lunes, 18 de noviembre de 2013

¿Qué pasa con Maduro? (II)

No me refiero con esa pregunta al hecho de que Maduro tiene ya sobre si el peso del que no atiende los problemas limítrofes con Colombia y Guyana; el peso del que usa la imagen de un muerto que también fracasó en la oportunidad de oro que le duró 14 años, y el peso del que se encadena una hora diaria en televisión para repetir como perico, el mismo desgastado e inútil discurso sin piso ético o político justo y humano capaz de aliviarlo de semejante peso, monumento de por sí a lo desperdiciado.

Me refiero por cierto, al ”Desperdiciómetro” que sigue inclementemente registrando las oportunidades derrochadas en Venezuela, mientras la historia, paradójicamente, continua registrando a su vez y de forma apropiada, los hechos que de apoco van construyendo el episodio que quedará como el de los cambios duraderos en Venezuela, porque estas cosas tienen que pasar para que los hombres y mujeres que viven en este país, prueben por fin el sabor de la tierra del agujero donde todos estamos, y que solo se quitará de nuestros sentidos cuando la humildad, -y con ella la sumisión hacia las leyes-, germine en el corazón no solo en las individualidades del colectivo que somos al padecer juntos todos y cada uno de los errores y patadas de quienes han gobernado y gobiernan, sino también en la sociedad congruente y justa que estamos en realidad llamados a ser.
Hace poco reflexionaba con ustedes, y les decía que el país se ha reducido en sus opciones a un estrecho corredor donde solo las medidas sinceras, sencillas, justas y sostenibles en el tiempo previsto dentro de un plan organizado en etapas cortas y verificables, son viables y realizables.
El ejemplo de los “bachaqueros” en el estado Zulia de hace unos días, resultó ser premonitoria para lo que vendría a ser un impactante presente: el decreto, -de carácter electorero-, que baja los precios no por la vía de las acciones justas y sensatas de las que hablábamos, sino por el camino de la arrogancia que no es capaz de sostener en el aire, -como lo hace un profesional al hacer malabares-, varias acciones simultáneamente, deviniendo en el paroxismo que observamos en los fragmentos sociales que nos constituyen, que es una especie de orgia, mezcla de oportunidad para comprar lo que no tenia planificado adquirir, en un claro ejercicio de consumismo capitalista, y una para bachaquear y negociar más adelante dichos productos en Colombia.
No se puede atacar la consecuencia, dejando la causa intacta; es así de simple. No si se pretende hacer trabajo de lucha social, de justicia, que no tiene nada que ver con esquemas capitalistas o socialistas de la vieja o “nueva” escuela.

Maduro ha hecho todo lo que podía apuntar a un fin politiquero y electoral que solo busca retener el poder en pro de la visión de mundo que tiene este Jaime Lusinchi de la “quinta” republica: Ignorar los problemas limítrofes, políticos y económicos de fondo, mientras asume acciones que van contra los detallistas y el menudeo, al tiempo que los distribuidores, empresarios de maletín y todos aquellos políticos, jerarcas y burócratas corruptos que permiten estas fechorías y desmanes a escala macroeconómica que de verdad pegan sobre el factor inflación, especulación y los terribles mecanismos venezolanos de devaluación, permanecen intocables y anónimos, debido al peso especifico que tienen en el sostenimiento del status quo que exige el “objetivo táctico revolucionario” final, y que solo el diablo conoce.
Por eso es específicamente que medidas difíciles que cabria esperar, luego de tantos desatinos económicos, año tras año, como una nueva devaluación, o el aumento de la gasolina, o de la electricidad, o del mismo IVA, no se tocan por el momento, en tanto pasan las elecciones del 8D, cuando sí con la habilitante y el resto de los poderes en la mano, se podrá proseguir este camino que ningún jerarca gubernamental se atreve a aclarar, arrastrándonos a todos en el proceso.
Insisto: Bastará con que pasen las elecciones, para que estos pasos (ojo: medidas aún sin sentido efectivo y sostenibles en el tiempo, al no estar casadas a una verdadera política de saneamiento político-jurídico y económico, facetadas en el tiempo para evitar traumas sociales mayores), sean decretados en medio de “lagrimas de cocodrilo”, o mejor dicho, en medio de “lagrimas de Maduro”…
¿Acaso creen que después de más de 10 años de congelación de electricidad, gasolina y otros, estos precios se van a mantener así otros 10 años?
“Quien se acuesta a dormir y a soñar, eventualmente despertará…”

Otras preguntas: ¿Qué es lo que pretende Maduro?; ¿A quién obedece?; ¿Por qué el silencio frente a las declaraciones oficiales desde Guyana?; ¿Por qué el bajísimo perfil cubano en los últimos meses de vida de Chávez, y durante este paupérrimo gobierno?
En fin, este es el país que tenemos entre manos al día de hoy. ¿Ataca el gobierno casualmente a la parte más visible del sistema económico regular de Venezuela, (y del que no podemos decir que es un sector “inocente”, ni tampoco que lo empezaran a hacer ayer nada más), donde a su vez la parte más visible de la población (que es la nacida y crecida al calor de la “cuarta” y “quinta” republica), es la que puede caer en una espiral descendente de inmoralidad, donde las colas de la miseria humana, ahora se confunden con las de la suprema felicidad social?.

Les aseguro que los intocables, aquellos que realmente manejan el país, seguirán con sus beneficios, pese a las vestiduras rasgadas, y al pseudo socialismo gritado a los cuatro vientos como la panacea de todos nuestros males.
La verdadera revolución aun no llega, a la espera de que la última etapa de la cuarta republica, termine de caer ante su propio peso.
La miseria política sigue envolviéndonos, mientras que el país carece de un presidente moralmente legítimo, y de una opción real y creíble a este.

Marchar en lo que pareciera ser  la dirección contraria por parte de Maduro, con mas medidas populistas tratando de tapar  las grietas de otras igualmente populistas del pasado, y que en irritantemente  siguen manteniendo en el mismo agujero económico a quienes se aferran a seguir creyendo en mesías políticos y líderes supremos a la altura de Bolívar, no hará que estas navidades, -y quizás las próximas-, sean mejores.
Estoy convencido de que a este país lo arreglan quienes permanecen aquí; sin embargo, y como hemos repetido, ellos deben estar preparados primero para entender lo que pasa, con una humildad tal,  que sean capaces todos de aceptar los errores y las idolatrías en que se hayan incurrido, sin señalar y despreciar, para entonces, -y solo entonces-, alcanzar un estado de conciencia donde la palabra compromiso, resuene por primera vez como la única vía para constitucionalmente, pasar el desierto de las amarguras y los sacrificios, sin sentir que será en vano.
Estemos claros: Maduro está equivocado; ser nombrado sucesor y heredero de un imperio de personalismo enfermizo no le da el poder para pretender  seguir violando la constitución, en medio de una actitud pro cubana, que resulta tan dañina como lo sería una actitud pro estadounidense.
Del otro lado de la calle, con la mitad de una nación que votó soberanamente por él, Capriles no lo habría hecho mucho mejor quizás, dadas las prebendas que de seguro trasladaría de beneficiario, y agreguemos a este punto que ningún otro candidato se avista en el horizonte.  
Yo opino que Maduro sigue sin mostrar dotes para presidir una republica, y de ello ha resultado esta bajada permanente en tobogán que estamos experimentando vertiginosamente. Su actitud y aptitud parecen hacer resonar aquel viejo adagio que dice que cada pueblo tiene el gobierno que merece.
Algo ha demostrado, sin embargo: Ser sombra de Chávez, ex sindicalista, obrero, estudiante en Cuba, y ungido por un hombre que acumuló todo poder concebible en Venezuela, no es suficiente para ser un buen presidente.
Ojalá él cambiara y en un acto de conciencia y modestia, mostrara el camino humilde y de Fe a seguir, haciendo en el proceso, que cada culpable de corrupción, fuera perseguido, atrapado y enjuiciado, mientras se dictan con contundencia y consenso nacional, las verdaderas medias sociales y económicas requeridas. ¡Con qué gusto entonces aceptaría yo que estaba equivocado!
Pero no se confundan; tengan en claro algo: Un hombre verdadero ante lo que hemos vivido y se ve magnificado con cada día que pasa, renunciaría a su cargo de presidente,  y condicionaría su retiro precisamente a la creación de un gran consenso nacional para gobernar mediante un amplio frente político venezolanista, cuya primera prioridad seria el restablecimiento del imperio de la ley, que sería llevarse por lo signado exclusivamente en nuestra carta magna; en eso que debemos con razón llamar el alma escrita de la nación.        

