicionismo, los confunden a menudo en un peligroso juego de desinformación, que no por haber sido visto muchas veces en otras partes del mundo, debemos dejar que se implante aquí.

Pero volviendo al tema, ¿Qué es adoctrinar?; el diccionario de la Real Academia, nos dice que: “Adoctrinar es instruir a alguien en el conocimiento o enseñanzas de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o creencias.

Leía algo que escribió alguien hace unos años, y quería compartirlo con ustedes; el fondo, como siempre, es lo más revelante, por lo menos, frente a la forma:

“-El sentido común del vocablo “adoctrinar”, indica precisamente el proceso de transmitir, de prefabricar la ofuscación del intelecto, sea a través de sofismas filosóficos y políticos, o por los medios de comunicación informativos y educativos, artísticos o comerciales. En la lucha por la independencia de los pueblos el opresor influirá, predominará y seducirá a los vencidos comercial y culturalmente; es decir, “adoctrinadoramente”.-”

¿Quieren verlo de manera más simple?: Adoctrinar, es como programar computadoras: No importa el sistema operativo que tengas; lo importante es formatearte, reiniciarte, e instalarte el sistema operativo con el que le sirvas al estado.

En otras palabras, no importa lo que pienses, o si previamente estabas lejos, o allende a lo establecido por el mandamás de turno; lo relevante únicamente es lo que debes pensar para adaptarte y servir a la causa del que la lidera, sin importar su rectitud o desviación de lo correcto ante Dios, la justicia y el pueblo.

Por cierto, y sólo para dejar claro algo que pareciera igual, pero que no lo es:

Doctrina: Enseñanza que se da para instrucción de alguien”. Esta se impartiría mediante la enseñanza: “Enseñar, comunicar sistemáticamente ideas, y conocimientos”.

Podrían a estas alturas, preguntarse también qué es entonces un principio; la Real Academia viene a nuestra ayuda:

Principio: Norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta.

Deténganse un momento aquí, para repasar lo que ya hemos hablado sobre nuestra venezolanidad, sobre nuestra alma escrita, y sobre lo que a nuestros hijos queremos enseñar para que labren su propio futuro…

Así las cosas, en resumen, podemos ver que:

Los principios inspiran doctrinas básicas (muchas planteadas en la constitución…es decir, el alma escrita de la nación), que a su vez, son enseñadas como un único acto de fe, que busca hacer hombres que exploren, y que pese a fallar y acertar en el proceso, -como ahora-, y de manera alternativa, siempre, empero, estarán evolucionado hacia su propio tiempo de existencia y concepción, marcando una etapa mas sensata en la nación.

Lo hemos visto durante la historia humana, y lo hemos mencionado antes en el blog: los humanos no son seres dogmáticos; son seres prácticos, guiados por el deseo de bienestar, y ocasionalmente (¡y cada vez con mas frecuencia!), dejándose llevar por la inspiración de un Dios de amor, y un anhelo irrefrenable de justicia para todos.

Que el bienestar lo asocien expresamente al dinero y al poder sobre otros, es una distorsión indeseable, tanto por lo menos como el del deseo cíclico en la cultura humana, en pequeños grupos o individuos convencidos de su suprema verdad, necesaria de imponer al resto del colectivo, para que vivan felices...

No es fácil, sin embargo insisto: “en lo difícil está el camino que se construye con losa sólida y dirección firme”.

Cuando hablaba de los problemas que arrastramos y que nos debieran causar vergüenza mayor, estaba el de nuestra tendencia –universal por cierto-, a buscar un solo hombre sobre el cual echar todo el peso de las decisiones, y a quien es fácil luego juzgar y matar si se equivoca, retrotrayéndonos esto a aquella entrada donde comentábamos como el líder, se convierte en su propia victima. (Julio, 2009: Cuando la culpa es de la nación).

Como aquel adolescente mencionado hace mucho, al principio del blog también, y que creo que recordarán aún, seguimos empeñados como nación, y mas como individuos, en buscar culpables siempre fuera de nuestras propias esferas de personalidad, seguras y cómodas.

El punto sigue siendo esa necia tendencia a detenernos en nuestro andar, cada vez que alguien a la orilla del camino, y a veces desafiantemente en el medio del mismo, se levanta sobre una piedra y habla de lo que nos espera adelante en la ruta, o del “atajo” que encontró, logrando sólo con ello, hacernos frenar el andar, y robarnos en ese proceso, la aventura, la gloria, y la sabiduría que el autodescubrimiento, basado en los principios fundamentales que como humanos tenemos e impartimos a nuestra descendencia con inteligencia, nos permite.

El camino es para andarlo, no para ver a otros andar y perderse en la distancia infinita de los horizontes que se funden con los cielos.

domingo, 25 de octubre de 2009

Nuestra “aparente” incapacidad para retener más de dos informaciones a la vez. (o como no hacemos seguimiento a nada…)

En algo habíamos tocado este tema anteriormente; sin embargo, bueno es detenernos en ello una vez más:

Basta con que algo nuevo suceda, para que perdamos la conexión con aquello que nos ocupaba incluso moralmente, solo hace un rato.

De esta manera, por ejemplo, las decenas de asesinatos que se suceden, casi diariamente, las hacemos anónimas, como si de una victima real y gente emocionalmente desvastada no habláramos.

Es triste, pero así estamos operando. Por esa razón, es que cualquier gobierno malo, o cualquier político negligente o corrupto, pueda pasar de un cargo a otro, o el gobernante improvisador, pueda ser reelegido sin problema alguno. ¡Le perdonamos a nuestros políticos, más errores, imprudencias y torpezas que a nuestros mismos seres queridos!

Así las cosas, saltamos como si gallinas hambrientas fuéramos, agolpándonos, empujándonos y picoteándonos, de un lado a otro del corral, conforme alguien decide donde nos lanza puñados de maíz en un sitio u otro.

Aun no mostramos la capacidad de pararnos ante lo injusto e incluso grotesco, para protestar al unísono. Alguna experiencia hemos tenido en ello, como el proceso de salida del Gral. Marcos P Jiménez, las inmensas marchas antes del 2002, o las masivas presencias en varios procesos electorales pasados; sin embargo, todo ello quedo atrás. El miedo a las consecuencias negativas individuales, pudo más que nuestra necesidad de ser la autoridad suprema en lo que a los asuntos nacionales incumben.

Aún carecemos como colectivo, de la capacidad de “hilar” eventos en un hilo continuo de sucesos que necesariamente deben tejer lo que nosotros planifiquemos, y no lo que particularidades e intereses ajenos, planifiquen.

Si alguien se pregunta en voz alta, el por qué se altera la estructura institucional sin autorización constitucional de la población, inmediatamente alguien con poder, lanza un puñado de maíz, y la algarabía de los que comen, ahogan la pregunta que, rápidamente, es olvidada…

Nadie predijo, por ejemplo, las consecuencias de la lucha entre los clásicos sindicatos cuartos republicanos, y los bolivarianos en la industria ferro minera, petrolera o eléctrica; nadie predijo que estos últimos sindicatos, al final, tendrían posiblemente que doblegar los intereses sociales de la masa trabajadora, a favor de los intereses particulares del líder que seguían.

