miércoles, 15 de julio de 2009

La mesa de cuatro patas...(II)



Una mesa de cuatro patas, como decíamos, brinda estabilidad y paz; pueden verlo tambien como los cuatro pilares de la casa familiar. Sin embargo, el esfuerzo por ser familia sana y venezolana, debe ser constante: no puede llegar a ser una mesa donde cinco se sienten, y existan tres posturas irreconciliables. "El hijo contra el padre, y el padre contra el hijo".
Todos lo hemos visto: Muchas veces una conversión amena y amistosa, entre familiares, termina abruptamente cuando entra el tema político.

¡Sin dialogo no hay nada que hacer!

Si dos posturas no son capaces de ceder en algo cada una, a fin de llegar a un acuerdo, dejando para una segunda etapa la resolución de los detalles obviados, que a su vez serán discutidos de igual manera, que estamos haciendo entonces?

Hace esto en su familia?. Los levantó (a los hijos), siguiendo todos unas reglas claras, conciliadoras y tolerantes, o instauró una dictadura en su hogar, donde Ud "dicta" esto y "dicta" aquello y aplica las reglas solo a discreción y conveniencia?. Bueno, así ha sido en este país donde vivimos, durante mucho tiempo.

Como siempre, afirmamos que nada está perdido. Debemos corregir y mejorar; no estrellarnos y lamentar.

Otra vez nos encontramos con el gran muro de la verdad: Tenemos que aprender a dejar de pensar en lo que vamos a contestar para "aplastar" al otro, ¡mientras que esa persona nos explica su punto de vista, porque no ha terminado de hablar siquiera!.

Hay que reconocer que es mas fácil partir en un dialogo, de los puntos comunes que se tengas con el otro; así es posible luego, ya con un lenguaje común, abordar los puntos mas "delicados".

¡Hay que estar dispuesto a reconocer que debe haber un punto en común!

¿No es así que sentimos, debemos hacerse en nuestra propia familia?

¿No es acaso, mas fácil esto de hacer cuando la estabilidad esta garantizada por esas cuatro patas?

Sobre la inocencia de los pueblos...

Es posible que alguien diga que ya aprendimos de la barbaridades cometidas por los españoles durante la conquista, o de la epopeya libertaria de Simón Bolívar y otros a principio del siglo XIX, o de la etapa de las luchas entre caudillos hasta justo comenzar el siglo XX, o incluso, del absoluto control durante Gómez, o Pérez Jímenez, y en fin , hasta de la cuarta y quinta república, pero lo cierto es que no hemos aprendido mucho.
Volviendo a la imagen del adolecente, estamos como él(ella): llenos de experiencias positivas y negativas, pero también de ambiguedades que nos enturbian la visión a través de la fría agua por donde nadamos; es cuestión de tiempo para que salgamos a respirar durante ese nado, y como ese(a) adolecente, comencemos a entretejer los hecho de nuestra realidad como nación.

La falta de memoria nos hace como inocentes; la falta de memoria nos hace risueños ante un futuro que nunca se construirá por si solo. Nos hace jurar un 31 de diciembre que ahora si, dejaremos de beber o de fumar, para llegar así al siguiente 31 de diciembre, mas borrachos o impregnados de humo y nicotina...

En definitiva, se hace imposible aprender a ser precavidos, cuando se olvida con tanta facilidad los hechos negativos y sus protagonistas, productos muchas veces de nuestros errores como colectivo.
El reto es no perder en este proceso, la curiosidad y la buena voluntad, para no pasar a ser un aspero, desconfiado y pragmático colectivo, que solo sembraría miseria por donde pasara...

Debemos comenzar a planificar las opciones del futuro: Quizás construir una sexta etapa en la república, para enmendar los entuertos, y habiendo dado un plazo razonable para ello, inaugurar la séptima etapa de la república, que ya para los vivos hoy, será un regalo para nuestros hijos y nietos.
(Opinaría que no existen varias repúblicas, como si de varias "venezuelas", desconectadas entre si, se tratara; es como si dijera que han existido varios "yo", y que no tengo relación con ellos y con sus actos; soy el mismo "yo" de siempre, como Ud. es el mismo "Ud." de siempre, que debe aceptar los errores en su vida, y las consecuencias de ellos, porque solo asi, con valentía, pero con humildad, se puede progresar. Para eso son las experiencias, para poder levantar la vista y mirar al futuro con firmeza).