A la espera de una cosa u otra, seguiremos transitando este doloroso camino, de la mano de un Mujiquita que por no terminar de ser ni venezolano ni colombiano en su dimensión humana, ha sido incapaz de tirar del carro en la dirección correcta. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Guyana: ¿La confirmación de que patea la mesa?

Es una noticia pendiente de verificación por otros medios, pero constituiría la confirmación final, definitiva, de cuanto hemos dicho sobre la verdadera actitud de Guyana, su gobierno y población, así como de la negligente y sistemática postura de nuestros gobiernos, que parecieran increíblemente, solo estar de acuerdo en mantener en el tiempo, los errores.
Suficiente con citar por ahora, mientras la noticia se detalla y valida, la nota de prensa de el diario "El Universal":


REYES THEIS |  EL UNIVERSAL

Domingo 10 de noviembre de 2013  07:54 AM

La canciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett calificó ante la Asamblea Nacional de su país a la reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo como "ilegal" y "espuria".

Durante su comparecencia el jueves pasado ante el Parlamento para explicar el incidente mediante el cual la Armada venezolana capturó a un buque que hacía labores de exploración petrolera por orden de Guyana, Rodrigues-Birkett abrió su intervención afirmando: "Hace 43 años nuestros predecesores se reunieron en esta honorable casa para hablar con una solo voz denunciando la ilegal reclamación de Venezuela sobre nuestro territorio en el mar y en la tierra".

Indicó que se han buscado soluciones a los problemas creados "para nosotros, un pequeño país en desarrollo" por la reclamación "espuria" de Venezuela".

Según la canciller, la frontera terrestre con Venezuela fue establecida con el Laudo Arbitral de 1899 que consideran "completo, perfecto y final".

"Como todo el mundo sabe, las relaciones entre Guyana y Venezuela, desde la independencia de Guyana en 1966 han sido afectadas por intentos intermitentes: actos de intimidación, confiscación o intentos de confiscación del territorio y varias formas de agresión, todas cometidas por Venezuela en un vano intento por quebrar a Guyana y forzarla a hacer concesiones en la reclamación ilegal sobre la región del Esequibo", aseveró.

No obstante, señaló que en la última década, particularmente durante el Gobierno de Hugo Chávez, hubo una mejoría en la actitud de Venezuela hacia Guyana y destacó los convenios que se han firmado y que han tenido un impacto positivo para su país. 

La diplomática recordó además las palabras del presidente Nicolás Maduro el 31 de agosto pasado durante su visita Georgetown, quien dijo que los desacuerdos sobre el tema fronterizo entre las dos naciones era un legado del pasado que debían ser resueltos de manera madura y responsable.

Rodrigues-Birkett señaló que, a pesar del impacto positivo de los acuerdos que su país ha firmado con Venezuela, "Guyana no comprometerá sus principios ni sacrificará su patrimonio nacional por unas efímeras ganancias producto del altar de la cooperación".

No mucho más que decir: Una bofetada a Venezuela. Las cartas parecen estar echadas  y queda ver si Nicolas Maduro, se aleja del rol "lusinchista" que pareciera dominarle, y asume una política radicalmente opuesta a la que Chávez, que con su espíritu de "cooperación y hermandad universal" propició en esta Guyana que ahora no da marcha atrás; así es la verdadera "política" de Guyana, (y de otros que tu conoces), Maduro: No tienen reparo para decir: "Aprovechemos hasta donde se pueda a esos pendejos

Ahí te la ganaste; a ver que haces. Reacciona como debe ser, o renuncia a tu cargo.

sábado, 19 de octubre de 2013

¿Qué pasa con Maduro?

Se preguntarán a que me refiero con esta pregunta. Es una cuestión que no puedo evitar hacerme cuando han pasado seis meses ya desde que este hombre, que independientemente de si es colombiano o venezolano, ha sido investido de la presidencia de Venezuela, en directo cumplimiento de la última voluntad política de Hugo Chávez, y con lo cual, definitivamente se está cerrando un importante ciclo político, social y económico del país.
Ahora bien, la pregunta viene al caso porque obviamente, a la luz de la situación económica, en medio de la parálisis social que vivimos, hay que buscarle respuesta a esa interrogante, pues mientras este hombre sea presidente, no queda más que desear que mejorarán las cosas, aunque reconozco que el primer impulso es dejar que todo termine de irse hasta el fondo, y acelerar así la llegada de la siguiente etapa, que sin embargo, no dependerá de mis deseos.
Entonces:
¿Qué pasa con Maduro?;
¿Por qué no termina de cambiar y rectificar sobre la marcha, tomando las decisiones adecuadas, habiendo heredado todos los poderes que Chávez amasó, para hacer lo que es necesario en este escenario de extrema decadencia?
¿Por qué se han limitado a medidas tímidas y populistas, estilo “paños calientes”, sobre asuntos más bien críticos que requieren ya a estas alturas de resoluciones radicales?
¿Por qué necesita de una habilitante, teniendo en teoría todos los poderes a sus pies?; ¿Qué está fallando?; ¿Qué razón se oculta detrás de tanto farsante y fariseo político en el oficialismo y en la oposición de la asamblea nacional (donde ni una ley para regular la venta de automóviles han podido sacar, debido a los intereses económicos involucrados)?
Un ejemplo perfecto que les puedo dar sobre lo radical que deben ser las medidas a tomar en estos tiempos, y aprovechando su estadía por la región en cuestión, durante su teatral "gobierno de calle",  es el asunto del contrabando imparable de alimentos y gasolina en la frontera occidental del país, particularmente en el Zulia, que por estar reguladas “políticamente” por conveniencias de quienes gobiernan a precios irrisorios, (son artículos todos regulados, es decir, a precios bajos de comprar y de ganancias fantásticas al vender) son extraídos del país sin misericordia, llegando a tal grado la desfachatez de quienes están involucrados, que incluso se dan la libertad (y con total éxito), de bloquear la casa del gobernador del estado Zulia, Arias Cárdenas, ("mano de hierro", según Maduro, aunque supongo que los contrabandistas se la supieron controlar con un poderoso imán), quien finalmente tuvo que reunirse con ellos y seguramente, ceder en muchas cosas, -a fin de mantener la paz en aras de otros intereses políticos , ante estos  “comerciantes cooperativistas”, que alegando llevar alimentos a sus paisanos en la Guajira, terminan movilizando diariamente mas tonelaje de comida y combustibles, que los llegado en el mismo periodo de tiempo a Haití, luego del devastador terremoto del 2010. ¿Cómo es que la zona más pobre del país, es la que Moviliza más dinero por alimentos?. Algo no cuadra: ¡Porque es contrabando!; ¡es el negocio más floreciente de la península binacional guajira! (*)
Al tiempo que ello ocurre, la frontera se presenta tan permeable militarmente hablando, que no sabemos realmente que hacen los militares en ella. Parecen no hacer falta. ¿Hay elementos específicos de nuestras FFAA beneficiándose económicamente del paso de contrabando?; ¿Será una "beca" el ser asignado a puestos fronterizos en nuestro país?
¿Si no son capaces de detener el contrabando, como podrían detener a la guerrilla o las fuerzas militares comando colombianas, en caso de una hipotética confrontación armada con el vecino país?
Y mientras Maduro y el gobernador del Zulia no logran dar “pie con bola” en este espinoso asunto, la respuesta que primero se les ocurre es traer más comida, como tratando de que la disponibilidad de alimentos sea mayor que la que los contrabandistas pueden comprar mediante los bachaqueros y sacar hacia Colombia.
Con todos los poderes que tiene Maduro, heredados, como decíamos, de su papá y alcahueta político, esa respuesta suya dada hasta el presente, (a la altura únicamente de los mismos contrabandistas), me recuerda a los aliados durante la segunda Guerra Mundial, cuya primera respuesta ante las ingentes pérdidas que sus convoyes tenían en el atlántico, frente a los “wolfpack” alemanes con sus U Boats, fue la de incrementar el número y frecuencia de estos, con la esperanza poner la balanza a su favor. El problema para Maduro y Cárdenas, es que no estamos en la segunda guerra mundial, ni son a los alemanes a quienes nos enfrentamos, en medio del atlántico.