Nada de eso importa, increíblemente, como en los gallineros que mencionábamos, pues otro puñado más de maíz, distraerá nuevamente a la masa de “aves”, y así, el ciclo de “engorde” continuará, hasta que…

¿Saben?, el lado “bueno” de todo esto, es que podemos estar descubriendo que como colectivo, somos eficientes trabajando bajo presión. Lo digo porque siempre vivimos en la coyuntura, en el cuello de botella, donde la tensión es máxima, y de donde salen a veces, muy buenas improvisaciones, y hasta chistes que alegran el ánimo de quienes sufren lo que normalmente, no logran hilar los eventos.

Llevamos como nación, el bolsillo trasero de nuestra ropa, roto, y el dinero aparentemente interminable de nuestra renta petrolera, se nos sale del mismo, y nosotros, como almas hipnotizadas por la estupidez, no hacemos otra cosa mas que seguir adelante, sin que se nos ocurra reparar el bolsillo, o cambiar el dinero de este. Proyecto tras proyecto, ilusión tras ilusión, invertimos y despilfarramos el dinero en las manos de la negligencia y la corrupción, sustituyendo en nuestras mentes, un escándalo mal disimulado, con otro escándalo peor disimulado…

Recuerdo que ese sentimiento de impotencia, incomprendido a nivel del conciente colectivo nacional, pero patente en los corazones de los venezolanos, fue lo que llevo al poder al actual ciudadano presidente.; sin embargo, ¿por qué ese sentimiento ha ido volviendo con mas agudeza, si las cosas se suponen, iban a marchar tan bien?

Cada quien, -como debe ser-, debe responderse estas cuestiones en lo personal; la emisión de una opinión clara al unísono, es lo que logrará luego darle forma y vida a la llamada “opinión nacional”, y esa voz, compatriotas, es la que se escuchará y acatará en verdad.

No podemos dejarnos guiar; nadie tiene esa potestad y menos el derecho para hacerlo. Para eso escribimos la constitución, para no tener que estar con la “discutidera” cada vez que algo importante aparece, olvidando lo importante que hasta hace un instante, ocupaba nuestra atención; el vivir a espaldas de esta realidad es lo que posibilita que la mano llena de maíz, nos guíe como animales sin conciencia…nacional.

jueves, 15 de octubre de 2009

El país de las bodegas, tienditas, ventas de comida y los pequeños servicios.

Este tema, -el de nuestro actual estado, y la situación deseable a la que queremos llegar-, siempre tendrá, digamos. mucha tela de donde cortar, y nos arriesgaremos a quedarnos, como mínimo, cortos. Sin embargo, no es posible postergarlo más; simplemente no se habla de ello con la claridad, y mucho menos con la contundencia que requiere tan vital punto para la salud de la nación, y por ende, la de la sociedad en la que vivimos y pretendemos coexistir.

Varias veces comentaba la necesidad de hablar de estrategias claras para la nación, y esto debe ir unido invariablemente a lo que reflexionábamos hace poco, sobre las fallas que laten aún en nuestra nación. Parece increíble, pero es sencillo: Venezuela apenas está probando lo que es tener una estrategia, que en cualquier caso, debe buscar alcanzar un objetivo: la materialización absoluta de lo planteado en el alma escrita de la nación.

Cuando digo “probamos”, es en serio: nos encontramos como testigos de una muy “a tientas” estrategia planteada. Conforme los eventos se van presentando, y no antes, por el gobierno, -que no por la nación-, para alcanzar algunos objetivos.

Son ejercicios útiles, no porque estén teniendo el éxito que se espera, sino porque nos ofrecen un primer vistazo a lo que debemos y no debemos tomar en cuenta a la hora de esos diseños estratégicos. Actualmente observamos como la nación ha sufrido un desbalance grave en su maquinaria productiva, su política, su administración y sus leyes de carácter económicas, mientras el poder despiadado y sin patria del dinero, pasa de unas pocas manos a otras.

Por esa razón, éste tópico parte de un punto muy simple nuevamente: Venezuela se ha convertido en un país de cada vez más comercio básico a lo interno (hipermercados, supermercados, tiendas, abastos, quincallas, restaurantes, ventas de comida y puestos improvisados de cuanta cosa vendible, en cualquier plaza, calle o avenida de nuestras ciudades, barrios y urbanizaciones), y encontrándose únicamente en crecimiento leve y mas bien errático, la superestructura de servicios del tipo tercerizado (limpieza, despacho, reparto, reparación, inspección, instalación, etc.). Fuera de eso, y en términos generales, a sabiendas que ignoraremos algunas cosas puntuales importantes por ahora, insisto, fuera de esto, nos encontramos en la mínima condición de producción, casada esta a la monumental importación de cuanto adminículo necesitemos o deseemos.

¡Vamos!, ¡no se resistan a admitirlo!; fuera de algunos rubros agropecuarios, metalúrgicos, textiles, y manufactureros, todos ellos a un nivel muy básicos, NADA se produce en el país sin la necesidad de algún componente, tecnología o conocimiento clave, traído del extranjero.

¿Petróleo?, claro que tenemos mucho, pero…, no traigan maquinarias y tecnología de otros países a ver si encuentran, explotan y venden ese fulano petróleo. ¿Electricidad?; bueno, los grandes equipos, los transformadores de gran capacidad y un sin fin de cosas, no las producimos aquí. ¿Automóviles?, (¿Es necesario responder esta pregunta?); pues claro que no producimos lo necesario para fabricar un carro. Quizás alguno me pudiera afirmar que podríamos irnos hacia algo más pequeño y simple: ¿Un motor de combustión interna, digamos, para una motocicleta? …¡claro que no lo podemos producir!

Quizás podrían decir que por lo menos clavos de hierro, o codos galvanizados para conexiones de aguas blancas fabricamos, y podrían sin duda tener razón; sin embargo, -y he aquí el otro problema a falta de conciencia, estrategia y políticas claras-, es más barato y “rentable” traerlos de China…(Por eso los chinos, al igual que otras potencias económicas, en lo civil o militar, nos hacen generosos préstamos: para poder comprarles a ellos mismos, lo que necesitamos, pero ese es otro tema.)

Analícenlo con sumo cuidado, y se darán cuenta que lo poco que producimos en la actualidad, esta sujeto a tecnologías y paquetes de componentes importados, con patentes intocables, que nos limitan siempre a ser meros operarios y propietarios. Antes producíamos mas cosas, ciertamente con una injusta distribución de los beneficios, pero incluso eso quedó en el pasado; hoy en día el principal daño esta hecho, y consiste en nuestra sumisa actitud hacia lo más simple: la importación, amen de las cuantiosas divisas que diariamente entran al fisco por concepto de renta petrolera e impuestos a los mismo ciudadanos.

Desde el bolígrafo o lápiz, pasando por el perfume de un jabón o el repuesto del vehículo familiar, y sin pensar en medicinas, ropas, alimentos, electrodomésticos básicos, TODO es o posee un componente clave que es importado.

