miércoles, 16 de mayo de 2018

Falsas elecciones, país de mentiras. Sociedad indecisa entre ser de individuos o de ciudadanos.

Sin duda quisiéramos decir que esto de la debacle en todos los ámbitos de la vida nacional ha sido una sorpresa, y que las acciones de Nicolás Maduro al frente de un gobierno devenido en dictadura nadie las esperaba, pero no es el caso: Todo se sabía y proyectaba; no había manera de esperar algo distinto, y hasta un humilde blog como éste, lo había anunciado incluso antes de que fuese elegido.
Ahora que todo está hecho, destruido y/o descompuesto a manos de un régimen que junto a una sociedad en su mayoría, consiguieron hacer de todo trámite, proceso o función, un negocio, y de un país completo, un gigantesco conglomerado mafioso con el devastador resultado humano de hacer de una población, una anónima masa de carne genérica, sin posibilidad de mejora moral concebible bajo el control ejercido por la corporación política liderada por Maduro y Cilia Flores, -ante esto-, únicamente va quedando frente a nosotros (inocentes y culpables por igual del mantenimiento de esta aberrante situación político, social y económica), un Estado fallido, como el producido por una guerra cruenta y fratricida atroz, donde ni siquiera ha podido llegar el tiempo para recoger los restos republicanos de aquello que alguna vez fue, o mucho menos a los caídos, cuyos cuerpos en descomposición comienzan (en un sentido figurado), a diezmar a la población sobreviviente con enfermedades y pestilencias por doquier.
El epitome de toda esta locura desenfrenada, decidida desde la misma presidencia de Venezuela mediante el ejercicio ilegitimo del poder a través del títere y falso poder constituyente original (la mal llamada ANC), con el principal fin de desmotar a un país a favor de un conglomerado comunal clientelar mafioso y parcelado en infinitas colas circulares de necesidades humanas (que jamás serían satisfechas por los capos ya hoy gordos y descarados en su intenciones, desde civiles hasta militares encargados de mantener secuestrados a toda una población), es la realización de unas elecciones presidenciales que de no ser por el nivel de depravación, desvergüenza e inmoralidad con que son llamadas y ejecutadas (con resultado listo aún antes de que se inscribiera cualquier candidato), podríamos muy bien compararla con aquellas elecciones titiriteras llamadas por las dictaduras de Juan V. Gómez o Marcos P. Jiménez en el siglo XX para maquillar mediante la farsa correspondiente, la constitucionalidad de los regímenes erigidos con el control de la nación.
Este 20 de Mayo de 2018 se asoma como un hito importante para la dictadura, y no porque será la fecha a partir de la cual concluirá la última etapa del trabajo de la conversión a mafia comunal  (a través de la abolición de facto de la republica), sino porque establecerá el inicio de la subyugación definitiva de la población venezolana al poder de unos pocos.
Para esa misma población confinada a lo interno de una frontera corrupta y permeable a toda transacción ilegal concebible, el 20 de Mayo representa tristemente un hito muy distinto: constituye la puesta en evidencia del descalabro social vivido, de la atomización del valor común como bien a cultivar y conservar, y de cómo millones de almas, por estar divididas por la arrogancia de no acordar una dirección común hacia donde avanzar, se han entregado a la voluntad y las armas de quienes se hacen llamar gobernantes revolucionarios.
A solo escaso tiempo para esa maniobra electoral oficialista del 20M, la población deambula entre la apatía que produce la perdida de todos los canales clásicos de lucha reivindicativa, el reconocimiento del agotamiento de todas las vías constitucionales (salvo la nunca ejercida apropiadamente: el artículo 350 de la constitución), y la esperanza de algunos de que ejerciendo el “derecho” al voto (que no el derecho a elegir), -aún asistiendo en las condiciones que haya impuesto el gobierno/régimen- podrían, por “fuerza bruta” de dicho ejercicio electoral, derrotar a Nicolás Maduro.
La realidad en mi opinión es otra, y va más allá de esa aparente tricotomía que mencionábamos.
Primeramente, y partiendo del hecho de que según el artículo 63 de la CRBV, el voto es un derecho y no una obligación, es claro que ejercer la abstención y manifestar los argumentos que se tengan a favor, es válido y moralmente correcto.
Luego, es necesario entender que ante el desierto que la población atraviesa en materia de representantes políticos alternativos, la abstención se erige no como un mecanismo mudo de protesta, sino de hecho, como el último mecanismo de comunicación “cívico” que le queda a la suma de los individuos para indicar que con una abstención mayoritaria (50+1), está de manera tácita, autorizando el ejercicio del mencionado artículo 350 a la fuerza militar y a las corrientes civiles que deberían a partir de ese momento estar nucleadas en un solo propósito: El restablecimiento de la republica como valor social común para construir un país viable, de derecho y de justicia.
NOTA: En el futuro será necesario enmendar la constitución para establecer de forma directa el mecanismo de la abstención como una expresión ciudadana que obligaría a la realización de referéndums consultivos como expresión autentica del espíritu participativo establecido en la constitución.
Lo que planteo estoy consciente de que se trata de un reto pocas veces alcanzado; escasas sociedades han realizado cambios profundos y permanentes en democracia (es decir, sin la guía impuesta de un solo líder), meramente con la introspección. Usualmente se ha requerido de traumas, sacrificios y esfuerzos descarnados, para alcanzar un consenso más allá de los intereses particulares.
Ante este panorama, la coherencia ante la decisión requerida, supone un reto profundo para una sociedad convertida en “archipiélago” de intereses que rayan más en la supervivencia, que en la búsqueda moral y ética de una dirección que asumir, con un liderazgo honesto y sensato que lo catalice hacia una propuesta alcanzable como nación.
Perdimos la habilidad del sacrificio, porque perdimos la creencia de que este sería honrado mediante la construcción y mantenimiento de una republica donde impere la justicia, y el articulo 350 requiere además de algo que no hemos tenido hasta ahora: Coordinación y voluntad social para poner un ideal (en este caso la constitución), por encima de todos nosotros mediante una coalición donde la sombra de los viejos -y aún presentes-, responsables de la actual hecatombe vivida, no puedan estar.
Debemos insistir y estar claros sobre que el actual proceso electoral es ilegal; adelantado a instancia de la presidencia ejercida por Maduro y Cilia, (y a conveniencia de su corporación gubernamental), solo busca la eternización en el poder.
Por estas cosas es que la vieja lógica se impone a la hora de interpretar la crudeza de la realidad:
Dictadura no va a elecciones para perder; ergo: “Dictadura no llama a elecciones libres y justas”.
Votar en estas condiciones ilegales y antiéticas, es como querer cubrir el derecho que tenemos a alimentarnos, con comida obsequiada, aún sabiendo que la comida que nos están entregando es robada. Hay una falla moral y ética en esto, y obviarlo es lo que nos lleva a la falsa ilusión de que como en otrora, el acto del voto significaría de alguna manera, elegir.
Ante la realidad dictatorial que vivimos, la única vía legal que nos resta como venezolanos, es el mencionado derecho consagrado en el artículo 350, que en pocas palabras nos dice: “ante la falla de todos los demás mecanismos, pelear por tu libertad es lo que te queda”
Ninguna nación ha sido libre sin ganarse a pulso ese derecho; nadie es totalmente libre cuando fuerzas extranjeras han concedido en “obsequio” de la libertad.
El régimen cae, pero solo con el concurso de una mayoría apuntando y empujando en una misma dirección. A partir del 21 de Mayo eso es lo que queda como reto social.
Pretender esperar otra alternativa, es aguardar el paso cada vez más riesgoso de un tiempo que se radicaliza, y que incluso en vez de otro falso “mesías” (o autonombrados grupos de estos) que pudieran venir, podríamos tener entre manos el extremismo de sedientos de justicia que argumentarán a favor del derramamiento de la sangre de los culpables, sin detenerse a medir los daños colaterales que vinieran, y siempre todos ellos pretendiendo resolver por nosotros lo que debe ser más bien por derecho, ganado y mantenido como sociedad coherente con los valores éticos y morales que dicen consagrar en su constitución: La libertad para vivir en justicia.
Debemos aceptar que la raya de la desfachatez ha sido cruzada, y que el 20M representa bajo los términos planteados por el régimen, un escupitajo a la noción de dignidad y justicia, erosionando la ya maltrecha frontera moral que nos grita y aconseja que sin castigo, no habrá manera de restituir la fe en una republica.
Esto solo se logra levantándonos a lomo del artículo 350. Todo lo demás vendrá por añadidura, en sano consenso y coalición donde nadie podrá estar por encima de la constitución y su espíritu, sin interpretación de terceros. Cualquier cosa adicional que intentemos, y que estuviesen basadas en referencias “cuarta o quinta republicanas”, no sería más que cruel mentira que condena a pueblos enteros a vivir de ilusiones pasadas; de mentiras piadosas presentes sazonadas con la supuesta viveza criolla, y de un futuro más bien gris, como la planta de los pies de todo aquel que estando dispuesto a vivir desnudo e indefenso, tolerara  la dictadura de nuestras propias debilidades.
El 20 de Mayo, yo no voto. Es mi derecho. A partir del 21 debemos organizarnos para alcanzar nuestra libertad; es nuestra obligación moral como ciudadanos venezolanos.
Con mi abstención y la tuya, enviaremos un mensaje claro: No queremos más mentiras; no queremos más espera; tampoco permitiremos cantos de sirena, ni promesas que incumplidas no tengan consecuencia inmediata para los que mienten.
El tiempo de los diálogos y la espera terminaron; en su lugar solo queda actuar o sufrir el autentico suplicio del que no merece ser libre.
A partir del 21 de Mayo, todo político o luchador social que quiera erigirse como líder, tendrá que hacerlo parándose en el frente de toda protesta y manifestación; tendrá que estar dispuesto a sacrificase por el bien inestimable de un pueblo que ha pagado con su sangre mas pura y joven, los intentos previos de alcanzar la libertad.
A partir del 21 de Mayo, exigiré por esta vía, por Twitter y en la calle, el logro de la libertad. Es la única forma de merecerla. Si nos toca sufrir por ella, que así sea, porque creo en el sacrificio correctamente conducido, la aplicación de la justicia y la buena herencia que puedo dejarle a las próximas generaciones.

