sábado, 13 de mayo de 2017

Gracias a todos

Quiero detenerme un momento a agradecer a quienes se han tomado un tiempo para escribirme y hacerme llegar sus opiniones sobre el país, sus propios países, o sobre lo que escribo.

Son detalles que me han hecho reflexionar; en ocasiones he modificado incluso alguna entrada al blog, y recuerdo una vez que utilizando un magnifico video que conseguí sobre ese hermoso pero abandonado paraje llamado Castilletes (Venezuela), tuve la oportunidad de saber quien lo había elaborado, con lo que pude dejar fe de su autoría en ese artículo. 

Entre entrada y entrada al blog, he podido ver, -para mi regocijo-, que muchos se detienen a escribir también sobre el país, tratando de sacarle el jugo a este recurso de los blogs, que pese a la prevalencia de otros medios, no deja de ser ventana abierta al mundo, cuando algo requiere de algo más de 150 letras para explicarlo.

En verdad, gracias a todos.

miércoles, 10 de mayo de 2017

La verdadera opción constituyente es esta. (Tercera parte).

No puedo terminar este pequeño ciclo de entradas en el Blog referidas a la constituyente, sin hacer mención de lo que idealmente debería ocurrir con ese instrumento en el instante en que el consenso haga posible su implementación, como vía realmente efectiva para lograr un cambio significativo y de progreso para todos y en armonía, a partir de la coyuntura que vivimos al presente.
Sin necesidad de esperar a que otros (léase: “representantes” del PSUV o de la MUD),  nos digan lo que debe plantearse en el referéndum consultivo, es momento para darnos la oportunidad de elaborar una “hoja de ruta” que garantice la idoneidad del contenido mismo del referéndum. Pensando en esto, y con el honor que siento al dirigirme a ustedes, les planteo lo que bien podría ser un borrador del modelo de preguntas a incorporar en este virtuoso instrumento de la democracia venezolana:
 “Está Ud de acuerdo en llamar a Asamblea Nacional Constituyente, de acuerdo al artículo 347 de la CRBV vigente, con el fin de:
1).- Revisar las discrepancias que surgieron entre el documento constitucional de 1999 elaborado y el finalmente publicado.
(SI o NO)                                                                        
2).-  Llamar a la creación y activación de:
·         Una Junta de Gobierno Nacional (de carácter provisional, por doce meses), conformada por 03 individuos de ética intachable, más tres suplentes, en representación del movimiento chavista, de los no alineados con ambos bandos políticos, y de la MUD respectivamente, a ser electos por las bases de esos movimientos, y que relevarían al actual presidente y vicepresidente de la republica en ejercicio de las funciones del poder ejecutivo, quienes culminarían así en ese momento su periodo presidencial;
·         Una Asamblea Constituyente (AC), con una duración de 6 meses, para reformular y precisar los artículos “B, C, D, … ,X” siguiendo los más altos valores de la moral y la ética establecidos en la CRBV de 1999, que mantendría su vigencia en el resto de su contenido;
·         Tres equipos de asesores colegiados en I: Lo económico, II: Lo jurídico y electoral, III. Lo social (Salud, Educación, Trabajo), conformados por hombres y mujeres de nacionalidad venezolana, de conducta proba y experiencia comprobada y sobresaliente en las áreas mencionadas, que trabajarán en el mismo periodo de la AC y establecerán las medidas a tomar por la Junta de Gobierno para la reconducción del país en la duración de esta e incluyendo el próximo periodo presidencial hasta su culminación.
·         Un llamado a referéndum aprobatorio sobre lo emanado como propuesta de reforma constitucional, con participación universal y secreta de la totalidad de la población electoralmente activa, a no más tardar 30 días luego de concluida la labor de la AC.
·         Una vez aprobado el referéndum aprobatorio el texto constitucional y sus disposiciones transitorias, se efectuaría un llamado a elecciones presidenciales, no más allá de 02 meses luego de concluidas las funciones de la AC, y donde no podrían ser candidatos a presidente ninguno de los constituyentistas o miembros de los colegios conformados, así como tampoco los funcionarios electos o no, en ejercicio de sus funciones en sus presentes periodos aunque hubieren renunciado previamente, o quienes habiendo sido funcionarios, estén incursos en averiguaciones judiciales.
 (SI o NO)
3).- Establecer que la elección de los constituyentistas y sus suplentes será directa e individual, mediante el voto secreto y universal de toda la población electoralmente activa, en un proceso donde la postulación de cada candidato será personal (no podrá haber mecanismos análogos a planchas), aunque podrá ser apoyada por cualquier movimiento político debidamente registrado, y que en todo caso habrá 01 constituyente por cada 1.000.000 de habitantes, más un suplente elegido de la misma manera y en el mismo proceso electoral, a ser elegidos en el ámbito nacional.
(SI o NO)
4).- En beneficio de la nueva etapa democrática de concordia y unión, llamar al establecimiento de un nuevo escudo nacional con un caballo blanco alegórico al usado por El Libertador Simón Bolívar, mirando hacia el frente, y una bandera contentiva de una sola estrella en la parte central de la banda azul, con un tamaño no menor a dos tercios de la altura de la barra del color mencionada.
(SI o NO)
5).- Llamar al establecimiento de un nuevo REP, que partiendo de cero, convoque a toda la población electoralmente activa a su incorporación mediante el ejercicio de los más altos valores morales y éticos establecidos en la CRBV de 1999, con la depuración previa del sistema de cedulación nacional, en un periodo que no podrá superar a la duración de la AC misma.
(SI o NO)
6).- Renovar la totalidad de las autoridades de los poderes públicos establecidos en la CRBV de 1999, (menos al presidente de la Republica y su vicepresidente, quienes serán sustituidos en acto inicial de la Asamblea Nacional Constituyente durante doce meses continuos y no prorrogables, por una Junta de Gobierno provisional), siguiendo al pie de la letra lo establecido en los correspondientes artículos de la CRBV del mismo año).
(Si o NO)
7).- Restablecer la no militancia política a los servicios militares del país, manteniendo el derecho al voto de acuerdo a lo estipulado en esta misma constitución.
(Si o NO)

NOTAS:
(1): No olviden que al ser un referéndum consultivo, este no tiene por qué realizarse en una sola jornada de consultas, pudiendo extenderse a varios días el proceso, dada la extraordinaria coyuntura que atraviesa el país. Con todo esto lo que estaríamos buscando es evitar que las  instituciones que sabemos viciadas, pudieran influir o impedir el ejercicio pleno de la soberanía popular que estuviera siendo bien canalizada a través de un acto de consenso y respeto mutuo, que a salvo del subterfugio del “tiempo limitado”, no podría entonces ofrecer “ventajas” a ninguno de los bandos políticos.
(2): La elección de solo una treintena de constituyentistas, no reviste problema alguno, si lo comparamos con el hecho de que regularmente se elige a un solo presidente. Recuérdese además que los colegios asesores formados por concurso de oposición, tendrán un importante número de expertos que acompañaran con su opinión colegiada (sin voto), a los miembros de la AC.