Ahora bien, ¿Qué deberemos hacer en este caso particular? (Ni hablar del resto de las fronteras…): Yo creo que la solución a seleccionar por Maduro, comienza a pasar por la cero tolerancia aunque sea solo en una primera etapa, hacia los que generan tales situaciones (igual que con los invasores de terrenos); la posibilidad de suspender garantías constitucionales en varios Km desde la frontera; el patrullaje diurno y nocturno mediante drones, y la detención de columnas de camiones y lanchas contrabandistas, mediante el uso pacífico o violento de helicópteros artillados, dentro de nuestra frontera, previa campaña comunicacional de advertencia.
¿Cuál es el miedo?; Estoy seguro que en lo que un helicóptero MI-35 mande al infierno en dos o tres ocasiones distintas a unas columnas de contrabandistas que se nieguen a detenerse ante la voz preventiva de “alto”, y metan presos a los que reclamen sus “derechos” a delinquir, trancando vías o rodeando instalaciones oficiales, se acaba este desorden. Metan presos a quienes invadan terrenos, y adviértales que sus hijos, (esos que ellos mismos usan como “escudos humanos” a la hora de invadir, sin medir riesgo alguno, en vez de esperar a que la misión vivienda Venezuela o sus propios esfuerzos económicos les permitan tener una casa), serán reubicados con sus familiares o familias adoptivas, para que vean como la “guachafita” llega a su fin.
¿Qué vas a perder votos con esas acciones?; es cierto, perderás puntos entre aquellos que delinquen o han asumido el abuso y el avasallamiento sobre los demás como modo de vida, pero te aseguro Maduro, que ganarías muchos más entre los venezolanos, al ver tu deseable y “verdadera” determinación a hacer cumplir la constitución y las leyes, porque Nicolás, eso es lo que la gente está esperando.
(La cosa no es estar regalando indiscriminadamente, sin evaluar consecuencias, y siempre usando una chequera que rápidamente se quedo sin fondos propios).
Asume respuestas concretas, directas, ajustadas y respetuosas de la ley, que no dejen dudas de la contundencia de las mismas, sin importar quien caiga por delinquir, y verás que las cosas si comenzarían a cambiar. Tú tienes ante ti, un solo camino: dejar de hacer lo que Chávez hizo mal, y comenzar a hacer lo que Chávez no se atrevió a hacer por no perder supuestamente, dividendos políticos.
Tienes que dejar atrás los errores de todos los presidentes que han gobernado al país, para dejar de ser tú mismo, parte de ese error.

Sé que estoy siendo radical en lo que digo, pero Maduro, ¿Acaso una revolución de verdad, no lo es?


(*): Recordemos que en la Guajira no se ha desarrollado el turismo, ni la agroindustria, ni las carreteras, ni la educación, ni el orden publico, ni el comercio cristalino binacional. Esa queridos compatriotas, es una enorme zona nacional dejada en el olvido, junto con los ciudadanos que allí viven y deben buscar como sobrevivir. Lo que podría ser el emporio turístico ecológico del Caribe, no es mas que un yelmo territorio del que solo se acuerdan cuando Colombia ha metido corbetas en el golfo.

viernes, 18 de octubre de 2013

Los simulacros del CNE

Mucho se ha dicho de este organismo del estado, y particularmente ahora cuando se aproximan unas nuevas elecciones.
Como dicen, "ríos de tinta" han corrido tratando de describir lo que el CNE hace,    -como rector y protagonista-, en pro, y en contra, de la llamada, pero no bien entendida, "voluntad popular".
Yo mismo he descargado por esta misma vía en contra de un Consejo Nacional Electoral por lo que me parece, -en la humilde opinión que un venezolano de a pié puede tener en base a lo que ve-, que ha sido en su rol de ente rector de las elecciones, como un factor clave para que la actual crisis política, social y económica se manifieste, en una clara muestra incluso, de  retroalimentación en el desarrollo del descalabro nacional, y del que el CNE es a la vez víctima, al estar corroído desde adentro por sus propios rectores, que no dejan de padecer, como cualquier venezolano llegado a esas cúspides del poder político nacional.

Ahora, en estas fechas en las que esta institución de rectores rellenos de prebendas económicas y de beneficios que rayan en lo indecente, se adaptan políticamente a las necesidades presidencialistas del momento, y cuando se aprestan a realizar los simulacros "electorales", me parece que es la oportunidad para recordar, (en estos tiempos extraños que parecieran marchar a veces  hacia una era militar post-Maduro), el camino que se ha iniciado en esta oportunidad con la sistemática ejecución de los simulacros "extraoficiales” (para lo interno del CNE), que con su metodología cada vez más refinada, han determinado los resultados electorales en las últimas dos décadas cuando menos, (pese a no ser de la mano de los mismos rectores, quienes sin embargo, aparentemente motivados por las mismas razones personalísimas de sus sucesores, terminaron adaptando los hilos electorales, a sus conveniencias políticas, haciéndose en el proceso, la vista gorda ante cualquier ilegalidad cometida).
Supongo que a estas alturas se preguntarán que son los simulacros "extraoficiales".
Bien, permítanme decirles que estos ejercicios electorales no son más que la preparación técnica y logística para los verdaderos “simulacros”, de lo que todos  llamamos cándidamente como “elecciones”.
Como he comentado en otras entradas del blog, desde los adecos y copeyanos con sus “Acta mata voto”, hasta la revolución bonita con sus “clic en ratón de computadora mata voto”, lo cierto es que no ha habido una elección donde no se diera alguna distorsión muy seria en sus resultados o métodos para llegar a ellas: Abuso de recursos ilegalmente desviados, redistribución de poblaciones electorales, forzamiento de fechas para realizar o postergar elecciones, ojos cerrados ante la violación de la ley electoral, división de comicios, masificación del voto regional y presidencial para los inmigrantes colombianos ahora cedulados como venezolanos de nacimiento; reubicación de votantes fuera de sus periodos legales de migración, registro electoral viciado, etc.
Todo simulacro se ha vuelto entonces una oportunidad para medir influencias, compra de votos, capacidad de transportar votantes, viáticos para los testigos, motorizados, vigilantes, sondeos, y cuanta cosa sea necesaria para forzar un resultado electoral, llegado el momento.

