sábado, 9 de enero de 2010

Sobre el racionamiento eléctrico en Venezuela: Cuando la sensatez no predomina, y las medidas no convencen al hábito de no sacrificar nada.

Lo que sería comúnmente un tema mas bien técnico, propio de estrategas, planificadores gubernamentales y políticos dedicados a bajar información verdadera a la gente a través de medios de comunicación que no solo vivan de lo que imprimieron o radiaron en esa jornada, hoy por hoy es un tema del que a esta alturas, quizás tengamos que hablar de lo que viene, y no de lo que se pudo haber hecho.

Quise terminar el párrafo anterior mencionando lo que se debió haber hecho en los últimos 25 años, pero recapacitando, me doy cuenta una vez más, que el asunto se traba en los últimos 11 años, dado el rompimiento de facto hecho -en apariencia- con los anteriores gobiernos, y en cuya marcha, se intentó acabar no sólo con lo malo, sino también con lo bueno.

La historia no puede romperse, y como un río, sus aguas no pueden ser contenidas indefinidamente…

Ya a estas alturas sabemos que no hay, por un lado, suficiente capacidad de transmisión eléctrica a nivel nacional, y por el otro, que no hay capacidad sustentable y estable para producir los megavatios de electricidad requeridos, por las limitaciones del sistema hidrogenerador, la saturada -y superada- capacidad del parque termoeléctrico, y el escaso éxito en la implementación de nuevas plantas de ambos tipos de generación eléctrica, mas que nada por los desaciertos políticos y de planificación.

Las interconexiones internacionales quedaron como “saludos a la bandera”, más que como sistemas de intercambio efectivos. Las mas mínima planificación estratégica, décadas adelantadas a las necesidades de la población y del aparato industrial venezolano, quedaron ahogados en pseudos tecnicismos, burocracia y corrupción.

Las voces alzadas de técnicos, trabajadores e ingenieros del sector, se silencian ante la autoridad superior, vertical y sorda, ocupada más de la política de partidos, que de las políticas de progreso nacionales.

Desde la década de los 70´s, el sistema hidroeléctrico del Gurí, nos fue vendido como el gran tomacorriente de Venezuela, capaz de “enchufar” incluso, a los países vecinos; muchos compraron esa mentira; los técnicos no.

El país hervía, y aún hierve en gas natural, pero la pdvsa del pasado no consideró necesario explotarlo por razones de costo, mientras que la nueva pdvsa no sabe que mas prostituir de si misma para enamorar a empresas extranjeras capaces de buscar, explotar y comercializar el gas que nosotros no hemos sabido en décadas extraer, para finalmente utilizarlo en plantas generadoras. Ni hablar de la orimulsión, utilizable en el mismo propósito, y en la actualidad, dejada a un lado.

Así se presenta el panorama eléctrico nacional. Ahora, se unen dos fenómenos nuevos. Uno de ellos, es utilizado activamente por los oposicionistas de costumbre, para atacar al actual presidente en ejercicio, mas que para plantear soluciones, mientras que el otro, nadie lo menciona.

Comencemos con el primero; es más sencillo, y lo conocemos. Lo mencionamos al principio, y se refiere a la reactiva política del gobierno, obedeciendo con ello a las situaciones del momento, y no ha una planificación cuidadosa y respetada con rigor.

La segunda cosa, es más delicada, y se trata de la resistencia que estamos poniendo, como población, como colectivo, al menor consumo energético, y al consecuente sacrificio, que se necesita.

Observen bien este comportamiento, porque guarda dentro de si una parte importante del problema medular que tenemos como venezolanos: la adversidad al sacrificio, por considerarlo inútil, cuando no nos sentimos conectados con la situación, como si dijéramos: “eso es culpa de otros; no mía”.

¡Ah!, ¡pero es que nunca nos sentimos culpables por nada!

Asumimos esa actitud igualmente a nivel de colectivo nacional, pese a que al final de cuentas, nosotros somos los que elegimos a nuestros gobernantes cada cierto periodo de tiempo, por lo que, como dice el viejo refrán: “La culpa no es del que golpea, sino del que le da el garrote”

La reacción casi exagerada que estamos teniendo, ante los racionamientos y algunas medidas mal notificadas de cortes en el servicio o los cierres de comercios que ello a veces implica, es un ejemplo perfecto de la carencia de sentido de nación que tenemos. ¿A quien ahora, del lado externo a nuestras fronteras vamos a culpar?; ¿al fenómeno del niño?; ¿a los meteoritos?, ¿a las profecías mayas del fin del mundo? (!)

Una cosa es exigir orden, y otra es rehuir las responsabilidades.

Terrible ha parecido el cierre temporal a horas más tempranas, de casinos y cines, en el entorno de los C.C. y otros negocios, y ello muestra nuestra ausencia de la realidad del país. Somos responsables de cada consecuencia hecha realidad hoy en día, pero negamos rotundamente esto.

Ligera ha sido también la reacción de algunos burócratas, al culpar a la población de derroche energético, resultando ello del hecho que es más fácil, una vez más, culpar a los demás, y no aceptar las culpas propias, esta vez, del gobierno.

No reconocen esfuerzos de ahorro que incluso, han salido de las propias empresas eléctricas en el país desde hace años, y niegan con ello también la fuerte imagen que desde el estado mismo, se vendió siempre del consumo de energía, como sinónimo de nación poderosa y prospera.

Recuerdo que alguien pidió que todas las empresas del estado bajaran en 20% su consumo eléctrico; muy bien, pero ¿cómo quedan aquellas empresas que ya habían logrado bajar hasta mas de 20% su consumo, por su buena previsión? ¿Van a bajar otro 20%?; ¿alguien les preguntó por sus logros?, ¿alguien se los reconoció? Es el problema de querer hacer pasar todo por un solo criterio, mas propio del hacendado en su hacienda, que de un gobierno para con su nación.

Nada de eso se evalúa con justa dimensión histórica, actual y de futuro; todo pareciera ser compulsivo, reactivo, como mencionaba anteriormente. Eso es un error, que comienza con los venezolanos de a pie, con el colectivo en general, y termina con lo venezolanos que poseen responsabilidad administrativa política directa.

Una vez más se plantea una sola tarifa eléctrica nacional, de golpe, sin considerar los años de acostumbramiento que tarifas congeladas tienen sobre la mente del colectivo, y de paso, como si el país fuera una sola, aburrida, plana y gris superficie, igual en toda su extensión. Cada zona geográfica tiene sus características de generación, distribución y consumo, que debe ser estudiada con cuidado. Las políticas planas, obtienen resultados igualmente planos.

No es lo mismo aumentar la tarifa en los andes venezolanos, donde los a/a (que consumen mucha energía) son mas una rareza que otra cosa, que en el Zulia, por ejemplo, donde el calor hace necesario la refrigeración que ofrecen los a/a. Maracaibo sufre no solo del calor húmedo, sino también del efecto amortiguador que tiene la masa de agua del lago de Maracaibo, -a la orilla del cual se encuentra la ciudad-, para evitar que el calor disminuya sensiblemente en la noche, lo cual si ocurre en ciudades cálidas, como Barquisimeto o Ciudad Bolívar, donde las temperaturas si bajan en las noches por no estar cerca de una masa de agua tan grande que acumula energía calórica en el día. El asunto no es tan simple como un político pueda explicarlo, como ven.

La creación de una sola empresa eléctrica nacional, como Corpoelec, que busca aglutinar los esfuerzos, aunque es perfectamente viable para maximizar los recursos, también demuestra que solo es necesaria en la medida en que un ente nacional sea incapaz de establecer y hace cumplir, las necesarias planificaciones y disposiciones que a nivel del país todo, deben cumplirse, como la misma corporación eléctrica nacional lo hizo patente en sus comienzos, al no lograr establecer un criterio y una autoridad única real. La remoción de sus primeras autoridades, bajo un halo de ineptitud y posible corrupción, lo demuestra.