Creo que es claro que el deseo implícito en toda esta estrategia manifestada en la “gran consulta al pueblo” sería el de romper paradigmas como el que Nicolás Maduro se empeña en alimentar, y que nos mantienen girando en “círculos de inutilidad cuarto y quinto republicanos”- Justo esto hace particularmente recomendable el uso de la figura de la Junta de Gobierno, para evitar ese fútil trance resultante de exponer a la población inmediatamente a la necesidad de escoger únicamente entre bandos firmemente establecidos con sobradas capacidades para manejar los hilos de poder (es decir, nos evitaríamos el “estrés”, la “apuesta” de tener que elegir exclusivamente entre un candidato del PSUV, o uno de la MUD).en
Hay que insistir en lo principal, y es que pese a las desviaciones y rechazos que las manipulaciones de Nicolás Maduro y su grupo de intereses generan en torno al instrumento constituyente, el uso último del referéndum consultivo con la previo y final, con la llamada entre ambos a una Asamblea Nacional Constituyente, resultan revelarse como medios poderosos para el ejercicio de la soberanía, aunque siempre en esto evitando el triunfalismo, pues todo esto solo ocurre a condición de que la totalidad de la población electoralmente activa, participe y exija (*).
(*): Atención: El que el llamado constitucional sea a la participación de la población electoralmente activa, no significa en modo alguno que la juventud menor de edad no tenga protagonismo; de hecho no debe haber privilegios por concepto de edad, y los constituyentistas elegidos, han de tomar en consideración  a todos, tal como en el núcleo de una familia equilibrada, donde la opinión de los más jóvenes sería tomada en cuenta. Usar la inquietud natural del hombre y la mujer joven, para llamarlos a ser parte de los constituyentistas, en un ejercicio de populismo mal intencionado, al considerarlos en la ecuación electoral más por el beneficio en la relación de votos, que por un interés genuino en ellos, seres sensibles, ansiosos de justicia y amor, es una inmoralidad que solo sirve para medir el descaro de quienes gobiernan bajo esa conducta.

Ese es el secreto que garantiza el éxito, -o que augura la tragedia-, según triunfe en la determinación de nuestro futuro inmediato, la pretensión no ética que realiza el actual presidente Nicolás Maduro, o prevalezca en cambio el llamado soberano de todos nosotros, por el ejercicio pleno de un mecanismo constitucionalmente puro y traslucido.
La solución al problema de fondo de Venezuela está en frente de nuestras narices, esperando por nosotros. Se llama Constituyente, y solo puede ser controlada por el verdadero poder popular: El poder colectivo de los unos (*): Los individuos en ejercicio de sus plenos derechos nacidos de la unión social bajo una sola bandera y una misma historia, condensada en una misma constitución.
(*): Cada uno de nosotros.
Es por eso que el uso de los instrumentos establecidos en la CRBV dependen casi exclusivamente de lo que decidamos en un plano que ha quedado virgen: El reino de las decisiones morales y éticas capaces de ser soportadas y defendidas en el tiempo.
Es allí donde los sacrificios son justificables, y los esfuerzos tenaces en contra de lo que es injusto e incorrecto, encuentran corazones dispuestos a marchar hombro con hombro, a cambio de una nueva oportunidad, y una nueva esperanza.
Por lo que diga el autócrata Maduro, no se mortifiquen más: El es un hombre que por consenso, está revocado de sus funciones desde el año pasado, solo que aguarda aún por la notificación formal que únicamente el arrebato moral de toda una nación, puede materializar y entregar.


La verdadera opción constituyente es esta. (Segunda parte).

El tema de la constituyente resulta difícil de digerir, lo admito: Primero porque se trata de la idealización constitucional del camino posible a elegir y a ejercitar, y luego, -reconozcámoslo-, porque con un CNE que actúa como apéndice del presidente y su círculo intimo de poder, toda iniciativa soberana se hace a contra corriente de la inmoralidad que se viene como rio desbordado montaña abajo, por quienes en principio estaban llamados a preservar la Democracia y las instituciones mediante el ejercicio pleno de la Constitución.
Les digo que justo estaba reflexionando sobre el tema cuando Maduro huyó hacia adelante con este hibrido constituyentista redactado a imagen y semejanza de todo su entorno: Falso e hipócrita, por ser ante todo, incapaz de respetar ni siquiera el legado de su mentor.
Creo que por esto mismo, algunas preguntas estarán flotando en el aire y requieren de respuestas:
1.- ¿Por qué Maduro llama a una constituyente y no a un referéndum?
R: Porque conocidas las tendencias de opinión pública (ver las encuestas de los últimos años), y unidas estas a un rechazo importante incluso entre los sectores más leales al mensaje del extinto líder, resultaría consecuentemente cualquier consulta al soberano en pleno, una especie de suicidio político, que devendría rápidamente en su destitución vía revocatorio presidencial o algún mecanismo que ofreciera el mismo resultado (su salida del poder). Lo correcto es, -como hizo Chávez-, llamar a consulta popular sobre aspectos puntuales, si lo que en verdad se quiere es reformar algo en la constitución. Esto es precisamente lo que hace que el argumento Nro. 1 dado en su decreto de llamado a su constituyente, sea débil y contradictorio, dejando ver lo innecesario del llamado en sí.
2.- ¿Si el soberano está solo en medio de un gobierno abiertamente autócrata, como puede ejercer el art. 350 sin terminar arrasados por quienes gobiernan?
R: Esta es una pregunta que solo entre todos podemos contestar: puede el pueblo ejercerlo (el articulo), aunque ciertamente podría ser severamente castigado en el proceso por la dictadura madurista con el amparo militar. Como las matemáticas están a nuestro favor (somos millones contra miles), la gente debe decidir, y elegir el camino a tomar una vez ocurrido esto.
Es claro que si no nos gusta luchar por lo nuestro por aquello de no contar las bajas que ocurrirían, es porque en realidad no somos un pueblo pacífico, sino un pueblo cobarde, incapaz de decidir su propio destino.

3.- ¿Qué podemos cambiar realmente en la constitución vigente desde el 1999?
R: Primero hay que decir que la constituyente aprobada en referéndum, es distinta en algunos puntos a la que salió de la Asamblea Constituyente originaria. Eso hay que revisarlo.