No se trata de una descripción alarmista producto de una especie de xenofobia hacia los productos extranjeros, sino mas bien de la aplicación sensata de los conceptos básicos de soberanía, y ello desde la soberanía agroalimentaria, que no consiste precisamente en tener dinero para comprar en otros países, sino en capacidad nacional para producir lo que necesitamos, hasta los implementos, tecnologías, pericia, y aparatos necesarios para que la maquina nacional se mueva por si sola, lo cual si podríamos denominar con certeza como verdadera soberanía técnico-industrial..

Esto amigos míos, es uno de esos fabulosos, aunque huidizos pilares donde una nación con personalidad propia se fundamenta.

Ahora, ante la difícil situación económica, cualquiera puede ver lo que una persona sin empleo formal (y que sabemos que se aproxima al 45 % del total de la población económicamente activa de la nación), se dedica a hacer: vender comida o dulces; vender ropa contrabandeada o adquirida legalmente; instalar un cibercafé, o una empresa pequeña desde donde prestar servicios como reparación de computadoras, limpieza o fotocopiado, por decir solo algunas cosas. Al final de todo esto, nos encontramos con que el motor de la economía nacional se basa en el comercio interno de pequeños productos terminados provenientes del exterior, y los servicios igualmente a nivel de insumos importados, generalmente con una relevante dependencia de factores exógenos. El resto que aún queda, ciertamente lucha para no ser asfixiado en esta vorágine de degradación.

¿Necesitan la descripción de más escenarios para admitir la situación?

No piensen en comparaciones fútiles con otras naciones del globo, porque de hacerlo, podríamos darnos cuenta de que no estamos de ultimo en el ranking mundial, pero no por ello podríamos sentir alivio o tranquilidad ante eso, puesto que lo esencial, es decir, la autonomía como país, hoy en día, y como desde hace muchísimos años, esta comprometida.

Debemos recoger toda la experiencia que hemos sido capaces, por un lado, de generar nosotros, buena y mala, y por otro lado, capturar toda aquella vivencia de otras naciones que puedan inspirar ideas novedosas en el país.

Política y estrategia van de la mano; muchos las reconocen como partes de un mismo conjunto, pero con el fin de dejar claro los componentes que necesitamos para crecer sostenida y exitosamente en todos los ordenes, prevaleciendo siempre el social para todos, detallaremos cuales son, e incluso, haremos un alto para analizar algunos conceptos necesarios antes de seguir. Los conocimientos profundos y justos que necesitamos, se los dejaremos a los varios concejos multidisciplinaríos y de alto nivel, que requeriremos estructurar en todo el país para entramar la estrategia colectiva que asumiremos en un futuro aun no determinado.

En sucesivas entradas, veremos algunas elementales ideas que podrían quizás, servir como referencia para los que en conjunto deberemos decidir para nuestra Venezuela.


domingo, 11 de octubre de 2009

¿Por qué es tan fácil hablar de la "Venezuela esta”, o de la "Venezuela aquella", como si de reflejos ilusorios se tratara?

No resulta difícil afirmar en una conversación cotidiana, aquello de que existe la Venezuela pobre o la Venezuela rica; la de los chavistas, la de los escuálidos y la de los ni-ni; la Venezuela de los políticos, que es distinta a la Venezuela del pueblo, y disimilar a la de los economistas. Hasta no es lo mismo la Venezuela de la cuarta, a la Venezuela de la quinta, y así, sucesivamente…

¡Vaya!…escribiendo el párrafo anterior, el auto corrector del "procesador de palabras", corrigió lo escrito y colocó inicialmente “chapistas”, en vez de “chavistas”; me hizo sonreír, porque en verdad, que es un chavista?; es alguien, en el mejor de los casos, que está lleno de esperanzas sin estar seguro de por donde llegar al destino, porque ni este ultimo lo tiene claro, o contrariamente, en el peor de los casos son chapistas porque usan ese nombre inspirado en el apellido del presidente para “chapiar” (…proviene el termino de usar la chapa o placa de identificación policial), como si de autoridades buscando un beneficio ilegitimo y corrupto se tratase…

Quisiera que pudiéramos dejar el tema a un lado, pero por más que lo intento, me resulta difícil sentir que hemos dejado claro la magnitud del problema que enfrentamos, con esta atomización de ideas y esfuerzos a los que sometemos a la nación. Si utilizáramos términos mecánicos, podríamos decir que estamos sometiendo al país a un esfuerzo para el que pareciera no haber sido diseñado, y la fatiga estructural hace rato que se está manifestando; la falla catastrófica pareciera estar a unos cuantos ciclos por segundo mas adelante…

Para ser justos, describamos a los llamados ni-ni, y a los escuálidos u oposicionistas, también denominados de oposición, para que así, ¡todos me tengan tanta “rabia” como se tienen entre ellos mismos!

(Una nota aclaratoria: No comparto estos términos; no encuentro la necesidad de calificar y disgregar a la gente, dentro de un mismo pueblo, con estos calificativos, por más que muchos de ellos los lleven hasta con orgullo.)

Los ni-ni, son aquello que sienten que no se pueden identificar con ninguno de los dos bandos prevalecientes (¡creen ellos que prevalecen!). Detectan y reconocen las cosas buenas y malas que existen en los otros dos grupos (políticamente hablando); su gran tragedia es que tampoco saben bien donde deberían estar, y no han sido capaces hasta el sol de hoy, de establecer un proyecto coherente.

Los de oposición, que como decíamos, también son definidos por el presidente de la republica, (quien incurre en un desacierto extremo y triste con eso por cierto, mostrando que sólo preside de manera informal en la realidad a quienes estén dispuestos a seguirle casi ciegamente), como escuálidos, y por el resto de los oficialistas como oposicionistas, son la Némesis del chavismo; simplemente no pueden estar de acuerdo con algo que pudiera ser bueno, que venga del lado rojo rojito. (oficialista). Es algo visceral, como comentábamos unas semanas atrás en otra entrada del blog. Son los que reaccionan con mas intensidad ante las injusticias e incoherencias del gobierno actual, aunque no siempre logrando explicar efectivamente el por qué, o cual sería la alternativa, cayendo así en el mismo terreno indefinido donde caminan los ni-ni.

Allí se sienten a gusto, por cierto, el 99.9 por ciento de los políticos sobrevivientes del pasado, que no pudieron, no supieron, o no tuvieron el estomago necesario para hacerse pasar por revolucionario y/o chavistas/chapistas. (El uso de letras cursivas es meramente para destacar las definiciones…)

En las tres corrientes principales existen miles de personas admirables, por aquello de sus esperanzas, ideas y deseos de mejoras y cambios reales, aunque la mayoría insisto, no ha logrado canalizar con todo éxito, todo ese torrente de energía en alguna iniciativa coherente y sostenible en el tiempo…

¿Recuerdan aquello del bote con dos remos?

¿Recuerdan aquel viejo dicho que dice “divide y vencerás”

¿Qué tan divididos estábamos?; ¿Qué tanto lo estamos ahora?

Hay tal cantidad de “colores” (bandos) entre nosotros, y de una manera tan atomizada y tan uniformemente distribuidos, casi predeciblemente por algún teorema del caos, que nos asemejan a una difusa nube blanca; una enorme y difusa nube blanca, con forma de país.