Cuando el CNE hace simulacros, solo está preparando junto con el partido de gobierno y el gobierno mismo, el terreno para procurar el triunfo, con la certeza de quien no admite confiar únicamente en el voto conciencia.
Pero no se confundan: La oposición hace lo mismo, solo que a menor escala, dada la menor disponibilidad de recursos. De estar en la posición de gobierno, lo harían exactamente igual.

La situación sigue enredándonos la existencia nacional, mientras que rueda precipicio abajo en esta loca carrera hacia lo que parece ser una seria coyuntura anunciada.


Por ahora, sigamos contemplando en el silencio al que la impunidad, la persecución  y la indolencia nos obligan, como nuestra vida nacional se vuelve toda ella un triste simulacro de resultados conocidos.

¿Qué pasó con la segunda parte del audio de Mario Silva?

Nuevamente el tiempo pasa y los políticos, actores secundarios detrás de esta obra de tercera categoría en la que se ha vuelto la “gerencia” pública del país, se frotan las manos al ver como la memoria de los actores primarios (la sociedad toda, extranjeros cedulados incluidos), dejan el tema de los famosos audios incriminadores en el olvido. Por ello es que debo preguntar:

¿Qué acuerdo pudo haber tras candilejas, en este “teatro” que se cae a pedazos, para archivar esa segunda parte?

¿A quién benefició?

¿Cómo se supone que algo que pregonaron los oposicionistas como “impactante”, y que “removería” al gobierno en sus cimientos, termina enterrado por ellos mismos?

Yo veo que lo único que les puedo decir ante estas situaciones, es que mientras la negociación política que conviene a pocos esté por delante de la verdad y de la justicia que conviene a muchos, siempre habrá espacio para lo escuro, para lo inmoral. Como la grabación de Mario Silva, hay otras igualmente comprometedoras, -seguramente realizadas de la misma manera ilegal-, que no hacen más que rasguñar con su mera existencia oculta, a la corruptela presente. Quizás de la misma manera permanecen celosamente resguardadas, las grabaciones que a manera de testamento, habrá dejado Hugo Chávez, porque nadie me va a decir que un hombre con semejante verborrea y protagonismo absoluto como el de él, que podía intuir su “secuestro” por parte de su más intimo circulo de lame pelotas antes de su muerte, no dejar ni una palabra grabada para la posteridad...
…eso, en lo “humanamente Chávez”, es imposible de concebir. Ergo, alguien tiene escondidas esas grabaciones también.
En todo caso, (y sea como sea), tenemos que entender que no habrá cambio en esta distorsión social, y en esta conspiración contra la nación y su historia, si no comenzamos en algún momento determinado, -aunque lamentablemente será luego del inevitable crujir de dientes que aún tenemos por delante-, a levantar un verdadero y blindado sistema judicial que valiéndose de la transparencia, -allá donde exista corrupción, sea roja, o del color que sea-, pueda arremeter con la constitución y las leyes en las manos, contra este flagelo mortal. Solo en ese momento, y nunca antes de eso, la gente comenzará a recibir un mensaje claro, contundente y simple: de esos que devuelven la confianza ante la certeza de que un cambio a comenzado.
Es ese tipo de mensaje del que los venezolanos no reciben uno desde hace mucho; me atrevo a decir que desde aquellos de Simón Bolívar.
 “La verdad no ha sido dicha”, parafraseándolo. Admitámoslo.

Mientras, pareciéramos obnubilados ante la miseria de un país que no despierta, para tristeza de muchos, mientras que pocos se llenan sin rubor alguno, con los millones de dólares de la nación. Solo una guerra fratricida puede ser más terrible que esto que vive Venezuela.

sábado, 12 de octubre de 2013

El “día de la raza” para unos; el “día de la resistencia indígena” para otros, pero el “día de los bachaqueros”, para los zulianos.

En el estado Zulia, limítrofe con Colombia, y siendo seguramente el estado mas desvenezolanizado de todos, por la profunda influencia que la población (legal e ilegal) colombiana tiene sobre su territorio y cultura, es también el  territorio que sufre con más fuerza el desabastecimiento que el gobierno ha permitido, y esta escases ha sido a manos, ni más ni menos, de la población originaria de esa región, devenidas a hora, (les guste o no leerlo a aquellos que siendo honestos y trabajadores, caen en el mismo saco), en los contrabandistas más descarados que puedan imaginarse, a causa del enorme dividendo que la extracción de los productos regulados tiene, al llevarlos para ser vendidos en Colombia, dada la paridad cambiaria existente y la artificialidad de los precios mantenidos.
Es impresionante ver, pese a la prohibición de discriminación racial que en buena hora ha sido reiteradamente señalada en nuestra constitución, como el indígena zuliano, (y colombiano, ya que habitan indistintamente entre los dos países), se ha convertido a los ojos del resto de la población, en el sinónimo de contrabando y escases para los que solo consiguen estos productos de primera necesidad, al buscarlos, “por pura suerte”, o porque finalmente aceptaron comprárselos a los revendedores que realizando la misma operación de “bachaqueo” (contrabando), los revenden de cuatro a seis veces el precio oficial, ante la mirada indiferente de las autoridades, quienes se han escudado hasta la fecha, tras "operativos antibachaqueo" burocráticos e ineficientes.

La indolencia está matando a Venezuela: El desparpajo con el que los contrabandistas (Bachaqueros), -en su inmensa mayoría indígenas, como decíamos-, pasan la frontera colombo venezolana, sin que haya una reacción contundente y absoluta por parte de las fuerzas militares venezolanas de este lado, y colombianas del otro, resultan cuando menos, patéticas, y un oscuro indicador de la cantidad de dinero que pasa entre manos en esa pérfida linea de demarcación territorial.
La corrupción ha escalado hasta niveles insospechados antes; pareciera no haber frontera entre ambas naciones, cuando de injusticias se trata.

Llegará el momento de asumir medidas radicales (como en todo), pero hasta tanto llegue ese tiempo, los zulianos deberán seguir padeciendo de un parásito de inmoralidad que lo debilita y enferma, junto a toda su estructura de gobierno regional y municipal, por no mencionar nuevamente al depauperado gobierno nacional.
Hoy 12 de Octubre no celebramos la llegada de aquellos ambiciosos españoles buscando riquezas y nuevas rutas comerciales de navegación, sino que conmemoramos la trágica comedia en la que se ha convertido Venezuela en sus fronteras, permeadas por la corrupción, el vandalismo, la guerrilla, la indolencia, y el trafico indiscriminado de gente que busca un lugar menos miserable para vivir.
Les deseo suerte, porque aquí no lo van a conseguir ya.
Feliz día de la “resistencia indígena”; es decir, "feliz" día para los bachaqueros que hacen jugosas ganancias con la comida, gracias a la negligencia de todo un sistema de gobierno. Allí tienes tu "resistencia", Maduro; la resistencia a morir de hambre y vivir en la pobreza, sin importar la inmoralidad en la que se deba incurrir, cuando los gobiernos son, unos tras otros incapaces de dar paz, seguridad y trabajo a la gente. Seguro la estarás "celebrando", donde quiera que estés hoy, ensalsando al Hugo Chávez que según tu, lo logró todo, aunque sepamos que en realidad, ni a un buen sucesor, fue capaz de conseguir.

En fin, seguro los zulianos, en medio de la vorágine socio-económica y política que los desvenezolaniza y empobrece, te recordarán, aunque no seas indígena. 

Mientras, te dejo lo que cantan en el Zulia, con el aún buen humor que caracteriza a mis queridos compatriotas:




viernes, 11 de octubre de 2013

Una sorpresa que deseáramos hacer continua: Un país que se defiende de lo injusto.