Como siempre, lo importante es: comprender de donde venimos, porque estamos en donde estamos, hacia donde queremos ir, y como queremos hacerlo.

La historia reciente nos demuestra de donde venimos, y lo hemos mencionado. El por qué estamos donde estamos, debe incluir una explicación sobre como después de invertidos mas de 20.000 millones de dólares en el sector, la situación no sea mejor. Supongo que buena parte del dinero fue finalmente desviado por la corrupción, y para las ilegitimas, pero igualmente hechas hiper-campañas políticas de las últimas consultas electorales.

¿Se imaginan la cantidad de viviendas que se habrían podido hacer con esos recursos dilapidados en otras “acciones” distintas al eléctrico?; ¿Calculan a cuantos niños enfermos se les pudo haber pagado el tratamiento medico que los sacara de la miseria y el sufrimiento?

El hacia dónde queremos ir, necesariamente pasa por la planificación, y esta, como sabemos, debe estar estructurada por lo menos en tres etapas:

1. Corto plazo: Es decir, el tiempo inmediato; comienza con el racionamiento (léase, -el no uso- de electricidad). Primeramente hay que explicarle a la población, cada uno de los detalles sinceros que deben ejecutarse para frenar la necesidad de generar más electricidad, con lo cual los embalses duren más tiempo. Esto implica educación, y constancia. Igualmente involucra, el cambio de horario en Venezuela por estaciones, si es que no se quiere volver al antiguo uso horario. El reciente cambio terminó incrementando el uso de energía, y aumentando simultáneamente el tiempo que la gente, ya en la oscuridad, queda expuesta al medio y a la inseguridad, al salir de sus trabajos para volver a sus hogares. (Recuerden, geográficamente, el sol no sale al mismo tiempo en Tucupita, que en Maracaibo. Caracas esta sólo a medio camino de ambos usos horarios).

La segunda parte la constituye seguramente, la puesta a punto de TODO el parque generador existente, y el mantenimiento necesario del sistema de transmisión. La única fuente “alterna” de energía que tenemos, si no queremos consumir el llamado Diesel, que podemos seguir vendiendo al extranjero, es la abandonada Orimulsión. Las patentes son nuestras, y por tanto, la tecnología también.

La última parte seria el sacudirle el polvo a los proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos ya proyectados o planteados, terminarlos y plantearlos sobre el terreno. Comenzar la planificación de emergencia de los recursos, suprimiendo aquellos que en verdad puedan postergarse, incluyendo, por ejemplo, el gasto superfluo que representan las campañas electorales actuales.

2. Mediano plazo: El inicio de la construcción de las plantas eléctricas de gran capacidad; esto incluye, primero las hidroeléctricas que aún pueden instalarse en el río Caroní, segundo, las termo-generadoras de mas de 1000 MV. Este punto es delicado, por cuanto sólo las primeras plantas de este tipo, (y si es que es necesario), deben ser instaladas por personal extranjero; creo que hoy en día, esto puede ser hecho por personal profesional venezolano casi íntegramente, y ello es parte vital de nuestra autosuficiencia y confianza nacional. Tercero: el estudio y puesta en ejecución de opciones realmente alternativas; eólicas, para zonas especificas como la Guajira venezolana y la península de Paraguaná, por ejemplo, y la geotérmica, para zonas posiblemente como la de manantiales de aguas termales en varios puntos del país, lo cual debe estudiarse en serio. Las mareas en el estrecho del lago de Maracaibo, y las corrientes del río Orinoco, son interesantes de estudiar igualmente, y quizás de aplicar como generadoras de electricidad.

La energía nuclear es factible, pero deseable dejarla como ultima opción, pues los recursos necesarios para instalarlas, superan con creces, los necesarios para las otros tipos de plantas generadoras, e incrementaría fuertemente nuestra dependencia tecnológica del extranjero, innecesariamente. Las fuentes de fusión nuclear, estarán disponibles para cuando por fin pudiéramos establecer apenas la energía producto de la fisión nuclear.

El plazo para las termoeléctricas no supera los tres años, lo cual delimita también la duración de la primera etapa ya mencionada y el comienzo de la segunda. Las hidroeléctricas, van a constituir el eje del largo plazo:

3. Largo plazo: La construcción de las hidroeléctricas que puedan ejecutarse en territorio nacional, con una previsión no menor a 25 años. Ese será también la duración de esta tercera etapa, que sufrirá modificaciones mas adelante, a través de las programadas revisiones estratégicas que deben existir.

El como queremos hacerlo.

En este último punto, necesariamente comienza con una pregunta: ¿Por qué la ingeniería y la tecnología venezolana no es tomada en cuenta para construir y mantener la industria eléctrica de la nación?

¿Por qué esa malsana actitud, de ignorar nuestra propia capacidad científico-técnica-industrial, lleva a que países como Argentina, Cuba, España, sin contar a Brasil, Irán o China, sean los que construyan y hasta mantengan un elemento tan estratégico para el país?

Sin dudarlo por un segundo, nuestra mentalidad tiene que ir más allá a la de creer que solo cooperativas para hacer motores eléctricos podemos hacer. Somos capaces de crear mucho más; estamos en control del conocimiento y la técnica necesaria para construir plantas, aunque debamos aceptar componentes importados. No creemos en nuestra propia grandeza, como no creemos en que existe nuestra mediocridad para aceptar las negativas consecuencias de tantos años de dejar erradamente que el dinero del petróleo, mantenga la sonda del suero del tercermundismo corriendo por nuestras arterias y venas, en vez de ser el liquido que aglutine el poderoso concreto de las bases que fundan nuestra nación.

La electricidad, como el agua y los servicios de manejo y procesamiento de aguas negras y desechos sólidos, es más importante de lo que pareciera en nuestra alegre y distraída manera de llevar la nación. Corregir es lo necesario.

La delincuencia no es el principal problema del país, como dice el ciudadano ministro del interior; es la corrupción.

(Quien vive en Venezuela, sabe de las declaraciones dadas por este funcionario gubernamental en estos días, en torno al tema de la delincuencia cada vez mayor en el país).

Necesario es volver sobre el tema.

De nada sirve lo que se haga en materia policial, si la corrupción no permite que esta funcione adecuadamente, y que los pocos delincuentes capturados de acuerdo al código penal vigente, sean procesados estrictamente, apegados únicamente a la ley.

Estamos no nadando, sino sumergidos, en el más descompuesto excremento que puedan imaginar.

Desde jueces y burócratas, pasando por policías y fiscales, hasta llegar a los recientemente graduados oficiales de policía y transito terrestre, todos están marcados por el denominador común de tener mucho más de un corrupto en sus filas, manchando el buen honor de los demás hombres y mujeres que aún luchan por la dignidad.

El daño, si habláramos de un paciente con cáncer, habría que calificarlo en términos médicos, sin duda, como de terminal.

El asunto, sin embargo, es que al hablar de una nación, y del colectivo que la forma, los canceres solo hacen sufrir, y como máximo transforman a la sociedad, hasta que ella misma pueda amputarse aquellas partes dañadas, -si me permiten la expresión-, para con ello, comenzar un doloroso proceso de recuperación

Aún no llegamos a ese punto; aún parecemos un perro con sarna, que sigue viviendo entre rascada y rascada, para mitigar ese picor horrible, enrojecido y costroso, que sin embargo, no logra verse a si mismo.

Si en algún procedimiento administrativo, no tienes que “colaborar”, “multarte”, “bajarte de la mula”, “dejar pa`los `frescos”, o “pelar los dientes y decir algo bonito para caerle bien”, sales del recinto, extrañado y preocupado, ¡como si algo no estuviera bien!

