sábado, 26 de mayo de 2012

Pensando las cosas en frio.


Sigue transcurriendo el tiempo, y no se cruza nada en mi camino para hacerme desistir en la línea de pensamiento que mantengo sobre las próximas elecciones: Candidatos presidenciales agotados en sus propuestas; uno con todo los recursos del estado que ha gobernado a su personalísima manera durante casi 14 años a su completa disposición, solo atina a inventar misiones costosas que trabajan en paralelo al sistema burocrático corrompido a nivel nacional, justo en el año en que son las elecciones, entregando con ello básicamente recursos a quien esté dispuesto a estirar la mano con algún esfuerzo, por denigrante que pudiera ser (colas para comprar alimentos, acampar en un terreno invadido, con los hijos como escudos, hasta que te tomen en cuenta para regalarle una casa, amanecer en un hospital para tomar numero, etc), mientras que al resto, a quienes no hacen esfuerzo alguno por salirse de su propia rutina de vida, le toca, sin pedirlo, el racionamiento eléctrico (salvo Caracas que por razones políticas esta “blindada” y “a salvo” de este problema), la delincuencia, que inspirada y educada por los modos de operación del crimen colombiano presente impunemente en nuestro país, han ido cambiando las conductas sociales ante lo que es de facto, un estado de sitio por la fuerza y presencia de dicha hampa que no perdona a nadie, para así mantener la cifra de asesinatos en más de 10.000 al año, sin contar las violaciones y secuestros, o finalmente, la buena visión fortalecida de nación que nos ha entregado Chávez , sustentada sin embargo, en división social, y en raquíticas y corruptas estructuras de gobierno, incapaces de funcionar sin “la mano del pueblo soberano que se encargue de todo”, para finalmente acabar este también sumido en el hedor de aquella tragicomedia de país que no termina de entender su condición y camino, completan la imagen que luego, un candidato de oposición (o cualquiera que pretendiera de aquí al 11 de junio erigirse como tal), enmarca tristemente, sin poder ofrecer un discurso capaz de hilar adecuadamente las lecciones lógicas que esta seguidilla de aciertos y errores que los últimos 20 años deberían arrojar, mediante una visión coherente de la nación que somos, y el de su sociedad más bien “enferma”, capaz ya de conseguir un adecuado diagnostico  y su correspondiente y correcto tratamiento, inspirando en ella a su vez, la suficiente “voluntad” para seguirlo al pie de la letra, con humanidad, sensatez y comprensión social, sin imposiciones externas, ni caprichos de un solo hombre iluminado, de por medio.
En fin, un cuadro no muy alentador al final de cuentas, pero que en nada supone el final de la vida en Venezuela. Recordemos que cada nación obtiene el fruto de lo que siembra, o pasa el hambre por lo que no supo sembrar, pero jamás queda condenada a plagas eternas.

Al actual presidente no puedo pedirle la rectificación del sabio, pues las lecciones más elementales y profundas, que son justamente las más perturbadoras, no han sido asimiladas, y ni por mucho, avistadas por él. Hugo Chávez entregó un alegado importantísimo de avances, no exentos sin embargo, de la enfermedad nunca atendida de nuestra sociedad: la indolencia, que nos ha hecho incapaces de fijarnos una meta y una ley mas allá de nosotros mismos; más allá de nuestros egoísmos, convertidos ya en viveza, como eje de nuestro orden social.
No hemos sido capaces de autoimponernos un ideal más allá de nuestras propias sombras; no hemos tenido el coraje de poner a Dios por encima de nosotros, y a la constitución y sus leyes entre Él y nosotros. No hemos entendido que pisamos el suelo de nuestros hijos por nacer, y no el de nuestros ancestros hechos polvo.
Chávez huele ya a historia; su olor es el de la maquina que ha trabajado demasiado y esta recalentada, avisando que necesita reemplazo. Debe cerrar su ciclo, y solo tiene dos opciones: detenerse y dejarse sustituir, o proseguir fuera de todo parámetro, para esperar aquella falla mecánica catastrófica que la haga entonces, totalmente inservible. Capriles, como candidato alternativo visible hasta ahora con claridad,  no demuestra ni los “caballos de fuerza”, ni el “acople” que se requiere para trasmitir la fuerza que se genera en este proceso de mejora, a menos que comprenda que requeriría sobrealimentarse, y limitar su propia vida operativa a favor de su sustitución temprana por otra máquina, seguramente mejor. A él le digo lo siguiente: No se puede ser “gobernador” de una nación; se es presidente, en estos tiempos, si se demuestra previamente y con contundencia, un liderazgo que contenga sentido común, conexión con la gente, ganas de producir cosas aquí con inteligencia, y sentimientos nobles hacia esa misma sociedad a la que se desea servir. Simple pero difícil.
En lo personal, no veo a Chávez ni a Capriles, como los “motores” capaces de dar el siguiente paso en nuestra sociedad. Mucho menos a cualquiera de los que les rodean. Allí comienza la encrucijada de este momento vivido. ¿Habrá un sustituto capaz de mover la tendencia política, y ser capaz al mismo tiempo de no considerarse imprescindible, por percibirse únicamente como un servidor público?
Permítanme atreverme a decir algo: Chávez funciona con “gasolina” de “octanos” cubanos y egocéntricos; Capriles con gasolina de “octanos” capitalistas sin personalidad clara; un verdadero presidente debe funcionar con “octanos” republicanos y constitucionales, solo con Dios como Norte, al mismo tiempo que se erige con una clara visión constitucional,  de la ley misma,  y de lo que debe ser la sociedad venezolana; en definitiva, tener una visión fruto de un continuo compromiso entre todos.
Aun pareciéramos estar lejos de un ideal que no dependa de un solo hombre para conseguir el equilibrio nacional.
No se trata de un juego; se trata de una nación como cualquier otra, viviendo una realidad pendiente de ser cambiada con cada momento que viven y experimentan, y en la que estamos todos involucrados. La sombra del subdesarrollo y la mediocridad, únicamente se disipará con la luz que el esfuerzo extremo requerido, exige. Insisto.
El orden y la civilidad no son conceptos únicamente condenados a ser observados en otros países por nosotros al ir de visitas turísticas o de negocios; son valores sociales pendientes de ser inculcados y practicados en nuestra propia tierra, por todos; juntos.
La convivencia involucrada en estas ideas, dependen de un valor más grande que nosotros mismos, pero jamás a expensas de nosotros mismos.
El juego pareciera estar llegando a un punto muerto, pero no representa el fin del juego político social en sí. Debemos entrar en conciencia de la necesidad del cambio verdadero, que comenzamos a sentir quizás palpitando en nuestros corazones, para entonces poder hacer algún esfuerzo congruente en ese sentido, y así lograrlo.
Les digo que me ha dado pena ver como otros países prosperan con tan poco, mientras aquí no, teniendo nosotros tanto. La falla esta frente a nuestras narices.
Tenemos que cambiar; no podemos seguir viviendo con tanta miseria encima.
Hay que honrar los buenos pasos que se han dado en estos años, usándolo para construir nuevos peldaños en nuestra escalera de progreso. Los errores son para crecer, y no para revolcarnos como cerdos, en el lodazal de lo fútil. Insisto en esto, queridos compatriotas.

jueves, 19 de abril de 2012

La Venezuela recolectora: la sociedad que vive como aquel que hace vida en un relleno sanitario