jueves, 19 de abril de 2018

El resultado de la "nada" como sello característico de la Venezuela presente.

Escribo únicamente para decir que sigo vivo, como un habitante mas de este maltratado país.

Un trimestre sin escribir se antoja como mucho tiempo, pero en realidad no lo es cuando consideramos la escala temporal de las naciones y sus sociedades.

 Lo cierto en todo caso, es que la parálisis vivida por el pais, de la mano de un gobierno hecho régimen autoritario, flanqueado por una oposición negligente y hasta complice, junto a una sociedad que no consigue cohesionarse en un solo propósito, han preparado el escenario para que todo no haga más que hundirse en las arenas de la ridiculez de lo posible.

Francamente la dispersión vivida por la sociedad, sin rumbo ni propuesta tangible en el horizonte, hace que la expresión "hasta que no quede piedra sobre piedra", pudiera ser el lacónico destino de esta nación.

Subyace la necesidad de explicar el por qué un país con un artículo constitucional tan claro como el 350, insiste en nadar en el barro de su propio fracaso, en vez de recapacitar colectivamente y expulsar al gobierno tirano del poder, junto con todos lo que le han mantenido en esa posición durante tantos años. 

Está necesidad será la que me sugiere volver a la escritura en los próximos dias.

Mientras, meditemos sobre el cómo siendo nosotros millones, pueden las cosas salirse de tal manera de control, en medio de la más absoluta impunidad imaginable, de la mano de tan pocos.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Una entrada al blog, sin título, como lo sería la explicación de lo que ocurre en Venezuela.