Los vivos hoy, tenemos que aceptar que debemos tomar la dosis de realidad que nos toca: No veremos la Venezuela que nuestros descendientes mostrarán ante el mundo como ejemplo de paz y progreso hermanado, pero si podemos contentarnos con saber que nosotros, con mucho esfuerzo y sacrificio, daremos los pasos necesarios para llegar a ella.

Insistamos: Sólo quien acepta sus culpas y sus consecuencias, puede aspirar al perdón, primero ante Dios, y luego ante si mismo y sus hijos.

Sólo un necio se pasa la vida tratando de justificar y excusar todo, buscando fuera de si, las razones para sus fallas...

La inocencia no debe ser la fachada donde esconder nuestros errores. Si no esta de acuerdo con esto (sólo a manera de ejemplo), entonces díganme Ud: ¿Cómo se llaman los corruptos que fueron denunciados el año pasado?. Indíqueme cual fue la falta imputada, y ¿Dónde se encuentran ahora?.
Quizás por ser un país tropical, de mucho calor y esas cosas, ¡nos gusta escribir en hielo nuestra historia!

¿Podemos seguir siendo "inocentes" en esta querida tierra venezolana, en pleno siglo XXI?
No hay nada mas peligroso que considerar un presente,-cualquier presente como estado de tiempo-, como el perfecto, al que queríamos llegar para quedarnos.
Ni siquiera nuestros hijos, en esa Venezuela que aspiramos construirles y dejarles, podrán quedarse parados en la inocencia, sin pensar en como construir nuevos horizontes colectivos, apegados a su constitución.


Dos reman en un bote: uno hacia la izquierda, y el otro hacia la derecha

Imagínense ese bote; no importa con cuanto entusiasmo remen, o con cuanto odio se miren o descalifiquen; como cada uno rema en el sentido contrario del otro, los que ven desde la orilla, observan como los dos, en la misma embarcación, giran en un mismo punto sobre el agua.
A veces incluso, los dos que reman, piensan, cada uno por su lado, que ya les llegará la hora de ver la justicia o la venganza caer sobre el otro (la que llegue primero), o que si persisten en lo que hacen sin escuchar a nadie mas, el otro se cansará y se lanzará del bote. (¡ojalá se muera!...dice.).
Mientras giran, uno de ellos piensa en pintar la embarcación de un color, mientras el otro piensa justo en el color contrario, como si en lo único en que estuvieran de acuerdo, es en agarrar cada uno, un color en el extremo opuesto del arco iris.
Mientras todo esto pasa, la marea, más grande que ellos mismos y silente, los lleva a donde esta última le da la gana...

¿Quienes eran esos dos colectivos?
¿Acaso un pueblo puede dividirse en dos para pelear entre si, y salir airoso de eso?
¿Habrá alguna falla?

martes, 14 de julio de 2009

La mesa de cuatro patas...

Hemos hablado de los fundamentos de nuestra nación, y de los valores que como individuos, compartimos luego para ser colectivo.
No podemos, sin embargo, olvidar una estructura clave, a medio camino entre el individuo y el colectivo: La familia. No hay otro sitio donde los valores aprendidos puedan ser volcados y ejercitados en mayor dimensión.

¡Difícilmente podemos hablar de Dios, de amor, de ética, de tolerancia, de diálogo sincero, de oportunidad, de convivencia pacífica, de aceptación y perdón, si no es a través de la familia!

No es mi intención aquí -al menos de momento-, profundizar en este concepto tan maravilloso del cual nunca se termina de aprender, pero si podemos hablar con detalle en lo sucesivo, de lo que la familia necesita en su país, para poder expresar todo su potencial, dependiendo ya de cada hombre y mujer en el.

Empecemos, como siempre, por lo simple de captar, que en este caso, es lo mas importante por el carácter absoluto e irrenunciable que posee:

Una familia sólo puede comer establemente y en paz, si su mesa cuenta con sus cuatro patas: Educación, Seguridad, Bienestar social y Trabajo.