Muchísima gente insiste en ver solo su cómoda y segura parte (interpretación), y muchos mas del total, no están dispuestos a ver las cosas aún de otra manera (interpretaciones).

Hablábamos en el pasado de la necesidad del dialogo, del debate; nuestra terca predisposición a considerarnos dueños de la verdad absoluta, nos hace casi de manera automática, despreciar cualquier cosa distinta, como si de una amenaza contundente a nuestras creencias se tratara

Pareciera algo de otro tema, pero se han preguntado por qué Dios no se nos presenta y nos dice por donde ir en esta vida?; la respuesta la debemos expresar con la lógica de un niño, inocente y abierta: “Porque la tierra es redonda, y si solo los humanos de un lado del planeta lo escuchan y vieran, creerán que son mejores que los que están del otro lado, que no lo pudieron ver primero…”

Aun somos seres que sólo vemos las cosas por partes, por pedazos; pareciera que nos negamos cada vez con más terquedad a reconocer que necesitamos de un punto común, de una esperanza-visión común, que permita a cada individuo, que entre todos forman el colectivo, a superarse y desarrollarse, como hombres y mujeres prósperos y sabios…

Entiendan por qué aquello de “Dios, Justicia y Pueblo”; entiendan el por qué del “alma escrita de la nación”

Admiremos por cierto, tan sólo al líder temporal que se levanta, únicamente para perderse con humildad entre todos los que seguimos un camino común, en cuanto siente que su idea está sirviendo para algo; escuchemos a aquel líder temporal que no desea que su mano derecha, sepa lo que hizo la izquierda; la humildad ha de ser la marca de quien asuma, por voluntad expresa del colectivo, la dirigencia temporal del gobierno que administra nuestro ímpetu como nación.

Es la humildad la que permite escuchar sin sentirse ofendida.

Ese tipo de líder temporal sólo llega cuando el pueblo es así en su esencia, humilde, porque justamente de su seno sale ese individuo…

La división en partes es una técnica de análisis provechosa cuando el que la usa, comprende el todo que lo llevo allí. La división primitiva, por egoísmo y por ambición, es el fuego que finalmente consume las astillas que alguna vez fueron árbol imponente…

Estamos desenfocados; nuestra visión es borrosa, aunque nuestros oídos agudos, y nuestras lenguas, afiladas como navajas...

Es difícil sentarse a lo lejos a contemplar la atomización reinante en el país; esa falta de cohesión que sentimos en lo personal al estar en medio de una turba, es la misma sensación que como nación tenemos actualmente; no existe un foro en Venezuela donde debatir alguna idea sin correr algún riesgo, de algún tipo, y tenemos necesariamente que cambiar eso.

Que un grupo de funcionario se reúna en cadena nacional en cualquier país del planeta, ha decir en conjunto lo que van a hacer para resolver algo, sin estar claros en el significado profundo que implica tener un alma escrita como nación (constitución), que les permita dar coherencia y valía en el tiempo a lo que expresan, da igual que si lo hacen uno por uno, en un triste desfilar de malabaristas de nuestras ilusiones…

Estamos haciendo huecos, para tapar otros huecos.

Y sin embargo, ¡es tanta la grandeza que nos aguarda a la vuelta de la esquina, allá arriba, donde nuestros sueños se saludan como hermanos! Nada escrito en este blog hasta ahora no ha sido fruto de la esperanza en que lograremos articular un futuro brillante no ya para nosotros, como les mencionaba antes, sino para nuestros hijos, y los hijos de estos, porque el sacrificio, que es algo que aún no conocemos ni probamos voluntariamente, será nuestra entrega a cambio de una gran nación.

En lo internacional, llegado el momento que anhelamos aún, nuestro corazón abierto, que nos ha traído tantos problemas a lo interno en términos de identidad nacional y población marginal y marginada, igual nos dará la capacidad, una vez dominada la maestría como pueblo, de guiar y ejemplificar para los demás en el continente, respetando siempre, la autodeterminación de los pueblos, evitando con ello, la siempre necia ingerencia.

El tiempo para ello llegará.

Por ahora, no dividamos más; tampoco ataquemos a quien a su vez intente hacerlo; sólo no dejemos de reconocer entre nosotros mismos, a los que somos mayoría: Los Venezolanos.

El sistema de justicia en Venezuela: Desde los expedientes mohosos, quemados, borrados y sin fin, hasta las cárceles inhumanas.

Hablaba de esto hace poco, cuando mencionábamos las cosas que mas vergüenza nos pueden dar.

La justicia en nuestro país, tiene un problema similar al de la educación, y ya sabemos que se debe exactamente al mismo defecto medular.

La tradicional imagen que representa a la justicia, es decir, la balanza, es buena para analizar nuestra situación actual:

el poder ejecutivo, junto con los otros poderes, deben estar junto al sistema judicial, en la base desde donde cuelgan esos platos; si se sube a uno de ellos, como ahora, junto a sus simpatizantes, mientras otro montón se cuelgan del pedestal que los sostiene y los mas persistentes en el oposicionismo se montan en la plato opuesto, aquello que debía ser superior a nosotros mismo como pueblo, se convierte en mero sube y baja de jardín, solo que viejo y oxidado, con filosos bordes cortantes, obviamente, no por el uso adecuado de aquella balanza de justicia, sino por la corrosión de tanto escupitajo lanzado en el…

El resultado: la mas abyecta impunidad y desprecio ante lo que es básico en nuestra constitución: la vida y la prosperidad de los venezolanos.

Nuestras cárceles se han convertido en copias tétricas de aquellos escenarios de las películas estadounidenses baratas de ciencia ficción, donde ciudades enteras amuralladas se convertían en prisiones de donde no se podía salir, y en la que la ley del más poderoso, carnicero y despiadado, dominaba. Matar a quien deba ir a un penal pareciera castigo más “humano” que enviarlos a esas antesalas de los infiernos mas dantescos que se describieran alguna vez en la literatura universal o religiosa; sólo las guerras pueden ser más desesperanzadoras y crueles que nuestras cárceles.

Seguramente pensarán que más de uno se merece ese castigo, y seguro que es así; sin embargo, no olvidemos que nadie puede estar mas de 30 años en prisión, y a su salida, mas tarde o mas temprano, finalmente, el malo que entró, termina siendo un monstruo mucho peor cuando sale, siendo así su muerte violenta en las calles de nuestros alrededores, su único final posible...

Algunos dañados nunca se curan, y terminan muertos o presos nuevamente, pero la mayoría si puede reintegrarse en la sociedad, y ser personas rectificadas, cuyos lecciones aprenden a llevar.

No les voy a hablar de otras cárceles del mundo, ni incluso de los muchos libros valiosos que se han escrito en nuestro país sobre el tema, que igual son ignorados, porque en verdad no es necesario hacerlo; eso es parte de nuestro problema: nos fascina distraernos de nuestra propia realidad viendo la de los demás.

¿De dónde sale aquel funcionario que no es capaz de hacer cumplir lo que como ley esta escrito?