Hay seres humanos, miembros de nuestra propia sociedad, que en su desventura, terminan viviendo en, o los alrededores, de los rellenos sanitarios en cualquier parte del mundo. Desde aquellos vertederos subdesarrollados, hasta los de mayor despliegue tecnológico, en todos, el denominador común,-la basura-, sirve para que más de una familia se levante, y obtenga lo suficiente para vivir un día más.
En ese sobrevivir diario, las novedades que llegan lo hacen a través de la basura, de los desechos; de la misma manera en que lo hacen las enfermedades y hasta  los alimentos y medicinas vencidas.
Día con día, los que habitan allí, ven con excitación la llegada de los camiones que de lejos arriban con nueva basura y por los cuales deben luchar contra los demás para obtener la mejor posición al momento de que la bestia descargue toda su inmundicia; tesoros ocultos caerán entre las escorias de la humanidad, y más de un camionero los alentará a esperar el nuevo embarque “especial”, solo para ellos, a cambio de alguna materia prima recolectada entre los desechos y despojos.
Nadie procura eliminar la presencia de aquellas humanidades en medio de tanta tristeza; nadie es capaz de acabar con la miseria, y mucho menos con las toneladas de basuras que se abalanzan a cada hora sobre aquellas almas, impregnadas hasta los tuétanos de sus huesos, no por la fetidez del lugar, sino por el egoísmos de las masas sociales que se desentienden de aquella realidad tan cruda y sin consuelo, a favor de sus propias limitaciones.
Sé que es una alegoría dura; quizás rayando en lo chocante, pero, ¿cómo explicar, -de otra manera que no haya intentado ya-, la particular situación que vive el país previo a un despertar más consciente?
Desde la última entrada al blog, las cosas no han cambiado; en nada que no hayamos predicho o intuido que podía pasar.  Tanto Chávez como Capriles han mostrado lo que ya podían; no hay sorpresas; tampoco lo habría si aparece un candidato out sider a la presidencia.
Pese a la enfermedad insinuantemente complicada del presidente, que no pareciera arrojar luz al final del túnel, (ni garantías sobre su futuro político, como tampoco sobre  el de su proyecto), o al silencio conceptual, -cual  desierto casi estéril-, en el que vive la concepción doctrinaria de Capriles, que no muestra ni un ápice del liderazgo estadista y republicano venezolanista que en estos tiempos se espera de un prospecto a la presidencia,  el asunto de fondo, -el de la difusa venezolanidad de la sociedad-, no augura una escena donde veamos dar, a la sociedad toda, un firme y contundente paso, en la escalera del crecimiento en Venezuela.
Mientras persigamos esa falsa idea de que el progreso hay que prepararlo con proyectos previos donde se invierten millones de dólares y miles de horas hombre, por no hacer efectivamente cosas concretas con esa intención, no avanzaremos en alguna dirección definida y común a todos. No habrá un proyecto, o un ideal, por encima de todos nosotros.
Es la más simple trampa política, y sin embargo, la que más reditúa beneficios: conjugar en futuro, a la felicidad misma. Ambos lados la usan sin misericordia: la revolución “traería” la suprema felicidad social, y la oposición del momento, encabezada temporalmente por Capriles, augura la llegada de la nueva Venezuela el 7 de octubre. En definitiva, un inútil circulo, tan inútil como el de las “revoluciones” que da un trompo al girar, no logrando más que ir desde un punto a otro, para terminar tirado en el suelo, hasta que otro lo tome, lo enrolle con una cuerda, y lo vuelva a lanzar, en medio del campo de juegos que es  la mentalidad de la sociedad venezolana, reacia aún a reconocer sus miserias y limitaciones.
Démonos con una piedra en los dientes, pues del radicalismo en el que vivimos, y de la parcialidad exhibida por uno u otro bando, nos deberían quedar las lecciones más cercanas a las que participar en una cruenta guerra civil, nos entregaría, pagando un altísimo precio, con heridas difíciles de curar.
Demos gracias a Dios por no estar en medio de una de esas guerras estúpidas, en las que somos perfectamente capaces de meternos, pese a la descontrolada cifra de muertos, y a los niveles de injusticia ya inmedibles en los que estamos sumergidos todos.
Pese a todo esto, y sin que pareciera influir lo aprendido hasta ahora, el extremismo sigue afinando sus estrategias; los bandos organizan sus tácticas y buscan tras las marquesinas del espectáculo electoral, administrar el poder que se ambiciona,  que se tenga, o que se negocia, según el caso. Miles de millones de Bolívares fuertes se movilizan, en una danza apenas controlada, solo lo suficiente para que llegue el monto de dinero necesario a todos los interesados, incluyendo a aquellos que validaran con su voto, la danza de poder.
La fiesta se disfraza de revolución o de oposición, según el personaje, y pareciera quedar únicamente en el camino, una valiosa, pero costosísima lección política, más que recogida con sabiduría, pareciera “pegada” a la mente de los que pueblan esta nación,  devenidos en una sociedad difusa en sus intereses, dispersa a la hora de establecer sus prioridades y caminos para alcanzarlas. Lo hemos dicho ya.
No podemos seguir viviendo de la basura; no podemos seguir conformándonos con tan poco, teniendo tanto. No podemos seguir permitiendo que los de menos visión, lleven de la mano a los que carecen de ella, al tiempo que los que siendo menos, lo ven todo y no han optado por otra cosa que no sea hacerse a un lado.
No podemos seguir permitiendo que los empresarios y políticos de otros países secundados por los políticos, burócratas y empresarios criollos, carentes de venezolanidad, nos sigan trayendo en sus camiones de basura, las cosas que ellos dicen que necesitamos. No podemos seguir entregando a cambio de nuestros recursos vírgenes, -en una abierta aceptación torpe y sin visión de futuro-, nuestra incapacidad para convertir nuestras propias riquezas materiales en bienes refinados, para nuestro propio uso y beneficio.
Un niño va a la escuela, casi siempre por la ilusión “de que cuando sea grande”, va a ser bombero, médico o astronauta. Cuando la sociedad se desdibuja a sí misma, sus niños pueden terminar yendo a la escuela, (si es que van o la terminan), soñando en que van a ser tan fuertes o valientes como el malandro de la esquina; allí comienza, balazo a balazo, y cuchillazo a cuchillazo, la escritura del epitafio de aquella sociedad, que presta su sangre para lavar el granito que se desprende de la lapida al escribirla. Aquella misma sociedad que insiste en vivir en el relleno sanitario de sus miserias.
No podemos de entrada, soñar con cosas irrealizables: sociedades donde todos sean felices, es imposible, pues hemos hablado ya de que existen individuos que simplemente, optan por el fracaso. Ellos deberán ser la ocupación  del estado, que busca hacerles llevadera la vida dentro del marco moral de la sociedad. Ahora, de allí a rechazar la construcción de una Venezuela fuerte, clara de su destino y de los esfuerzos que deben hacerse en tal sentido, hay un mundo de distancia. El punto es lograr una Venezuela donde las oportunidades sean iguales para todos, aunque cada quien opte por usarla o desaprovecharla.
Lo que queremos por nación, no se construirá solo; tampoco renegando cuanto pequeño paso se dé en esa dirección, simplemente porque lo construyó el adversario político de turno en el poder. Esa mediocridad, tan propia del subdesarrollo, nos tiene comiendo excremento.
Sé que la mayoría está atenta a las elecciones del próximo 7 de octubre, y también se que esa misma mayoría está equivocada en el motivo por el cual espera esa definición electoral: No habrá ese “salto cuántico” que se sueña.  La actual manera de desenvolvernos política, social, y económicamente, nos está “atornillando” al subdesarrollo, con nuevos y fuertes “pernos”. Si no vemos mas allá de todo lo que tenemos hoy, no habrá manera de “desatornillar” tan mentalidad subdesarrollada. Sea quien sea, el próximo presidente no será la panacea, como no lo fue Chávez en su momento, ni el mismísimo Bolívar que reencarnara en sus huesos. Obviamente, Capriles tampoco.
Tampoco hay necesidad de dejarles la penosa tarea de conseguir la respuesta a este dilema a nuestros hijos, -o peor-; a los hijos de estos.
Recientemente leía que el cáncer de senos, no es una enfermedad individual por sí misma, y que más bien es resultado de la interacción de no menos de 10 enfermedades (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/04/120418_salud_cancer_mama_estudio_jrg.shtml). Pues bien, de la misma manera, imágenes comunes en nuestra mente colectiva, como el robo de cables en alumbrados públicos; los vehículos desvalijados cuando llevando una carga de alimentos, se vuelcan en la carretera; choferes haciendo dobles colas o tragándose semáforos en las intersecciones; gentes usando a sus hijos como escudo al momento de invadir un terreno o una construcción para robársela; largas colas de tres y cuatro horas, frente a una bodega estatal, para comprar algunos productos de la dieta diaria; gentes pasando mensajes por twitter, avisando que llegó leche en polvo a un supermercado donde desde hacía semanas no llegaba; un ballenato sonando escandalosamente a las 3 de la mañana, en medio de una ciudad fronteriza sin ley donde la venezolanidad da sus últimos gemidos de muerte; gentes sonando cacerolas porque se les fue el servicio eléctrico, allí donde todo el mundo se lo roba, pese a tener la misma tarifa del 2002; hospitales donde si no te vas a las 3 de la mañana, no obtendrás cupo para que te atiendan, y así,  un largo u triste etcétera.  Todo esto no es más que las interacciones de muchas “enfermedades”, “debilidades” y “carencias” sociales, cuyos síntomas son precisamente, esas cancerígenas conductas distorsionadas y alienantes en lo que a subdesarrollo se refieren. Cáncer que de apoco, nos puede matar.
No puedo nuevamente enumerar el decálogo de acciones iniciales a emprender; repasarlos seria una pérdida de tiempo, considerando que en el pasado ya quedaron registrados en este mismo blog, en sendas entradas al mismo; lo que si no puedo dejar de mencionar, es que el progreso no se da necesariamente (como tampoco se logra en un régimen de dieta seguida por quien sufre de sobrepeso), diseñando meticulosamente  este, para el momento en que decida comenzarla. Así como no se rebaja ni un gramo de grasa planificando detalladamente, tampoco se supera un estado de conciencia y desarrollo, sin mover un dedo.
Dirán que hemos logrado cosas; otros afirmarán y jurarán sobre la tumbas de sus seres queridos, que nada se ha logrado y que solo retroceso hay. Si hablamos en términos de posiciones absolutas, lo único seguro es que permaneceremos en el basurero donde nos hemos acostumbrado a  vivir.
Insisto en que es momento de tomar lo bueno que se haya dado en la cuarta republica, y sumarlo a lo bueno que se ha logrado en la quinta; establezcamos un pacto, - una sexta republica-, para crear con cada paso dado y con el sacrificio que exigirá, durante un tiempo prudencial a establecer con fecha  final, donde la estupidez de las parcialidades no puedan pisotear más a la venezolanidad misma, los cimientos donde  nuestros nietos, -cuando solo tengan los recuerdos de nosotros-, usarán junto con sus logros, para crear una séptima republica, quizás definitiva; quizás justa; quizás llena de amor, quizás, en paz con el mundo, y consigo misma.
Podemos dejar atrás las limitaciones; podemos dejar atrás los bandos. No será para este año y sus elecciones, pero si para un futuro que nos guste o no, se viene a toda marcha, dispuesto a llevarlos con él, o pasarnos por encima.