Esta mesa con sus cuatro patas estará apoyada en el "suelo" firme donde se ha construido el hogar (ese será la constitución),y contará este sitio con un "techo" amplio y seguro (obviamente, Dios).

Pero, ¿Por qué la mesa no es de una sola pata, o de tres, o de seis si es muy grande?. Buena pregunta, y la respuesta es sólo cuestión de meditarlo. Es algo que lleva el evolucionar de la vida misma y lo que deseamos en ella:

-Bienestar social, para poder crecer con oportunidades de atención médica, resguardo desde la niñez hasta la vejez, alimento básico y protección contra abusos.
-Educación, para poder tener posibilidades igualitarias de arrancada en esta existencia, siendo decisión de cada quien, lo que cubrirá con dicha preparación.
-Seguridad, para en lo interno, garantizar el derecho a la vida, y en lo externo, el resguardo de nuestras fronteras e intereses colectivos.
-Trabajo, para poder ser autónomos y ganarnos el sustento, así como el estilo de vida, que en ningún momento podrá ser a expensas de los demás.

Volviendo a la mesa, y si esta puede tener seis patas o más, hay que reconocer que ello es posible, pero: ¿Si no tiene las cuatro básicas, de qué me sirven las adicionales?

He allí lo que la nación busca y consagra para si a través de su normativa, y por lo cual, el colectivo selecciona hombres y mujeres para actuar de administradores desde el gobierno, de estas necesidades fundamentales.
Por cierto: Esas personas son puestas allí para ponerle nombre y apellido a quienes nos dirigiremos para exigir y reclamar. Ellos son los máximos serviores público: la base de esta pirámide invertida donde el soberano, es decir, el colectivo como pueblo, está en la cúspide de aquello que se mantiene en equilibrio por la constitución, mientras es iluminada por Dios.



lunes, 13 de julio de 2009

¿Dejaremos botado siempre los juguetes viejos cuando nos dan uno nuevo?

Ese es el problema (en mi humilde y humana opinión...) de no terminar de apreciar lo nuestro. Por eso la debilidad ante lo novedoso...
Si notamos que hay un color de moda, creemos que si desarmamos el rancho y lo volvemos a armar, pintadolo de ese color, dejará de ser rancho.
Lo mismo ocurre con la democracia: No nos decimos: "...agarremos esto y hagamosla modelo para el mundo, como muestra de valor justo y social, guiado por Dios."; ¡No!, ...preferimos decir "¡desarmemos eso y hagamos uno distinto; ya veremos si funciona!"...

Es como el(la) que pinta la casa en Diciembre, cuando le llegan los aguinaldos, creyendo que así, los problemas con la esposa (o), se van a acabar.
A veces tratamos a la nación como si fuera una empresa, que cambiándole el logo, o el sentido en que mira dicho logo en su marca registrada, atraerá mas clientela, sin necesidad de mejorar el producto. ¡Lo podrido no cambiará con envase nuevo!.
No hemos sido capaces de mantener el hilo de un plan de desarrollo ni siquiera por cinco años, sin exponerlo a cambios caprichosos de cualquier indole, o pesados lastres que garantizan su zozobra.

No nos molestemos por esto que hay que escribir; la verdad hay que decirla para que la solución concertada pueda ser asimilada.

Seamos claros: Muchos sienten debilidad por lo del exterior. Ponerle a una plaza el nombre de cualquier extranjero, por admiración hacia lo de afuera, resulta denigrante cuando ello refleja la desconcideración silente hacia lo nuestro: todos los Pedros, Juanes, Joses, o Marias, Elenas y Josefinas que en esta tierra, se rompen el alma trabajando en medio de injusticias, para levantar a los hijos que serán a la larga quizás, los arquitectos desnutridos y desempleados de nuestro futuro.

La apenas adulta Venezuela necesita curarse de sus enfermedades para poder criar a sus hijos y nietos del futuro; matarla y buscar otra totalmente distinta, sólo logra desdibujar lo que somos, y lo que nuestras experiencias pueden permitirnos llegar a ser como nación, con un espiritu fuerte y claro.



sábado, 11 de julio de 2009

y tú que vienes de otra nación, tienes tu responsabilidad tambien...