Entiendan mi punto de vista por favor: NADA, absolutamente NADA de lo que hagamos para combatir la delincuencia, la ineficiencia, o la desplanificación nacional, tendrá éxito, si no comenzamos por hacer el mea culpa necesario, y destruimos el germen de la corrupción, -es decir, la politización de todo, particularmente de la administración pública; la falta a las normas establecidas y el intercambio de favores, (muchas veces como única vía de lograr estabilidad laboral y seguridad social)-, castigando implacablemente a quien caiga en ella. Pareciera que no queremos aplicar esto, porque sabemos que algún familiar caerá en este proceso. ¿Significa que la corrupción está presente, de cualquier manera o forma, en cada familia venezolana en el país? ¿Somos un país corrupto hasta los huesos, o sólo tenemos una sarna incomodísima y dañina, pero curable?

Aunque no esté al alcance de nuestra comprensión como nación todavía, pareciera que tal vez hemos llegado a un punto donde la aplicación de la justicia, a través de las leyes y de nuestra alma escrita como nación, no podrá ser posible sin hacer algunos sacrificios, y sin otorgarle a un grupo implacablemente honesto de jueces, una inmunidad total, exceptuando cualquier hecho corrupto mismo, llegando incluso a ofrecerles asilo en otro país al final de su periodo de trabajo extraordinario, quizás de 2 o 4 años, para proteger a sus familias y sus propias vidas. Quizás la cadena perpetua deba ser aplicada, antes de que incluso, mas de uno comience a considerar en serio, la pena de muerte. Ojalá no lleguemos a considerar esa alternativa extrema. ¿O será que quizás el escenario de la muerte, a la que los venezolanos le tenemos terror, igual que al esfuerzo o al sacrificio, haga reflexionar a más de uno tentado por la corrupción, o por actos atroces?.

Afortunadamente, no hemos llegado a esos escenarios radicales, mas de finales de mundo que de naciones prosperas.

No es un problema exclusivo de Venezuela, pero es el único sitio donde nos tiene que interesar detenerla primero.

El principio del fin de esta sarna, comenzará cuando en cadena nacional, el ciudadano presidente de la república, declare a éste como a nuestro peor mal, y su erradicación o control extremo, sea la única opción. Tendríamos que prepararnos para múltiples convulsiones, y profundos dolores, como los que sufre aquel adicto que pasa por la desintoxicación. Será duro, pero es la única opción para despegar como nación. Nada nos hará evitar ese obstáculo; nada evitará que lo superemos.



domingo, 3 de enero de 2010

El Plan Colombia, o cuando la mugre (*), en vez de recogerla, se barre hacia los vecinos.

(*): Aquello que servía, pero la no atención gubernamental lo convirtió en lastre y paria social.

De entrada, veamos el por qué de esto: El gobierno colombiano, en su accionar militar y no social fundamentalmente, a través del mencionado plan colombo-estadounidense, contra sus propios canceres, (injusticia social, guerrilla, paramilitarismo, delincuencia organizada y drogas), han obligado a muchísimos irregulares a desplazarse hacia la frontera, tradicionalmente débil en protección y control, de parte de ambos gobiernos, (el colombiano y el venezolano), suscitando con ello el cambio de actividad delictiva, instalando de esta manera el sicariato, el secuestro y la extorsión, netamente colombianas, en territorio venezolano.

Las consecuencias de décadas de desidia venezolana, limitada a la inútil retórica antinorteamericana, en el control efectivo de la frontera común, y en la aplicación del mandato constitucional, así como de su estructura de leyes, ha sido justamente, la penetración, cual ácido corrosivo, del extracto mas pérfido y enfermo de la descomposición social colombiana.

Un aparentemente impecable presidente colombiano, bañado del aura de la intelectualidad y desarrollo del mundo occidental, junto con una brillante campaña publicitaria exterior, no son suficientes para ocultar el terrible daño medular ya mencionado, en la sociedad colombiana, con su control central y de élites, que mortalmente, se han combinado para hacer de sus conflictos internos, un cáncer terminal, y de sus secreciones, el foco infeccioso que no supimos evitar.

Misma falta de control, previsión y fortaleza de nación, ha tenido Ecuador, y ahora sus consecuencias, en menor medida, tienen también.

Declararlo ante el mundo es necesario como primer paso, una vez mas, para reconocer nuestras fallas en este tema, al miso tiempo que de manera impostergable, aplicamos los correctivos a fin de controlar constitucionalmente, la frontera.

Un ejemplo del camino que podemos seguir en este sentido, lo es el recientemente anunciado nuevo proceso de cedulación en Venezuela. Este debe convertirse en la oportunidad para rectificar, y minimizar en cuanta medida sea posible, el enorme daño ejercido sobre el país, con la entrega a precio de nada, de la nacionalidad venezolana a quienes no lo merecen, pues no hay peor manera de ser venezolano, que cometiendo un acto ilegal y de engaño, concientemente, para haberlo logrado.

Quien tenga antecedentes activos, quien consiguiera la nacionalidad mediante acto fraudulento, y quien viniera solo a dar problemas, no puede seguir en el país. Sin duda gustosamente sus países de orígenes los acogerán. Ya lo hemos reflexionado anteriormente; no se trata de sentimientos xenófobos, sino de sano y justo amor de nación; de amor por Venezuela, y por el que será el hogar de nuestros hijos, y de todos aquellos que en verdad, hayan querido hacer de esta tierra, su nación, por la que luchar, e incluso, morir.

Estoy seguro que cualquier amigo extranjero, aceptaría este modo de proceder, si ello supone el reconocimiento de sus derechos humanos, y de sus aspiraciones a vivir con legalidad, en la tierra que puede ser la de sus hijos.

Estudiar, analizar y comprender el contexto histórico, social y económico de Colombia, volviendo al tema, ahora nos es absolutamente necesario, dada la influencia desmedida que su proceder mediante el mencionado plan Colombia, está teniendo sobre nuestras fronteras y sobre las corrientes migratorias que vienen, así como sobre nuestra ya mencionada, maltrecha concepción de pueblo.

La hermandad colombo-venezolana es solo una quimera que nosotros hemos aceptado como cierta, como el niño inocente que no ve malicia en nadie.

La hermandad es una condición de respeto y confianza, labrada producto de una vida de buenas relaciones.

No hay hermandad en quien después de décadas de usurpación territorial hacia nosotros, aun pretende más de nuestro territorio. No hay hermandad en quien deja que sus conciudadanos, crucen los caminos verdes hacia un destino incierto, por ser ello más fácil que atenderlos.

No es de hermandad, quien viene a nuestro país, no a hacerse uno con nosotros, sino a hacernos uno con ellos.

El plan Colombia hay que enfrentarlo únicamente con un Plan Venezuela: El plan que restituya nuestro orgullo nacional; el que restablezca el imperio de la constitución y las leyes, y el que restablezca la prosperidad de todos los que justamente vivimos aquí, al mismo tiempo que devuelva a su correcto y alto lugar, el respeto que nuestros vecinos deben tener, por este país llamado Venezuela.

Los chinos, ¿Aquellos de los que cuidarse?.

No pretendo lanzar improperios y calumnias contra los pobladores de aquella enorme nación, pero tampoco puedo evitar comenzar a hacer algunas reflexiones sobre su crecimiento económico, sobre sus políticas, y sobre sus planes de futuro como quizás, la más grande potencia militar, económica y política del planeta, ahora que su dinero y su ingerencia, comienza a sentirse en Venezuela.

Con esto no me refiero al hecho simple, pero notorio, de cómo lo “made in china”, se ha hecho omnipresente en la economía nacional, yendo ya mas allá de los conciudadanos chinos, con cedulas y pasaportes venezolanos de la noche a la mañana, vendiendo comida china y víveres en general con éxito indiscutible.