¿De dónde sale tanto humano que va a parar a esos infiernitos?

¿De dónde sale tanta facilidad en nosotros para convivir y tolerar esa realidad?

¿Acaso hay que ir mas lejos de donde nuestra mirada alcanza para explicar esto?; claro que no. Nuestros núcleos familiares o pseudo familiares si es que existen, y lo que los ha modelado y/o conformado y/o mutilado, son la causa centro primera de todo esto. En aquellos factores que han permitido las malas formaciones, como si de inocentes criaturas expuestas a agentes mutagénicos se tratara durante su formación gestacional, esta justamente nuestra ya mencionada falla.

La desvalorización, -y esto se los dejo como tarea para investigar-, es el nombre de nuestro mas temido demonio.

Recuerden que como la mesa familiar, son cuatro los pilares que la deben sustentar; no debemos ir mas allá de esto para encontrar el punto desde donde iniciar nuestro camino de recuperación, de justicia, de Dios.

martes, 6 de octubre de 2009

Repasando lo que nos debería avergonzar.

Hablábamos últimamente de cosas externas a nuestra nación; comentábamos como las naciones que nos rodean luchan por emerger en sus propias dinámicas y realidades.

Sin embargo, no debemos alejarnos, -una vez más-, de lo básico: nuestras propias miserias, pendientes de ser reconocidas, para asimilarlas y dignarnos de esa manera, a buscarles solución. No nos gusta hacerlo; más de uno afirmará sin rubor que debemos dedicarnos primero a lo positivo, y hasta quizás a lo épico, por el bien inestimable del universo, y bla, bla, bla…

Una fuerte dosis de realismo necesitamos administrarnos; recuerden que quien sufre de una adicción, no puede jamás cambiarla sin reconocer primero su propia debilidad, y lo más importante: su valor irrenunciable como humano, superior a cualquier limitación temporal personal, o…nacional.

Traigan soluciones para estos problemas, como colectivo venezolano, y yo les mostraré una nación que se ha autodescubierto:

0.- El miedo a reconocer a Dios como nuestra máxima inspiración.

1.- El descalabro de la familia como unidad fundamental del bienestar del individuo y del colectivo.

2.- El descontrolado índice de embarazos en menores de edad, producto de lo anterior, y el alto índice de natalidad en los sectores más carentes de recursos y amor.

3.- La sensación de injusticia, sobre los cuatro aspectos básico del ser humano: Educación, Seguridad, Bienestar social y Trabajo

4.- Las cárceles en todo el país, y el submundo pérfido y destructor al que se somete a todo aquel que caiga en ellas.

5.- La pérdida progresiva de cualquier cosa parecida a la honestidad, al respeto y a la dignidad de los otros y de nosotros mismos.

6.- La impunidad, en cualquier aspecto social que se quiera ver; la distorsión absoluta de los conceptos de “derechos y deberes”. La corrupción como hecho cotidiano y normal, capaz de crear estatus social y político y ser aceptado.

7.- El mesianismo; el patriarquismo y todos los demás “ridiculismos” que nos hacen esperar que algún venezolano en particular, traiga la paz y la prosperidad para todos, mediante un gobierno mágico, sin que sea necesaria la participación y el esfuerzo de todos.

8.- La tolerancia de todos a la creación, mantenimiento y extensión de los cordones de miseria dentro y alrededor de las ciudades del país, donde nacen y crecen miles de venezolanos, y donde otros tantos miles de extranjeros e indocumentados, terminan de perder la esperanza con la que llegaron a estas tierras.

9.- La no enseñanza del alma escrita de la nación (la constitución), desde la primaria, que enseñe con claridad a nuestros hijos, lo que significa ser venezolanos.

10.-El despilfarro sin limite de nuestros recursos económicos.

11.- La total falta de visión y estrategia nacional.

¿Exageraciones?; bueno, podríamos decir que todos tienen derecho a vivir en los sueños que tejan para si, pero ello no disimulará estas verdades sencillas, y aún así brutales; sólo les digo en lo que yo utilizaría una cadena nacional, en lo que le diría a los venezolanos y extranjeros que viven en este país. No les diría lo que quieren oír; les diría lo que no quieren enfrentar…

Por eso es que ningún político debe tener la posibilidad de reelección: eso le impide decir todas las verdades y crudezas que deberíamos enfrentar, si es que están concientes de ellas, lo cual dudo mucho, porque si lo hacen, saben que nadie los reelegiría. ¿Por que creen que las medidas impopulares se dejan siempre para después de las elecciones o cuando estas están aun lejos?

domingo, 27 de septiembre de 2009

Brasil: la próxima potencia mundial, o el nuevo aprendiz de imperio.

Salvando las distancias con países como India o Pakistán que mas por poder nuclear que por prosperidad de sus sociedades, son consideradas potencias emergentes, Brasil aspira con intensidad ser, como mínimo, una opinión obligada a consultar en el escenario mundial.

Éxito han tenido, sin duda; la aplicación lógica de una estrategia a largo plazo, independiente de quien preside el gobierno de turno, pone de manifiesto el primer aspecto que la madurez como nación muestra ante el mundo.

Otra cosa es la injerencia que necesariamente, como nación con poder, se supone que debe mostrar ante el colectivo internacional, y eso es justo lo que ha hecho en Honduras. Con una inversión mínima, pero con una planificación digna de mención pese a las fallas de forma y fondo, ha logrado resaltar con contundencia en una situación donde Venezuela solo ha hecho ruido y dilapidado dinero.

Mucho se ha hablado de Brasil últimamente, y no solo por ese ejercicio diplomático no ajeno a ciertas torpezas como decíamos: las compras de armamentos, que por cierto, cuando de un país grande se trata, siempre se antojan al ojo pequeño, como desproporcionadas por la gran inversión ejecutada. Su insistencia, y posible éxito a mediano plazo, de un puesto permanente en el anacrónico consejo de seguridad de la ONU; la cada vez mayor influencia a nivel suramericano para mover la balanza, -sobretodo la comercial-, a su favor, y la entrega de su sociedad al éxito mercantil por sobre la prosperidad del colectivo, son algunos de esos factores para que una nación, aún con millones de gentes pobres, sueñe con poder militar, nuclear y comercial, al mas puro estilo del clásico patrón capitalista.

¿Visión simplista?; no lo creo; lo que pasa es que si no vemos el conjunto a un nivel básico, insisto, no seria posible entender como se interconectan los valores sociales, los valores éticos-morales, en esa delicada y a veces traicionera intersección con lo constitucional de cada país, los intereses económicos que estén dispuestos a seguir, y las masas de colectivo que las jerarquías gobernantes estén prestas a sacrificar o ignorar.

¿Suena socialista-comunista todo esto?; tampoco lo creo. Justo al formular esta pregunta, cualquier persona entra en la dicotomía capitalismo/socialismo, de donde se sale generalmente con la cabeza cargada de paradigmas y teorías que usualmente solo justifican a las revoluciones y a los gobiernos que desean ser eternos, -tanto como su líder, por lo menos-.

Brasil esta caminando en dirección a ser una potencia, pero una potencia que maneja la injusticia y la injerencia con tanta naturalidad como los ingleses, franceses, estadounidenses, chinos y rusos lo saben hacer.