Primero que nada: ¡Bienvenido!
...Pero,¿Has venido a crecer o a ocultarte; a sembrar o a arrancar?; ¿Entiendes cuales son las limitaciones y virtudes que traes?; comprendes que no puedes imponer lo que era dominante en tu país?.
Se que no es sencillo; está en tu alma, y en verdad anhelamos recibir lo mejor de ti. Así nacieron las naciones; todos los países de América se formaron por la unión de aquello que trajeron quienes la fundaron, pero leemos bien: -la fundaron-; los que hoy transitan, o vienen a residir, deben aceptar lo inevitable: Venezuela es un nación con sentimientos e ideas claras, aunque llena de gente que olvida fácil y acepta casi todo, lo cual no da derecho a nadie para aprovecharse...

El abuso ha sido por mucho tiempo un secreto mal guardado, con la complacencia de los gobiernos (entiendase así a ciudadanos venezolanos de turno en el); ese abuso trae problemas a la larga. La nación deberá enfrentar un fantasma al que ha hecho galas de no temer: el del nacionalismo extremo.
Hoy en día la situación es mas bien relajada, casi laxa...
Quien quiera venir lo hace; impone lo que quiere y como quiere, ya lo decíamos; se mete sin permiso o hasta puede que compre quizás la nacionalidad por una módica suma.

Por supuesto, esta situación laxa "irrita" eventualmente, y como enorme péndulo, la exigencia de un cero tolerancia podría aparecer, al comenzar el movimiento de regreso de este mecanismo, desvastando parte de lo que hemos amado: Nuestra buena fe y aprecio sin condición...

Venezuela es país de oportunidades -se ha dicho hasta el cansancio-; lo que no se ha dicho es qué tipo de oportunidades: No hablamos de las económicas, sino de las morales y éticas; aquellas que exigen constancia, respeto y tolerancia. En definitiva, de las que están por solidificarse en el pensamiento colectivo. ¡Es un gran momento para vivir en Venezuela!.

Un extranjero lo deja de ser para nosotros en el momento que decide vivir aquí; es esa la buena fe de la que hablábamos. Necesitamos que todos los hermanos venidos de otras tierras, muestren su lado mas digno y trabajador, para que juntos podamos sacudirnos el polvo que nos deja a muchos, el andar, y ver lo necesario de las reglas claras y cumplidas. Quienes insistan en no cumplir con esto, deberemos con respeto y decisión invitarlos a salir del territorio.

Alguno dirá que son exageraciones, y yo desearía que fuera así; sin embargo, en contraposición a nuestro país, ¿Cuando un venezolano podría andar "como Pedro por su casa", sin papeles en regla, por Bogotá, o por San Pablo, o quizás Buenos Aires, sin ser detenido, procesado e invitado a salir de dicho territorio?

Eso no lo tenemos nosotros muy claro.

Cualquier hermano del mundo me puede decir que sale de su país por tal o cual razón, pero dificílmente porque su país sea una porquería o un sitio donde el sentimiento nacional no sea patente en términos sanos...; notemos eso compatriotas, porque mas de uno sale de aquí a despreciar lo que somos, como el adolescente que reniega de su apariencia o falta de aceptación ante terceros. Son las países con alma de nación, con sentir colectivo, con sano orgullo, las que crecen sin estancarse.
De allí que sean bienvenidas las ideas buenas, y los proyectos justos, mientras que rechazamos aquellos que buscan explotar al hombre.

Debemos hacer esto, antes que sea tarde, antes que el extremismo explote por su lado mas débil, y de paso a la discriminación, a la segregación, fenómenos que aún hoy, son ajenos a los venezolanos en general.

jueves, 9 de julio de 2009

Ahora podemos preguntarnos: ¿Qúe es una nación, un estado, un gobierno, y una republica?