4.- ¿Qué podríamos señalar como aspecto a corregir y mejorar en la carta magna?
Por aspectos que pudieron irse verificando sobre la marcha, una vez aprobada y publicada la constitución, o bien por puntos específicos que fueron forzados al cambio durante el segundo llamado a referéndum consultivo, aprovechándose de sus atribuciones hiper-presidencialistas (de manera antiética por demás, por haber violentado el mandato de la constitución misma), lo cierto es que ésta contiene un conjunto de artículos y numerales que deben ser modificados si queremos corregir y aclarar el rumbo republicano:
La reelección indefinida (eliminarla)
Los 6 años de mandato (reducirla)
La ambigüedad del 350 (aclarar su mecanismo de acción)
La limitación de la pena por crímenes a solo 30 años (aumentarla a cadena perpetua para ciertos crímenes)
El exacerbado régimen presidencialista (aumentar el peso de la Asamblea Nacional y las demás instituciones, así como la descentralización de competencias, para que el “equilibrio de los poderes”, refleje realmente la justicia social que buscamos para todos)
La figura del vicepresidente (o eliminar la capacidad del presidente para disolver la Asamblea Nacional en caso de que le lleve la contraria hasta tres veces)
La rigidez con el asunto del tipo de moneda a circular (permitir la circulación de otras)
La ambigüedad que permite al TSJ ser juez y parte (no puede permitirse nuevos conflictos que partan de un tribunal sobre el cual no se tiene control ético constitucional, ni siquiera en la asignación de sus jueces)
La discrecionalidad en la elección de las autoridades del CNE, Defensoría, Contraloría, y Fiscalía (restablecer la selección vía íntegramente constitucional)
La proporcionalidad en la representación y protagonismo político para los diferentes estados, municipios y centros poblacionales. (restablecerla)
Sustituir la elección presidencial del “50+1” (por mecanismos de mayor consenso, tipo segunda vuelta).
Debe quedar absolutamente claro, que sin la consideración de las desviaciones enumeradas aquí, -entre otras-, difícilmente podría optimizarse el rumbo democrático del país, careciendo alternativamente entre nosotros de una dosis de decencia y honradez que resulta inalcanzable en la actualidad.
Depende de nosotros traspasar las limitaciones manifestadas por ambos bandos políticos hasta el presente, para comprender que en el marco legal legítimo de la República, hay aún suficientes herramientas para la rectificación nacional; rectificación que llegará forzosamente unicamente cuando el consenso se produzca entre las inmensas mayorías y minorías desatendidas, para dar pie no a una marcha de la MUD, sino más bien y en buena hora entonces, a una marcha de una circunstancial pero decisiva “Coalición de la Democracia Social Bolivariana”, donde sectores antes contrarios entre ellos, sumados a quienes no han compartido extremo alguno de la política venezolana, sintieran que el acuerdo honorable existe, para levantar de entre las runas, los pilares de la nación que aun podemos construir.

martes, 9 de mayo de 2017

La verdadera opción constituyente es esta. (Primera parte)

En estos días donde Maduro ha decidido entre bailes y lenguaje impropio de mandatario alguno, “huir hacia adelante” a través de una jugada sobre el terreno social, conformada por una combinación de represión, invitaciones a “dialogo” y llamados a “Asambleas Constituyentes a medida”, todo siempre alineado a las estrategias rectoras de sus asociados nacionales y extranjeros, y cuyo denominador común parece ser el acrónimo “PAZ” (“Palo, Ataque y Zurra”) frente al que se atreva a protestar o disentir, surge la necesidad de aclarar lo que verdaderamente significa realizar un llamado a Asamblea Nacional Constituyente, más allá de las pretensiones de Nicolás Maduro, del oficialismo y hasta de la oposición que se resiste a ella.
Para esto lo más conveniente es iniciar aclarando qué es lo que nos dice la constitución, para luego establecer qué podemos aspirar de este instrumento, solo para entonces poder analizar lo que pretende el gobierno con el llamado que hizo a una asamblea constituyente de tan “particulares” características “maduristas”(*).
(*): Debe recordarse que Nicolás Maduro no es un político como tal, y esto incluso aún si asumiéramos que para ser político no hiciera falta ser luchador social reconocido.
Maduro se ha demostrado solo como un oportunista del medio político, (de los que lamentablemente abundan, aunque no con el grado de éxito de este ultimo), que ha logrado en una atípica intersección histórica de intereses de varios rangos medios y altos a principios de la década del 2010 en el seno del gobierno y los núcleos de parias que lo orbitan, aprovechar la muerte del líder hiper-presidencialista, para reordenar entonces las instituciones y el Estado en una suerte de precario balance de intereses a su imagen y semejanza, entre las ambiciones de los pocos jerarcas sobrevivientes políticamente en el proceso chavista, y una masa poblacional dada por satisfecha con los recursos asignados para la cobertura intermitente de sus necesidades elementales, logrando como beneficio adicional en el ínterin, la satisfacción de una cadena de intereses medios y bajos en los sistemas de mafias sociales creadas a tal fin y a consecuencia de ello.

Aunque sabiendo que el asunto de los artículos que en la CRBV establecen específicamente el marco para el llamado a Constituyentes ha sido sobradamente puntualizado en estos días, creo conveniente resaltarlas hoy en sus aspectos claves y en el contexto de los acontecimientos e intríngulis del presente:
Primeramente hagamos referencia a los artículos que establecen el carácter del gobierno venezolano, y que seguramente serian modificados por Maduro en caso de materializar su pretensión:
“Artículo 6: El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables.”
El siguiente artículo nos dice el por qué del repentino interés de Maduro y su cofradía de funcionarios administradores del poder por lograr amoldar la CRBV a sus planes:
“Artículo 7: La Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Constitución.”
Empero, al referirnos a los mecanismos constituyentes nos encontramos con este artículo clave:
“Artículo 347: El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.”
Remarco lo último en este artículo, porque es fundamental para que en el marco de un llamado constituyentista moral y ético, apegado a la palabra de la constitución misma, entendamos el alcance absoluto que tiene lo que se decida allí. (de allí que llamados ilegítimos a constituyentes darán como consecuencia resoluciones igualmente ilegitimas, que activarían por defecto y desde el punto de vista ético-moral, el derecho pleno al ejercicio del artículo 350 de la CRBV, en contra de la usurpación de poder originario por parte de componentes de los poderes hasta el momento instituidos):
“Artículo 350: El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.”
Por último -pero en lo absoluto menos importante-, tenemos el marco constitucional de llamado y conclusión del proceso constituyente, y nada más lo menciono para dar la necesaria vista completa a los aspectos involucrados:
“Artículo 349: El Presidente o Presidenta de la República no podrá objetar la nueva Constitución. Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente. Una vez promulgada la nueva Constitución, ésta se publicará en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela o en la Gaceta de la Asamblea Nacional Constituyente.”
Por fortuna para nosotros, estos artículos solo tienen una lectura posible:
El llamado a constituyente solo es legítimo cuando se convoca a toda la población electoralmente activa,  quien deberá aprobar tal llamado (art 247), (incluyendo en esta aprobación la razón para su convocatoria), antes de proceder a la selección por voto universal y secreto, de los constituyentistas, cuya principal característica será la libertad para seleccionarlos entre un grupo abierto (no por lista), de candidatos. Ejercida la labor de la asamblea constituyente en el tiempo autorizado para ello, el resultado debe ser previamente aprobado por mayoría en referéndum consultivo (con idénticas características al primero), para poder ser puesta en vigencia las decisiones tomadas, una vez publicadas en Gaceta Oficial para su incorporación a la vida nacional.
¿Qué significa esto?: Pues que si un presidente llama a constituyente, lo único éticamente válido es consultar a todos los electores con capacidad de emitir voto, para establecer lo que necesariamente se ha de preguntar primeramente en el referéndum consultivo que se le hará al soberano (no a un sector de éste, ni a una “colegiatura” del mismo), y solo luego, activada la Asamblea Constituyente, trabajar exclusivamente en función de lo autorizado mediante referéndum por el mismo soberano. No hay medias tintas en esto.