Necesito cerrar el año 2017 con una reflexión como ciudadano común que soy, que refleje con la mayor humildad y honestidad  lo que hemos estado viviendo -casi incrédulos-,  en estos meses en los que mi silencio en el blog solo ha “encubierto” lo que ha sido realmente el arduo trabajo de  la subsistencia diaria en Venezuela, lo que creo que es comprensible para cualquiera que sea un asalariado y que haya tenido que luchar en cada jornada  con un salario mínimo para adquirir alimentos para su familia.
Me ha costado conseguir en medio de tanta adversidad, el equilibrio necesario para mirar el pasado y el presente a la vez en medio de esta “corrosiva” impunidad que “llueve” sobre todos nosotros, y no sentir en el proceso asco por lo que pareciera ser un repugnante futuro, fruto de la monumental cantidad de conceptos erróneos que nos han llevado como polvo en el viento, -más que como colectivo social-, a traspasar las puertas de un “infierno” hecho país, con una noción de lo moral y lo ético casi que desaparecida de cualquier parte donde se le busque.
Por eso, y como que transcurriendo en cámara lenta, el país colapsa mientras las mayorías contemplan -incluso sin saberlo y mucho menos, comprenderlo-, el cómo las oportunidades se han escurrido de las manos conforme cada mes fué pasando en el 2017, en un año donde lo "absurdo", en vez de lo ético, se institucionalizó en toda la república.

…No quiero continuar sin pedirles a todos que hagamos en este momento un esfuerzo colectivo para honrar, mediante un minuto de silencio, a cada hombre, mujer y niño que ha caído en nuestro suelo en los últimos años víctima de la intolerancia y la violencia verbal y física de quienes pudiendo haber hecho su trabajo con ética e interés social bien administrado, eligieron en cambio el sendero del beneficio propio por encima del de todos.
Demasiada gente ha caído bajo el yugo de un gobierno que optó por convertirse en dictadura corporativa, y que ha borrado la línea entre el oficialismo y el ahora "enjambre" de opositores a los que les resultó más fácil unirse entre sí para trabajar a favor de sus propios beneficios y estatus, que en el de aquellos pocos que incluso aún creían en ellos y que finalmente han caído ahora en el mar de la incredulidad.
Ahora cuando CREER es más difícil que ROBAR, y DUDAR es más fácil que CONFIAR, para una República raquítica como la nuestra esa noción representa con mucha probabilidad, el principio del FIN de su existencia como se le conocía, y en nuestro caso representaría la necesaria transición de la ya agónica dupla “cuarta-quinta república”, hacia un periodo de reconstrucción nacional, que no durando más de un par de años de manera improrrogable, cediera el paso a un periodo amplio y sólido de alternabilidad democrática y continua justicia social.
El “fin” de algo grande como la Venezuela donde crecimos, no es malo en sí mismo;  error común es asumir que las cosas son buenas porque no cambian, cuando  la historia ha demostrado una y otra vez, la  inevitable fuerza del cambio como motor de  exploración y crecimiento. 
Hay que estar claros en que lo que tenemos por delante es una enorme OPORTUNIDAD de CONSTRUCCION; una oportunidad magnífica; una que tiene la capacidad de llenarnos de alegría porque es justo en esa visión de renacer posible tras la caída y disolución de lo mediocre, que nuestras esperanzas levantarán vuelo por esa cadena de buenas y sensatas decisiones que como equipo de trabajo podemos tomar, y que como sociedad estamos llamados a asumir, con la sabiduría que en Dios podemos encontrar.
Los que hoy gobiernan bajo el yugo tecnócrata de una dictadura corporativa en la que la desfachatez es compartida y distribuida con gran eficiencia entre quienes encontraron en la ecuación del "compartir lo menos, quedarse con lo más", eventualmente caerán, y será sobre ellos donde mediante el ejercicio superior de la justicia, la sociedad podrá retomar la noción de que la fe en el sistema no es una quimera, sino una realidad construible y sostenible en el tiempo, donde los beneficios de los sacrificios a realizarse, no terminarán en manos de pocos.
¿Realizar un balance de lo vivido en Venezuela es posible?
Podemos hacerlo, y debemos hacerlo, porque nos encontraremos con que el balance resulta neutro, dado que los enormes perjuicios que hemos soportado, han presentado ahora ante nosotros (que no regalado ni entregado), un enorme y vasto conjunto de posibilidades creadoras que partieron de la crítica  a lo vivido.
Aún existiendo todavía clientelismo político en nuestra sociedad, (dispuesto a dejar la ética a un lado con tal de “sacarle” algo más al gobierno), también se va viendo como sectores antes en silencio, ahora señalan y critican abiertamente a quienes aún protestan porque el “bozal de arepa” ofrecido por el gobierno (CLAP, perniles, regalos, “chambas” y otras especies folklóricas de la fauna social venezolana), no les llega.
El balance resulta “neutro” también por otra razón: El oficialismo y su archipiélago de partidos y grupos de apoyo, se ven ya equilibrados en el bando contrario por la dispersa formación constituida por las distintas oposiciones, cerrando de esa manera el circulo del poder político, militar y económico que dejó de ser invisible a todos.
Posiblemente los economistas tengan razón: El próximo año podrá ser peor, pero solo si mantenemos este caos social que como hormiguero mal pisado, hace huir en desordenada carrera a sus habitantes en todas direcciones, solo para volver al rato únicamente con la pretensión de armar el mismo vulnerable castillo de arena en que se ha convertido Venezuela.
Parece que la conclusión es dura e inevitable: llegará el momento para ser testigos de excepción del primer paso en la dirección correcta, pero no antes de que la sangre termine de llegar al rio (en sentido figurado, espero).
Mientras el inicio de la transición llega, el sudor de la gente honesta deberá seguir corriendo, sin que ello signifique el dejar de triunfar con los valores que nos han hecho sobrevivientes ante la única guerra real: la de la estupidez política y económica de quienes gobiernan y son oposición.
El 2017 llegó a su fin y ustedes sobrevivieron; ¡no lo olviden!

.

domingo, 1 de octubre de 2017

Septiembre pasado, Septiembre perdido para Venezuela

Quisiera poder decir otra cosa, pero lo cierto es que no puedo: El mes de Septiembre pasó "por debajo de la mesa" para Venezuela y sus ciudadanos, acostumbrados a regañadientes a subsistir con lo que se pueda, antes que sentirse con derecho pleno a exigir y hacer en consecuencia el esfuerzo de coordinarse para forzar y concretar un cambio real.