...Cada uno tiene un concepto formal sobre estas cosas ;cada uno tiene también un concepto personal, superficial o medianamente profundo, que se hace a veces, indistinguible del concepto colectivo, incluso. Entenderlos y hacerlos propios con fervor es clave para evitar que cualquier influencia nos desvíe innecesariamente del camino de la venezolanidad que ya hemos establecido como básico para continuar hacia adelante, construyendo eslabones en la cadena que nos une con el presente y el futuro. (no perdamos de vista, por cierto, que el concepto de venezolanidad ha sido construido con esas influencias, voluntarias o no, accidentales o no, y que han venido en el pasado desde afuera, y de nosostros mismos).
Hoy en día, sólo nos queda quitar con mucho cuidado, aquellas cosas que no nos representan, como quien se desempolva luego de un caminar largo y fatigoso, junto a otras personas, algunas conocidas, otras extrañas.

Recuerden por favor, que esa es en parte, la inspiración para reflexionar acá.

Volvamos entonces a los conceptos básicos: Para no caer en inventos inútiles, tomemos de la siempre accesible Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada), y con su permiso, estas palabras:

"Nación, en sentido estricto, tiene dos acepciones: la nación política, en el ámbito jurídico-político, es el sujeto político en el que reside lasoberanía constituyente de un Estado; la nación cultural, concepto socio-ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior, se puede definir a grandes rasgos, como una comunidad humana con ciertas características culturales comunes, a las que dota de un sentido ético-político."

Aquí les va otro muy importante:

"El Estado es un concepto político que se refiere a una forma de organización social soberana y coercitiva, formada por un conjunto deinstituciones involuntarias, que tiene el poder de regular la vida sobre un territorio determinado.

El concepto de Estado difiere según los autores, pero algunos de ellos definen el Estado como el conjunto de instituciones que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan una sociedad, teniendo soberanía interna y externa sobre un territoriodeterminado.

Max Weber, en 1919, define el Estado como una unidad de carácter institucional que en el interior de un territorio monopoliza para sí el uso de la fuerza legal. Por ello se hallan dentro del Estado instituciones tales como las fuerzas armadas, la administración pública, los tribunales y la policía, asumiendo pues el Estado las funciones de defensa, gobernación, justicia, seguridad y otras como las relaciones exteriores.

Asimismo, como evolución del concepto se ha desarrollado el "Estado de Derecho" por el que se incluyen dentro de la organización estatal aquellas resultantes del imperio de la ley y la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y otras funciones más sutiles, pero propias del Estado, como la emisión de moneda propia."


Tenemos también:


"El gobierno (del griego κυβερνάω "pilotar un barco"), en general, son las autoridades que dirigen, controlan y administran las instituciones del Estado el cual consiste en la conducción política general o ejercicio del poder del Estado. En sentido estricto, habitualmente se entiende por tal al órgano (que puede estar formado por un Presidente o Primer Ministro y un número variable de Ministros) al que la Constitución o la norma fundamental de un Estado atribuye la función o poder ejecutivo, y que ejerce el poder político sobre una sociedad."

NOTA: a la última frase del concepto de Wikipedia cambiemos algo de forma CONTUNDENTE y para que nadie nos engañe: "...y que ejerce el poder político en NOMBRE de una sociedad, donde reside la soberanía desde un principio y por siempre"


Finalmente, veamos el concepto de republica:


"República (del latín res publica, «la cosa pública, lo público»), en sentido amplio, es un sistema político caracterizado por basarse en la representación de toda su estructura mediante el derecho a voto. El electorado constituye la raíz última de su legitimidad y soberanía."



Como vemos estimados compatriotas y amigos, la nación política y social, y hasta económica, somos nosotros como colectivo; el estado es lo que hemos creado para nuestra convivencia y prosperidad, y la república, el sistema que hemos elegido libre y soberanamente como modo de administrar nuestro poder, a traves de un gobierno, que es permanente en su labor, pero alterno en los individuos de la sociedad, elegidos para esto.

Es simple; lo difícil es, primero entender que somos los garantes de la soberanía del mismo colectivo y nadie más, y segundo, que llevarlo a efecto y cumplirlo, ¡es casi para sudar sangre!