Entonces, ¿Por qué Maduro llama a constituyente de la manera en que lo hace?: La razón estriba en que es la única forma en que él puede imponer una agenda sin consulta previa, discutirla bajo sus términos, y aprobarla sin referéndum consultivo, en el más puro y contradictorio estilo autocrático a lo establecido precisamente en los artículos 6 y 347, con lo cual estaríamos ante una especie de constituyente en “modo fraudulento”, que obviamente antojaría como ilegitima cualquier resolución que se pretendiese imponerse al colectivo humano de la República.

lunes, 8 de mayo de 2017

La nación petrolera y su dictadura

Les decía que nos estamos convirtiendo en una sociedad movida por la progresiva aparición de mafias –formales o no-, en todos los órdenes de la actividad venezolana; el por qué de esto radica en la aparición de etapas históricas donde la lentitud del cambio hacia lo justo en el entramado social, da tiempo para que los pueblos se habitúen a los métodos alternativos, más rápidos y sugerentes en comparación con el marco legal prevaleciente, manifiestamente lento y deficiente, llegando de a poco a hacer desaparecer en el imaginario colectivo las diferencias entre las “mafias ilegales” y las “institucionales”, haciendo con ello que el motor del progreso humano se vea lastrado por el conjunto de los vicios y lacras conductuales que estos atajos generan, “torpedeando” y haciendo naufragar parcial o totalmente hasta a los más visionarios esfuerzos de progreso.
Y esto lo digo porque en el caso de Venezuela, el principal recurso económico, -el petróleo-, (junto a recursos no tan emblemáticos, pero igualmente incisivos en la economía nacional como la explotación del oro, los impuestos y el tráfico nacional y fronterizo de mercancías) sigue siendo ese “excremento del Diablo” tan bien definido en los tiempos de Juan Pablo Pérez Alfonso, que convertido una vez más en dólares, no para aún de brotar de la tierra violada, encontrando en quienes logran llegar a su entramado administrativo adherido al Estado, una fuente inagotable donde saciar la avaricia y corrupción que despierta.
Con el tiempo, este particular modo de vivir avaricioso en sociedad ha ido diversificándose como si de una empresa buscando nuevos modos de negocios se tratara,  pretendiendo (y logrando en muchos casos), estructurar a la  masa humana de la república en ciudadanos burocratizados o “clientelizados”, quienes no hacen resistencia a la idea de hacerse dependientes de esta conveniente organización social, como si de drogadictos frente a una anfetamina barata se tratara, comercializada acorde a los gustos, posibilidades y sueños  de cada uno.
Es esto lo que ha hecho que en el presente, y en medio de esta clientelización de las comunidades y de los individuos, el principal factor de resistencia a la percepción de que los gobiernos progresivamente se han cartelizado cual mafias de películas baratas, sea la incredulidad misma de las mayorías, exacerbada en lo intimo de cada individuo, al resentir la idea de  aceptar (por la terrible sensación de vulnerabilidad que ello implica), que están sumergidos hasta el cuello en un régimen del que se creían a salvo, y cuyo único contacto posible era a través de las historias contadas por los más viejos, sobre aquellos episodios oscuros de la Venezuela del siglo XX, que casi todos consideraban “a prudente y segura distancia”, enterrado en el pasado, y no entre nosotros, ahora en cada cola, en cada gas lacrimógeno, en cada medio censurado y en cada descaro del que somos testigos a manos de quienes gobiernan.
Justamente, por esta resistencia a admitir lo obvio como individuos y como sociedad, es que hemos llegado hasta estos estadios evolutivos del régimen dictatorial venezolano, sin que pudiéramos en apariencia hacer mella ya sobre lo instaurado.
Empero, no duden ni por un segundo en que pasado el sufrimiento del consecuente parto doloroso que ha significado descubrir la realidad a la que nos estamos sometiendo, lo que tendremos en frente es una oportunidad de oro puro para despejar de nuestros aciertos, aquellos errores que hemos tenido y que se han pegado como sanguijuelas fatales a este cuerpo nacional raquítico en el que hemos consentido vivir, para entonces y solo entonces, allanar como piso sólido, el presente inmediato donde construir mucho de lo que hemos aspirado.
Les digo que si se puede; las medidas a tomar son tan obvias a estas alturas que el consenso necesario entre todos para materializarlas será relativamente fácil de concretar entre nosotros, aunque primero habrá que superar la primera y dura prueba de fuego que supone el lograr bajar la cabeza de todas las pretensiones personales y partidistas en torno al manejo del poder que existen en Venezuela, y que susurran a los más rastreros, desde el extranjero.
Es allí, en ese punto crucial donde forzosamente entra la implementación de un mecanismo alterno pero constitucional que permita escapar del círculo vicioso de choque donde estamos instalados, desde donde podremos partir con la razonable certeza de que las acciones y decisiones serán efectivamente controladas en simultaneo por TODOS LOS CIUDADANOS en el plazo de tiempo prudentemente corto que consideremos adecuado para su activación, ejecución y conclusión.
Es justo en ese punto donde la segunda gran prueba social aparece frente a todos; inmensa y atemorizante ante el compromiso que supone, porque obviando al actual antiético e inconstitucional llamamiento a constituyente colegiada hecha por Maduro, es precisamente ese mecanismo constituyente plasmado en la CRBV, llamado esta vez con ética a través de un consenso sobre su interpretación, (verificable únicamente mediante referéndum consultivo), donde podríamos darnos a nosotros mismos, -sin intervención de ningún tipo más allá del soberano deseo de todo un pueblo a ser libres y prósperos en justicia-, el acceso a un verdadero “botón de reseteo” nacional, con el cual comenzar de nuevo el camino del crecimiento, pero esta vez con un mayor nivel de equilibrio, sin sectarismos ni bandos en estéril confrontación.
La verdadera constituyente está esperando por nuestra resolución a luchar por ella, mas allá de las falsas pretensiones que los acostumbrados a vivir con caretas y engaños, nos ofrecen hoy como miserables opciones hechas a la medida de sus propios intereses.
Veamos entonces qué decidimos hacer, hasta donde nos permitimos llegar, y qué tanto nos dejamos obligar a aceptar lo que sabemos, no deseamos.