martes, 21 de febrero de 2012

Cuando se impone la política y no las lecciones de la historia: Capriles Vs. Chávez, por ahora.


Atrás quedó la selección “informal” del candidato de la oposición mediante primarias; (la escogencia formal ya estaba hecha antes del 12 de febrero; de no ser así, no hablaríamos de un candidato político per se; acciones como las de Leopoldo López permiten inferir intríngulis de esas proporciones, realizadas con desenfado).
Atrás parece que ya quedó también la aún no identificada enfermedad cancerígena del presidente, así como el extraño episodio medico de su caída y resurgimiento, para darle así continuidad al Chávez de siempre, que sin reparo alguno, comienza a ensayar y poner en práctica, las estrategias necesarias para enfrentar al oponente aparente, buscando, al menos inicialmente, la victoria por la vía electoral.

Ahora, detrás de la siempre aparentemente “rutinaria” cara del mundo político todo, pareciera quedar solamente a partir de este momento, el “hoy y el mañana”, marcado el primero con el de qué manera cada uno buscará derrotar a su oponente, mientras que el último se erige como un hito, clavado en un hasta ahora, 07 de Octubre de 2012, como la fecha agendada para las ya mencionadas elecciones presidenciales en Venezuela.

De a poco, la polarización vuelve a tomar su lugar predominante, como en un programa informático, con la subrutina específicamente escrita para exasperar los ánimos, y preparar el escenario para los choques que se requieren políticamente, a fin de mostrar lo necesario de aquello de “…que el bien”, “…se imponga ante el mal”, siendo estas unas expresiones  utilizadas indistintamente por ambas partes producto de la polarización, seguras cada una de ellas, de poseer la verdad absoluta, y las pruebas históricas, sociales y económicas, de su necesario triunfo aplastante sobre el adversario…

…Adversarios; como si no se tratara de un solo país; como si de tribus peleando por el manantial de petróleo situado entre ellos se tratase, luchando despiadadamente, mientras tras cada una, oscuros intereses foráneos se mueven para controlar tanto el manantial de petróleo, como los demás recursos de ambas tribus, inocentes ellas, incapaces aún de ver su propia fortaleza como el pueblo único que en realidad son…
No quiero detenerme en las “bondades” de cada una de las propuestas electorales que se levantan al presente; el presidente como es de suponer, defenderá cuanto se ha hecho, y casi con certeza, en nada modificará  las faltas, dando continuidad a los mismos errores de los 70´s y 80´s, que se han arrastrado hasta hoy sin rubor. Por el lado de la oposición, cuya única meta manifiesta con claridad es sacar a Chávez del poder y, -más que dar un paso al frente-, es retomar los pasos de algo que existió/existe entre el pasado y el presente, escondido mas en las gobernaciones opositoras a Chávez, que en la necesaria percepción estratégica y nacional, lo cual termina dejando una sensación de vacío, peligroso desde todo ángulo, para la vida republicana que se requiere.
Básicamente, estamos ante un gobierno que tiene una enorme cantidad de aciertos en todos los temas nacionales, pero cuyos errores y omisiones en varios temas, son ya innegables, y cuyas soluciones  se hacen impostergables, dado lo elemental de esos aspectos abandonados. El anclar la revolución a una sola figura humana, ha ido de a poco, descontextualizando su esencia, y con ello, su efectividad real.
Simultáneamente, la oposición, en su ahora unificación temporal (por conveniente, aunque sea a regañadientes, -y no exenta de un outsider a última hora-), de cara a las elecciones presidenciales,  como una estrategia para enfrentar a un Hugo Chávez (que no escuchará sugerencias de quienes precisamente él necesita mantener como la némesis oficial de la prosperidad y la revolución bolivariana),  también ha terminado por decretar el cierre de su oportunidad para convertirse en el siguiente paso equilibrado en la construcción de la Venezuela que anhelamos como colectivo, y que, -como hemos mencionado en el pasado-, no alcanzamos todos aún a comprender lo que necesitamos para progresar al ritmo correcto.
La consecuencia directa de todo esto, queridos compatriotas, es el agotamiento de ambos modelos conocidos por los venezolanos, es decir, de los dos bandos.  No piensen por favor, que hablar de dos bandos, es distinto a hablar de dos partidos políticos, o de dos facciones; en realidad accionan de maneras similares, y se agotan de formas también parecidas. Es el “bipartidismo”, en todo esto, lo que hace que la hipocresía se exaspere al máximo, dado que no puede un bando atacar al otro y al mismo tiempo, criticarse, sin perder ventaja frente al adversario. ¿Ven la falla de fondo?
De a poco, la necesidad de una tercera opción, ya capaz de atender los problemas medulares que se refieren a lo social, a lo nacional y a lo republicano, erradicando en el proceso a los habituales traficantes de influencias y negociadores que siempre saben deslizarse de un gobierno de turno al otro,  al mismo tiempo que suma  todos los aciertos existentes, parece lentamente emerger, aunque se hace evidente que, sencillamente resulta aún muy temprano para concretar esta opción sobre algún colectivo, y mucho más para identificarla sobre un solo hombre o mujer, dispuesto esta vez a hacer revolución, sin hacerse a sí mismo, elemento imprescindible de ella.
Creo que los años que han pasado desde los ochenta hasta hoy, han demostrado que se requiere de un simple acto, que sin embargo, se erigiría como la más grande secuencia de transformación vista desde el inicio del boom petrolero en Venezuela: El acto de hablar solamente, con la verdad.
Nadie puede situarse en el contexto del todo si no se habla a sí mismo con la verdad; ningún país entenderá y mucho menos enfrentará, las fallas y vicios que lo aquejan y dispersan de la imagen solida de una sociedad abierta pero concreta, de una republica audaz, pero sensata.
Hablar con la verdad, sin diplomacias que edulcoren las cosas, sin parafernalias que busquen distraer a las masas pseudo-estúpidas que la vieja política identifica en nosotros, es la única vía, la única “autopista con canal central”, por donde avanzar hacia el futuro que soñamos.