La reacción venezolana a la intromisión de embarcaciones extranjeras en aguas soberanas vecinas a Guyana, no se veía desde 1987, cuando nos toco enfrentar la provocación de la corbeta colombiana "Caldas" (les pido que me excusen por la falta de rigor histórico al obviar otros incidentes).
La reacción Guyanesa, fue un poema para quienes hemos sostenido permanentemente que de amigos de Venezuela, ellos no tienen nada. 

Supongo que los vellos erizados de la piel ante esta muestra de soberanía por parte de nuestro país, no durará mucho tiempo, pero fueron unas horas que me dejaron soñar con una nación fuerte, donde la expresión de Chávez ("una nación pacifica pero armada", palabras más, palabras menos), hubieran tenido por primera vez el significado que ni el propio presidente fallecido, fue capaz de darles.

¿Será que en una ironía del destino, el "Jaime Lusinchi" de la quinta república tendrá que emular en su actuar político-fronterizo al Jaime Lusinchi de la cuarta?

¿O será solamente una acto aislado; un reaccionar de soberanía espontaneo pero breve en el tiempo?

¿Y que haremos ahora que Guyana no solo se quitó la careta, sino que también nos escupe a la cara?

Por cierto, no quiero olvidar esto; es recordatorio de como la gente dice lo que le conviene, sin importar quien sea. Traten de averiguar si fue verdad o no estas declaraciones del 8/10/1981:

Aunque me aborrezcan, les digo a chavistas y opositores que no hay santo político sobre este suelo patrio; como en el pasado, cuando Bolívar fue traicionado e ignorado, en el presente que vivimos también algunos extranjeros y venezolanos son capaces de darse la mano con intenciones que solo merecerían declararles la guerra a muerte.

No sea el Esequibo, cordero de sacrificio echado al fuego de lo fútil, en nombre de la conveniencia de pocos, y el mal de muchos.

Tengan a bien recibir los hombres y mujeres de la Armada Venezolana, mi respeto y admiración. A todo aquel militar venezolano que ante las injusticias difícilmente puede disimular el crujir de dientes por la impotencia que enfrenta, mi solidaridad.

La “Cleptocracia” como expresión final para el agotado modelo político de Venezuela (II)

Aunque la convergencia de todas las variables que hacen miserable a nuestro país se expresan fielmente en las distintas esferas de gobierno que existen, no es menos cierto  que cada funcionario, empresario, político, militar o líder comunal que es corrupto en Venezuela, proviene de una familia que sin importar su  condición económica o posición social, dio como fruto con sus escasos valores humanos, sociales, y nacionales, a ese hombre o mujer que finalmente, acobijó en su actitud y comportamiento, el germen de la inmoralidad que se propagó a las actividades cotidianas que realizan, definiendo así la cultura de antivalores que en la práctica, manejan el día a día de este país y de todos los que vivimos en el.
Sé que a muchos no les gusta hablar de esto; se que el tema incomoda y lastima las susceptibilidades que de a poco, han ido blindando nuestra indiferencia nacional, pero finalmente, aunque me señalen hoy, y hasta me quieran despreciar o censurar,  este tema habrá que tocarlo, aunque suponga exponer a la luz, heridas profundas…
…Esta necesidad llegará más temprano que tarde.
Cuando el peso de nuestro remordimiento sea mayor que el de la miserable hipocresía o diplomacia del “qué dirán” nuestros vecinos y el mundo, seguramente comenzará el lento pero doloroso proceso de sincerarnos como sociedad nacional.
Mientras llega ese momento, quiero remitirlos a los recientes y duros ejemplos que ilustran el estado en el que están las cosas: Primero, el accidente de la gandola (camión con tráiler),  acaecido el 27 de septiembre pasado, en el puente Los Ruices, donde mientras el conductor moría asfixiado producto del aprisionamiento resultante del choque, muchos transeúntes, vecinos, conductores y motorizados, se dedicaban a saquear el contenido del tráiler. Luego tenemos el puente que se derrumba en el oriente del país, donde el hundimiento de la estructura supuso también el hundimiento del recato, generando el saqueo de otra gandola.
Lo que ocurrió en eso sitios son solo un par de aristas en los irregulares pero filosísimos fragmentos que están resultando por doquier de esta atomización social.
La aparente incapacidad policial y militar para detener estos vandalismos y saqueos, sea por negligencia o desinterés, es el mismo que observamos al momento de las invasiones de terrenos e inmuebles con fines de atiborrarlos de personas sin hogar, (pero en su inmensa mayoría, no sin techo por calamidades naturales, ni por accidentes, sino por simple y llana desplanificación familiar, que crea por doquier hogares disfuncionales, producto de embarazos no deseados o precoces), y  que al final, vienen a engrosar indistintamente a toda aquella población (extranjeros ilegales incluidos), que sin medir en ética u honradez aprendida alguna, y -siempre bajo la mirada alcahueta de las autoridades y políticos interesados más en los nuevos votantes cautivos que en otra cosa-, (sean venezolanos o extranjeros irregularmente cedulados o no), y que vienen a distorsionar y reducir con cada invasión, con cada custodia de terrenos indefensos en nombre de una ambición mal disimulada tras el disfraz de una comuna "patriótica", lo poco que quedaba de orden urbano y nacional. 
Ese pueblo desvalido, consecuencia directa del abandono gubernamental de ayer y hoy, sobrevive a través de su propia subcultura de "viveza", necesariamente nacida a la luz del deprecio político que no termina de rescatarlos de aquellos laberintos donde los lideres venezolanos, -y la sociedad misma en su conjunto-, los metió, y que ahora con cara dura, todos ellos culpan exclusivamente de una manera u otra, al presidente muerto que al mismo tiempo, otros también quieren inmortalizar sumiéndolo en una idolatría que finalmente hunde más a la nación en su necesidad infantil de tener a "alguien" a quien elegir como mas grande que sí mismos, mientras que los menos pudorosos actúan y se autoproclaman como los sacerdotes de una nueva religión política de donde sacar convenientemente, entre las sombras de los velos del templo, dividendos económicos y de poder para si mismos. 
De esta manera, es que el tramado final de esta coyuntura nacional se termina de tejer, con resultados que pueden ser impredecibles y muy duros.

Pareciéramos incapaces de cambiar, pero a pesar de ello, ese cruel destino definitivamente no está escrito en ningún lado con letras que no puedan borrarse y reescribirse.

La amoralidad que nos está consumiendo, al nacer ya sin pudor alguno en el mismo humilde pueblo que no es capaz de consolidar una postura mayoritariamente constitucional y nacionalista, no puede ser ignorada como si de un tabú mal disimulado se tratase; las verdades hay que enfrentarlas, aunque causen vergüenza al principio. Tenemos que hacer lo que quizás ningún país ha hecho: reconocerse a sí mismo y públicamente como colectivo, que hemos errado el camino, y que rectificar supone andar una ruta totalmente distinta a las andadas; hacer lo que ninguna nación ha hecho antes, es quizás la manera de entrar en la historia de la humanidad como la gente que fue capaz de superarse y levantarse de su pantano, sin hacerle la vida miserable a otros. La diferencia entre una critica destructiva y estéril, y una constructiva y aleccionadora, es solo la disposición que ponga la mayoría para actuar en pro de ello.
Parece simple, pero lo cierto es que no estamos listos aun para eso.
Tenemos que comenzar a desmontar los mitos, como quien debe retirarse con dolor y entereza, los restos de una piel quemada y descompuesta para dar paso al nuevo tejido definitivo y salvador; tenemos que descoser los clichés que nos han tapado los ojos ante las verdades que primero debemos reconocer, y eso sin caer en el desgaste inútil de acusar a cualquiera de haberse equivocado, ni mucho menos buscando que un bando actual, prevalezca sobre otro, pues ambos son parte ya de un ciclo nacional que debe terminar.