Honduras es un ejemplo del manejo hipócrita que desde Brasil, y de las demás “potencias”, se hace de la no menos siempre hipócrita diplomacia actual.

“Imperio” es una palabra que asociamos de manera informal a aquello que una nación hace a costa de otros, buscando influir a lo interno para su propio y desconsiderado beneficio; visto así, hasta nosotros los venezolanos entramos ahora en esa repartición de estiércol, al mover “hilos tras bambalinas”, para lograr metas políticas que nos favorezcan o convengan, puesto que, admitámoslo, a estas alturas del juego en aquel querido país centroamericano, aun nadie en la escena internacional se ha detenido a preguntarle a los hondureños, que desean en verdad como mayoría, en estos momentos, para si mismos, respetándoles con ello su voluntad, en el mas puro apego a la autodeterminación de los pueblos, inspirada en la aún mejorable carta de la ONU. Al depuesto presidente, pocos lo han evaluado en su contexto real, y todos se han limitado ha darse golpes de pecho, apegandose de manera falsa, a lo estrictamente juridico: "no importa si el tipo es malo y el pueblo quiso sacarlo; lo importante es que se mantenga hasta que la honorable ley lo diga". Dificil es ser juez y parte...

Una vez más, como a nivel personal sucede muchas veces, de manera egoísta: no importa tanto lo que otros piensen, sino lo que nosotros pensamos…

Eso esta bien para decidir cosas justas en nuestras vidas, pero es muy malo cuando lo colectivo, y lo nacional queda a discreción de nuestra siempre conveniencia.

Así las cosas, y volviendo a Brasil, de seguir ese camino, al llegar a la meta deseada por los brasileños, también estaremos llegando todos en Latinoamérica, como espectadores, al fracaso en el intento de dar a luz a una potencia, pero no de prosperidad a costa de otros, como actualmente se levanta, sino de prosperidad por su búsqueda de Dios, su anhelo de justicia, y su sentido de pueblo para repartir lo bueno.


sábado, 5 de septiembre de 2009

A la mitad del camino...

Quiero agradecerles a todos el interés y la paciencia que han mostrado. De manera progresiva y eslabonada, hemos ido procurando con sencillez, tocar puntos esenciales en lo referente al progreso nacional. Ahora hemos llegado a lo que una vez comprendido lo básico de nuestros aciertos y errores a grandes rasgos, será nuestro objetivo: la planificación del futuro a corto y mediano plazo, dejando una parte del correspondiente al largo plazo, a nuestros hijos.

Siempre la dinámica nacional e internacional nos ocupará breve y ocasionalmente con alguna entrada ajena aparentemente a esta meta de la planificación, pero no ha de detenernos en ningún caso para llegar a ella...

Este blog llegará eventualmente a un final, pues su eternización considero que no haria otra cosa que vanalizar lo que he querido compartir con ustedes. En su vida finita sobre esta tierra, igualmente un hombre solo puede aspirar humildemente a aportar una finita porcion de sabiduria, y finalmente su grano de arena se une al de todos, formando aquella playa desde donde contemplamos el horizonte de nuestras propias esperanzas por un mundo más cerca de Dios.

Nuestros hijos siempre serán los que partan a navegar en las aguas del porvenir, y serán sus nociones de justicia y pueblo, las que refinen nuestra alma escrita, y redacten otros blogs, ya en verdad sabios y elevados.
El barco que les construyamos para eso será determinante para la consecución de dichos objetivos; nosotros mismos naufragamos más de una vez ya, por lo endeble de las embarcaciones que las generaciones anteriores dejaron amarradas en el muelle. No debemos cometer el mismo error.

No se detengan a pensar en quien leerá lo que escriban en sus propios blogs si se deciden a hacerlo; hagan llegar a quien lo busque, la posibilidad de comprender a través de sus reflexiones y experiencias, lo que la vida humana es y debe ser.

Escuchando al Libertador...(II)


Insisto: No es necesario a veces reflexionar y hablar; más bien lo es escuchar y comprender. Por eso guardo silencio una vez más, y escucho primero a Simón Bolívar hablando a través del tiempo:
(Cualquier semejanza con el presente, NO ES por casualidad; allí radica la grandeza de El Libertador...)

"...a nadie se le debe forzar a obrar contra su conciencia y las leyes."
Simón Bolívar, (25 Septiembre, 1830)

Comprendo que...: Ningún ciudadano, ningún funcionario o servidor público, puede ser arrastrado a la diatriba política ante la amenaza real de ser discriminado de cualquier manera o incluso, despedido de su trabajo.

"...Un desengaño vale mas que mil ilusiones."
Simón Bolívar, (25 Septiembre, 1830)

Comprendo que...: Ante el shock que produce ver una oportunidad de progreso perdida para la patria, es sabio aprender de los errores que nos han hecho volar y perder el contacto con la realidad amante de Dios, de la Justicia, y del beneficio del pueblo. Lo mas importante es lo que tenemos que construir a partir de ahora. Saber que no somos tan "buenas gentes" como pensábamos, no es motivo para retroceder...

"...os pido, os ruego que permanezcáis unidos, para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos."
Simón Bolívar, (20 Enero, 1830)

Comprendo que...: No pueden haber ganadores y perdedores, excluidos e incluidos, un arriba y un abajo, cuando de una misma patria hablamos; buscar como enemigo a un sector del mismo colectivo social, para darle sentido quizás a una mediocre estrategia política, es propiciar la aparición de un cáncer, de una enfermedad que solo trae retraso y sufrimiento.

"Todos pueden, y están obligados, a someter sus opiniones, sus temores y deseos a los que hemos constituido para curar la sociedad enferma de turbación y flaqueza."
Simón Bolívar, (20 Enero, 1830).

Comprendo que...: El alma escrita de la nación, la constitución, debe ser la inspiración primera y ultima de todos nuestros esfuerzos; ninguna visión particular puede imponerse, si no es visión asumida por el colectivo en su mayoría, en tiempos de reflexión y unión.

"...los peligros enseñan la vía de la salud"
Simón Bolívar, (29 Mayo, 1828)

Comprendo que...: No podemos lamentarnos siempre por las cosas malas o negativas que nos sucedan, pues si las dejamos en el pasado, será porque ellas nos han servido entonces para aceptar con humildad nacional, lo que nuestros errores, descuidos y soberbias han sido capaces de producir en nuestra sociedad. Luego, la prudencia, la reflexión, la consulta y la tolerancia, serán nuestras luces para seguir con certeza el sendero del progreso.

"...la virtud es modesta y el crimen violento."
Simón Bolívar, (23 Abril, 1828)

Comprendo que...: Toda expresión radical se acerca demasiado a los dominios de la violencia. La sindéresis y el apego a la constitución y las leyes, resultan en su ánimo de paz, modestas ante los logros nacionales, y humildes ante la labor por hacer.