Ambos protagonistas del año, es decir, la oposición y el chavismo, tienen la oportunidad de consolidar una visión que los supere a ellos mismos, adentrándose en terrenos inexplorados por la política venezolana: Aquel que nos permite autoimponernos un idea, un orden de prioridades superior a todos nosotros: Dios, Justicia y Pueblo.
Solo hablo de dos protagonistas, pues el tercero, -que no es más que la fusión de los primeros que rectifican y del resto que deciden coincidir-, y al que por primera vez podríamos llamar colectivo republicano, aun espera por un tiempo (indeterminado por quien esto escribe), para surgir y gobernar.
Ciertamente seguiremos dando pasos, pero por el camino asumido, y alternando torpemente entre el canal izquierdo y el derecho, ignorando el del medio, (que es el único que con certeza no tiene desvíos imprevistos más adelante), simplemente la patria grande que esperamos, la nación justa y equilibrada que aspiramos, puede perderse en el desierto de los lamentos, por las cosas que pudimos hacer, y no hicimos.

La solución final no está en partes de un mismo conjunto disputándose el control de una sociedad; busquen la solución en el equilibrio más allá de las pasiones sectarias; más allá de las elementales estrategias de división y confrontación. Allá donde la gente toda se respete, y donde la voz de uno, sea tan importante como la voz de todos. Allá donde Dios y la justicia, estén siempre por encima de cualquier aspiración individual de poder; y donde todos juntos podamos llamarnos con orgullo pueblo. Pueblo venezolano, heredero solo de sabidurías, propietario del presente, y garante del país que acunará y dará cobijo a nuestros hijos, y a los hijos de estos.
Elijamos ser grandes; elijamos ser humildes. Elijamos ser de verdad y en la verdad, venezolanos.

Derrame petrolero en el Rio Guarapiche. El perfecto ejemplo de cómo arreglamos las cosas, tapando las fallas.

Yo puedo asumir  al pie de la letra, las palabras del presidente de la republica, cuando dijo hace ya unos meses: “critiquen al gobierno, pero defiendan la revolución”.  Por eso, dediquémonos un rato a identificar las mentiras políticas que muchos funcionarios han dicho, mientras traemos a la mesa solo algunos razonamientos simples, basados en observaciones aun más sencillas, con respecto al derrame de crudo que ocurrió justo sobre un rio que alimenta el sistema de aguas de consumo humano, en el estado Monagas.

Comencemos con unas mentiritas expresadas por algunos personajes políticos, a través de la prensa escrita y digital:

1.- Orangel López (Diputado): "No se ha reportado el primer pez muerto en el río Guarapiche". Diario “El Nacional”, 20-Feb. “El diputado Orangel López, presidente de la Comisión Especial para atender y evaluar el derrame petrolero en Jusepín, aseguró que en las evaluaciones que se ha  hecho en la zona no se han encontrado daños en la fauna

2.- Web Noticias24. “(Caracas, 19 de febrero – AFP).- La petrolera estatal venezolana Pdvsa informó este domingo que ya ha recogido un 95% del crudo que se derramó hace dos semanas desde una planta ubicada en el municipio Maturín, del estado Monagas (nororiente), y que contaminó un río cercano.”

3.- Diario “El Tiempo”: “Hitcher (Ministro): “Está controlado el derrame de petróleo del río Guarapiche. 12.02.2012. El Ministro reiteró que en 10 días las condiciones del río monaguense estarán aptas para suministrar agua a la planta Bajo Guarapiche”  

4.- “Correo del Orinoco”: Especies animales no han sufrido impacto por derrame petrolero en Río Guarapiche
20 febrero 2012. “El asambleísta por el estado Monagas y también trabajador petrolero detalló que Pdvsa asumirá la responsabilidad con aquellos pequeños y medianos productores que se hayan visto afectados. El diputado de la Asamblea Nacional por el estado Monagas, Orangel López, reportó este lunes que el derrame petrolero ocurrido en el Río Guarapiche no ha ocasionado ningún impacto en las especies animales ubicas en la zona, gracias a la actuación inmediata del Gobierno Nacional para atender ese accidente en la referida entidad”.


Tenemos entonces que, según estas prodigiosas declaraciones:
1.- No han muerto peces;
2.- Ninguna especie está en peligro;
3.- Se recogió ya casi todo el petróleo derramado y los pequeños productores de la zona van a ser atendidos;
4.- En unos días la gente de la ciudad podrá tomar agua del rio sin problema alguno.


No resulta difícil establecer algunas omisiones evidentes:
1.- No hay ni habrá responsables; la negligencia, la falta de supervisión y decisión, no se castigará.
2.- Presumiblemente el oleoducto permanecerá  dentro de la cuenca del rio en cuestión, manteniendo la amenaza latente en el área; “Es muy caro moverlo; que se vaya la gente”. ¿Eso no sería expresión capitalista?
3.- El gobierno le echó al rio “Socialismo en polvo”, y eso explica cómo se “acabó” con casi todo el petróleo derramado, (incluyendo el que se  pega y queda entre los manglares, tallos vegetales, follaje, piedras, recodos del rio, etc.), ¡sin efectos residuales y biodegradable!. Así las cosas,  pronto volverán a tomar agua del rio sin problemas; como si nada.
4.- Asumen que el problema fue puntual y quedará resuelto y en olvido nacional.


Yo no creo que el asunto tan simple. No se trata tampoco de escandalizar, como lo hacen los de oposición, pues tengan por seguro que el problema (la ruptura del oleoducto), igualmente habría ocurrido en manos de ellos, -la oposición-, (sino lo creen, pregúntenle a los que viven en las orillas del lago de Maracaibo desde 1930, a ver si hasta 1998, no ocurrió “algún” derrame de petróleo, pobremente atendido, e injustamente compensado, -cuando hubo alguna compensación-).
El detalle aquí es puntual: primero: se debió prever el riesgo inadmisible de tener esa fuente potencial de contaminación a la orilla de un rio importante para una población; segundo: Independientemente del éxito del plan de contingencia y su aplicación a tiempo, no puede negarse ni minimizarse el daño, ni mucho menos las responsabilidades, caigan donde caigan. Tercero: No puede endosarse políticamente el éxito a un modelo de gestión, porque tal éxito no existe  allí, y solo deja en evidencia que la improvisación mediática sigue siendo la norma en nuestro país.


Vistas las cosas así, no digan por favor, que ni siquiera peces muertos hubo, porque no se reportó tal cosa hasta hoy. Lo que es evidente a los ojos, no necesita del formalismo burocrático que algunos defensores de lo indefendible, se lanzan a proclamar. ¿O es que acaso, hay que esperar que los parientes del pez muerto vayan al CICPC a hacer la denuncia respectiva, para contabilizarlo?
La gente seria, asume sus responsabilidades y las consecuencias de sus faltas. De los errores lo que queda sabiamente es aprender, no hacerse los locos y decir que aquí no paso nada. Yo creo que el Socialismo en polvo, aún no lo inventan.  Sean serios.  Sean de verdad, revolucionarios: Digan la verdad.

sábado, 28 de enero de 2012

La traición de Leopoldo López, el programa de gobierno de “vuelta al pasado” de la MUD, y el reto de gobernar sin la necesidad de líderes.