Un futuro distinto espera por nosotros. Pero no es gratis.

En la proxima entrada al blog, evaluaremos esta opcion constitucional.

sábado, 6 de mayo de 2017

La solución al problema de Venezuela.

Es duro lo que está pasando. Es más duro tener que reconocer que sabíamos que íbamos camino de tropezar con esta piedra por la terquedad de no querer dejar de ser una sociedad complaciente consigo misma.
Nos hemos alabado hasta el cansancio, y jamás nos hemos dado permiso para reconocer como sociedad toda, las fallas que veníamos arrastrando como alma penitente que cruza un desierto en una noche eterna sin luna ni estrellas con las cuales orientarse.
No hubo manera de que el conglomerado humano que habita en este país, fuera capaz de detenerse a cuestionar lo malo con el atisbo de algún tipo de esfuerzo para obrar por el consenso; como hombre o mujer acomplejado y sin asertividad frente a su pareja, hasta hace poco hemos preferido como colectivo humano sufrir las consecuencias de un mal matrimonio, (con apenas unas dadivas como recompensa ante la continua humillación), que arriesgarnos a separarnos y construir una nueva y distinta relación.
La importante porción de la población venezolana que a lo largo de las últimas décadas se levantó de su niñez huérfana de atención social por parte de un Estado raquítico y cada vez más burocrático y que tomó forma de clientelismo compulsivo, ahora se ve a sí misma navegando entre la ilusión de un amor perdido (Chávez) y un concubino déspota (Maduro), sin percibirse al presente, -pese a su sufrimiento-, con más opción que aguantar en silencio ante las terribles circunstancias donde los que se levantan como nuevos pretendientes, exigen como cruda “prueba de amor” el escupir sobre el recuerdo de algo soñado y perdido en medio del desengaño de un amor que aunque mal correspondido, se ha marchado.
Por esto es que la MUD sigue fallando, y solo se mantiene al frente de los acontecimientos únicamente por el empuje que toda una marea de gente decidida a intentar el cambio, le hace desde atrás, poniendo el sufrimiento y las victimas.
El país en medio de su zozobra, ha perdido de vista incluso la manera de actuar ante una polarización extrema como la que vive, por cuanto intuye (mas no declara), la inconveniencia de seguir a cualquiera de los dos extremos, lo que hace que expresiones aun tan facinerosas como “estás conmigo o estas contra mí”, sin importar de qué lado vengan, no tengan cabida en la vorágine que está consumiendo cualquier apego a los modelos clásicos de la política venezolana.
Maduro ha consolidado su poder sobre las ruinas de la oposición venezolana, por haber sido incapaz esta última de deslastrarse de sus propios intereses que más que chocar con los del oficialismo, parecieran navegar en cursos paralelos con mismo destino: El control del poder por el poder mismo.
No sé a cuánto tiempo estamos del cambio que requerimos como nación, pero si puedo decirles con total certeza que nos encontramos a 20 o 30 % de “distancia” (haciendo referencia a ese veinte a treinta por ciento de voto duro unido al ideal de Chávez que aún las encuestas indican que le queda a Nicolás Maduro para aprovechar), y con el cual al presente, son aprovechados mediante la implementación de sus planes de una Asamblea Constituyente Comunal hecha a su medida, que le garantiza el cierre del circulo de sus propias ambiciones.
Nos hemos vuelto sociedad mafiosa de facto, donde las buenas intenciones no son las que han logrado llegar a escribir la historia venezolana, sino todo aquel cumulo de aberraciones concebibles a consecuencia del abandono del ejercicio de la más elemental moral y la ética.
La consecuencia más cruda ha sido el conflicto social intenso pero acallado por el sistema impuesto sobre el esqueleto de aquel proyecto chavista deformado por sus propias incongruencias éticas, a punta ahora de sangre y represión de cuanto derecho han tratado de enarbolar los valientes que con más admirable inocencia que otra cosa, han osado levantarse a protestar.
De a poco, como cruel ironía de la historia humana, los levantados sobre la fe de los valores, van aprendiendo a levantarse sobre las estrategias y tácticas de la lucha organizada, deslizándonos sin pretenderlo y sin opción real para evitarlo, hacia la profundización del conflicto y el derramamiento profundo de la sangre de toda una sociedad, ratificando con ello aquel viejo axioma de la humanidad, referido a que no hay parto de nueva vida sin el trauma del dolor y la muerte de la ya envejecida.
¿La solución?; pues salvo una sorpresa de última hora, no habrá tal cosa sin la irrupción de ese nuevo paradigma de justicia social y derecho al progreso individual, secuestrado durante décadas por quienes han gobernado entre cuartas y quintas republicas.
Cuando la miopía de los lideres deje de ser a su vez la limitación “auto impuesta” de la sociedad que insiste en seguirles, una diáspora de nuevas opciones realizables con objetividad y sensatez se levantarán entre todos nosotros con luz propia, a condición exclusiva de que estemos dispuestos a trabajar bajo la premisa del consenso nacional y -ahí sí-, verdaderamente democrático, basado en la práctica sin interpretaciones intermedias, de la palabra que hemos escrito en la constitución, no como piso para nuestras pretensiones, sino como techo para las ambiciones de pocos.
El imperio de la ley resultante, dará forma a los ladrillos con los que podremos construir por fin, cimientos fuertes para obras de progreso continuos que siempre estarían armónicamente concertadas con los requerimientos del mañana, encarnados en nuestros hijos y nietos.
No tengan miedo a reconocerlo: Estamos en Dictadura y el dictador es Nicolás Maduro. Se ha levantado sobre los restos del poderoso aparato gubernamental erigido por Chávez, para crear ahora su propio imperio de banalidad y codicia, a lomo de los más débiles y manejables.


Reconocer, es el primer paso para cambiar.

Toda arrogancia cae, cuando es abrazada por el fuego que arde en el deseo de justicia. La sed por esa justicia ha sido irrefrenable motor de cambio en la historia humana. No va a ser distinto ahora. Vamos a lograrlo, pero debemos aprender primero.

miércoles, 19 de abril de 2017

¿Por qué una marcha opositora casi siempre pretende ser anulada por una marcha oficialista?