En todo caso, esto debe pasar sin perdonar ningún acto corrupto e injusto emblemático, si es que queremos estar en paz con nuestro pasado de forma colectiva. Tenemos que comprender que nadie estará dispuesto a sacrificar algo en su vida y familia, si los demás no lo hacen, y para que esta condición se materialice, es menester que la justicia sea ciega, mientras actúe, trabaje, y castigue, pues de lo contrario, ningún esfuerzo o iniciativa irá más allá de una mera, -como dicen por aquí-, "salida de caballo, y parada de burro".


Recuerden que hay aún tiempo, pese a todo lo que se nos atraviesa por la mente y el corazón. Eso es lo único que la vida no nos quita, aunque hay que reconocer que probablemente el dolor se hará mayor conforme sigamos postergando lo inevitable, como quien se niega a extirparse un tumor maligno, aferrándose a la esperanza de que alguna yerba de último momento, le ahorre el trauma de la intervención quirúrgica. 

En todo caso sigo viendo, -a la luz de las escenas que a diario podemos ver en la prensa-, en la gente que no cesa de aparecer en cada oportunidad que tienen, en un saqueo, en una invasión, en la sumisión para hacer colas injustas, o en la candidez para aceptar las mentiras de los políticos y autoridades del país, como su propio cáncer potencialmente mortal.

Dios nos guíe.

martes, 1 de octubre de 2013

Como los "boomerangs", las palabras se pueden devolver, Maduro.

 El presidente proclamado ha dicho:

"Hasta que el gobierno de EEUU no entienda que tiene que respetar a Venezuela como un país soberano no habrá relaciones de cordialidad"
Pregunto yo entonces, ante esas contundentes palabras de las que supongo, no se arrepentirá:
¿Cuándo esta expresión, dicha con la soberbia propia de los países subdesarrollados, será utilizada en el caso de Guyana y su sistemática apropiación territorial de lo nuestro?
¿Por qué razón hemos cedido tanto en nuestra reclamación territorial con ellos?
¿Por qué por mucho menos intentado por Colombia, en nuestra frontera occidental, -y pese al poderío militar que pueden desplegar-, hemos plantado posiciones mas contundentes que con la pequeña Guyana?
¿Por qué seguimos dejando en las manos de gente que se ha mostrado incapaz de realizar algún avance significativo en más de dos décadas (ONU), la resolución de este problema que con cada día, no arruina territorialmente?
Entiendo que tanto Chávez en su momento, (y durante 14 años), como Maduro al presente, saben que no pueden emprender ninguna acción militar contra Guyana, sin darle con ello una excusa política a mas de uno fuera de nuestras fronteras para embarcarse en una intervención bélica en esta región y hasta en nuestro país  pero: ¿Cual es el miedo?; ¿Por qué este grado de sumisión?
Lo único cierto hasta el presente, es que no hemos podido recuperar el Esequibo; lo único cierto es que en estos 55 años de mamarrachadas políticas, de patrióticos golpes de pechos nacionalistas de lado y lado en el cuadrilátero político, y de cánticos de hermandad latinoamericana y mundial, lo irritantemente cierto, es que seguimos sin esperanzas reales de ver ondear la bandera venezolana, sobre ese suelo, otrora parte de nuestro imaginario nacional.

Te toca, presidente "proclamado" Nicolás Maduro, cargar con el saco de excremento que no has sido tampoco capaz de convertir en pelotas y firmeza política, económica, militar y diplomática, para hacer valer nuestro soberano e irrenunciable derecho sobre esas tierras.
Es la misma actitud que tienes con todo.

Una última pregunta:
¿Tenía tan poco de donde escoger el comandante, que terminó seleccionándote a ti?
¿Por qué?

domingo, 22 de septiembre de 2013

La “Cleptocracia” como expresión final para el agotado modelo político de Venezuela

Sabemos que ni Maduro ni Capriles dan pie con bola en el asunto de dirigir, -o intentar dirigir-, al país; El presidente proclamado (mas no legítimamente electo, a la luz de las marañas usadas), lleva la peor parte, al radicalizar su conducta en una maniobra que resulta más en una torpe mímica de su benefactor Hugo Chávez, que en el necesario desempeño esperado de quien detenta en teoría, todo el poder caudillezco de Venezuela.
Sea Capriles ofreciendo barcos en Miami, para el regreso de gente que en realidad ni quiere volver, o Maduro pidiendo más dinero a los chinos, a fin de anunciar luego, con regocijo, a través de su ministro de finanzas, que ya no dependeremos solo del petroleo (ahora también de los asiáticos mercantilistas), y todo ello como si no tuviéramos que pagarles intereses y devolverles el capital a quienes solo quieren lucrar con el planeta completo; el caso es que ambos venezolanos, (¡perdón!; no sabemos si Maduro nació aquí, pero igual ya habíamos tenido un presidente posiblemente nacido en Colombia y nadie hizo nada…), se erigen como las expresiones de lo que no termina de ser lo adecuado para esta nación. De lado y lado, la dirigencia política da señales de agotamiento y de amoralidad desenfadada, al tiempo que los seguidores acrecientan su silencio ante la imposibilidad de criticar y salir ileso.
Por eso es que  a veces, mientras se  lee aquí o allá algún material informativo mientras le seguimos el paso a los movimientos de nuestros avispados políticos, aparece ante el que lee, algún tipo de calificativo inusual, que resulta ser sorpresivamente descriptivo de los procesos que ante nuestros ojos vemos desarrollarse innecesariamente (?) en el  país.
En ocasiones  no quisiera comprender el por qué logramos tan poco,  teniendo tantos recursos, como para no tener que toparme entonces con la crudeza de una respuesta que me tira en la cara sin misericordia, que  nuestra mayor debilidad es la de no ser capaces de trabajar en equipo, sin que exista de por medio un acto de injusticia y de corrupción que finalmente quede impune y mande todo al diablo.
Simplemente, hay demasiada gente y familias ligadas al poder político y económico en este país, organizados en una intrincada estructura vertical de intereses, "peajes" e intrigas, con tan solo unas pocas y más bien controladas ramificaciones horizontales en el piso de esta estructura social en la que los que siempre han sido las mayorías depauperadas, -hinchadas permanentemente por la imparable corriente de ciudadanos colombianos llegados aquí sin control alguno-, han conseguido en los últimos 14 años, vivir en el espejismo de un socialismo que nunca fue honesto ni revolucionario como tal, la oportunidad de sentirse atendidos, más no rescatados de aquella situación de dependencia donde el subdesarrollo en lo educativo, en lo laboral y en lo jurídico, los ha mantenido más enlodados que nunca.
Lo único cierto y aplastante al presente en Venezuela, es que la respuesta correcta a esa pregunta de por qué logramos tan poco, aún no está dispuesta a posarse en manos que no se han esforzado para merecerla, y es por eso precisamente que  “por ahora”, la única verdad, fría y dura como el hielo de un glaciar, es que los valores constitucionales se esfumaron, y con ello la maraña y la trampa se volvieron la norma en el vivir del venezolano y del extranjero llegado sin obligación de respeto a ley alguna; no hay proceso legal que no acepte una forma de corrupción (desde un simple “atiéndelo primero, que es un familiar”, hasta “¿cuánto me queda a mí de ese contrato?”); todo está embarrado con un aire que evoca aquel termino aún no reconocido por la RAE (la Cleptocracia: El establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo del capital), mientras que en su conjunto, todo parece obedecer a una estrategia más bien plutócrata, nacida de manera espontanea de nuestra incapacidad para trabajar en colectivo, que finalmente seguirá  encaminando al país, -ahí sí-, en su conjunto, a un destino realmente  incierto a mediano plazo, y muy probablemente de fracaso político y económico en el corto plazo, como hecho precursor determinante de un cambio real y sostenible en el tiempo.
Llegará el momento en que las mayorías entenderán que el tener una comuna, un colectivo, una cooperativa, o una junta comunal, resulta tan infructuoso como una asociación de vecinos, una urbanización, o un barrio, si no somos capaces de reconocer que ninguna estructura social funciona y perdura con valores de convivencia tan depauperados como los expresados hasta el día de hoy a lo interno de nuestra frontera, y con una venezolanidad hecha pedazos, que deja a la constitución reducida a, -como decía Hugo Chávez al referirse a cualquier cosa que él quisiera reducir o minimizar-: “polvo cósmico”…
Lo que incorrectamente fue llamado en su momento como la cuarta república, tratando de ser diferenciada de lo que iniciaba políticamente en Venezuela, veremos que yace finalmente en el mismo agujero donde descansarán los despojos de la nunca nacida quinta república, porque en realidad, una es imagen de la otra frente a un espejo, al ser parte consecuentemente, del mismo proceso histórico nacional que por avatares del destino, nos ha tocado vivir en dos fases aparentemente diferenciadas; el tiempo demostrará, con la crudeza que le caracteriza cuando las sociedades no se preparan para ello, las carencias que como población estamos llamados a cubrir, antes incluso de poder sacar provecho real a las experiencias aprendidas de estas dos caras de la misma moneda que hemos dejado circular entre nosotros durante unos 30 años (1983-2013), como instrumento de compra y venta de nuestra raquítica conciencia situacional y nacional..   
La calma llega tras la tormenta”, dice el viejo refrán, pero déjenme decirles que aún no ha llegado esa tormenta…