Supongo que el solo titulo de esta entrada puede lastimar susceptibilidades, aunque les digo, no pueden compatriotas, aspirar que hablemos de verdades, sin producir incomodidades en aquellos que se sientan cómodos en sus posturas oficialistas, neutras u oposicionistas, y mantenidas en los últimos trece años de mismo gobierno.
Esperaba hace unas semanas escribir y reflexionar junto con ustedes, sobre el tele maratón presidencial, en ocasión de dar la memoria y cuenta de la nación en la sede del poder legislativo, pero de a poco, el ya de por si insípido y arto predicho material compilado de dicho discurso, se hizo indigno de cualquier análisis posterior. No así ocurrió con la casi simultánea publicación, por parte de la MUD, de su lineamiento general para el próximo gobierno, -en caso de ganar su candidato aún por elegir-, las elecciones presidenciales del 7 de octubre del presente año, y por otra parte, -por el lado de los candidatos-,  el de la declaración de Leopoldo López, sobre su retiro como candidato a la presidencia, para apoyar a su antiguo competidor, Enrique Capriles.
Quiero comenzar por esto último.
Considero un acto de traición a sus seguidores, de engaño a todo lo que dijo que haría, de hipocresía frente a la corte interamericana de los derechos humanos, de falsedad al firmar un acuerdo en la misma MUD,  y de barata negociación política, la maniobra que finalmente realizó Leopoldo López, para arrojarse a los brazos de otro candidato, signando en él, -supuestamente-, “todas las bondades necesarias para gobernar este país”.
¿Y qué de aquellos que desde cualquier región del país le aportaron fondos para su proyecto político?; bien gracias; sus aportes será bien usados…
La arrogancia es madre de la estupidez, y a partir de ahora, el Sr. Leopoldo López no podrá pretender que se le tome demasiado en serio. ¿Quién siquiera pudiera apoyarlo, -aunque fuera para una alcaldía-, si ni seguridad habría de que no se raje a última hora para apoyar a otro?, (Sin perder de vista que el gobierno ya había establecido la IMPOSIBILIDAD que él tenía para ejercer cargos públicos).
¿Qué habrá negociado?; ¿Qué posición futura dentro del hipotético gobierno, terminó aspirando a ocupar?; ¿Es esta la manera de hacer política de los que ambicionan ser presidentes?
Si en una cosa él me ayudó a dejarle en claro a los demás, es que en su persona  no se puede depositar la esperanza de un gobernante con liderazgo y honradez. ¿Es este el “leitmotiv” en la música de todo candidato presidencial?; ¿ofrecer para luego no cumplir y así  improvisar?
¡Gracias por no poder mantenerte más tiempo con la careta, Leopoldo López!
Me agrada ver como las estrategias políticas de muchos opositores que buscan montarse en el poder, se hacen una con las que muchos sectores políticos oficialistas, utilizan. ¡Caimanes del mismo caño todos en conjunto! Me gusta ver como las costuras crujen al no soportar los tirones que los acontecimientos les infringen.
La esperanza de un cambio se desdibuja de a poco en el país, en la medida en que, simultáneamente, los aspirantes muestran sus limitaciones (incluyendo al presidente en ejercicio, con su no pocas fallas imperdonables), y la sociedad toda se limita a ver los cambios requeridos, apenas como lejanas sombras de la realidad que difícilmente puede identificar, y que en todo caso, quisieran ver de manera inmediata, como el que en su inmadurez natural, un niño demuestra mientras espera un regalo ya anunciado. Cosa por el estilo
De acá hasta el día de las elecciones internas de la oposición, solo queda esperar y ver probablemente más cambios sin sentidos; arreglos políticos y económicos que terminan buscando pegarse al supuesto ganador en potencia.
Nadie dice las verdades que el país infantilmente reniega escuchar; nadie en sus aspiraciones presidenciales, termina por entender lo escrito entre líneas en la historia más reciente de la nación. Los discursos parecieran centrarse únicamente en activar los “reflejos electorales” de la masa, y ganar los votos que aspiran para llegar a donde quieren. Nada más. No hay reflexión profunda; no hay sinceridad que se lance sin temor de irritar mentes acomodadas en la inercia de la rutina declinante.
Nada más les dejo como muestra, la reciente publicación de la oposición venezolana; lean el proyecto político de gobierno de la MUD, y podrán contemplar un discurso que pareciera, en vez de querer dar el siguiente y lógico paso de crecimiento, más bien querer despertar de un mal sueño, para instalarse en otro, a plena luz del día.
Dicho proyecto pretende rehacer al país simplemente indicando que se hará cumplir la ley y se volverá a patrones políticos y estratégicos que en realidad, ya están agotados y comprobados históricamente en Venezuela, aunque los demuestren como la panacea. Lo peor, es que transcurre por sus interminables paginas sin dejar en claro que: 1.- Aquellos que deben hacer cumplir la constitución y las leyes (El Estado), y los que deben someterse a ellas (el colectivo nacional, incluyendo a los de la MUD), están conformados por la misma masa humana que a diario, aprendió a esquivar sus responsabilidades y deberes, convirtiendo en el proceso a la viveza, como el principal valor de vida. 2.- Ningún proyecto de construcción nacional, puede obviar los aciertos acumulados, independientemente de las fallas catastróficas que urge corregir, al perseguir ilusoriamente un “partir de un cero”, imposible de conseguir en la realidad humana.  
Véanlo así: No se trata de “comprar” una nueva escalera (país); se trata de reunir las partes de la escalera que tenemos (Venezuela), y centrarnos en subir un escalón a la vez (plantear una estrategia realista, por dura que sea, -y no me refiero a medidas económicas tipo FMI, o torpezas por el estilo-), hasta divisar en la altura, al antepenúltimo de ellos (el sitio donde comienza la Venezuela de los hijos de nuestros nietos; a esa “distancia”, está de nosotros…).
La distorsión del concepto nacional que vivimos, es el que "anima" más bien a repara la escalera buscando poner el “último escalón”, al alcance de nuestras manos (como al decir: “Llegó la revolución definitiva que ahora si salvará la patria”), sin haber instalado el resto (resultado esto del matrimonio entre buena política, estrategia coherente y gente dispuesta a sacrificar), y mucho menos sin haberlos escalado (Sin pretender hacer esfuerzos).
Ya no bastará que “lo superáremos todo con valor o entereza”; con ética o amor. Es necesario definir con claridad; con la claridad que no deje lugar a dudas, ni espacio para interpretaciones intermedias o de terceros.
(Es justo por esto que la aplicación de la constitución falló: se endosó la responsabilidad de su aplicación, a la interpretación directa del líder de turno)
Por eso, para realizar cualquier arranque sensato, se requieren dos cosas; dos, como la cantidad de patas o largueros que tiene la escalera que estamos llamando Venezuela: Uno, constituido por la decisión firme e irrevocable de cumplir y hacer cumplir la constitución y las leyes, siempre en su entorno social y humano, supeditado únicamente  a la noción nacional de justicia, aprobada por Dios. El otro, conformado por la decisión de no fallar en lo primero, por reconocernos como corresponsables todos de la situación que finalmente hemos creado como escenario de nuestra vida nacional.
Invéntenle mas "patas" a la escalera, y terminarán apresados por la inutilidad de aquello que estuvo llamado a permitirnos crecer (la escalera en si, como instrumento de ascenso).

Puntualizando nuevamente sobre el proyecto MUD, y sus amplios ejemplos de errores y vaguedades, tengo que dejar en claro que cosas como, “devolverle a RCTV la señal abierta y sus equipos”, por solo mencionar una de tantas, suena como a medida simplista y desesperada por volver al pasado, sin considerar las múltiples vertientes que dichas decisiones o intenciones, tienen.
Si le devuelven la señal a RCTV, -por citar el mismo ejemplo, y sin negar que hubo injusticias de parte y parte-,  ¿Despedirán a todos los que ahora trabajan allí para poner a los que estaban?; (¿Harían lo mismo con los empleados y ex empleados de PDVSA?); ¿Establecerán nuevamente el parcializado convenio de entrega de espectro radioeléctrico a dicha empresa?; ¿Quien evaluará todos los abusos e influencias que lograron sus dueños concretar sobre distintos gobiernos nacionales en el pasado?; ¿No se le perdonará al actual gobierno haber hecho lo que hizo con esa empresa y ese canal televisivo, pero si se le perdonará a RCTV haber sido el primer canal en transmitir pornografía y ofertas de servicios de prostitución por señal abierta?
No negaré que atinan ocasionalmente en sus afirmaciones cuando proponen cosas como por ejemplo,  establecer una PDVSA centrada sobre su negocio (el petróleo), y no sobre la infinidad de acciones sociales para lo cual ha tenido que crear dicha empresa petrolera un aparato burocrático enorme y paralelo al ya existente en el Estado para la misma función, ya que ha demostrado desde hace décadas no poder canalizar honorablemente los dividendos petroleros.  Sin embargo, falla la MUD al pretender abrir la empresa nuevamente a capital extranjero y a privatizar muchos servicios que fueron de hecho, el detonante para que en las décadas pasadas, la arrogancia de la estatal petrolera llegara hasta sus máximos niveles, desembocando en lo que es hoy: Un conglomerado de graves errores técnicos, gerenciales y políticos.

Una vez más, “No critiques la paja en el ojo del vecino, teniendo una viga en tu propio ojo”. No se trata de dividir y borrar; más bien es cuestión de multiplicar los esfuerzos, sumar lo bueno, y restar lo malo.
(Por cierto, en ningún punto habla la MUD de eliminar impuestos injustos como el IVA…)

Definitivamente, el mayor reto de la Venezuela actual, es aprender a gobernar sin lideres que le digan por donde ir; una nación adulta, con ciudadanos maduros políticamente, no necesita dedos que le señalen el camino; tampoco requiere de tribunales externos para llevar a juicio sus propios errores. Lo más difícil esta aún por venir, y lo digo con la firme esperanza de equivocarme. Aun el adolecente que somos como nación, no ha terminado de emborracharse y quedar desnudo. Aun no, aunque lo vivido no es para nada, inútil o innecesario.
Volviendo al principio, todo lo hecho hasta ahora, mas lo ofrecido por todos los candidatos a la presidencia, no son más que las pruebas contundentes de que todo lo errado e incompleto se ha puesto en práctica ya, o se ha propuesto para el inmediato futuro.
Lo que queda es vacio; como ese que pareciera ocurrir entre cada respiración; en la respiración de la nación. Es a eso a lo que llamamos desesperanza…
Esperemos la próxima inhalación. Nuevo aire traerá nuevas perspectivas.
De su ocurrencia, solo Dios conoce el momento…
Les digo un secreto; el orden de los últimos tres peldaños de la escalera nacional, del más alto y descendiendo, es este: Dios, Justicia y Pueblo.

martes, 10 de enero de 2012

2012: Año de decisiones importantes; el año de la desilusión nacional.