Esto que escribo lo hago con mucha responsabilidad, a sabiendas del trance político que está radicalizando el sentir de un país en toda su extensión, torpedeado sin cesar por la negligencia que nos rodea, y que nos ha llevado a la oscura y perturbadora coyuntura de la confrontación, donde las victimas con nombres y apellidos, familias y amigos, van quedando en el camino tras cada choque asimétrico entre un gobierno cada vez más cómodo con su postura dictatorial a lomo de militares cebados, y una oposición disminuida por el raquitismo resultante de la falta de ideas distintas a las de la pérfida cuarta/quinta república.
Sin importar dónde cae un venezolano victima de la intolerancia en cada manifestación, todos tienen en común el ser parte de esa gran mayoría que en medio de la estupidez política resultante, ha quedado metido de lleno en la tragedia, mientras que como quien se ahoga, busca desesperadamente una bocanada del valioso oxigeno libertario que le permita seguir viviendo.
Cuando las marchas se vuelven el único camino de protesta, el sendero del desgaste también queda abierto, y como en las guerras, el tortuoso sendero de la paz únicamente puede ser escrito y acordado por los sobrevivientes. Ninguna marcha que busque protestar por la opresión del régimen, puede terminar con éxito, si no cuenta en sus filas con el balance entre las masas que antes pertenecían a bandos diferentes, pero que bajo el ideal de una visión republicana superior a ellos mismos y al pasado, -debidamente encaminada por el liderazgo que surja de sus propias filas-, termine pidiendo con contundencia soberana, el mismo clamor de justicia, progreso y libertad decente de expresión.
No hacerlo así, predispone el escenario para que cada participante actúe como carne de cañón que puede verse inmolado allí donde la intolerancia de las fuerzas involucradas arrase con la cordura o con la crítica.
NOTA: En los actos donde los acontecimientos terminan en choques, ha de considerarse con cuidado el protagonismo adquirido por los extremos políticos (derechistas o izquierdistas), pues obviamente estas minorías no manifiestan mediante marchas, ya que ellos solo promocionan y apuestan por el conflicto final y la aniquilación de la otra parte, en una suerte de ojo por ojo y diente por diente, y todo ello como una consecuencia directa de estar algunas minorías atrapadas en medio del juego político que se evidencia atascado en todas sus manifestaciones socio-institucionales pacificas (jurídicas) concebibles.
Por estas cosas es que las marchas del oficialismo, que desde hace tiempo  son convenientemente fabricadas en las mismas fechas que las declaradas por la oposición para su propia marcha, son orquestadas sin ningún tipo de escrúpulo con la única finalidad de anular y desanimar al adversario político, en vez de buscar la conciliación que la letra constitucional exige del pueblo; en el otro lado de esta “moneda”, aunque la oposición se ha lanzado cada vez con mayor coherencia a manifestar en la calle, pasando sus organizadores a un papel más protagónico al frente de las mismas, no han acertado aún todos sus supuestos protagonistas en lo más elemental para el éxito rotundo de cualquier marcha: lograr como decíamos, un mensaje que esté más allá de ellos mismos, y que logre aglutinar en el proceso y en un solo movimiento civil, una manifestación de calle incesante y no asociada al aposicionismo, donde conjugados líderes críticos antes de ambos bandos, puedan exigir con coherencia constitucional, sin ser constantemente avasallada en el proceso por la GNB y la PNB.
Del gobierno transformado en dictadura incipiente sabemos que no podemos esperar ya nada distinto. Están absortos con el poder heredado y no quieren soltarlo. Sin referéndum, ni elecciones de gobernadores y alcaldes (aunque con capacidad de ser reelegidos hasta el infinito), ya poco importa si hay elecciones como tal, o si el gobierno dice que habrá elecciones presidenciales, puesto que una simple reflexión lógica nos permite entrever que mantenida la crisis económica inducida por las propias decisiones gubernamentales, la consecuente “emergencia económica” se mantendrá mas allá del 2019, y con ello el pretexto adecuado y “perfecto” para postergar la mencionada elección.
(Maduro parece estúpido, pero no lo es: Sabe que si va a unas elecciones, llega “detrás de la ambulancia”, o dentro de ésta).
Quizás a consecuencia de todo esto, de la MUD hay que decir también lo siguiente: Siguen encasillados en manejar un mensaje rígido, (en “blanco y negro”), que no tiene manera de penetrar efectivamente en el pueblo hasta hace poco chavista, porque como están dichas y escritas las cosas, la oposición venezolana en su mayoría se antoja casi como una secta religiosa, que pide mediante el acto del “arrepentimiento por los pecados” y el “exorcismo de sus viejos líderes”, a que los “conversos” del chavismo asistan a su manifestación en muestra de sumisión a la “palabra divina” de la misma MUD, y simplemente así no sirve; no se puede pedir eso, porque la oposición hoy no representa una alternativa incuestionable, sino más bien meramente el “otro lado” en la concepción miniatura y sin salidas de la misma “moneda falsa” que desde la caída de Pérez Jiménez, se nos ha vendido como revolución y como contrarrevolución, ambas siempre “dueñas de la verdad absoluta y del mayor cúmulo de bienestar posible para todos”. (No olviden que tanto adecos como chavistas, han manejado desde hace décadas el término “revolución” para identificar sus movimientos y acciones de gobierno).
Esto es justamente lo que hace -y precisamente no las acciones del oficialismo, pese a todo-, el que generalmente las marchas de oposición no terminen más que cansadas y heridas por tanto darle vueltas a Caracas, mientras las “autoridades” les lanzan indiscriminadamente bombas lacrimógenas y violencia desmedida, sin que se pueda llegar a ninguna parte en concreto (aunque con cada una se exponga aún más el carácter dictatorial y represivo que ha elegido el régimen); es justo eso lo que los tiene divagando en el desierto de las ideas y los liderazgos en el país, sin que por mucho esfuerzo que se le ponga, y ganas honestas de que cambien las cosas, se concrete lo anhelado.
La cosa es simple: No podemos aceptar que el pueblo ponga los muertos y los liderazgos dizque políticos, pongan el dialogo y los acuerdos de última hora, como quien clava puñaladas por la espalda. Así ha sido siempre, pero puede dejar de serlo si lo decidimos.
Aquí nadie en general ha deseado un golpe de estado u otra salida violenta (por aquello de que finalmente alguna minoría extremista probablemente le tomaría también gusto al poder conseguido). La inmensa mayoría silente, (nosotros, que salimos a marchar, o a escribir, o a pintar o difundir por la red alguna consigna), lo que hemos deseado es el uso y ejercicio del derecho a elegir por la vía del voto para cambiar las cosas, y admitamos por cierto que no porque seamos precisamente un pueblo elevadamente “democrático y pacífico”, sino más bien porque el individualismo que nos ha caracterizado como sociedad debido al establecimiento del reino de lo impune e injusto, ha empujado a toda la nación a la sobrevivencia, lo cual está en directa confrontación con la idea de un pueblo cohesionado que se levanta para proponer y poner un orden superior en su propio país, a costa de lo que sea. (Quizás el hambre que padecemos termine por cohesionarnos y obre “milagros” en la masa expectante, aún a pesar de las mediocridades de sus líderes…)
Es una diferencia muy sutil pero sin embargo profunda, la que separa ambas concepciones sociales; una pared traslucida, que se ha mostrado imbatible hasta hoy, consiguiendo con ello el mantenimiento del statu quo de lo injusto y a las minorías en sus lugares privilegiados, a hombros siempre de una mayoría que actúa más con mansedumbre, que con convicción de ser la garante de la soberanía del propio conglomerado social que hace.
Dificilísimo se antoja el camino que permita construir una alternativa distinta a las dos opciones simples y primitivas que en primer lugar se le presentan a las sociedades; la izquierda y la derecha terminan siendo como lo vemos en Venezuela, antagonistas que se odian aunque se necesiten en copula permanente para mantenerse oscilando alternativamente en el poder.
Pero eso es solo una ilusión: solo es tan difícil como lo es para cualquier ser humano, comenzar a hacer algo distinto.
Es necesario decirle a las mayorías, a gente como ustedes y como yo, que padecemos “aparentemente” por separado las penurias de los desaciertos de tan pocos amarrados al poder, que debemos marchar juntos, no para quitar a Maduro y poner a uno de la oposición; no para decir que vamos a arrasar con todos, sino que vamos juntos a exigir el cumplimiento de la palabra de la ley para que los que delinquieron, paguen por sus fechorías; no para decir que vamos a pedir elecciones anticipadas para elegir a un nuevo presidente, sino que vamos a llamar a constituyente para elegir una junta de gobierno que canalice en el plazo de un año o un semestre nada más, la restitución del verdadero hilo constitucional que en realidad nunca se puso en práctica, mientras la asamblea constituyente corrige los entuertos que se permitieron incorporar en la constitución, al tiempo que detallamos los mecanismos de accionar de los referéndum, del artículo 350, entre otros.