Por esto, es que aún aguarda la nación, -sin saberlo-,  por quienes entendiendo las lecciones a sacar de ambos periodos “republicanos” en estas tres décadas vividas, deben levantar la voz y sin miedo a las descalificaciones de ambas partes, contarle al resto, las verdades que nos harán libre y justos; todas ellas no muy distintas a las que a su manera, Jesús en la Palestina de hace 20 siglos, o Bolívar hace menos de 200 años, nos legaron…
…No hay amor ni justicia social verdadera, sin el compromiso personal o colectivo para lograr algo mas allá de nuestras limitaciones actuales, allende seguramente a toda utopía, pero alcanzable en definitiva con el suficiente esfuerzo empeñado; tanto como para sin pretenderlo, hacer historia...
Este país que se deshace ante nuestros ojos y manos, aguarda por una coalición de venezolanos, que vaya más allá de las ya viejas nociones de bandos "oposicionistas" o "chavistas", así como de sus capacidades de negociaciones secretas en contra de todo lo recto y ético.
La tarea parece aun imposible, y es por eso queridos compatriotas, que el tiempo de esto no ha llegado. Aun no somos capaces de construir, sin ser avasallados por lo injusto y lo impune.


domingo, 25 de agosto de 2013

Sociedad impune.

 No importa lo que diga el Jaime Lusinchi de la quinta república, o el Barrabas Junior de la oposición inútil venezolana; al final, la única verdad que les pega en la cara sin que se hagan los entendidos es esta, dicha por El Libertador, cuando ni se imaginaba que la estupidez se heredaba y crecía con el tiempo entre los políticos y "terratenientes" de hoy, de bando y bando:

"La impunidad de los delitos hace que estos se cometan con más frecuencia: Al fin llega el caso en que el castigo no basta para reprimirlos"

No hay ley "anti corrupción" o habilitante nueva que valga; tampoco hay constituyente que corrija esto con los políticos que tenemos hoy; la impunidad pura y simple, acomodada entre los pliegues de los vientres crecidos por tanta inmoralidad y desvenezolanización sistemática y sin corrección a la vista, nos llevan de a poco hacia el terrible callejón sin salida donde ya el castigo no bastará para reprimirlo.

Sigan creyendo que los anti valores reinantes hoy arreglarán esto. El desmontaje de la nación comenzó hace rato, y nada hacemos por evitarla. Lo único colectivo en Venezuela, es la miseria con la cual buscan las mayorías morder aunque sea una tajada de la torta de excremento que el mismísimo diablo nos puso en la mesa.

Lo único popularizado aquí, es la corrupción como expresión de la tan celebrada "viveza" criolla.
Sigamos así, y el único consuelo será que cuando escriban la historia de los fracasos del presente, todos estaremos sordos, muertos y olvidados, 3 metros bajos tierra. Al menos nosotros, porque los hijos de los corruptos de hoy, estarán viviendo en USA y Europa con los $$$ "heredados" de sus padres, hoy políticos gobernantes, de oposición o empresarios de maletín.


                                                                           

domingo, 4 de agosto de 2013

..."Sin moral republicana, no puede haber gobierno libre"

                                           Simón Bolívar, 26 de mayo de 1820

¿Por qué insistimos en ir caminando en círculos?

Aunque les he dicho que nada ocurre sin que tenga un efecto notorio en los eventos sociales que más adelante se suceden, no puedo negar por ello que en ocasiones, los derroteros de la existencia nacional parecen estancarse en especies de “salas de esperas”, donde los protagonistas visibles dan vueltas sobre sus propias limitaciones, en tanto que aquellos que están llamados a protagonizar pero se contentan con aguardar junto a las paredes de dicha sala, antojándose como con tristes imágenes de una sociedad descolorida y sin identidad, incapaz de criticarse a sí misma, y mucho menos, percibiéndose  habilitada para tomar decisiones trascendentales, sin importar lo que haya que desterrar del rígido o anquilosado imaginario colectivo.
Una triste triada se ha formado en Venezuela: Gobierno, oposición y sociedad sin poder real.
Ninguna de estos atina a tomar con la mano a la verdad; ninguna logra aún empujar contundentemente en una dirección acertada: Los venezolanos y extranjeros que forman una especie de “gobierno de coalición”, se revuelcan en el lodazal de sus errores, conveniencias y miopías, al tiempo que los venezolanos sumados en una terca e igualmente extremista oposición, solo sueñan con volver a imposibles esquemas pasados de cogobierno con distintos intereses, igualmente extranjeros.
Por último, esa sociedad desvenezolanizada, más allá de lo que entienden, y sin el poder real de una conciencia y una moralidad compartida y respetada, yace lánguida en sus propios y pequeños retos individuales de supervivencia económica y anímica, aferrada siempre a remedios pasajeros y sueños imposibles de mantener sin que haya de por medio hasta el sol de hoy, una sumisión tacita u desenfadada frente a uno u otro bando autoerigido como protagonistas políticos de oficio.
Tenemos entonces a un pueblo que ve en la palabra nacionalista, a un concepto retrogrado y amenazador para sus libertades -llevadas a veces a libertinajes-, para entregar así sin rubor lo poco que de venezolano le queda; un gobierno liderado por quien llega al poder como  recompensa al servicio hacia al caudillo ahora fallecido, más que por otra cosa, para ejercer en un giro irónico del destino el papel irrelevante y difuso en lo presidencial, que en los años ochentas le tocara a Jaime Lusinchi, con pareja femenina incluida, mientras que en la oposición, con dificultad, se levanta un político construido a partir del poder y la influencia de viejas estructuras, que sin embargo, no es capaz de hacer valer el triunfo electoral presidencial que se endosa.
En tanto sigan así las cosas y las vueltas en esta miserable sala de espera persistan, estaremos viendo titulares insulsos y pobres como estos:

“Toda la patria se moviliza contra la corrupción y los corruptos, y contra la sociedad de cómplices que funciona en la cúpula de la oposición” (02/08/2013: Nicolás Maduro vía twitter)

“…Porque lo peor que le puede pasar a nuestro pueblo es la resignación, el conformismo, lo más fácil es no hacer nada”. (02/08/2013: E. Capriles)

“…Es hora de elevar la voz, de exigir nuestro derecho a un cambio profundo en Venezuela” (02/08/2013: María C Machado)

¿Por qué Maduro cuando habla de “toda la patria”, insiste tercamente en referirse ciegamente a ese supuesto 50% que votó por él, ignorando con esta afirmación a la otra mitad que no votó por su opción?; ¿Seguirá siendo la negación el “leitmotiv” de su gobierno impuesto por la avasallante fuerza del abuso?; ¿Qué nación se mueve y avanza con la mitad de su gente atraída por el fardo de dinero que ponen delante de sus narices, mientras que la otra mitad avanza arrastrado de la mano gimiendo por su desventura al no sentirse protegido y guiado?; a todas estas,  ¿El oficialismo y el chavismo no tiene cúpulas corruptas?; son todos corderos de Dios?