No resulta el título de esta entrada al blog una contradicción; nada más es el reconocimiento de todo cuanto arrastramos a nuestros pies sin saberlo. Para muchos es el año de la ratificación de Hugo Chávez y su modelo de éxito incuestionable; para otros es el año de su culminación al frente de un proyecto imperfecto que no supo evitar el fracaso y el derroche sin parangón. Para los que menos mueven un dedo en el país, significa la transición hacia algo que no se puede evitar, sea lo que sea, y finalmente para mí, -como espero que para ustedes-, el año 2012 es en el que quizás los venezolanos y quienes habitan con nosotros, nos estrellemos por fin contra el muro de la verdad de nuestras propias miserias.

Para nada es un año desalentador por aquello que según las erradas interpretaciones de los textos Mayas, se vaya a acabar el mundo; tampoco lo es porque de seguro nuevamente la inflación en Venezuela cabalgará sobre el 25 o más por ciento, para seguir matando cualquier pírrico aumento salarial que venga por vía de decreto y no de un crecimiento sano de nuestra economía, o desalentador porque será un año más en la compradera indiscriminada de bienes y servicios en países extranjeros mientras nuestras capacidades técnicas e industriales (publicas o privadas), se siguen atrofiando. Ni pensar que será un año malo porque los culpables de las perdidas de miles de toneladas de alimento que sucedieron en el pasado y seguramente continuarán ocurriendo, nunca serán castigados por nuestras rimbombantes pero discapacitadas leyes.

No. Nada de eso; sólo será un año de desilusión nacional, porque el cambio que aspiramos como nación, simplemente no existe.

Insisto, no es una contradicción. Tenemos que entender que “el cambio que aspiramos”, no es unitario; no es colectivo. Existen “varios” “cambios” que cada agrupación de población en el territorio nacional, manifiesta: Están los chavistas, los antichavistas, los que no comparten las ideas de los dos grupos anteriores, (sin tener aún certeza del camino a tomar), y los que queremos que todos nos unamos bajo un cielo común, con una idea central superior a todos nosotros, que garantice precisamente nuestra supervivencia en la inevitable, -y natural-, dualidad individuo/colectivo; es decir: El de que el verdadero poder popular es el poder de uno. (Ya que todos los “unos” escuchados y atendidos, conforman al colectivo que es realmente soberano y progresista).

¿Qué idea es esa?; ¿Qué puede ser superior a todos nosotros?: Pues solo una: La de la venezolanidad como único “cemento” capaz de armar con los "ladrillos" de nuestra ciudadanía bien entendida, el pilar de la republica venezolana, sumisa únicamente a la concepción central de Dios, Justicia y Pueblo.

¿Suena simple?; pues en realidad no lo es.

El que no sea sencillo de concebir, ni de hacer llegar a cada alma que habita en nuestro país, es quizás nuestra desgracia, queridos compatriotas, por ser reto aún no superado (ni siquiera enfrentado); esa es nuestra debilidad; nuestro fatal punto débil. Ese que justamente orada nuestro suelo y permite que la existencia republicana se escurra inútilmente entre nosotros. Es lo único que realmente es común a todos nosotros hasta el día de hoy: La división, y la irreverencia ante la constitución y las leyes, debido a nuestra débil venezolanidad.

-Y no, no es otra contradicción-. Quizás el mas grande desatino del actual presidente ha sido el de fomentar metodológicamente la división; fomento que con el tiempo, (y sigue sin ser una contradicción), se vuelve quizás el mejor y mas grande aporte de su gobierno, acercándonos más al momento en que podamos darnos de frente con la realidad que en silencio ante nuestro bullicio, nos aguarda adelante.


Quisiera decirles maravillas, pero prefiero hablarles de verdades nacionales que no terminamos de enfrentar.
Mientras los costos políticos pesen mas que los costos sociales de ciertas medidas contundentes, seguiremos dando vueltas como perro que no termina de echarse.
La clase política venezolana, conformada por los mismos ciudadanos venezolanos, es producto directo de esa división e irrelevancia que nos mata. Por eso es que nuestros aciertos se pierden a menudo entre nuestros malabares torpes y escandalosos.


No hubo un presidente Chávez 2.0 surgiendo de su enfermedad; tampoco una revolución 2.0 ante nosotros, pues aunque no lo queramos aceptar, la revolución 1.0, -como en una computadora-, se quedó "colgada", y no solo porque estuviera escrito su programa con errores y bucles inútiles, sino también porque el hardware de nuestro computador nacional, adolece de recalentamientos, discos defectuosos que no retienen información, así como conflictos en su bios, corrompido por tantos reinicios y arrancadas en modo "a prueba de fallos"; mientras, la oposición se desempeña más como una biblioteca enorme de virus, con sus pequeños y específicos programas parásitos, que como un intento serio de crear un de sistema operativo alternativo, que tome al sistema anterior donde éste se quedó.


Temer que el presidente no pueda enmendar lo hecho erróneamente hasta ahora, es también temer que los candidato de oposición fracasen en cualquier intento de mejorar las cosas. Difícil encrucijada.


Así las cosas, la desilusión nacional podría muy bien cabalgar sobre un año de decisiones importantes.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Feliz navidad, Venezuela.

Cuando se cree que existen cosas siempre más allá de cualquier entendimiento humano, Dios no tarda en venir e inspirarnos. Rememorando el nacimiento de aquel que con total humildad trajo la más importante de las enseñanzas a este planeta, hoy aprovecho para llamarles a todos a la reflexión, al entendimiento, al perdón y al tener fe en que si se puede superar lo que nos parece infranqueable. 

A mis compatriotas venezolanos, les digo que siempre lo mas grande esta por venir. A toda aquella alma que a través de esta vía tenga la oportunidad y el honor de llegar, le deseo días de iluminación y descubrimiento.

No todo está dicho, mientras lo que tienes por decir no sea escuchado. 
"No basta con saber; necesario es hacer".

lunes, 19 de diciembre de 2011

María Corina; Leopoldo López y otros: Hay fotografías de momentos, que hacen daño.