Pero tranquilos, ¡para eso somos VENEZOLANOS!

martes, 7 de julio de 2009

No podemos quedarnos atados al tiempo...

..."A veces los arboles no nos dejan ver el bosque";
No podemos quedarnos a vivir en el eslabón de aquella cadena de la que hablamos al principio del blog; es la interacción entre el eslabón presente y el pasado, el que construye el siguiente.
Como ese viejo adagio con el comenzamos, no podemos detenernos cuando algunos aspectos de la vida colectiva como pueblo-nación, nos imposibilita ver el contextos general; el pasado histórico, nos sirve a manera de "plataforma alta" para ver el bosque en su contexto...
Debemos reconocer que como venezolanos tenemos una mala costumbre, y hay que insistir en ello para cambiarla: Tenemos mala memoria.
Somos como el hombre que olvida lo que le hace el amigo, y termina siempre bebiendo y pagándole los tragos. Pareciera que no podemos tener mas de dos recuerdos en las manos: si nos viene otro, tenemos que soltar uno para dejar la mano libre para el siguiente. Algo así.
Esto nos ha llevado a un barranco, una y otra vez, y lo peor, ¡es que no lo recordamos!

Pensemos pues, en lo que hemos dejado atrás, y en lo que nos ha costado.

Sobre lo elemental de ser venezolano...(IV)

Responde entonces la pregunta: ¿Qué es ser venezolano?
Creo que es una buena pregunta; como aquella de ¿Quién soy yo?, o ¿Quiero vivir en esta nación y ser parte de su pueblo?,-aunque hayas nacido aquí en Venezuela, debes hacerte esa pregunta-. Es una interrogante que en realidad podría hacerse cualquier ciudadano en cualquier país del mundo, pero obviamente, la centraremos en nosotros mismo, ya que estamos claros en que lo nuestro es Venezuela.

¿Saben?, a veces creemos que lo expresado de manera complicada y/o muy elaborada, debe ser cierto; en ocasiones olvidamos que existen analogías muy interesantes entre algo aparentemente muy complejo, y un evento, o pasaje cotidiano. Es por eso que acá podemos establecer comparaciones entre un adolescente, y Venezuela, o entre la familia "equis" que vive en una casa cualquiera, rodeados de vecinos variopintos en sus actitudes. Ejemplos simples a veces nos permiten introducirnos en aspectos nacionales que son complejos, sea por su dinámica, o por la cantidad de errores y vicios que en ello, como nación, hemos generado.
En fin, hablamos de qué es ser venezolano. ¿Se han hecho esa pregunta?. No es lo mismo que ser Canadiense, o Filipino, ni mucho menos Botsuano.

Para comenzar, estamos en surámerica, donde mas de una vez se ha dicho, con razón, que somo el crisol del mundo; el sitio donde confluyen todas las culturas y razas del planeta, con todas sus culturas, creencias y vicios
-por eso este "arroz con mango"-. No es lo mismo que podríamos decir de USA; ellos básicamente fueron inmigrantes Ingleses y europeos del norte y centro que crearon una nación en una tierra conquistada y colonizada por el imperio británico -¡eso si era un imperio!-, donde desde muy temprano, en comparación con el resto de América, se estableció una nación con una visión pragmática del mundo de ese entonces.

En el resto del continente, el amalgamiento fue distinto, y menos contundente de alguna manera en sus concepciones libertarias; brillaron los trabajos de Bolívar, de San Martín, o de O´higgins entre otros, pero los resultados no fueron iguales, ni mucho menos homogeneos. A partir de aquí, mejor dejárselo a los historiadores para que no los expliquen. Lo que queríamos tomar de esto es que la resultante acá fue una nación con ambiciones libertarias, pero también una nación cándida (si me permiten la definición para una época tan dura como esa), que signó desde entonces, lo que Venezuela ha sido, y lo que sus vecinos no.