(No podemos tampoco negar que cada cosa hecha en China que desplaza a una fabricada en el país, elimina puestos de trabajo aquí, generándolos allá, pero eso es otro triste tema).

Muchos han venido con la única ilusión de ser libres y prósperos, haciendo cosas que los venezolanos no hacían ni entendían, como en su momento, los europeos venidos luego de la II guerra mundial, encontraron terrenos vírgenes para la explotación y el enriquecimiento.

A esos ciudadanos, que solo quieren vivir en paz, hemos de darle siempre la bienvenida, pues sus esfuerzos, y sus riquezas económicas, también fortalecen a la nación. Sin embargo, ya hemos mencionado lo peligroso que resulta esa prosperidad cuando un estado desdibujado de su nacionalidad misma, permite el surgimiento de fuerzas paralelas a los intereses de la republica.

China es una nación de milenaria cultura, y también de milenaria miseria padecidas por sus habitantes, que pasaron de dinastías en dinastías, hasta llegar al agujero aparentemente sin fondo de la colonización europea y japonesa, para insurgir con fuerza durante la larga marcha que llevaría al poder político, económico y popular, al líder Mao Tse-tung

Una economía en continua evolución, los llevó, catapultados por los intereses de menores gastos laborales de occidente, a la producción de aquellos productos occidentales que al amparo de la riqueza ilimitada dada a los empresarios, también dio experiencia industrial valiosa, trabajo a los ciudadanos, y estimulo de progreso a los científicos y tecnólogos chinos.

Seria una grosería tratar de condensar aun más lo que en las últimas décadas, incluyendo la epopeya vivida por la generación de Mao Tse-tung, se experimentó en China, y de los cambios que en su modo de ver el mundo, han tenido. El hecho irreducible es que hoy por hoy, con su enorme capacidad de producción a bajos costos laborales, se hacen invencibles en su expansión multidisciplinaría y multifacética, emergiendo de ello, la China que otorga prestamos, vende sistemas tecnológicos civiles y militares completos, sin que por ello se detengan en la ampliación de sus esferas de influencias, siempre pragmáticas.

Vengo observando a los chinos desde hace tiempo, y en ese periodo no he visto que fuerza alguna pueda revelarse o discutirle influencia al poder político central. La China de hoy, aún limita las disensiones políticas y de carácter religioso de su población. Más de una vez, los cristianos, como los islámicos, han sido perseguidos y expulsados del territorio continental.

De los países poderosos, quizás sea China el más alejado de los conceptos de caridad, solidaridad y hermandad. Parecieran no mover un dedo, si no hay ganancia de por medio. El mejor negocio industrial, o de explotación de recursos, es aquel donde ellos pongan la maquinaria y toda la mano de obra, dejándole a los nacionales las mínimas regalías posibles y los desechos a montones de dicha explotación.

Jamás les escucharán envueltos en retóricas inútiles. Tampoco los observarán invitando al mundo a renunciar al armamento nuclear, o dando el primer paso para renunciar al poder de veto en la ONU, que consideran su derecho natural.

Estoy seguro que su pragmatismo también tiene lados positivos, y sin dudarlo, lograrán avances importantes antes que otros países en apariencia, mucho mas preparados hoy en día, para dichos cambios.

Son seres humanos, y como decíamos al principio, son hombres y mujeres con una historia tan larga, como las penurias vividas.

Nuestra claridad como nación, vuelve a ser tan importante en este asunto, como nuestra resolución a ser libres y dejar que los demás lo sean. Nuestros principios como sociedad deben ser intocables cuando ellos solo tienen como resguardo, la fe en Dios, y la aplicación irrestricta del alma escrita de la nación, a fin de que cualquier negociación efectuada con ellos, no suponga, como ha sido en el pasado, la entrega explicita de soberanía, o de regalías cuantiosas, en un país donde al final de cuentas, el petróleo a debido darnos ya la capacidad auto crediticia para prosperar.

Pero, ¿Quiénes son esos Estados Unidos de Norte América? (II)

"Ni negro ni blanco; solo estadounidense".

Si, es cierto que EEUU es la nación de la libertad, incluida la libertad para segregar y odiar por asuntos de color de piel. También es, y lo decíamos, la nación que nunca quiere olvidar sus principios constituyentes y fundacionales, los que en medio de errores y aciertos, les ha levantado como el motor del mundo en muchos sentidos.

Hoy, son nación en transición y adaptación; simplemente, no pueden mantener la hegemonía, y entenderlo les llevará más tiempo del que quisiéramos.

Su actual presidente, fruto de ese mirar hacia delante, se maneja en un entorno inestable, de rigidez estructural por algunos lados, y debilidades por otros, que sin embargo, ante la enorme extensión de aquella nación, no logran esas fallas más que resquebrajarla sin destruirla, afortunadamente.

Como decíamos, viven entre el irrefrenable impulso de los altos valores que la fundaron, y las corrientes que sus errores y descuidos han generado.

Por eso observamos como el mundo se alegró al ver a un hombre como Obama en el poder, y luego como ese mismo mundo, volvió a sus asuntos al ver que el momento de los cambios, aún no llegaban, más si avanzaba.

El golpe y cuida del presidente Obama demuestra que tan difícil resulta cambiar el statu quo en el país de la revolución americana.

Mientras, la política internacional, la están aplicando como el que no quiere despertar a alguien por hacer ruido, haciéndose con ello, casi entes inútiles antes los excesos de fuerza y las debilidades jurídicas que generan múltiples conflictos en el entorno mundial.

El mantenimiento a lo interno, de políticas de anteriores gobiernos, sin evaluar sus aspectos negativos, que siempre suman más que los positivos, demuestra el poder del stableshment, lo cual genera asistencias e incluso ingerencias del tipo “Plan Colombia”, que al mantenerse incólumes en el tiempo, satisfacen la sensación de control que sobre otros agentes mundiales, pueden de alguna manera, afectarlos a lo interno, y no necesariamente a raíz del 11 de Septiembre.

Por esta razón, nos encontramos con la paradoja que nos muestra a un presidente negro, comportándose como un blanco, aunque en el fondo, se trate sólo de un estadounidense más, tratando de hacer lo que se supone, debe hacer un ciudadano “americano”. El país donde el mundo se ve como un arco iris, pero se juzga en términos de blanco o negro.

Aún en este tiempo que vivimos, los Estados Unidos son la nación forjada por los inmigrantes europeos que vieron en tierras fácilmente conquistables, el campo donde hacer realidad algunos de los ideales que la rigidez de los siglos de historia europea, no hicieron posible allá de donde venían.

Las migraciones de todos los rincones del mundo hacia los EEUU, apenas han hecho mella sobre esta realidad. El cambio vendrá, empero.

Es un hecho innegable que si los EEUU decidieran democratizar la ONU, desmantelando los puestos permanentes, así como sus poderes de veto y privilegios en la misma, esto se daría. Si ellos decidieran marcar la pauta para llevar la paz al medio oriente, esta se daría. Israel no atacaría ni invadiría a nadie si no se supiera apoyada y alcahueteada por los estadounidenses, habiendo buscado entonces desde su nacimiento, un modo pacifico de coexistir, con los vecinos árabes, en vez de desarrollar su actual poderío nuclear, sin que un solo gobierno u organización internacional, le impusiera veto o prohibición alguna. Ironías de la diplomacia, y de los hombres. (Seguramente si los judíos fueran todos negros, otro sería el cantar del gallo, y la nación israelita, difícilmente existiría).

Si el buscar recursos minerales y energéticos, “sin mirar mucho al cómo y a sus consecuencias in situ”, no hubiera sido el método preferido para lograr sus metas, seguramente muchas naciones hoy no fueran subdesarrolladas, gobernadas por alguno que otro dictador, ni mucho menos, se dedicaran en medio de la miseria, a la siembra de una planta que una vez procesada, sirve de droga, mal pagada por quienes se las compran, y muy bien pagada por quienes la consumen con avidez y sin final aparente.