Por esta razón es que cualquier esfuerzo que dijera o afirmara haber hecho la oposición no resultaría en algo distinto a algo que mas temprano que tarde habria erosionado la confianza de un importante sector de la sociedad venezolana ilusionada en que pudieran ser la vía de un cambio; del otro lado de la ya desgastada y sucia calle de la politica en el país, es imposible divisar acto alguno de la dictadura revolucionaria del siglo XXI que tampoco signifique otra cosa que un esfuerzo desesperado por "atornillarse" en el poder heredado descarada e inmoralmente.

Como actores de tercera clase desfilando en los estrechos corredores de un pequeño maloliente y desvalijado teatro, la patética obra teatral montada por los políticos venezolanos, -con una siempre y "cautiva" sociedad en las tribunas-, sigue su curso en lo que parece ser una puesta en escena sin fin, al menos en lo que respecta a Septiembre, donde los acontecimientos parecen enzañarse contra lo poco que pudiera quedar en pie.

La obra es de los políticos que como sociedad accedimos a dejar "libres" a su vuelo, y son ellos los que ahora controlan todo, sin pudor disimulable.

Y Nicolás Maduro como cabeza visible de esta serpiente que nos asfixia sin rubor, a estas alturas de la obra teatral montada ya no puede mostrarse más que como el charlatán director  de aquel intento de actuación que lleva en cartelera demasiados años, soportada por subsidios sin fin, en tanto que sobre sus tablas, el pequeño escenario (más para marionetas que para actores), le va dando el turno para la actuación al político en cola (que pudiera ser chavista, del PSUV, del nuevo partido político que Maduro está comenzando a armar, o del chiripero que conforma el barco "medio hundido" de la MUD), para representar el breve y previamente acordado papel del "bueno", del "malo", o "del de centro" que le toque interpretar, conforme la necesidad que el momento social requiera para intentar eternizar la fatal obra.

En tanto, el país como república ve como se agudiza el dolor de su etapa terminal, sin que su sociedad termine de entender la razón y la posible salida requerida.

¿Condena inevitable de un pueblo manso y arrogante al mismo tiempo?; no necesariamente, aunque los acontecimientos no sugieren que la "inevitabilidad" haya tomado otro camino distinto al nuestro.

Octubre apenas comienza, y una opotunidad para salir de este esteril ciclo se nos pone por delante; 

...dependerá de nosotros. 


(Insisto: de nosotros, no de los políticos...)

Cuanto más nos empoderemos de la nocion de que la verdadera fuerza está en los "unos haciéndose uno", más cerca esremos de lograr lo que le debemos a las generaciones futuras.

sábado, 26 de agosto de 2017

Un regimen que se queda desnudo, ...como lo está la sociedad venezolana

Cómo sociedad, no hayamos donde meternos...

Con la misma rudeza con la que el régimen ya desnudo y sin pudor se ha elevado a la cúspide de su pedestal de abuso e inmoralidad, la sociedad venezolana se ha lanzado al suelo a vivir la resaca que deja la certeza de saber otra oportunidad perdida.

El país se antoja para el ojo del que la ve desde lejos, como un archipiélago de pequeños intereses totalmente expuesto a los elementos del "clima" oceánico donde trata de sobrevivir,  en medio de una enorme extensión de inconsistencias y desatinos que parecieran marcar a todo ser que habita estas tierras, incapaces hasta el sol de hoy, de aglutinarse entorno a una sola idea, aunque esa fuera para luchar por ser libres.

La "nada" en la que nos empeñamos en flotar, como si en realidad de un lento pero profundo latir se tratara, vuelve a resonar en toda la geografía de la nación, mientras los dolientes de todos aquellos caídos en las pasadas semanas, entierran los cuerpos de quienes claramente son desmerecidos por la nación donde derramada quedó la sangre, y tras lo cual solo ha quedado la arrogancia de aquellos que auguraban el "ahora sí" del fin de un proceso político al cual nunca supieron dibujarle un sustituto que no se pareciera demasiado al propio pasado del que venimos, y frente a lo cual no hay posibilidad de evocar la visión de un mañana mejor.

Por esto es que en la Venezuela de hoy, no hay nada en movimiento, salvo los cadáveres de una revolución y una oposición que ruedan cuesta abajo en la historia.

Ante nosotros y en la distancia,  permanece una MUD patéticamente arrasada por sus propio actuar, en tanto el PSUV se muestra a sí mismo como si de una vieja piel disecada se tratara, que colgada en una pared, solo es removida ocasionalmente cuando la necesidad de hacer algún ritual pagano lo requiera. Esa oposición resulta que yace en el suelo inmóvil, ante la estampida que sus propios miembros protagonizaron nada más escuchar la engañosa invitación a participar en unas elecciones regionales inconcebibles en cualquier marco ético imaginable, como si de gallinas hambrientas se trataran, ante la mano que premeditadamente ahora les arroja maíz para que en su frenesí de hambre y desespero, se picoteen entre ellas...

El silencio cómplice y sepulcral se hizo dueño del panorama politico venezolano, y al clamor de "mejor eso que nada" todos acuden al antes repudiado CNE a "formalizar" sus candidaturas, con lo que parecieran querer arrollar ahora cualquier pensamiento que pretendiera obrar en dirección al consenso nacional y a la sindéresis, lo que nos alejaría de toda salida extrema que se antoja para los más impacientes, como la "única" opción existente frente a la dictadura y su ANC títere que ahora gobierna al país.

La "implosión" a lo interno de una oposición que ya languidecía en su inoperancia frente al llamado a la honestidad que hacía el país, y que fue “detonada” por quien pareciera ser el arma secreta de Nicolás Maduro dentro de la MUD, (Ramos Allup), terminó por derrumbar lo que podía quedar de esperanza por parte de algunos inocentes, hacia el viejo sistema, presentando ante nosotros el vacío que amenaza ahora con gobernar la escena, más allá de la negligencia y profunda mediocridad de Nicolás Maduro y su entorno de patanes y rufianes.