No hay otra forma de cambiar las cosas; no quiero aceptar que la actual “moneda” con sus dos caras falsas y devaluadas, vuelva a girar en el aire para decidir en aparente acto de fortuna, el rumbo que Venezuela tomará en los próximos años.
El país requiere de una decisión, y no de una precisamente escondida en medio de una elección reducida a las dos opciones “menos malas”. El equilibrio de las cosas esta siempre mas allá de las partes, concentrándose indefectiblemente en el centro donde yace el balance de lo moral, de los ético y por tanto de lo justo para un pueblo. Lo demás es fantasía distractora que arrastra a los dispersos e incautos; una especie de habitante de Venezuela que en pleno siglo 21, ya se antoja obsoleta y en vía de extinción.
Elijamos un cambio real, y no meramente arrojar la moneda al aire para decidir nuestros destinos.

Mi sentido pésame a las familias que en el día de hoy, 19 de Abril del 2017, perdieran a un ser querido, en medio de este conflicto fratricida que deberá tener culpables y condenados en justa ley.

sábado, 15 de abril de 2017

A proposito de 10 millones...

10 millones; ese es el número mágico que da el gobierno para todo.

Primero fueron 10 millones de votos "por el buche", recuerdo; luego 10 millones de carnets de la patria los que han logrado sacar; ahora 10 millones de personas se han movilizado por Venezuela con las vacaciones del presente año.
Ah!, pero es que hasta la caja de los CLAP costaba 10 millones (de Bolivares de los viejos)

Les digo que lo de los 10 millones de carnets lo creo, porque como no pocos dicen: "Me lo saco por si acaso ofrecen algo a buen precio, o por si me dan una beca o un mi casa bien equipada", dejando entrever con ello las costuras envejecidas de nuestra interesada sociedad.

Ahora, el asunto de los 10 millones de personas movilizándose en el asueto de Semana Santa, sólo puede indicar dos cosas: 
1: Que el gobierno tiene una fijación con el número 10 millones, y consecuentemente lo utiliza sin pensar demasiado en ello. 
2: Que realmente la gente viajó con lo que pudo, y ante eso la pregunta es: ¿Se viaja como un modo de resistirse a ser doblegado por la situación política y economica, o se viaja porque se resisten a la idea de que las cosas estan mal?. Lo primero podria sugerir una resiliencia que en buena medida puede ser sana, pero lo segundo sólo sería evidencia de que por lo menos un tercio de todos los mortales que viven en Venezuela, aún no asimilan la miseria y limitación social en medio de la que viven.

Sea pues la respuesta a estas preguntas, quizás la perturbadora escala con la que se mida la conducta de la gente, y con que se mida entonces nuestro grado de comprensión (o misería) ante la realidad que nos rodea y oprime.

Bueno, pero no se mortifiquen, que al menos, nos queda el consuelo de que mucho menos de 10 millones, son los votos que se requieren para cambiar esta situación.


4 años con Maduro; 4 años perdidos

Quisiera decir que estos años en manos de Nicolás Maduro y su combo, han servido para que muchos reflexionen y comiencen a entender la necesaria rectificación en el curso que las cosas han tomado; sin embargo, me resisto humanamente a tal afirmación, porque lo cierto es que no se me antoja como necesario tanto sufrir.

Hasta el presente, cuando en estas fechas se "celebra" tal aniversario, seguimos estando, aúnque duela, frente al dúo presidencial (Nicolás-Cilia), eregido como la pareja políticamente más exitosa en la historia de Venezuela, porque insisto: Nunca nadie había logrado tanto y llegar tan lejos, haciendo tan poco; Nunca antes una arreguindada de testiculos habia proyectado tan lejos a un hombre y una mujer.

Y las consecuencias de esta poderosa y zalamera colgada testicular hoy yacen diseminadas por doquier, como quien contempla el arrasado campo donde explotara una bomba: Aquí hasta el sol de hoy no ha valido referéndum; tampoco llamado a asamblea constituyente; tampoco han habido llamados a revisión de aquellos resultados electorales donde Maduro ganó apuntalándose sobre manejos dolosos y fraudulentos de los recursos del Estado, o mucho menos se ha dado un consenso político para llamar a elecciones anticipadas o tan siquiera un intento serio por solicitar un antejuicio de merito contra el presidente y su dudoso circulo institucional.

Si alguien quisiera atravesar con la espada bolivariana(*) de la justicia a la inmoralidad gubernamental y oficialista que prevalece desde los años 2000, tendría que hacer con la misma espada un pincho, por tener que atravesar también a la oposición mas negligente que se haya visto en el país, donde en casi 20 años, no han logrado virtualmente nada.

(*): Refiriendonos a Bolivar El Libertador, y no a la "marca registrada" por la quinta republica como "bolivariano"

Este fanatismo desmedido que aún hace ruido en los extremos de la política venezolana, y hace que tercamente se peguen contra la pared de la intoleracia y la arrogancia, tendrá que pagar con moneda cara las miserias a las que nos han arrastrado a los demás, aún en medio de la paradoja que significa el ser mayoría y no poder hacer nada para cambiar las cosas. Hasta hoy, al menos.

Todo está por hacerse, -y hacerse bien-, por cierto; hemos hablado de esa emocionante ruta que deberemos tomar para ir desarmando de uno en uno, cada paradigma que nos ancla en el actual modelo "cuarto-quinto republicano", aunque para ello debamos concluir primero esta rancia etapa socio política y económica que vivimos.