Ante si, los EEUU tienen la tarea de controlar la ambición de muchas potencias emergentes, quienes ni siquiera se detendrán en los “valores” de explotación de los estadounidenses, dejando entrever, una aún peor explotación de los pueblos débiles, sin capacidad de defenderse de sus propias ambiciones materiales.

Entre sus grandes retos estará el pasar de ser el motor consumista del mundo, a ser el motor moral y de ejemplo del mismo. Tienen el potencial para ello, igual que nosotros el potencial de darles ejemplos claros de Democracia.

sábado, 26 de diciembre de 2009

¿Por que Hugo Chávez es presidente?

Parece una pregunta trillada, pero no lo es ni de lejos, porque en realidad, poca gente aborda con seriedad, como planteamiento inicial de un análisis, esta cuestión, y muchísimo menos, se detienen a aceptar las causas y las consecuencias de su estadía en la primera magistratura del país.

Ya hemos mencionado en mas de una ocasión, algunos de los motivos para que un hombre/mujer, se levante como líder y presidente. Hablábamos de la pequeñez de un pueblo que se ve suplida, de esta manera, por el necesario “gran tamaño” del hombre/mujer que lidera, como si de una relación inversamente proporcional se tratase.

Comentábamos también la condición degradada en la que vivimos, donde el yo como nación se desfigura en cuanta imagen reflejada vemos en cualquier espejo distorsionado…

Y lo más obvio, pero menos aceptado: la absoluta, triste y patética situación en la que no existe un hombre/mujer capaz de levantarse aún, como alternativa elegible, con posibilidad de éxito, al actual ciudadano presidente, en este país.

¡Vamos!, ¡no sean duros conmigo!; seguramente algunos nombres les han saltado ya a la cabeza, -al mismo tiempo que quizás me llaman exagerado por decirles semejante "barbaridad"-, que con certeza para muchos, si son elegibles para la primera magistratura.

Bueno, déjenme decirles respetuosamente que quizás se equivocan.

Si dejan a un lado el apasionamiento, y analizan con cuidado los múltiples discursos que cada uno de esos candidatos han mantenido en el tiempo, verán que todos guardan en común, primero que nada, el terror a aceptar que este gobierno pueda haber hecho alguna cosa buena, limitándose ellos siempre a señalar cuantos "pecados y decisiones inadecuadas” identifican "hábilmente" hechas por el gobierno; segundo, ninguno ha sido capaz de establecer un discurso independiente al accionar diario del presidente, planteando de esa manera, ideas y visiones integrales de nación claras y unificadoras, dejando todos ellos siempre una sensación de imagen incompleta, e impersistente en el tiempo; tercero: TODOS tienen pies de barro, y no son capaces de afirmar -sin mentir-, que alguna vez, como buenos políticos, no han sido cómplices, participes o testigos de alguna "injusticia" (por decir lo menos), quedándose callados…

Por eso no dudo en afirmar, por lo que decía en las pasadas entradas del blog, que la oposición venezolana, mas oposicionista a ultranza que otra cosa en la actualidad, con su división, falta de claridad y de cohesión nacional, perderá cuanta elección se haga en los próximos tres años.

¿Me agrada que ocurra eso?: por supuesto que no. Considero que la diversidad de ideas es necesaria y vital en una democracia con rumbo firme(…). Sin embargo, el reconocer lo que puede pasar no significa ser traidor a un movimiento, de la misma forma que objetar al presidente cuando se lo merezca, no significa ser traidor a la patria.

Considero adecuado recordar, para quienes se sienten desanimados, que en Democracia, las buenas ideas nunca pierden; solo se postergan, cuando los hombres no indicados son los que gana. En algún momento aparecerá uno o mas líderes, capaces de haber aprendido de los errores que justamente has desdibujado cualquier alternativa seria de progreso nacional, mas allá incluso, de lo planteado por el Presidente en ejercicio constitucional.

Es por eso que en medio de algunas estridencias, y no pocas veces equivocado en sus decisiones fuera de contexto y de una estrategia, podemos aceptar que en el actual periodo de gobierno, muchas han sido políticas adecuadas en su esencia, únicamente distorsionadas por quienes con negligencia o incapacidad las implementan, debido sobretodo a la carencia en estos de una visión clara de país y de una venezolanidad idealizada pero necesaria.

Solo les doy un ejemplo de cosas que comienzan bien y terminan mal: ¿Había que cedular a los venezolanos aun sin documento de identidad?: Por supuesto que si; lo que no había que hacer, era regalar la cedula o el pasaporte a cuanto extranjero (a sabiendas esos mismos extranjeros de que cometían una ilegalidad...), que buscaron y aún buscan la manera de conseguir la mencionada cedula de identidad venezolana. No puede ser posible que con dinero, o con documentos de dudosa autenticidad, sea suficiente para dar la nacionalidad a un no nacido en estas tierras.

La única consecuencia de ello es prostituirnos a nosotros mismos.

Este problema, como muchos, para completar el cuadro, se perpetúan en el tiempo, sin que los correctivos se apliquen.

Un hombre verdadero, reconoce sus errores con humildad y arrepentimiento. Eso parece no existir en la política venezolana, por lo menos.

Volviendo al punto, cada uno de los candidateables a la primera magistratura del país, tiene ya alrededor de si, una amalgama de intereses forjados al calor de reuniones con la variopinta fauna empresarial, socios estratégicos y los hombres y mujeres de partido, que se convertirán algunos, en los nuevos burgueses del gobierno de turno, mientras otros, en peones no reconocidos en la lucha por un mejor país…

No se resistan; sólo acéptenlo. Pasó con los gobiernos anteriores, pasó con el de Hugo Chávez y pasará con el que venga, si no hacemos nada.

Tendríamos que releer todo lo escrito en el blog para volver a lo siguiente: El problema medular está en nosotros como individuos y como sociedad viviendo como una nación.

No hemos sido capaces de extender los valores y los mecanismos de la ley, hasta igualar y superar la escala de la sociedad misma. De esa manera, las lagunas que van quedando han propiciado especie de mutaciones, que algunas de ellas, como en la naturaleza, terminan siendo exitosas, y se transmiten a las generaciones siguientes. El problema es que muchas mutaciones terminan siendo muy malas, y aceleran la aparición del cáncer que se come a la sociedad misma.

Detengámonos un momento para recordar una verdad sobre un líder: Un hombre/mujer líder, debe ser sincero(a), y reconocer que debe haber un principio, unas metas y un final. Un líder es capaz de hacer eso; un político, no.

¿Van viendo el problema?; ¿captamos el por qué el respetable ciudadano Lic. Hugo Chávez es el actual presidente de la República?: Fue el que identificamos como el hombre fuerte que nos ofreció una visión. La mayoría de la gente que votó en ese momento, vio que los demás candidatos, eran "...más de lo mismo" de lo que hasta entonces ya aborrecíamos.

Esa decisión electoral comenzó con la injusticia reinante e intolerable ya a principio de los años 90, y nuestra mayoritariamente aceptada visión de que “un hombre con pantalones” era lo que hacia falta. Llegó el levantamiento del 92, y lo demás es historia...

Ahora, en nuestros corazones, en lo mas profundo de ellos, aún sin que nos demos cuenta, quizás sabemos que lo que en verdad hace falta, son hombre y mujeres con pantalones, pero millones de ellos; a decir verdad, por lo menos 25 millones de ellos. Es otras palabras, ¡a la mayoría en Venezuela!

¡Allí esta la solución, y la tranca!

Sencillamente, el tiempo de eso no ha llegado para Venezuela, aunque seguramente, Dios mediante, en sana paz, se acerca. Lo que nos toca es ir creciendo, evitando a toda costa seguir bailando una danza inútil, dando pasos hacia atrás, y otros hacia adelante, y ello significa conseguir y dejar que destaquen, hombres y mujeres comunes, capaces de sobresalir y guiar en momentos poco comunes.