En cuanto a Capriles, ¿Cómo pretende ahora defender lo que no defendió hace más de 3 meses? En lo particular, creo que ha defendido con más ímpetu su puesto de gobernador, que aquel de presidente que dijo ganar.
Al final, como dice el viejo refrán: “Los hombres están llenos de buenas intenciones, pero son sus actos los que escriben su historia”
El inofensivo (políticamente hablando), acto de calle de E. Capriles, 100 días después de aquel triunfo que probablemente le fue robado a punta de abuso, deja abiertas más interrogantes que afirmaciones, cosa inaceptable en quien aspira la silla presidencial y caudillera de este país.

Y María C Machado, la siempre marcada por su sonriente foto junto al entonces presidente estadounidense G. Bush hijo, que resulta ser ahora la pitonisa que  supone comprender en qué momento presente, -y no antes-, (debido a que esperaba la respuesta de quienes han sido cómplices siempre de sus intereses y no de los nuestros,  fuera de estas fronteras), los venezolanos debemos tomar el control de Dios sabe qué cosa, y esto lo digo porque difícilmente podrá ella señalar un camino realmente alejado en alguna manera de la influencia extranjera, en detrimento de cualquier estrategia propia de  crecimiento nacional.

Todos ellos lucharán sin cansancio para afirmar, (cada uno por su lado por supuesto, y con "Dios como apoyo contratado en exclusiva para si mismos"), que su socialismo "siglo veintipico", o su "capitalismo familiar" son la solución a todo, mientras que omiten por desconocimiento o ignorancia supina, que la corrupción superando a la honestidad, junto a la inflación superando a la estabilidad, son los verdaderos corrosivos que destruyen de a poco pero sin descanso, los pilares metálicos de cualquier sociedad humana, y en particular, de la nuestra.

Siguen todos sin entender que con mentiras y conveniencias políticas, no avanzaremos un ápice, y hasta que alguien no esté dispuesto a arriesgar su propio futuro como posible funcionario público elegido en elecciones honestas, mediante el uso sistemático de la verdad y la acción ejemplarizante mientras camina el sendero que pregona, no tendremos cambio alguno importante. Esto, claro, si es que llega a haber una sociedad  nacional capaz de sacrificarse para andar por semejante camino de retos y recompensas predeciblemente claras.

Me ocupa que Maduro sea sin desearlo, el tonto útil idóneo a mantener en la presidencia del país, -sin importar los medios para hacerlo-, solo mientras sea garantía de poder económico y político para los tentáculos tras él; eso es tan malo por lo menos como tener a otro tonto útil que confiera iguales ventajas a un grupo opositor con las mismas ambiciones…

Como en una película barata de vicio y azar, vemos que el juego está cerrado para un país con tanto apostado sobre la mesa, en manos de un jugador cansado, una prostituta ebria (la gran hacienda nacional) a su lado, y un tumulto de observadores trasnochados  a la expectativa, sin saberse los verdaderos dueños, de la fortuna apostada.

…Espero no caer yo mismo en el círculo inútil de hablar una y otra vez del mismo vicio mayor de este país: La imposibilidad de conseguir argumentos para dejar la ligereza en todo lo que abordamos y hacemos.


martes, 23 de julio de 2013

100 días de gobierno: Una verdad renegada y 100 oportunidades perdidas…

Sé que ha pasado más un mes desde que escribí;  entenderán que como en la física, donde un objeto cayendo libremente obedece a una constante de aceleración gravitacional, así mismo el tiempo pasa sin misericordia y de manera continua cuando las cosas se deterioran y se estancan en lo social, en lo económico y particularmente, en lo político, como es el caso de Venezuela.
De la misma manera continua sin embargo, observo al ya atornillado en la silla de Miraflores presidente Nicolás Maduro, (con su triunfo “jalado” de los pelos de la sinvergüencería y el descaro institucional a todo nivel concebible), convertirse de a poco, -y haciendo tan poco-, pero con el empeño que ha demostrado desde hace años, junto con su compañera femenina, en la pareja más exitosa que ha existido en los últimos 50 años en la vida política nacional, sin que por ello, paradójicamente y de una manera imperturbable, el mismo Nicolás evite el estarse convirtiendo también en el “Jaime Lusinchi” de la quinta republica.
Su gobierno no deja el cómodo absolutismo en el que Chávez se sentía a gusto, al verticalizar toda acción y decisión política, criminalizando en el proceso con ello, cualquier disensión o critica, mientras que su estrategia de ignorar de forma total al 50% que no votó por el (en realidad, más de 50% si descontamos las trampas y abusos), rinde frutos, al  descalificar permanentemente a sus opositores políticos agrupados alrededor de la lenta y rígida MUD.
Poco a poco se ha convertido en el hombre que aprende a administrar los diferentes grupos de poder que lo mantienen en el gobierno, dejando la “gerencia” de estas labores a su compañera femenina, con un éxito que insisto, resulta inigualable en la historia reciente del país.
Duelale o no a quien se sienta aludido, tengo que decir una vez más que Capriles no estuvo a la altura que aquel resultado electoral le exigía; simplemente en el, como en muchos, la capacidad de sacrificarse por el país, es realmente baja y cuestionable, por no decir otra cosa. Lo sigo viendo, como alguien carente de la madera que un puesto de presidente exige. Maduro tampoco la tiene, como Chávez no la tuvo, al mirarlo en retrospectiva fría y sin pasiones inútiles.
En todo caso está claro que el renunciar a la comodidad es algo a lo que muchos,- en esta economía de puertos y tramites corruptos, con oportunidades de negocios en dólares fáciles-,  les resulta imposible de justificar.
Las cartas están echadas: Lo que queda es seguir descendiendo incontroladamente por este despeñadero, mientras las ultimas bebidas alcohólicas del tercermundismo subdesarrollado amalgamado con petrodólares que nos embriaga, se agoten.

Supongo que en algún momento de confluencia “temporal y espacial” entre lo divino y lo humano, ocurrirá un giro inesperado en el destino nacional, y lo que estaba llamado a convertirse en el país con las mayores oportunidades desperdiciadas, se convertirá finalmente en la nación que indicará el camino del equilibrio y la verdadera justicia social, en un ambiente de prosperidad y de fortaleza moral y constitucional.
…Pero no se entusiasmen: Aun falta andar por el desierto de la miseria humana, antes de llegar a esa confluencia; a esa tierra prometida…
Cuando nos persuadamos de que no hay otra vía para el éxito nacional que la de reconocer todos y cada uno de nuestros errores y desaciertos, nos estaremos enfrentando por primera vez a la posibilidad de andar el camino correcto y descarnado que nos acerque a la verdadera prosperidad.

Mientras, sea Nicolás Maduro y su manera de llegar al poder por la vía del abuso y de la instauración de un régimen amoral, la expresión más patente de la descomposición social y ética que debe vivir el país antes de despertar desnudo y confundido en la calle, con la resaca insoportable por tanta oportunidad perdida.