"Y cuando todo pareciera perdido, cuando se llega finalmente al fondo, donde la rodilla lacerada por los impactos de tanto desatino toca el suelo frio, la sociedad misma se ve obligada a comenzar el prolongado esfuerzo de levantar la mirada, buscando la certeza de los distinto, de lo novedoso, y por cierto, de lo ético"

Las acciones militares, paramilitares, cívico-militares y de cualquier otra marca conspirativa, parecen agotadas debido a su uso abusivo y extensivo en el trascurso de la historia del país; invasiones y bloqueos por igual lucen también inadecuados e inoportunos, cuando lo que se mantiene inmaculado sobre todos nosotros, es la nunca usada conciliación de las mayorías, dispuestas a ceder el protagonismo propio ante lo que debe ser una idea superior a todos nosotros, (y solo con Dios sobre ella): El apego irrestricto a la palabra que escribimos en la Constitución.

Nunca un preámbulo constitucional fue tan despreciado y sin embargo, nunca tan necesario para abrir la puerta a la verdadera oportunidad. 
Nunca antes habíamos estado tan cerca de la verdadera aparición de un sentimiento genuinamente nacional, humano, e invariablemente atado a lo justo y a lo moral, capaz de saciar el hambre y la sed de toda una sociedad.

Es la desnudez el estado final previo al cambio; es el momento donde nada se puede ocultar, ni nadie puede decir mentiras sin escupirse a sí mismo en el proceso.

La “Venezuela en las nubes” de Chávez cae porque nunca la idea de un solo hombre, ha podido ser impuesta a la fuerza a los demás a través de un gobierno hecho Estado y voluntad autoritaria, como tampoco podría sobrevivir por mucho tiempo más una nación en esa extraña tierra opositora llama "Allup-landia", hambrienta y delirante por el poder, donde los errores del pasado, se convertirían en el presente, en lapida del futuro. 
Es por eso que el preámbulo constitucional se erige tan necesario en el imaginario colectivo, como sostén creíble de conceptos que si pueden ser asimilados por todos sin resquemor ni suspicacias: Justicia, Transparencia, Protección del desvalido; Educación gratuita y planificada, Ética laboral, Castigo al infractor, Honor al merito, Trabajo para todos, Inclusión, Participación social, y Salud

El sufrimiento vivido hasta hoy por todos, de la mano de la indefensión que sentimos frente a un aparato gubernamental represor y sádico, fruto de la impunidad que reina sin pudor, no puede quedar sin castigo para siempre, y los que han muerto no pueden pasar bajo la mesa de la historia sin que gobierno y oposición cómplice paguen en justa ley por cada gota de sangre y por cada lagrima derramada en las calles, en los hospitales, o en las colas donde la dignidad se queda perdida.

Esta monstruosidad que nos agobia, fruto de una sociedad laxa frente a sus gobernantes que como maridos infieles fornican en orgias de clubes elitescos levantados con dólares a 10 Bolívares, no puede coexistir con los valores morales y éticos que les enseñamos a nuestros a nuestros hijos. 
Tendrá que llegar el día del sacrificio supremo, pero eso solo será cuando la recompensa por esa acción esté aunque sea mínimamente garantizada por el obrar correcto de una sociedad toda que aún parece no descubrir su predicamento: Su incapacidad para lograr un consenso nacional espontaneo, que luego pueda ser mantenido en el tiempo mediante el surgimiento de un gobierno de unidad nacional, ético, bolivariano y temeroso de Dios.


Con mucho respeto por los compatriotas caídos, (y en honor a ellos también), debemos ahora tener confianza en nuestra capacidad aun no practicada de superarnos a nosotros mismos y triunfar donde las generaciones anteriores, no pudieron. Esa es la esencia de la evolución humana; la certeza de poder.