Ningún edificio se construye de la azotea hacia abajo; ninguno se construye tampoco con todos sus pisos al mismo tiempo. Se debe forzosamente construir de piso en piso a la vez, comenzando muy abajo, en el mismo fondo. El secreto para no dejar la obra a medio camino es planificar los recursos necesarios, tener todos los planos de construcción al detalle, y mantener la constancia hasta lograrlo.

Es por todo esto que el ciudadano Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, fue electo y reelecto, sobreviviendo a un golpe incluso, y es por los años de gobierno constitucional que aún le resten, que también tiene mucho por hacer, siendo nuestro deber buscar los aciertos para optimizarlos, y los errores para corregirlos. Así de sencillo, sin más sobresaltos que los generados por las injusticias que no toleraremos, y las salidas del camino hacia cualquier cosa que no este en nuestra alma escrita de la nación.

domingo, 20 de diciembre de 2009

No sólo de reflexiones vive el hombre; hay que abrazar a la familia en estas fechas y decirles con amor, ¡Feliz Navidad!

Hay tantas cosas aún de las que hablar sobre Venezuela, sobre Latinoamérica y sobre el mundo, que en ocasiones, me resulta difícil seleccionar que tema importante, debe ser publicado antes de otro igualmente importante.

No puedo menos que desear sentarme en la cumbre de una montaña, mientras observamos, como los acontecimientos se suceden a la distancia, desde donde el tronar de los fracasos, y los cantos de los éxitos, no se escuchan, y la verdadera dimensión de esos eventos, puede ser percibida y utilizada.

Allí podríamos ver cual sendero es el de la sensatez, y hasta como testigos mudos contemplaríamos a veces a las masas, arrojarse por los despeñaderos que aguardan entre las montañas. Lejos estaríamos, sin embargo, de la frialdad de aquellas montañas: nuestros corazones arderían con el deseo de ayudar y prevenir aquellas malas decisiones a la hora de tomar caminos, pero no dejaríamos de recordar al mismo tiempo, que Dios ha marcado caminos, en lo que el mismo creó, y optaríamos por aguardar en silencio, a que las masas consigan llegar hasta donde estamos, para que juntos sigamos ascendiendo.

Y llegarán, porque las cúspides de la sensatez, de la sabiduría y el entendimiento, no están vedadas a nadie; en nuestra condición humana, alguien no es mas ni menos que otro, y solo el hombre mismo demarca con egoísmo, territorios como si de perros siguiendo el sin sentido de sus ya viejos instintos, orinando las paredes de la vida, se tratase…

Mientras, la casi infinita dinámica de los acontecimientos continua, y nosotros tomamos aire para continuar, aunque para estos días, mi concentración se desvía hacia mi familia, y recuerdo a quien celebramos en estas fechas, por su nacimiento, y por las profundas lecciones de amor que nos dejó.

El próximo año no será únicamente una revolución más de la Tierra alrededor del Sol; será también un ciclo de 365 días para que planifiquemos nuevas metas y retos; los años son ciclos, porque forman parte de los periodos necesarios para planificar. Los antiguos los necesitaban para planificar las cosechas; nosotros para planificar nuestra supervivencia y éxito.

A los que no creen en un Dios absoluto, que nos espera con amor, les deseo que logren conseguir algo que los haga seguir viviendo; a quienes creen en Dios, les deseo alcancen vivir y dar de su amor supremo. A todos, les doy la bendición de Dios, y mi sincero convencimiento de que alcanzarán las metas que en lo profundo de sus almas, lejos del materialismo de este mundo, aguardan por su dicha, por su felicidad.

martes, 8 de diciembre de 2009

Recuerden: Refinar lo elemental es el comienzo de todo.

Creo que tres cosas debemos hacer por sobre todo; primero, y ya lo habíamos mencionado: aceptar que tenemos fallas medulares que comenzar a resolver lo más pronto posible. Segundo: Empezar a construir cosas, y no solo pequeñas y simples, sino grandes y complicadas tecnológicamente. Nos hace falta sentir el orgullo de lo hecho por nosotros mismos, como cuando de niños o jóvenes, lográbamos hacer algo, y lo mostrábamos y usábamos con emoción. Nuestra economía se beneficiara enormemente de ello. La otra: que podemos hacer de la democracia, -la verdadera-, el mejor sistema de gobierno, haciendo lo que sentimos, es correcto, para seguir el camino más justo, libre y humano. Nos toca demostrarle a naciones como EEUU, lo que la democracia necesita avanzar para ser el método de gobierno definitivo y natural.

Pareciera increíble proponer eso, pero es totalmente viable; los EEUU no son ni de lejos, el paradigma de lo que la democracia debe ser. Incluso lo planteado por hombres como Abraham Lincoln, aún en su propia tierra, hoy día no son atendidas –y entendidas-, totalmente.

La Democracia, con los ribetes que deseen darle (socialista, progresista, cristiana, etc.), es quizás el único método de gobierno que depende estrictamente de la voluntad de un colectivo por someterse a reglas de crecimiento común, nacidas del consenso. De ninguna manera funciona, si se pretende imponer un modelo dado.

Allí esta su impresionante potencial, y he allí también, su dificultad suprema para llevarlo a efecto con éxito. Desde los griegos, ya perdidos en los laberintos del anonimato, y en los diferentes significados semánticos del termino que puedan existir, no ha sido en verdad, más que intentos tras intentos cada vez mas prometedores y longevos, para llegar hasta nuestros días, donde sorprendentemente, -en mi esperanzada opinión-, Latinoamérica se yergue en silencio, como el dominio geográfico donde la democracia puede llegar a superar definitivamente lo alcanzado hasta el sol de hoy por la humanidad.

No, no son los EEUU los llamados a crear ese siguiente estadio democrático; sus limitaciones son grandes, debido a los dogmas que su origen europeo les imponen. Como decíamos en una entrada reciente del blog, la continúa inmigración que reciben, eventualmente los hará capaces de asimilar las lecciones democráticas que de otras latitudes, y otras culturas, les llegará. Antes, la democratización total de la ONU, será un paso previo importante, mas bien determinante, para propagar el verdadero sentido de lo que el espíritu humano, allende a sus mas profundas creencias, es.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El campo venezolano, o donde hasta las migajas parecen tesoros.

O quizás si sean tesoros. Tratar el tema del campo venezolano, ya de entrada me parece casi un “pecado”, por pretender cubrir de alguna manera, aunque sea “a vuelo de pájaro”, en un solo artículo del blog, este asunto socio económico de la nación.

El tema es complejo, de vieja data, y con una consecuencia sobre la psique del colectivo venezolano, que no puede menos que considerarse casi como una simple alusión lo que pueda escribir aquí.

Sobre la concepción de lo que la nación es, la imagen del venezolano del campo, no es en definitiva, la misma imagen que tiene el venezolano de la ciudad; la influencia extranjera, vía de los inmigraciones descontroladas, o vía de la ingerencia de los gobiernos, y empresas internacionales, han repercutido de manera distinta también sobre estos colectivos, haciendo mas difícil la integración de un único sentimiento nacional y venezolano.

Podríamos con seguridad hablar hasta de diferencias existentes entre los que habitan en los sectores urbanizados y el centro de las ciudades, de los que viven en los barrios desorganizados y desentendidos gubernamentalmente, pero estas diferencias aún resultan mínimas al compararse con la de este grupo todo, y la del campo venezolano.

Ese campo venezolano que representaba la mayoría del país antes del boom petrolero, y que se convirtió en un campo abandonado en su dimensión humana, de una manera tal, que aun ni 11 años de intentos, éxitos y fracasos del actual gobierno venezolano, han sido suficientes para enmendar ni en un 50 por ciento, lo “no hecho”, allí por los gobiernos anteriores.