Creo que es cierta aquella frase que sentencia: “Una imagen vale más que mil palabras”. A veces pasamos años tratando de desenmarañar los pensamientos e intenciones de aquellos que procuran a través de nuestros votos, alcanzar la silla de Miraflores, para que en ocasiones, un instante en el tiempo, congelado en una imagen, venga a contradecir todo lo que dicen, enmarañando aún más los callejones por los que la política venezolana termina andando.
Desde un Chávez saliendo de la cárcel en los años 90 y marchándose raudo al encuentro con Fidel Castro, pasando por María Corina Machado, toda sonriente en su visita a la casa blanca de Bush hijo; o Diego Arria, igual  en sus fiestas elitistas, como caminando con Carlos Andrés en las cumbres del poder de los años 70, sin olvidar al más reciente Leopoldo López, de muy buen semblante, casi que contento, recibiendo y acordando cosas con el ex presidente colombiano Uribe, devenido este ultimo en una especie de “Yankee traders” del siglo 21.
Todos, absolutamente todos, muestran sus costuras en algún momento, y siempre habrá en esta época humana, un fotógrafo para inmortalizar tal “rasgadura” en su imagen política, para bien o para mal.
Mantenemos sin embargo, nosotros, la mayor desgarradura en el sentido común, cuando asociamos con poder, inteligencia o decisión de hacer cosas por Venezuela, a sujetos que salen inmortalizados en una foto, con factores externos a nuestro país. La miseria de nuestra falta de autoestima y confianza, manifestada a través de un impulsivo acto de selección de un futuro presidente, por cualquier cosa, menos por lo que realmente importa: Su compromiso de ser consecuente con sus palabras y ofrecimientos, con la verdad por delante. Es decir: Con honor.
No hay hombre o mujer que no llegue al poder sin mentir, sin conspirar, o sin ser cómplice de algo. Estamos a décadas quizás de ver lucidez y transparencia, producto de la humildad, al frente de una nación. Quizás ni décadas de nuestro tiempo basten para ello; quizás formas más avanzadas de autogobierno probos retumben en las décadas o siglos por venir, pero mientras, aquí, donde juntos nadamos entre petróleo y excremento, no nos queda otra que comenzar a levantar un poco más la mirada; por lo menos mas allá de nuestros propios pies, midiendo nuestro futuro más allá también del hambre que nuestros estómagos sientan en un día.
Lo hemos reflexionado anteriormente: Seleccionar a un presidente, en un sistema de gobierno que gira en torno a este más de lo que la prudencia aconseja, no puede ser cuestión de mera simpatía; Chávez arriesgó su vida durante un intento de golpe que pretendía corregir cosas, y ni aun eso fue garantía para observar luego a un gobierno plenamente eficiente, generador de estrategias y políticas sustentables a largo plazo. Basta ver a la mayoría de los pre candidatos de oposición manifestando como buscarán hacer un gobierno de transición, o dejando de alguna u otra manera, siempre la sensación de que desmontarán y desvalijarán cuanta cosa haya hecho Chávez, como si de solo cosas negativas se tratara este periodo gubernamental; en el ínterin, demuestran tácitamente como conservan mentalidades estancadas en el tiempo, mas allá de lo que sus edades en general, pudieran sugerir como posible.
Diego Arria no tiene moral para decir que su gobierno sería mejor, cuando el mismo fue gobierno hace décadas, o que puede llevar a Chávez a un tribunal internacional, en clara declaración al mundo de nuestra incapacidad para atender cualquier asunto interno, si fuera el caso, y solo porque le fue quitado, en circunstancias aún no claras, un hato ganadero llevado al más puro estilo criollo del siglo 19. Los otros, continúan siendo individuos que responden más a las acciones del presidente en ejercicio, que a sus propias potenciales visiones nacionales.
Todos dicen que no hay nada peor que Chávez, pero ninguno demuestra ser superior a este, y ello simplemente porque no son distintos: contemplan a Venezuela como algo estático, atado fatalmente a una historia edulcorada, llena de culpables externos a nosotros mismos.
Ninguno es capaz de reconocer bondades al actual gobierno y sus participantes; ninguno es capaz de montarse en el mismo podio que Chávez para continuar y dejar atrás hechos nefastos que exigen llevar con nosotros lecciones, y no rencores.
¿No es mejor chocar con una pared de verdades, que seguir ciegos por un sendero falso e iluso?  En Chávez veo a un hombre que quiso cambiar para bien las cosas de raíz, sin haber encontrado nunca la fórmula para hacerlo. La resultante ha sido un progreso muy opaco, casi que eclipsado por fracasos y distorsiones con luz propia; lo peor es la cantidad de gente que insiste en remar en la otra dirección, empecinados como decíamos hace un par de años, en mantener al bote girando sobre un punto muerto, mientras que corrientes de las que apenas comenzamos a darnos cuenta, nos arrastran lejos de donde nuestros corazones dicen que deseamos ir.
Es tan triste la situación, que con todos sus errores, muchos prefieren defender a Chávez, que caer en manos de hombres o mujeres que se empecinan en representar cosas que ya percibimos, deben quedar atrás.
No defender a uno de los dos bandos, pareciera restringirnos a vivir en un limbo con el riesgo de ser llamados apátridas por un lado, o rojitos por el otro, pero les digo que lejos de ser un limbo, es un mar tan grande como el que al norte de nuestra tierra se abre, y como en tiempos de Miranda o de Bolívar, se presenta nuevamente ante nosotros para protagonizar nuevos desembarcos de rectitud y constitucionalidad en nuestras costas, en procura de nuevos y mayores niveles de libertad y justicia.
Sin gringos ni cubanos; sin brasileños o chinos. Solo venezolanos sentándose a diseñar, con sus propios conocimientos y habilidades, sin miedo al trabajo duro y al sudor copioso, el futuro.
Recuerden que nadie de afuera nos extenderá la mano sin esperar algo a cambio, traducible en beneficios políticos o económicos. Así de crudo. Disfrácenlo con diplomacia y retorica, pero aún así seguirá siendo la misma cruda realidad.

Los precandidatos de la oposición, y los que soterradamente aspiran desde el lado oficialista, en caso de que el presidente no pudiera presentarse, tienen ante sí un muro infranqueable: El de la desconfianza y la incredulidad. Podrán llegar a gobernar, pero lejos están de ser hombres o mujeres libres de complicidades o mentiras.  Para los que crean que el futuro refulgente comienza en octubre del próximo año, les digo que se equivocan: Solo será la prolongación de una mentira, o si prefieren llamarlo así, la continuación de la política que justifica no ser honesto. Labrar una reputación creíble de rectitud y sinceridad, llevará muchos años.
La viveza predominará, una vez más como medio primitivo para sobrevivir frente a la debacle de la ley. La visión de una vida republicana de ciudadanas y ciudadanos dispuestos a sacrificar ante los errores, y de exigir ante los aciertos, continua inalcanzable frente a nosotros, separada de nuestra realidad por muros de soberbia social, y fosos donde se descompone la identidad nacional.

A los candidatos les digo: Enmienden sus caminos y dejen lugar a los que si puedan hacerlo. Díganme de que alardean, y les diré de qué carecen. Aún no lo comprenden. Recuerden que un fotógrafo siempre estará a la vuelta de la esquina, presto a inmortalizar la verdad; esa que valdrá siempre más que mil de sus palabras tratando de justificar lo inexcusable.








sábado, 17 de diciembre de 2011

El Universal; 16-12-2011: “Saime: Colombianos podrán ingresar al país sin solicitar visa”


Pregunto yo: ¿Y alguna vez acaso eso ha importado para que entren?
¡Hay comentarios y declaraciones que levantan a cualquiera de su tumba!
Yo tenía días sin escribir, y no tengo excusas para ello, mas allá de la apatía que los mismos y ya comentados predecibles eventos políticos sociales y económicos han logrado hacer; debo admitirlo. En mi tumba de apatía, el presidente de la republica, con su misión de ayuda a las adolescentes embarazadas logro que abriera los ojos, ante la virtual beca que a cada jovencita que este en cinta se le dará, sin siquiera mencionar la emergencia en la que estamos ante esta epidemia de nacimientos a destiempo concebidos, y que solo acrecienta la brecha entre la miseria mantenida con vida por conveniencias políticas, y la verdadera  erradicación de lo que es evidencia de descomposición social y cultural en nuestro país.
No satisfecho el mundillo político venezolano con este abrir de ojos de mi parte, se lanza sin reserva alguna el alto funcionario del servicio nacional de identificación, para expresar sin rubor, como, “en pro de la unidad americana”, -mientras mete en el paquete del Mercosur a un país que no tiene que ver con esta (Colombia)-, que los colombianos podrán “ingresar” al país como “Pedro por su casa” en calidad de “turistas”, como si ello no ocurriera a diario, sea para trabajar o delinquir, en nuestra ultrajada y casi muerta frontera occidental. Un balde de agua fría lanzado a la tumba donde yacía, para hacerme saltar de un golpe y decir: ¡hipócritas!

Definitivamente, la sensatez esta secuestrada por nuestra propia torpeza. Saben que este tipo de declaraciones oficiales son otro saludo a la bandera, y lo que es peor, muchas veces son sin premeditación; es decir, se desconoce realmente el fondo del problema que en particular nos aqueja.
Por el lado de la declaración de este funcionario, mal hace al tratar este tema como si de un mero asunto de flexibilización en el transito sobre una frontera sana y resguardada se tratase, cuando todos sabemos que esas son tierras de nadie, vendidas al mejor postor. Sencillamente, no hay autoridad ni moral en la frontera colombo venezolana. Ciertamente, y con orgullo, puedo afirmar que podemos interceptar y hundir a un submarino extranjero, pero justo existe un mar entre esa realidad, (con sus debilidades reales e inocultables), y la situación patética vivida en todas nuestras fronteras terrestres.
El hecho es irreductible: Los ciudadanos colombianos pueden entrar y salir de Venezuela cuando les dé la gana, y como les dé la gana, llevando con ellos, -o trayendo-,  lo que se les antoje, Punto.