Antes de llegar a ese momento, invariablemente deben preguntarse varias cosas, entre las cuales están: 

¿Por qué aún no se concretó el referéndum revocatorio presidencial, a pesar de que políticamente (y jurídicamente), podía (y puede hacerse);
¿Que hace que una inflación tan miserable como las que nos corroe al presente, no sea suficiente motivo para destituir a ministros y presidentes?;

Además, deben cuestionar la excusa por la cual no se ha llamado todavía a una asamblea constituyente;

Es también momento para dejar en claro que si no se hizo el referéndum presidencial, o por lo menos algún referéndum contra alcaldes, diputados o gobernadores, como tampoco las elecciones de alcaldes o las de gobernadores, realmente no EXISTE RAZON DE PESO al presente para suponer que en el futuro no saldrá algún pretexto para POSTERGAR TAMBIEN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES.

Piensen igualmente en esto: ¿Por qué muchos jueces incurren en hechos punibles y aún así no ocurre un procesamiento de acuerdo a la letra de la ley?

Mediten: ¿Ustedes creen que en un país “normal”, un presidente puede ceder un territorio como el Esequibo en nuestro caso, -por sus omisiones en las políticas y acciones que por constitución está obligado a hacer-, y aún así seguir en el cargo como si nada?

Reflexionen: ¿Cómo puede seguir habiendo funcionarios y hasta presidente con familiares ocupando cargos importantes de gobierno y del Estado?; ¿Por qué esta insana obsesión por ser “éticos” para unas cosas, pero para otras no?

Y la pregunta inevitable para los chavistas de corazón: ¿Cómo puede seguirse permitiendo la estadía como presidente de un hombre que solo ha logrado con cada acción, mancillar los mejores valores que Hugo Chávez pudo señalar?; ¿Es que acaso seguir en el poder de manera continua, es más importante que enmendar los errores y hacer pagar a los culpables?

Guste o no, antes de iniciar la ruptura de los viejos paradigmas, (pues dicho quiebre se dará a consecuencia de ello), es necesario cerrar el círculo vicioso en el que la actitud genuflexa de toda la nación nos ha metido como ciudadanos; ciudadanos que no hemos encontrado la manera de ejercer soberanía mas allá de unas ocasionales y cuestionables jornadas electorales.

(Las manifestaciones de calle y las exclamaciones a traves de la red, son nuevos fenomenos relativamente, con los cuales hay que hilar fino a la luz del autoritarismo reinante y su consecuente regimen de impunidad frente al ejercicio gubernamental de la violencia)

Debemos encontrar la forma de hacer más directo el mecanismo de llamado a referéndum; llamar a cambiar presidente incluso varias veces en un periodo de 6 años, ni siquiera debería ser preocupante, cuando las instituciones mantienen lubricado el aparato del Estado como administrador de los designios del soberano.
Por cierto, no dejemos a un lado a unos "grandísimos" responsables en todo esto: Los diputados deben sentir en sus gargantas el “filo” del poder ciudadano para revocarlos cuando su desempeño ha sido deficiente; lo mismo para alcaldes, gobernadores y presidente, y esto sin contar el espinoso asunto de la indeseada reelección indefinida y por siempre de cuanto elemento logre sentarse en el trono del poder en Venezuela.
Debe existir un mecanismo de consulta libre donde podamos revisar el historial de quien se hace figura pública que aspira o esté cumpliendo funciones en el aparato estatal. No hay otra manera de mantener las cosas en orden, pues ocultar hechos negativos, (como por ejemplo, no hacer público sentencias firmes por hechos punibles donde estuvieran involucrados, o sus declaraciones de patrimonio antes y despues de cumplido su periodo), supone de alguna manera alcahuetear la conducta de los políticos y empresarios, y seguir sembrando con ello la impunidad.
Todo esto que escribo no sería más que una reflexión tirada al viento de lo fútil, si Nicolás Maduro logra terminar intacto su periodo presidencial. Sería como haber sido víctima de un delito, y ver que el delincuente se muda impunemente al frente de tu casa. Es algo intolerable, y que en todo caso dejaría una huella difícil de borrar. En necesario lograr el ejercicio de la palabra constitucional, y poner en práctica con ello el accionar de la ley.
Si es posible lograrlo, porque seguramente podemos contar por millones la cantidad de venezolanos/as que están dispuestos a hacer cumplir la ley, y someterse a ella. 
Abogados, policías, militares, jueces, médicos, maestros, profesores y administradores de la cosa pública, necesariamente deberán ser los primeros en ejemplificar al renovado venezolano dispuesto a hacer de la ley el piso firme de su hogar; un inmenso esfuerzo coordinado de políticas administrativas, económicas, militares, educativas, de salud y de orden público, deberán cruzarse y tejer entre ellas la nueva tela social que permita construir una republica distinta; un sueldo justo en un entorno economico de inflación miníma, y un reconocimiento continuo y honroso deberán acompañar cualquier intento de crear en el mundo real de este país, los sueños que hemos tenido, aunque todo, ABSOLUTAMENTE TODO, comienza con la oportunidad que tenemos ahora de hacer cumplir la derruida ley que aún nos queda, para que el mandato constitucional que aspira el soberano (nosotros), logre desbancar con justicia, al actual y negligente presidente venezolano (Nicolás Maduro); el hombre que debe pasar a la historia como el primer presidente revocado a través del voto popular, por maluco, por mediocre, y sobre todo, por su actuar inconstitucional, inmoral y antiético.

Maduro, aunque aún no te has ido, te digo que moralmente ya estas revocado, y tu, como aquellos políticos que Ali Primera mencionaba en su canción, sabemos que vas al Panteón Nacional en cada oportunidad que tienes, no a llevarle flores a la tumba de Simón Bolívar, sino a cerciorarte de que está bien muerto, porque ninguna de tus acciones pasarían más allá del filo de su espada; esa misma espada que tu mandas a reproducir y regalas a cualquier mequetrefe político extranjero que llegue a rendir falsa pleitesia. La has prostituido, como lo hiciste con tu vida, como con todo lo que tenía sentido de justo y ético.

Solo el secuestro de las instituciones, -con la aprobación de sus respectivos encargados en triste suscesión de inmorales capaces de todo por el poder-, junto con el oprobioso abuso que tu que haces de todo lo que esté a tu alcance, te mantiene en la silla de Miraflores.
Afortunadamente un gran periodo de reflexión nacional se avecina, primero para los que apoyando a Chávez, te llevaron ciegamente en hombros hasta la presidencia, y luego para quienes siendo opositores sin destino cierto, se mostraron incapaces de ejercer constitucionalmente la alternativa y la guía a un camino más prospero, por honesto y ético.

Ruego a Dios que no sea necesario ni un año más, pero las mayorias deberán decidir. No esperemos a que sea una minoria la que decida por nosotros.