Allí la inmensa mayoría de los que quedan trabajando directamente en la tierra, no son dueños de la misma. Antes nos dicen, eran de los grandes explotadores; ahora, se afirma, es de la nación. Los que menos, contaron en el pasado cuarto republicano, con asesoramiento y proyectos gubernamentales que lamentablemente, no se mantuvieron en el tiempo, propiciando la aparición de la corrupción rural, al darle forma a la desviación de los recursos estadales inicialmente asignados a la explotación agropecuaria.

Hoy en día, el campo venezolano, es donde mas se hace patente aquella expresión centralista que denomina a cualquier población que no sea Caracas, como del “interior del país”, como si de tierras lejanas y de difícil acceso se tratara, cuando la realidad es que Caracas es en efecto, el “exterior” de Venezuela, por ser la “careta” que oculta la verdadera debilidad: nuestra mentalidad sobre todo aquello que no sea ciudad y su tendencia al consumo insano, limitado solamente por la capacidad que como colectivo, tenemos para endeudarnos en lo personal.

El problema del campo venezolano es el problema de la vida en las ciudades donde el mundo se reduce a esa urbe: No importa cuanto dinero produzca el petróleo y la exigua capacidad productiva agropecuaria venezolana: todo ello se debe invertir en mantener con vida artificial, a las megas ciudades de miseria que no cesamos en agrandar, encumbrándose en esa estructura que todos soportamos sobre nuestros adoloridos hombros, a la gran Caracas que mencionábamos. Por esa razón la mayoría de las instituciones educativas agropecuarias importantes del país, están en las ciudades y no en el campo; por eso los grandes dueños de tierras en esta nación, sean inmigrantes, políticos o simples venezolanos que supieron cabalgar sobre la miseria de otros aprovechando el orden social establecido, solo van los fines de semana a sus haciendas y fincas para pasear; por eso es que los agricultores sin poder económico, tienen que esperar que el intermediario transportista les compre a precio de “gallina flaca”, los productos que con su sudor y quizás el de su familia, se cultivaron, para luego revenderlo a precios sórdidos, en las grandes ciudades.

De la misma manera, la dispersión y baja densidad poblacional rural resultante de la continua migración hacia las ciudades luego del ya mencionado boom petrolero (caso semejante al de otros países también monoproductores y petroleros), hace poco importante políticamente los votos de esos venezolanos, por lo que pocas son también las obras dignificantes materializadas en esos sitios.

Por esa razón, es que cualquier migaja dada allí, parece un tesoro; por eso es que el presidente venezolano en ejercicio, seria defendido con la sangre propia de los “campesinos” si fuera necesario: porque simplemente le ha dado a esa población, aunque de manera imperfecta y rodeado de negligencia, parte de lo que el campo venezolano a exigido durante décadas: atención, humanidad, dirección de desarrollo e inspiración de colectivo.

¿Qué es muy poco?; bueno, pregúntense que les dieron los anteriores gobiernos, y que hicieron esos mismos gobiernos por estimular una sociedad coherente, unificada, e intensamente venezolana.

Eso si es muy poco en realidad, si me permiten decirles. Los trabajadores del campo, han sido, y siguen siendo en gran medida, los hombres y mujeres más marginados de las políticas laborales, sociales y de salud del país, solo superados por las miserias que el hacinamiento y la degradación causan en las barriadas venezolanas.

¿Saben?, esta realidad que les describo, se adapta perfectamente a la del campo latinoamericano todo. Simplemente estamos hablando de Venezuela, porque como les he comentado, “el orden, comienza por casa”.

Vamos, no duden de esto: el típico trabajador del campo venezolano, es un hombre que se levanta a la faena ya a las 4 de la mañana, sino antes, para pasar el día laborando bajo el sol, y descansando, dentro de las mismas tierras donde trabaja. Al final de la semana, cobra su pírrico jornal, que muchas veces no llega al salario mínimo en su justa dimensión.

¿Su casa?; seguramente esta cerca, y cuidado si no esta localizada en la misma tierra que trabaja para otro, es decir, que no es de el. Allá sus hijos seguramente deben caminar bastante para llegar a la escuela…

¿Y si se enferma el o su familia?; bueno, antes tenia que ver como llegaba a una gran ciudad, porque casi seguramente que el ambulatorio de su población mas cercana no tenia médicos o medicamentos. Ahora la situación ha mejorado enormemente, con los centros del “barrio adentro”, pero claro, son atendidos por médicos extranjeros, pues que de paso, difícilmente un medico venezolano, después de estar 6 años en una universidad en la ciudad, soñando con ganar millones de bolívares mensuales con consultas en clínicas y hospitales al estilo gringo, con aire acondicionado, no esta para nada, ganado a vivir compartiendo la “fortuna” del que vive en el campo…

Allí comienza el meollo del asunto: la mala calidad de vida. ¿Cómo llevar la calidad que ni en las ciudades venezolanas existe, hasta el campo y sus dispersos centros poblados? Transportes seguros y eficientes, servicios completos, educación, industrias asociadas, distracción y seguridad publica, son algunos de los elementos a existir en el sitio, para que desde un medico, hasta un agrónomo, sin olvidar al político y funcionario publico que dan “un ojo” por vivir en “la capital” de la republica, deseen vivir permanentemente en el campo.

No es sencillo, y hasta raya en lo utópico; países como EEUU no lo han logrado plenamente, y ni hablar de los demás. Sin embargo, no por ello, no podemos conseguirlo.

Esta verdadera descentralización, debe estar acompañada de un traslado efectivo del bienestar social, hacia todo el país. No puede ser artificial, creando ciudades revolucionarias, que solo se alimentan del dinero gubernamental. Tiene que surgir de la mejora espontánea que la gente le haga, con la inspiración estatal ya citada.

El campo venezolano requiere mas atención; es parte natural del espíritu nacional atender a cada uno de sus ciudadanos, sin importar donde se encuentre. La agricultura, la agroindustria asociada y muchos otros aspectos técnicos y científicos claves del desarrollo nacional, deben ser instalados estratégicamente en esas tierras que dieron con su riqueza primero, y luego con su extensión enorme, campo de batalla para la gesta independentista. Sus hombre y mujeres, y los niños que conforman las siguientes generaciones, requieren de estos cambios, ya.

Cuando la memoria es débil, o los pueblos no han conocido el horror de las guerras, se suele arriesgar la vida apostando al “líder” más cautivador…

¿Eso significa que el colectivo en su mayoría se equivoca al elegir generalmente, o que sencillamente, en ocasiones no hay mejores opciones?

Si lo último es cierto, ¿Entonces debemos decir que dada la coyuntura socio política económica venezolana, se ha elegido correctamente a los que nos dirigen?

Aunque otros puedan decir lo contrario, podemos afirmar, y creo que sin dudarlo, que los 11 años del actual gobierno han sido estrictamente necesarios, dada la debacle que décadas de incapacidad para corregir lo cada vez más grave, ha producido. Simplemente, los gobiernos copeyanos y adecos (a falta de los otros partidos políticos que aunque queriendo, no llegaron al poder, salvo en la ocasión del “chiripero” aglutinado por el ya anciano ex presidente Rafael Caldera…), en su “disciplinada” alternatividad en el poder, no lograron, -porque no supieron-, cual era la esencia nacional a exaltar, y a hacer prosperar.