"Yo se muy bien que siempre nos han de calumniar y cualquiera que sea nuestra magnanimidad no se apreciará sino como flaqueza."
Simón Bolívar, (13 Abril, 1828)

Comprendo que...: En tiempos de agitación y conductas no apegadas estrictamente a la constitución, cualquier voz que se levante en pro de esta última, querrán silenciarla con el ruido de los tumultos, las arengas vacias y los proyectos inútiles.



jueves, 27 de agosto de 2009

Escuchando al Libertador...

A veces no es necesario reflexionar y hablar, sino más bien escuchar y comprender. Por eso guardo silencio hoy, y escucho a Simón Bólivar hablando a través del tiempo:

"...En los gobiernos populares nada hay seguro, porque la marcha del pueblo suele ser muy varia y aún ciega."
Simón Bolívar, (25 de enero, 1821.)


"...Para formar un gobierno estable se requiere la base de un espiritu nacional, que tenga por objeto una inclinacion uniforme hacia dos puntos capitales, moderar la voluntad general y limitar la autoridad publica."
Simón Bolívar, (15 de febrero, 1819.)


"La verdadera igualdad no existe sino en la formación y delante de la ley que liga y comprende a todos indistintamente; premia y recompensa al virtuoso, al justo, al sabio, al valiente, al honrado, al prudente, al industrioso, al activo y al benefico; y castiga y reprime al vicioso, al injusto, al inmoral, al cobarde, al temerario, al holgazan y al perezoso."
Simón Bolívar, (15de febrero, 1819.)


"...La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad, que sin fuerza no hay virtud; y sin virtud perece la republica."
Simón Bolívar, (29 de febrero, 1828.)


"...Yo creo que el nuevo gobierno que se de a la republica debe estar fundado sobre nuestras costumbres, sobre nuestra religión y sobre nuestras inclinaciones, y ultimamente, sobre nuestro origen y sobre nuestra historia".
Simón Bolívar, (26 de febrero, 1828.)


"...Si no hay un respeto sagrado por la Patria, por las Leyes y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo; es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo."
Simón Bolívar, (15 de febrero, 1819.)


"...Unidad, Unidad, Unidad, debe ser nuestra divisa."
Simón Bolívar, (15 de febrero, 1819.)
No se limiten a leer estas reflexiones de Bolívar con admiración, o por el contrario, con la irrelevancia de la costumbre; siéntanlas; conéctenlas con el presente azaroso de la nación en las últimas décadas y descubran en la retrospectiva, lo que aguarda a la vuelta de la esquina en la historia contemporánea.

domingo, 23 de agosto de 2009

Sobre los centros de divulgación científica (“CDC”).

Hemos asomado tímidamente el camino por donde vendrá la estrategia nacional de desarrollo socio-económica; hemos igualmente establecido que varios mecanismos legales, mas una completa organización de metas y fechas de ejecución/culminación, integran el sistema nacional de desarrollo que nos espera adelante. Comentamos también la necesidad de dar ejemplos a la niñez venezolana, a los jóvenes venezolanos, y con ello, inspirar a las siguientes generaciones de científicos, técnicos, trabajadores y funcionarios de la nación, de cara a consolidar la planificación que busca cumplir a cabalidad lo establecido en la constitución.

De eso quería hablar en esta oportunidad. Se requiere el establecimiento a nivel nacional, de un sistema de divulgación científico-técnico, que haga contrapeso y equilibrio a la estructura actual de extensión cultural y deportiva.

Este sistema nacional, podría llamarse “CDC”:

Centros de Divulgación Científica.

El propósito de tal sistema seria la creación en cada estado del país, y en cada capital como mínimo, de una infraestructura de fácil acceso, de carácter gratuito, que sirva de concentrador del conocimiento, pero que a deferencia de una biblioteca, o de un museo, o una universidad o tecnológico, este centro cuente con infraestructura para la divulgación general y especializada, para el dictado de talleres, la ejecución de exposiciones, simposios y otros, contando con la capacidad específicamente diseñada para la extensión educativa, logrando con ello llegar sin problema a colegios y liceos, donde los recursos del “CDC” funcionarían como apoyo al maestro y profesor, al mismo tiempo que permitiría la divulgación de actividades educativas especiales, como las ciencias exactas, y las aplicaciones tecnológicas venezolanas e internacionales, que por su impacto audiovisual, puedan estimular a esos niños y jóvenes. A nivel Web, los “CDC” establecerían redes de colaboración para la participación del ciudadano interesado, previo adiestramiento básico en línea, en la obtención de datos para proyectos y experimentos verdaderos, de los centros de investigación y las universidades nacionales e internacionales.

Estos “CDC” no pueden estar fuera de las ciudades; su fácil acceso es básico para tener éxito. Los buses universitarios deberán trabajar los fines de semana para facilitar la llegada y salida a estos centros, donde también se canalice el sistema nacional de becas, pendiente por crearse.

Cada “CDC” ha de contar con un planetario, un centro de conexión vía Internet con las universidades nacionales, espacios de exposiciones especiales y auditorios. Además contará con sistemas audiovisuales móviles a fin de recorrer los estados y las ciudades, logrando así llegar a todos los colegios y liceos. En general, los "CDC" serán sitios para la explicación de la ciencia y la tecnología a niños y jovenes en cualquier edad escolar, y existirán programaciones permanentes de foros y conferencias de científicos venezolanos y extranjeros, presenciales y en linea, así como escenarios de realización de exposiciones y congresos científicos avanzados, que no son cubiertos por otras instituciones tradicionales.

Los “CDC” no son sitios de proselitismo político, pues su única misión es divulgar la ciencia y tecnológica mundial de manera permanente, y la venezolana en particular. Enseñar, apoyar e inspirar son sus máximas metas.

He podido observar que virtualmente en cada gran ciudad, existe un sitio para instalar un “CDC”. La idea original debo reconocer que surgió pasando por una de las avenida de la ciudad de Maracaibo, donde un edifico llamado “Las Laras”, originalmente construido hace bastante para las petroleras extranjeras, con su gran patio central, poseía el espacio adecuado para la instalación de dicho centro de divulgación. Ese patio permitiría perfectamente instalar el domo del planetario, y su posicionamiento céntrico en la ciudad, garantiza el acceso desde toda ella.

Por ser el primer “CDC”, yo planteo que si algún día se construyera, sea llamado “CDC” Humberto Fernández Morán, en honor del más grande científico venezolano hasta nuestro tiempo, y quizás el más ignorado.

En lo particular les invito a conocer de este gran hombre, que trabajó como líder en uno de los programas de ciencia y tecnología más apasionantes del siglo veinte: El proyecto estadounidense Apollo, para la puesta del hombre en la luna.

El Primero de los “CDC” de Caracas no puede menos que llamarse “CDC” Jacinto Convit.

Recuerden que queremos tener nuestros propios héroes, y estos dos caballeros, lo son por merito propio.

Observé que en Maracaibo existe un planetario, pero este se encuentra en las afueras de la ciudad, y ello lo condenó desde el primer momento, a ser meramente una figura curiosa en el paisaje, saliendo de esa ciudad.

En Barquisimeto y en Caracas existen también muy buenos espacios. En Barcelona también. En Mérida no estoy tan seguro del sitio que se puede, usar, pero indudablemente, al momento de establecer el sistema de centros de divulgación científica, el espacio adecuado aparecerá, y los niños y jóvenes los beneficiados serán.