Ya hemos mencionado que existen tantos extranjeros colombianos aquí, que ya ellos seguramente decidirán quien es el próximo presidente de Venezuela. La soberanía se ha perdido hasta ese punto, por entender la soberanía como algo tan simplista como hasta ahora lo hemos hecho, No se trata de estar ojos avizores contra el enemigo imperial que en realidad nos puede pulverizar cuando les de la gana, sino en estar atentos y muy autocríticos cuando cosas como la cedulación indiscriminada, la frontera corrupta y la mediocridad de los gobiernos colombianos que no atienden a su población más desasistida, engendra en nosotros estas miserias.
La cantidad de turistas colombianos siempre será mínima, porque la mayoría de los que entran y salen, ya tienen cedula de ciudadano venezolano, y nosotros no exigimos lealtad ni compromiso serio por ser ciudadano de esta republica. No cumplimos nosotros que nacemos aquí, ¡Con qué moral podríamos pedirles a ellos que nos respeten!
Seguimos “jugando” con las mismas cartas de fracaso, apostando siempre el futuro de nuestros hijos, porque la cobardía disfrazada de viveza, nos impide arriesgar nuestro propio presente.

Puedo ser más diplomático y delicado con estos temas, ¿Pero para que hacerlo, si ya los políticos se encargan de eso a diario en Venezuela?

En la otra esquina, (porque parece ser un cuadrilátero de boxeo donde abrí mi tumba y no en un cementerio), el esfuerzo del presidente por palear la situación de las adolecentes embarazadas en Venezuela, es otra de esas “Hecha con las manos, destruida con los pies”, que se dan a diario en nuestro país.
No puedo decir que voy acertadamente a becar a las embarazadas en nuestra nación, para que una vez superado ese error de vida joven y sin guía, puedan enmendar su situación y terminar de estudiar y hacerse verdaderas mujeres, si no digo junto con ello que es para comenzar a solucionar una situación vergonzosa, producto de la ignorancia y la debacle social que vivimos, y que debe ser erradicada estadísticamente, en un plazo breve de tiempo, para lo cual atenderíamos no solo con mayor educación, sino también con concientización, métodos anticonceptivos, esterilizaciones voluntarias, campañas de trabajo dignificadoras, y demás medidas que logren atajar este problema. Decir que les voy a dar dinero y ayuda solamente, es peligrosamente difuso, y es como darle atención funeraria y el pésame presidencial personalmente, a toda madre a quien le hayan asesinado un hijo, sin decir también que vamos a atrapar, procesar condenar y reeducar, al asesino. Así de incompleta y débil esta la misión “una beca por embarazarte”. Debemos ayudarlas, pero ofreciéndoles la garantía de que sus propias hijas no caerán en la misma situación de ellas dentro de 13 o 16 años.
Sr Presidente: O corrige la misión de inmediato, o esta corre el riesgo de morir miserablemente como aquellos a quienes el derecho de la vida se les usurpó mediante un aborto.

A continuación les dejo el artículo que me sacó de la tumba; léanlo ustedes y decidan si las cosas marchan tan bien como nos dicen los políticos.
A diferencia de Bolívar, que muerto está en su sarcófago a prueba de balas pero no de hipocresías y mentiras, yo si puedo salirme de mi tumba voluntaria y decirles en la cara: ¡Hipócritas!...

Turistas residentes en los países del Mercosur no la necesitan
  EL UNIVERSAL
viernes 16 de diciembre de 2011  12:00 AM
Dante Rivas, director del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), anunció que los ciudadanos colombianos que deseen ingresar al país por vía aérea o terrestre, en calidad de turistas, no tendrán que solicitar visa.

Rivas explicó que esta acción se implantará en función de darle cumplimiento al acuerdo firmado con Mercosur, "los ciudadanos residentes de los países asociados a esta comunidad, tienen una supresión de visa que les permite transitar en dichos países, sin necesidad del referido documento", indicó.

Reveló que este convenio sólo se cumplía en las vías aéreas por lo que recalcó que "el ciudadano visitante que desee ingresar vía terrestre debe exigir en el punto de control migratorio que se le coloque en su pasaporte el sello de ingreso a nuestro territorio, ya que el mismo será su visa".

Agregó que "el visitante colombiano tiene 90 días continuos para hacer turismo en Venezuela, y en el momento de que ese plazo se venza deberá retirarse de nuestro país, o pedir la renovación del permiso, el cual pudiera ser por 30 días más".

Rivas reiteró a los ciudadanos colombianos que deseen hacer turismo en nuestra nación, así como a los visitantes de los países pertenecientes al Mercosur que "no tienen que pagarles a funcionarios corruptos ni un solo bolívar para ingresar".

El director del Saime aclaró que "los venezolanos también pueden entrar a cualquier país del Mercosur sin necesidad de tener visa ya que existe el derecho a la reciprocidad en este acuerdo".

miércoles, 26 de octubre de 2011

Lo que la inercia puede hacer.


Un mes y poco más, ha pasado desde la última entrada a este blog; algo de vacaciones, aprovechando esta treintena de días que aún esperando pacientemente, no logran parir una noticia que considerar verdaderamente relevante; ese hecho destacable que en definitiva, no fuera predecible y por ello, digno de ser mencionado a los efectos de un hipotético cambio en las conductas y políticas establecidas en las últimas décadas en Venezuela o incluso, en algunas partes del mundo.
Algunos hechos puntuales parecieran querer resaltar por sí mismos, pero finalmente solo lo hacen en los contextos de sus propias obras teatrales, como si de un gran festival de artes sobre tablas se tratase; quizás por eso se presentan ante nosotros, cosas disimiles entre si, como:
I. La reciente y rocambolesca muerte del presidente libio, de la misma manera injusta y cruel en que el habrá matado a incontables en su nación;
II.- La anunciada recuperación, -rápida y completa, como si nada-,  del presidente venezolano, tras el cáncer que lo aquejó, y ahora repotenciado en una especie de “Chávez 2.0”, para quizás seguir, a pesar de todo, el mismo programa político “1.0”,  de los últimos 12 años de revolución.
III.- El extraño “capitalismo popular”, de la precandidata a candidata presidencial,  María C. Machado, que con todo y sus extensos esfuerzos por explicarlo, no deja de ser un populismo que no marca diferencias ni ofrece garantías con los modelos pasados ya agotados, en los términos de sus concepción hacia lo republicano y nacional.
IV. El “berrinche” político (por inconforme y teatral), de otro precandidato a la presidencia, el Sr. Leopoldo López, ante la de paso, totalmente predecible reacción del gobierno venezolano, de no habilitarlo para cargos de elección popular, alegando (sin que, de parte y parte, se pruebe o refute tal asunto), actos de corrupción administrativa, con lo cual, el personaje en sí mismo, deja mucho para la especulación y la suspicacia.

El hecho permanentemente irreductible sigue siendo nuestra incapacidad nacional para aceptar las fallas y las virtudes que a través de todo gobierno, se ha sembrado en nuestra republica. Esa limitación que pareciera visceral, no hace más que frenarnos, como ya lo hemos comentado.
La inercia; ese fenómeno de la física tan estudiado y predecible en el mundo mas allá de las interacciones cuánticas del micromundo, es también el que nos mantiene desplazándonos sin misericordia hacia un enorme objeto inmóvil delante y en nuestra trayectoria, con el cual parece que irremediablemente vamos a colisionar.

Con Chávez o sin Chávez, con oposición o sin ella, Venezuela no contempla evitar la colisión, porque ni siquiera esta consciente de semejante destino. Insisto en esto.

Ante ese posible panorama, que mas que destructivo es educativo, detengámonos en los próximos días, en el análisis del por qué de la campaña presidencial que abiertamente y sin rubor, -ante las leyes y principios violados-,  ha comenzado fuera de cualquier fecha pautada, y el por qué existiendo tantos excelentes planes y propuestas de gobierno, (como igual ha ocurrido en otras elecciones), Venezuela no ha tenido éxito en planificar y concretar un desarrollo coherente y justo socialmente.

Aguardaremos mientras, la aparición de alguna noticia o hecho verdaderamente resaltante, oxigenante y esperanzador, y digo esto porque sería la seña ante los nuevos tiempos de verdadera revolución que estarían llegando.
Díganme que tanto esperan ustedes por alguien presidenciable que nos saque de este atolladero, y les diré que tanto se tardará en llegar esta seña de progreso en realidad. Decidan.