Saltemos al presente. Planteemos nuevamente la pregunta: ¿Qué es ser venezolano?. Hoy, en medio de consignas de hermandad latinoamericana e igualdad de todos, que de paso son validas, pareciera diluirse aún más nuestra débil concepto de venezolanidad. Creo que no podemos decirle a la familia de al lado, como deben comportarse, si nosotros tan sólo le estamos diciendo lo que aspiramos ser, porque aún no lo logramos. Algo parecido pasa con nuestro poder económico como nación: Podemos ofrecerle al vecino pintarle y arreglarle la casa, pero se vería mal si eso lo hacemos antes de tener la nuestra impecable; algo debe estar fallando.

De todas maneras, el punto de la venezolanidad queda en suspenso; esta pregunta debe cada uno de nosotros responderla con claridad, pues de ello depende nuestra convicción y empeño para hacer del alma de la nación algo tangible mediante la constitución y sus leyes. Recordemos con humildad, que nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás, que son iguales en toda su extensión. Igual nuestros deberes, aunque estos a veces pueden traspasar nuestra propia identidad, para ser absorbidos por el colectivo, como inspiración de valor y rectitud. Esto debería ser el caso de servidores públicos, -contratados o elegidos-, maestros, policías y médicos, cuando menos.
El caso contrario también sucede, cuando alguna falla en la aplicación de las leyes permite la creación de coyunturas, que facilitan la transgresión de las mismas, y aún servir como ejemplo e inspiración para el colectivo, siendo esto peligroso por su naturaleza visceral, de cabeza caliente.

Recordemos que sólo reconociendo nuestras fallas, podremos superarlas; por muy buenas intensiones que tengamos, al final son nuestros actos los que terminan escribiendo nuestra historia, que no auguran dulces recuerdos cuando se escapan al control del alma escrita de la nación, y a los que sentimos que en verdad, debe ser un venezolano...

Sobre lo elemental de ser venezolano...(III)

Hablábamos de que, el verdadero poder popular, es el poder de uno. No se trata de una contradicción, como veíamos anteriormente. Esto tiene que ver en gran medida con lo reflexionado recientemente acerca del alma escrita de la nación.
¿Saben que es el momento entonces de hablar del alma de la nación...?

Partiendo de que existen DERECHOS y DEBERES a los que no podemos como individuos venezolanos renunciar ni negarnos, y que estos se extienden al colectivo venezolano, debemos referirnos también a este mismo colectivo como el cuerpo del pueblo, y a las leyes a las que por voluntad propia se crearon para regularse a si mismo, como su alma. Detengamonos en esto.

El alma de una nación, es como el alma de un individuo: percibe que hay una diferencia que lo hace distinto del resto, y se mueve conforme a esa característica única, que no especial, puesto que en el fondo, cada individuo, al igual que cada nación, poseen este atributo diferenciable del resto.
Hay un "algo" que nos hace distintos de los colombianos, o de los congoleños, o de los filipinos. Ese algo nos perturba cuando no lo entendemos, y nos lleva en la adolescencia nacional (igual a la adolescencia de los seres), a establecer en nuestra vida a ídolos, y modelos externos a los que seguir y emular, dando como resultado una miríada de aspectos y conductas que cada hombre y mujer, a vivido en sus años de pubertad.
Lo mismo ocurre al país: vivimos la época loca, que seguramente comenzó por allá, a inicios del siglo IXX, y probablemente se mantenga hasta mediados del presente siglo o mas.
"Un toma y dame; un quítate tu pa´ponerme yo; un... soy mejor que tu, aprende de mi; un... me voy a cambiar el cabello, la ropa, el color, o...le voy a cambiar el nombre a las cosas para que funcionen mejor; ...voy a ser salsero o roquero, ...merenguero o ballenatero, o lo que sea que mis amigos sean..."

A veces la nación adolescente se pone, en su falta de cuidado, dos zapatos derechos; en otras, se pone dos zapatos izquierdos, negándose a ver que es con uno izquierdo, y otro derecho, como se camina en linea recta...

El alma de la nación es la que nos hace sentir incómodos cuando la justicia no impera en el territorio; el alma de nación es la que nos lleva a preguntarnos qué caminos hemos de seguir.
El cómo caminar ese sendero es claro: mediante la aplicación sin excepción o retardo, del alma escrita de la nación, y cada uno de los individuos que forman el colectivo, sometido a esa directriz fundamental, elaborada no por un hombre; ni por un líder, sino por todos los que voluntariamente, por nacimiento o residencia, son venezolanos.