Millones han sido cautivados por el ahora democráticamente electo presidente, y no por porque sean masas iletradas e ignorantes, sino porque son venezolanos que no consiguieron nada mejor. ¿Qué le pretenden pedir a quienes no han tenido más esperanza que sacarse una lotería para salir de la miseria?; ¿Cómo no estar agradecido con quien ha llevado alimentos baratos y salud primaria a los barrios donde ninguna autoridad quería entrar?; El actual presidente mostró en un acto insurrecto, en 1992, lo que muchos sentían, debía hacerse. Seguro habían caminos mas decorosos, justos y prósperos, pero ese barranco era lo que al final del camino, gobiernos tras gobiernos mediocres en Venezuela, forjaron en el corazón del colectivo; ese colectivo llamado por algunos con amor, y por otros con soterrado desprecio discriminador, pueblo.

Hemos hablado mucho ya de las oportunidades perdidas, y de los recursos dilapidados; el presidente Hugo Chávez ha tenido el poder, los recursos económicos y la voluntad colectiva a seguirle que alguna vez gobernante venezolano alguno haya tenido en los últimos 150 años, lo cual no ha sido -en modo alguno-, garantía del éxito, del progreso y del bienestar que hemos soñado. Era previsible: Somos venezolanos en camino de autoconcientización.

Hasta el sol del hoy, y usando el verbo táctico-militar del primer mandatario, nos hemos contentado con algunas y muy puntuales batallas ganadas (barrio adentro, mínimo analfabetismo, etc.), pese a que a la guerra ya no se le ve fin (reelecciones indefinidas con recursos públicos a discreción del que gobierna), las batallas perdidas han sido mayoritarias (justicia, economía, seguridad social, etc.), y los bajas por muertes, ya nadie las cuenta…

Aún en medio de ese escenario, la primera pregunta que formulé al principio de este artículo, sigue siendo determinante. No había opción política aceptable, a fines de los años ´90, si queríamos por fin, enfrentar nuestros males y nuestras fallas que como tabúes sociales, y hasta personales, nadie quiere comentar, y menos afrontar.

Copeyanos y adecos solo hubieran seguido con lo mismo. La causa R (el partido –club-político del líder obrero Andrés Velásquez), allá cuando ese mismo candidato obrerista perdió dudosamente frente al reelegido Rafael Caldera, fue quizás el único asomo de cambio respirado en esta nación en los ochenta y noventa, hasta la llegada insurrecta de los militares en 1992.

El pasado, -incluso este momento presente que acaba de convertirse en pasado al leerlo-, solo sirve para aprender de los errores y aciertos, como única vía para construir con solidez el presente por llegar, y el futuro mas lejano…

Aun las próximas elecciones a producirse en Venezuela, no son ni de lejos, oportunidades claves a ser usadas con sabiduría; los oposicionistas volverán a ir divididos, con dos o tres candidatos por cargo disponible, mientras que el oficialismo, rígidamente controlado por el líder, llevara una sola opción, la que casi seguramente, ganará; “Divide y vencerás”.

Los procesos de cambio, llevan años en el caso de un individuo, pero puede llevar mucho mas tiempo que ese, cuando de colectivos dinámicos e indómitos como los pueblos, se trata. No existen colectivos sometidos por mucho tiempo; eventualmente la fuerza interna del ser humano, lejos de cualquier pragmatismo, se libera a si mismo para seguir explorando en la búsqueda eterna de lo que se es.

Vean con cuidado lo que ofrece cada bando en los que se encuentra dividido el país, y observen como concretan al final para esas elecciones: por muy buenas palabras y discursos que se digan, y por muchos “analistas” y “lideres” politiquitos que declaren en los medios de comunicación, la crudeza del interés particular, de los intereses económicos de los grupos de poder y de la sordidez de la política corrupta venezolana, harán que finalmente, el espíritu de nación sea pisoteado, y los venezolanos, en su mayoría, seguirán esperando por lo ofrecido, anhelando seguramente, -y aunque no nos guste decirlo-, no tener que mover un dedo para conseguirlo.

Creo que aquel refrán que dice el que siembra vientos, cosecha tempestades, es correcto; la Venezuela de hoy, y sus habitantes, son prueba viviente de ello. Como las tempestades verdaderas, lo que queda después, en lo arrasado, es construir con más fortaleza.

El buen tiempo llegará, cuando las masas no busquen líderes a quienes seguir, sino a representantes servidores del espíritu nacional.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Sobre el concepto de estrategia y planificación estratégica (II).

“Si conoces a los otros y te conoces a ti

mismo, no correrás peligro ni siquiera en cien batallas; si no

conoces a los otros, pero te conoces a ti mismo, vencerás en una

ocasión y perderás en otra; si no conoces a los otros y no te

conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.”

Sun Tzu.

Ya saben que no puedo evitar volver sobre algunos temas, cuando me parecen espinosos; como la idea no es modificar ampliamente viejas entradas del blog, tocaremos nuevamente el asunto de las estrategias, y me tomaré la libertad, con el perdón de quienes puedan ser sus ilustres autores, de expresarles buenos conceptos sobre lo importante que es manejar las estrategias,

-y no que nos manejen mediante una-.

Lo básico de las estrategias:

Les recomiendo ampliamente la lectura; no podemos hacer mucho por la nación, por el colectivo social y por nosotros mismos, claro está, si no hacemos el esfuerzo de leer. Nada ni nadie podrá sustituir esto para entender por conciencia propia, la realidad; tener a alguien que permanentemente nos diga “que es lo que pasa”, y “lo que debemos hacer”, es perdernos para siempre en los intríngulis de la ignorancia, la sumisión y finalmente, de la esclavitud.

Por eso les decía que ni este blog puede ser eterno. No es parte de la naturaleza humana ser permanente en el tiempo, Eso solo lo es Dios.

A continuación, les menciono algunas explicaciones desarrolladas por Peter Schröder, quien escribió un libro llamado “Estrategias políticas”:

“Modelos de planificación política

Los modelos más empleados en el proceso de planificación política son el de Planificación según el FODA y el “planeamiento conceptual”.

El proceso de planificación estratégica en el FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas)

De acuerdo al FODA, la buena planificación estratégica opera en dos campos. En el primero, el planificador estratégico expone claramente adónde hay que ir (visión) y cuál es la intención y la razón de ser de la existencia de la organización (definición del cometido). Partiendo de la visión y del cometido, el planificador estratégico desarrolla objetivos, que son resultados finales mensurables y que reflejan si la organización se acerca o se aleja de la visión o del objetivo principal. Las estrategias deben definir cuáles son las áreas de resultados clave que se esperan y hacia los cuales deben dirigirse todos los esfuerzos, y cuáles son los indicadores especiales de eficiencia que deben ser vigilados y evaluados. En el segundo campo, el planificador estratégico intenta cimentar la organización según las realidades del entorno en el que opera. Hay dos entornos: el externo, que es la zona en la que otros influyen en la organización o en que otros son influidos por la organización, y el interno que consta de los recursos, de la fortaleza, de las oportunidades y de las limitaciones de la propia organización. El planificador estratégico debe ser capaz de advertir y evaluar las oportunidades y las amenazas del entorno externo, así como las fortalezas y las debilidades de la organización con respecto a la visión, al cometido y a los objetivos.

Mientras que por ejemplo el FODA se limita principalmente a evaluar situaciones y a formular estrategias, el “planeamiento conceptual” profundiza en la evaluación de las estrategias y, sobre todo, en la ejecución y culmina con ayuda de la planificación táctica en los cronogramas y planes de medidas. El “planeamiento conceptual” enfatiza en gran medida la ejecución a través de la planificación del trabajo de relaciones públicas; así, este método resulta sobre todo apropiado para los procesos políticos sociales. Tal y como sucede con el modelo de Sun Tzu, el “planeamiento conceptual” valora mucho la evaluación de las estrategias, la ejecución de las mismas y el control estratégico.”

Muchos autores existen especializados en el tema, pero en todo caso, la asimilación de lo básico, es lo que nos permitirá evaluar y acertar en la selección de los políticos y administradores, que usen, -como deciamos-, la estrategia y la tactica para el progreso nacional, y no para la manipulación de las masas.