viernes, 28 de julio de 2017

30 de Julio de 2017: Otra fecha en la coyuntura de la nación

Quisiera decirles que somos víctimas de una gran conspiración nacional e internacional en contra de Venezuela, orquestada por elementos de la derecha y de la izquierda mundial al mismo tiempo, y que en todo caso no somos culpables ni responsables de la durísima situación que atravesamos, pero lo cierto queridos compatriotas, es que en lo más profundo de nuestro ser colectivo como sociedad venezolana, somos todos culpables del excremento que ahora nos ahoga.
¿Prefieren que culpe a Maduro, o a Chávez, a Leopoldo López, o quizás a Ramos Allup?; sin duda que podría hacerlo, pero acaso, ¿al empuñar la mano en ese instante para señalarlos a ellos, no habrá cuatro dedos en nuestra mano señalándonos a nosotros mismos?
Sé que en este blog no he dado chance al titubeo para culpar por lo general al que menos es nombrado en el país: el pueblo “soberano”, y lo hago porque somos nosotros como mayoría (para una cosa o para la otra), los que pusimos en sus respectivos momentos históricos, a cada presidente de la cuarta republica, de la misma manera en que pusimos para entrar en la quinta republica (la otra cara de aquella moneda falsa de las que les he hablado), a Chávez y finalmente a Maduro, consumiéndonos sin vacilar demasiado el fruto amargo de cada elección hecha, bajo las condiciones que toleramos.
Entiéndanme: Como en una familia, no es el niño (el político), el que tiene la culpa de haber quemado la casa por jugar con fósforos; son los padres (el soberano), los que permitieron que estos accedieran a los fósforos y que no conocieran los riesgos involucrados en su manejo y encendido, dejándonos todos en el proceso, envolvernos por las amenazas suscitadas y la destrucción consecuentemente acarreada.
Repasemos: Maduro y sus compinches son consecuencia de las decisiones y omisiones de Chávez como presidente y del soberano como alcahueta. La oposición por su parte, como factor que estaba llamado a sintetizar una visión y un proceso de renovación nacional desde el lado de la confrontación inteligente de ideas, también es corresponsable. Todos estos a su vez (Chávez, la oposición existente), son producto  de los gobiernos y sus injusticias que nacieron tras conseguir  acomodo y gusto en la estructura “provisional” gestada en el pacto de Punto Fijo, bajo la mirada alcahueta del soberano. (Tal como la provisionalidad de las misiones y grandes misiones en el presente, se nos vienen encima con la pretensión de ser “constitucionalizadas” con la “bendición” de un soberano alcahueta ahora clientelizado).
Siguiendo en la retrospectiva, no se hace difícil ver que el atolladero para nosotros está en que nos hemos acostumbrado a ver a la consecuencia sobre la cual desarrollamos nuestras existencias como el problema, y ello se debe a nuestra continua negación a percibirnos como protagonistas en los causales de lo que vivimos.
Es un poco como si compráramos una casa totalmente equipada y amoblada, y metidos a vivir allí con nuestra familia, las cosas comenzaran a fallar progresivamente: primero los equipos (ante lo cual los sustituimos por los que estaban en los cuartos sin uso); luego las relaciones interpersonales (frente a lo cual nadie nunca se le ocurrió advertir cuales eran las reglas y cuales las consecuencias en forma de castigos), y por último la casa misma, a través de la tolerancia y vista gorda frente a derrumbes, filtraciones, pérdidas de los servicios y marchitamiento de los jardines (interpretado en ese mismo orden: “no apuntalamos, no arreglamos, no reparamos las tuberías ni impermeabilizamos a tiempo; no chequeamos que lo apartado para la impermeabilización fuera usado adecuadamente en un proceso de contratación limpio, ni pagamos los servicios porque la plata jamás validamos si era depositada, y finalmente, nunca conservamos ni propagamos la naturaleza que nos rodeaba”).
Lo que ahora se antoja al frente de nosotros como la entrada al peor y más perturbador laberinto de incertidumbres imaginable para un país, construido sobre las miserias económicas, sociales y políticas acumuladas por años de intransigencia y ceguera, tiene por nombre domingo 30 de Julio del 2017 y con el llega la desvergonzadamente célebre elección de la “Asamblea Nacional Constituyente”, que a estas alturas resulta claro que ante la falta del necesario rigor constitucional en la letra y espíritu a aplicar, se circunscribe en lo electoral a una maniobra muy tosca de parte del gobierno y en clara contradicción con la corriente de opinión soberana del país (fácilmente verificable a través de un referéndum consultivo), para “constitucionalizar” a ultranza lo que a todo efecto es más bien una elección “interna”, del buró “nacional” del PSUV, cuyas decisiones ahora pretenderán ser vinculantes a la conducción del país, al más puro estilo comunista del siglo 20.
La fecha que nos ocupa  tampoco supone el clímax del logro en lo que la oposición (hoy deficiente y solo parcialmente nucleada en la MUD), puede hacer mientras sigue conformándose con “liderar a control remoto” aquella agitación donde otros pelean, resisten y dejan la vida.
En síntesis, ambos bandos se muestras extraviados y desorientados en la definición del camino para la solución honesta y estable a corto y mediano plazo, sin que deba mediar la tragedia de un pueblo que se inmola en su propio altar de la futilidad.
Nunca antes el final de un ciclo histórico había sido tan escandalosamente obvio, y sin embargo, tan impertinentemente ignorado, para tragedia de quienes sabiéndolo o no, van a bordo del aquel bote donde remando cada uno para su lado, inequívocamente se acercan juntos al final del trecho del rio y a su gigantesca catarata de miserias.
Pese a la inminencia de los acontecimientos por llegar (incluyendo a la “catarata”), dos  hechos anteriormente mencionados en el blog siguen girando y zumbando sobre nuestras cabezas sin concretarse, y sin que demos muestras de estar enterados de su existencia, o del impacto que tendrán sobre nuestro destino inmediato:

1.- “La ocurrencia del ejercicio constitucional del poder militar como institución, apegado a la ética bolivariana”
“La FANB sigue a la espera de un sacudón ético. Ignoro si vendrá por la vía de la violencia interna de sus cuadros medios y bajos que quedan, o por el desbordamiento de la rebelión popular sobrepasando cualquier maniobra de reacción que no sea la de la funesta aniquilación y destrucción del mismo pueblo al que se le debe.
El asunto es que las FANB han extraviado el rumbo tras el cansancio de la marcha incesante a través de la cuarta republica, y el subsiguiente desvarío institucional durante la quinta, una vez más fundamentado en su talón de Aquiles: la verticalidad del comando, enturbiado por la transversalización de éste con el componente político partidista y los dividendos económicos que ellos suponen, y frente a esto la única manera de reasumir el camino del ideal bolivariano, es enfrentándose a sí misma en su tentación inmoral, dándole la espalda a todo lo antiético que reina y mueve a la totalidad del estamento gubernamental existente en el país, aunque ello suponga la extirpación de partes de su propio cuerpo institucional y enfrentarse a un proceso de sanación que requerirá esfuerzo y disciplina”

Ante la acomodaticia situación militar predominante aunque en franco declive, las fuerzas involucradas en el ámbito civil comienzan su colisión enorme sin que exista un canal y un sentido de alternativa frente a los modos y formas de manejar lo económico, social y político, emergiendo entonces el último e igualmente crucial hito no alcanzado antes del inevitable colapso del paradigma dominante:

2.- “La coalición entre la mayoría de las fuerzas políticas, alrededor de un denominador común”
“Mientras la oposición concentrada en la figura de la MUD se mantenga enarbolando la bandera del llamado a la protesta frente a las ambiciones inconstitucionales del gobierno, y no sea ésta capaz de ceder espacios y cuotas de participación y liderazgo a fuerzas alternas que siendo pro-izquierda o de centro, han sido mantenidas al margen pese a las muestras inequívocas de disidencia frente a lo inconstitucional, no será posible cohesionar a diferentes sectores sociales que aún resienten y desconfían de quienes lucen (aglutinados circunstancialmente bajo el ala de la misma MUD), como los “coherederos” de viejos métodos y practicas burocráticas, imposibilitando con ello la aparición de la masa crítica necesaria y capaz de alterar el paradigma humano en el que existimos y nos ahogamos.
Es necesario que los protagonismos ansiosos por el poder, dejen su lugar a la sindéresis y al verdadero consenso, para que la capacidad de todos para sumarse en un gran pacto de alianza de tipo bolivariano, con fecha de termino acordada en consenso, pueda entonces surgir y florecer, manteniendo como única condición invariable el respeto absoluto a la actual CRBV y el acuerdo sobre su futura modificación de acuerdo a la más alta expresión del espíritu constitucional.