Hay un inmenso reto por delante; las candilejas compradas con petróleo nos impiden ver el camino que tenemos en frente; uno donde la tolerancia es la única marca de zapato que podremos usar, porque TODOS tenemos que amoldarnos a esa futura realidad donde nuestros hijos podrán en verdad, ser embajadores ante el mundo, mostrándoles lo que un real sistema de gobierno libre, representativo y justo debe ser.
No hara falta decir que es un gobierno "democrático-socialista-comunista-dictador-marciano-extraterrestre", porque simplemente, sera parte de un estado reflejo de su constitución y sus leyes: una administración de turno, administradora no de los intereses del colectivo, sino de los mecanismos ideados para satisfacer las necesidades de los individuos que en su suma, son el pueblo, y que por ser claros en lo que ser venezolanos significa, han aprendido que la máxima de Venezuela es Dios, Justicia y Pueblo.

lunes, 6 de julio de 2009

Cuando... "el pueblo en asamblea popular y soberana", eligió a Barrabás

Aunque habíamos hablado de la razón fundamental para que la constitución y las leyes estén por encima del pueblo, como paraguas iluminado por Dios, debemos detenernos a reflexionar sobre las consecuencias de no mantener este orden, y permitir que los momentos coyunturales lleguen a existir, abriendo el camino a decisiones que pueden ser acertadas, o terriblemente erradas, teniendo que vivir a veces con ella por generaciones.
A eso me refiero con el título; cuando un pueblo en expresión soberana, decide liberar a un delincuente, con tal de matar a un inocente. (¿Recuerdan el pasaje cristiano cuando el pueblo judío entrega a la muerte a Jesús?). Nadie se ofenda por favor, se trata de simple historia; historia de una decisión de un pueblo soberano.

¿Qué hace que una coyuntura aparezca entre los miembros de una nación?; ¿Qué injusticia sirve de combustible para que el "calor" de una asamblea popular, expuesta al "oxígeno" de un líder o vocero, prenda la llama que consume en combustión explosiva a una sociedad?

¿Saben que es?; simplemente, que los reclamos individuales, transformados en colectivos, no sean escuchados y atendidos, por aquella parte del pueblo convertida voluntaria, permanente, o eleccionariamente, en funcionario y servidor publico!

Qué contradicción tan grande!; ¿El pueblo se hace el sordo ante si mismo?. Cómo se puede perder el sentido de la aplicación de la ley y su regla hasta el punto que esto pueda suceder?; ¿No quedamos en que el no cumplimiento debía suponer castigo inmediato?; ¿No hablaba Simón Bolívar de eso, hace tanto tiempo?; ¿Dónde nos volvimos viciosos y no hemos sido capaces de admitirlo?; ¿Cuándo lo haremos?, ¿Cuándo aceptaremos que somos como los dependientes de alguna debilidad?; ¿Cuándo nos pararemos frente a todos para reconocer que hemos caído en el vicio de la viveza para no aceptar que por encima de la ley solo esta Dios?

Son muchas preguntas que, como pueblo, debemos respondernos y admitir.
Si tenemos un lado perverso y oscuro, ¡nunca lo erradicaremos hasta tanto, lo enfrentemos!

Mientras, seguiremos eufóricos, creyendo cuanta alabanza y salamería nos digan, pagando nosotros las bebidas de los demás en esta borrachera, y permitiéndonos creer que matando al inocente, y quedandonos con Barrabas, las cosas mejorarán. (Por favor, esto sin ningún tipo de alusión a grupo o persona, en el pasado o presente Venezuela...)

Como dice un texto sagrado, y me disculpan por favor la imprecisión: "llegarán los lamentos, y el crujir de dientes"...

Por eso nuestro caminar será cada vez mas sólido, firme y decidido, únicamente en la medida en que hagamos de nuestra constitución y sus leyes, aquella vela que impulsa el gran barco que nos lleva a todos en la dirección correcta, siempre aprovechando el aliento de Dios, alejándonos de aquello de que..."los pueblos soberanos, pueden meter la soberana pata"