Imagínense al primer astronauta venezolano del que hablábamos, usando los “CDC” para hacer llegar sus experiencias y emociones a nuestros niños, y estos a su vez, fascinados con el ambiente y la grandeza que todo sitio donde la curiosidad humana sea saciada, posee.

Dinero hay; lo que no existe es voluntad. Este es el tipo de cosas que…”no gana votos”, y por ello, es que aún hoy, en el año 2009, sólo podemos soñar con estos sitios, donde en vez de perderse en el licor o cualquier irreverente actividad, nuestros muchachos puedan pasar horas descubriendo lo grande que pueden llegar a ser, si estudian con esfuerzo, y cosechan con fe.


sábado, 22 de agosto de 2009

¿Hasta donde llega el trabajo altruista para darle paso al egoísta impulso de resaltar políticamente?

De entrada se preguntarán a qué me refiero con esto. Quiero tocar este asunto porque he conocido a más de un ciudadano que trabajando duramente por una causa política, ha sido finalmente ignorado por quienes tenían la tarea de estimular y premiar, aunque fuera con el reconocimiento, a los que han luchado por un ideal, o por una comunidad, o por ambas cosas.

Gente que desea participar, pero que terminan siendo desplazados por aquellos que mueven “palancas” para atornillarse en los puestos remunerados disponibles o creados expresamente para atornillarlos. Estos son ciudadanos que comenzando en un trabajo político comunitario “inofensivo”, han escalado posiciones dentro del partido (club) político “x” o “z”, obteniendo de esa manera, importantes cuotas de influencia y de dinero.

Eso me lleva a formular la pregunta con que titulo la presente entrada al blog.

Se que no estamos tocando un tema exclusivo de Venezuela, pero como en veces anteriores, me ocupa es justamente, la manera en que éste se desarrolla y penetra en toda la estructura socio-política.

Una vez más, algo que parece simple, resulta que interactúa bajo lo visible, con una cantidad de factores que permiten la aparición de estos comportamientos no éticos: la creación de nuevas herramientas de participación, llevadas de la mano ideológicamente, como las juntas comunales, desvirtuando con ello su importante labor; las diferencias sociales que se han creado entre sectores pobres y los de clases mas altas; los desempleados que encuentran en el “liderazgo comunitario”, un trabajo remunerado de más de una forma; los políticos y funcionarios que consiguen en los consejos comunales, y otras neo-agrupaciones, entes de poder altamente maleables y dirigibles; la extrema pobreza que por más medidas que se toman, no logran ponerle fecha de termino a la miseria; el crecimiento desordenado de los centros urbanos sin servicios básicos, con el consentimiento de las autoridades; la delincuencia producto de la falta de educación, valores familiares y nacionales; la falta de trabajo, y en fin, un largo etc.

El producto final, es la absoluta irrelevancia para algunos sectores del poder, del trabajo altruista y voluntario, y la nada fácil de esquivar tentación a caer en componendas y en la inevitable corrupción. Después de esto, ya el camino es en bajada.

Hace un par de semanas comentábamos sobre la duplicidad en el aparato burocrático, y en el tema de hoy, estamos tocando la Némesis del fracaso de cuanta medida inmediatista y sin fecha de término, se ha tomado en Venezuela.

Por supuesto, toda acción tiene una reacción igual y opuesta: aunque la corrupción y la falla en la obtención de resultados sociales sea tangible y duradera, la experiencia y la maduración socio-política asociada a este proceso colectivo, resultan en ventajas innegables.

Miles de hombres y mujeres, hoy como ayer, se lanzan a la arena política, y más de uno se hunde en ella. Antes eran los de AD y COPEI; hoy son los del PSUV y demás aglutinados en el nuevo chiripero de la revolución. El proceso pareciera repetirse, en ciclos de algunos años. Antes era el “adelante a marchar milicianos, a la voz de la revolución…” de Acción Democrática; hoy es el “que viva la revolución…” del gobierno de turno y del partido político creado para tal fin.

¿Cuál es la diferencia entre las dos revoluciones citadas en ambas canciones?

Entiendo que la palabra es la misma, o es que se trata en realidad de que la revolución puede ser ambigua: puede ser buena, o puede ser mala, o quizás las dos cosas a la vez. Si es así, entonces: ¿Quién tiene la potestad de decir que ésta, y no aquella, es la revolución buena?. Asunto nada fácil, para quien no esta mirando la situación desde la altura, a través del limpio aire que se percibe parado sobre nuestra enorme constitución sin mas pasión que la de ser venezolano, junto con varios millones mas.

Insisto en que no podemos decir que vamos a construir un nuevo modelo de pensamiento colectivo, partiendo por cierto de unos parámetros “entubados” convenientemente en la visión de un solo ciudadano, si ni siquiera hemos podido entender que la constitución es ya de por si, nuestro modelo de comportamiento elegido por mayoría.

Nuestros males comienzan allí, y finalmente nos lleva de regreso al mismo punto, no sin antes haber hecho del camino en círculo, un lodazal que incrementa la pena a cada paso, con cada lágrima derramada ante la injusticia reinante.

¿Cuándo entonces haremos una pausa de sabiduría, aunque sea breve, para dejar que el camino se “seque”, y con ello podamos caminar sobre suelo firme y no en círculos?

El espíritu altruista esta asociado al lado mas bello de nuestra venezolanidad; hemos de cortar de raíz el punto donde las cosas se tuercen, y para eso debemos meditar lo pasado y lo vivido actualmente. A cada individuo debe serle reconocida su labor, y al hacerlo, estamos reconociendo la labor toda del colectivo, evitando quizás que nazca de las injusticias, el egoísta impulso de resaltar individualmente en lo político, con los “beneficios” corruptos que ello puede traer.

No culpemos al socialismo, ni al capitalismo, o a algún otro dogma exquisitamente elaborado, por las penurias que solo nosotros como hombres y mujeres con libre albedrío, hemos generado.

¡Basta de infantilismos, al querer culpar a algo o a alguien más por nuestras propias fallas!.

No culpen al presidente; muchos como él hay en Venezuela; era cuestión de tiempo para que llegara alguno de nosotros al poder. Todos somos producto de esta misma tierra.

Si vivimos mal por no tener dinero o por tenerlo y malgastarlo, es por nuestro consumista carácter como nación; si creemos que viviendo en comunas como hippies socialistas es mejor, es porque seguimos siendo inocentes…; nos cuesta una enormidad conseguir el equilibrio entre lo justo y el esfuerzo requerido para ello; entre el sacrificio necesario y el goce de la recompensa.

Mientras la intolerancia esté como reina de las calles, y de los hogares en Venezuela, haciéndoles creer que existen dos “verdaderos pueblos” en esta nación, nuestro camino seguirá enlodado y difícil de andar, aunque sea sólo para terminar dando vueltas en círculos.

Nuestros más altos valores (altruismo incluido), no pueden seguir recibiendo las salpicaduras de barro de nuestras caídas.

Debemos ir más allá;¡Sólo siendo venezolanos podemos prosperar!