En esa especie de “Coalición Bolivariana Nacional” que debe nacer, será la ética su código de conducta, y la siembra de la moral el primer paso para cultivar la decencia en el país, como único canal aceptado para reconciliar mediante la exaltación de lo positivo de la historia democrática del país, y el execrado de los vicios y errores, a una sociedad que jamás debió verse como un archipiélago aislado de islas dispuestas a ir a la guerra.
Lo demás, -candidaturas, posiciones partidistas y cargos-, deberán ser administradas rigurosamente mediante la transparencia, el decoro y los mecanismos electorales básicos que eviten la trampa de consenso de cúpulas, como una manera continua de darle pie a la restitución de la fe en los valores de la República, tal como Bolívar (que no es “marca registrada” del chavismo ni del PSUV), nos decía: “La verdad pura y simple es el mejor modo de persuadir”

Lo que llegue y ocurra con ese 30 de Julio del 2017, no será más que la expresión cruda de la coyuntura en la que hemos aceptado vivir. No representa el fin de nada, ni el comienzo de algo; simplemente es el vernos en el espejo mientras tras de nosotros deambulan las consecuencias que nuestros actos pasados tienen y cuyo circulo no nos hemos atrevido aún a cerrar.
Vivir con las lecciones sacadas de nuestros errores no es lo mismo que vivir asfixiados por esos errores que nos negamos a dejar ir.
Si saben que la pretendida elección para conformar una Asamblea Nacional Constituyente en los términos planteados es inmoral e ilegal, (por haberse resistido el gobierno y las instituciones a convocar una simple y esclarecedora consulta popular previa mediante un referéndum consultivo, o por prevalecer el chantaje político en un intento por sumar ilegítimamente votos), lo éticamente correcto es negarse a ejercer el derecho al voto en dicho proceso, como única vía para salvaguardar el honor personal y familiar.
Honor que hoy en día pareciera mas de los tiempos de Bolívar que de los nuestros, pero que quizás por eso precisamente aquella fue una época de grandes épicas libertarias, y ésta donde vivimos, un tiempo de grandes conflictos y vergüenzas nacionales.

La impaciencia es funesta compañera en las travesías largas y accidentadas; lo que está ocurriendo es directa consecuencia del problema social que hemos tolerado crecer entre nosotros, y la solución solo llega dando un paso a la vez, y cada vez; no porque carezcamos de energía y ganas de superar la vergüenza de nuestras propias omisiones, sino porque necesario es tomar de la mano hasta al más rezagado, y hacerlo sentir uno con todos.

Allí está parte del secreto de una sociedad que camina siguiendo una misma dirección sensata.

sábado, 15 de julio de 2017

Julio 16: Día para ejercer en lo personal el art 350.

Ya no queda de otra: Caída la democracia y levantada la dictadura en la dura transición del autócrata gobierno de Chávez hasta al corporativo gobierno de Maduro, solo falta a los ojos de los usurpadores, constitucionalizar el régimen mediante el uso fraudulento del poder popular secuestrado.

La sádica etapa que vivimos solo se antoja similar a la generada por la cuarta república en sus tiempos finales, y darse cuenta de ello, aunque sea duro transitarla (la etapa), da algún fresco por tiempos más sensatos y éticos que pueden llegar.
Mientras, solo queda la ruda realidad: Si se quiere cambio, se tiene que hacer algo distinto.
Imposible empujar un cambio en el marco constitucional sin explorar las opciones que el espíritu de la ley nos ofrece; por eso, aunque las preguntas de la consulta popular podían ser mejores y más inclusivas, (repite los errores de la MUD en este sentido, de creerse soberanos de todo lo que pretenda diferir del actual régimen), lo cierto es que es mejor opción que nada, y sin posibilidad de alternativa a la vista, votar este 16 y negar el ejercicio personal del voto el 30 de Julio, -no asistiendo-, se erigen como únicas alternativas pacificas al intento de constitucionalizar falsamente este porquería de gobierno devenida en dictadura de la estupidez... de un pueblo que no ha sabido darse un lugar en la grandeza de lo humilde y moral.

Maduro y Cilia son "exitosos" cuando medimos el éxito en términos de logros netos al mantenerse en el poder, aunque no sean éticos en lo absoluto, y que resulten más bien de un fracaso colectivo en lo moral, donde no representen más que a unos guardianes y cobradores de peaje en las puertas del infierno que nos hemos labrado; junto a ellos una pléyade de inmorales que no se bajarán solo del burro aterciopelado que ha resultado ser el pueblo de Venezuela.

Intentemos este 16J moverles el piso: No a los que usurpan el poder, sino a la gente que aún no termina de comprender lo que pasa en el país: la pretensión burda y descarada de constitucionalizar la dictadura de los pocos sobre los muchos. 

El 30J yo no voto, y quizás con ello pierda mi puesto laboral.
No importa; si así ocurre lo haré con la frente en alto, pues no  habría sido cómplice de esta pretensión contraria al más elemental sentido bolivariano.

Nos vemos más allá del miedo, donde el valor debe empuñarse y construir un inédito episodio en la vida de Venezuela.

miércoles, 5 de julio de 2017

Más muertes y menos justicia; la receta de Nicolas Maduro para Venezuela.

"¡Lo que no se pueda con los votos, lo obtendriámos con las armas!"


                     Nicolas Maduro, en el marco de una proclama anti EEUU y la oposición venezolana

Dictador de venezuela (2013-2017)

De forma sistemática desde el despertar de los años 80, los elementos que se hacían pasar por independientes en la estructura republicana de Venezuela, fueron perdiendo la racional y prudente separación que las constituciones en vigencia exigían, para dar paso al conjunto de aberraciones auto-sustentadas que hoy padecemos en forma de dictadura, frente a la inoperancia que como sociedad hemos mostrado a la hora de afrontar nuestros propios desaciertos, llevando siempre a la arrogancia como mal consejera, acompañandonos.
Hoy, Maduro y Cilia, cual pareja imperial de la antigua Roma, reparten sin escrupulos sus propios cuerpos y el de todo habitante en este pais, en una inmensa orgia politica donde la droga es el poder, y la moneda para pagarla es nuestro propio presente.

Esto lo sabemos todos.

Menos conocido, -por no admitido-, es el paroxismo en el que ahora nos hemos permitido vivir y que nos ha llevado a una condición cuasi-paranoica que permite dudar absolutamente de todos y de todo, no resultando de ello más que una incómoda y desagradable sensación de vértigo consecuencia del vacío frente a nosotros que se hace asidero imposible para tanta expectativa republicana insatisfecha.

Estamos claros en que se está dando un movimiento social que ha ido tanteando progresivamente el camino del reclamo, pese a que esto conlleva inevitablemente a un choque cada vez más violento con el gobierno y sus brazos armados, que se muestran resueltos aunque torpes ante cualquier opción que no sea la de su propia conveniencia de mantenerse en el poder. 
Así, lo que comenzó como iniciativa de una MUD que ahora se mostraba más reflexiva sobre sus errores previos, exhibiendo una disposición al cambio y a la coordinación de más largo aliento, poco a poco (aún en contra de sus ambiciones o deseos), ha llegado al tope de su capacidad real, estando limitada (la MUD), por  una crudísima realidad: No representa políticamente ni a la mayoría social del país, ni mucho menos a quienes hasta hace poco apoyaron (y ahora adversan), la causa revolucionaria, ahora en manos de esta pareja presidencial y el resto de los operadores/herederos políticos encumbrados en el poder.

Allí estriba la siguiente gran muralla para todos los que se oponen constitucionalmente al actual gobierno: La carencia de una capacidad para materializar no una MUD apoyada por todossino una ALIANZA (nuevo nombre, nuevo logo y nueva directiva con rotación de autoridades entre todos los movimientos políticos anexos), que refleje al balance resultante entre los antiguos movimientos (cuarta república), y los nuevos (quinta república).

De allí que la conclusión ante esto sea lapidaria: En la medida en que los viejos movimientos e individuos políticos, no quieran ceder poder y protagonismo, en esa medida estaremos lejos de una solución civil y republicana a la coyuntura existencial que vivimos.

Ver en una sola alianza a derechistas, a los de centro y a los izquierdistas, todos bajo la misma idea de defender la visión de una Venezuela constitucional capaz de valorar la historia escrita por nuestros aciertos y errores, aún aunque ello suponga compartir el poder y hacerlo de manera alternada, sin interpretaciones fraudulentas de última hora según la conveniencia de un grupo u otro, sería una buena razón para afirmar que probablemente ahora sí, estaríamos contemplando la prueba tan esperada de que hemos como sociedad, aprendido a poner en práctica algo realmente bueno de toda esta debacle en la que nosotros mismos nos hemos metido.

Lo más duro de entender será el asimilar que debemos gobernar en esta inmediata etapa de transición hacia un nuevo patrón de democracia social y de justicia, mediante "juntas de gobierno", y no por "individuos"; lo otro durísimo de aceptar será que todo hombre o mujer con trayectoria en la cuarta o en la quinta republica, también arrastra consigo la culpa del estado actual de las cosas, ya que nunca han sido capaces (ni lo demuestran ahora), la habilidad de corregir con honestidad total que: A).- Estamos ante una gran tragedia, pero también ante una gran oportunidad de dejar atrás lo malo y a sus protagonistas, y B).- Que la mejor opción inmediata es el nombramiento de una junta de gobierno, porque llegado el momento, se necesitará de franqueza por consenso para explicar a la masa social el por qué de que una vez instalados en el poder, (y siempre bajo el filo de justo y ético), sencillamente no se podrá complacer a todos, si queremos enrumbar al país por una ruta distinta, lo cual hace presagiar tormentas de intereses que amenazarán a todos con el arraso del barco social donde navegamos juntos, a menos que haya cohesión y resolución a estar hombros con hombros en el trayecto donde toque sacrificar comodidades individuales y colectivas en favor del bien común de nuestros hijos.

Las opciones reales y prometedoras que pasan por la intolerancia a la impunidad y a las malas costumbres, se están cocinando, aunque corren el riesgo de pasarse y quemarse, ante la resistencia feroz al cambio, a manos de las fuerzas políticas "conservadoramente corruptas" enquistadas hasta el momento en las cúpulas principalmente del PSUV y de los partidos hasta ahora convenientemente  cobijados en la MUD, aunque podamos ver igual "conservadurismo" en el resto de los movimientos políticos y sindicatos que a todo nivel hacen vida en el país, porque si me permiten la licencia, les recuerdo que -y parafraseando a Dios- : "allí donde se reúnan tres, estaré yo con ellos (la corrupción)"

El paroxismo al que hacía referencia al principio, es al que domina la escena política en Venezuela de la mano  de la toxica pareja presidencial y de quienes ellos han permitido dormir bajo su techo de dominio heredado de Chávez; esta sistemática búsqueda de la destrucción, para luego poder construir a su conveniencia, solo representa un episodio dictatorial más por desmantelar por parte del soberano, en la medida en que sepamos reconocer las piezas que la componen y el origen de cada una de ellas en lo intimo de nuestra sociedad.

Al final, -siempre al final-, grandes lecciones nos quedan por delante para explicar el momento tan particular que vivimos en el contexto de nuestra sociedad y de la humanidad que nos rodea: trascender a lo humano y contextualizar la vida en función de los valores que hemos hecho nuestros a partir de lo Divino; desprendernos de lo que nos lastra, y superarnos a nosotros mismos, para reconocer al final que la terrible realidad que aún en su benevolencia no nos ahoga en nuestra sangre, nos brinda la oportunidad de hacer una introspección con la cual superar los paradigmas bajo los cuales hemos aceptado como esclavos, vivir.

No nos conformemos con hacer de nuestros muertos solo los "clavos" que sellen el ataúd tras la muerte política del negligente presidente en ejercicio de una dictadura. Ellos (los que no logremos salvar), deben ser la suprema razón para exigirnos al máximo el vivir con moral y con ética, como sociedad justa y democrática.
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NOTA: La imagen usada en esta entrada al blog, es propiedad del gran dibujante Edo.