domingo, 25 de diciembre de 2011

Feliz navidad, Venezuela.

Cuando se cree que existen cosas siempre más allá de cualquier entendimiento humano, Dios no tarda en venir e inspirarnos. Rememorando el nacimiento de aquel que con total humildad trajo la más importante de las enseñanzas a este planeta, hoy aprovecho para llamarles a todos a la reflexión, al entendimiento, al perdón y al tener fe en que si se puede superar lo que nos parece infranqueable. 

A mis compatriotas venezolanos, les digo que siempre lo mas grande esta por venir. A toda aquella alma que a través de esta vía tenga la oportunidad y el honor de llegar, le deseo días de iluminación y descubrimiento.

No todo está dicho, mientras lo que tienes por decir no sea escuchado. 
"No basta con saber; necesario es hacer".

lunes, 19 de diciembre de 2011

María Corina; Leopoldo López y otros: Hay fotografías de momentos, que hacen daño.

Creo que es cierta aquella frase que sentencia: “Una imagen vale más que mil palabras”. A veces pasamos años tratando de desenmarañar los pensamientos e intenciones de aquellos que procuran a través de nuestros votos, alcanzar la silla de Miraflores, para que en ocasiones, un instante en el tiempo, congelado en una imagen, venga a contradecir todo lo que dicen, enmarañando aún más los callejones por los que la política venezolana termina andando.
Desde un Chávez saliendo de la cárcel en los años 90 y marchándose raudo al encuentro con Fidel Castro, pasando por María Corina Machado, toda sonriente en su visita a la casa blanca de Bush hijo; o Diego Arria, igual  en sus fiestas elitistas, como caminando con Carlos Andrés en las cumbres del poder de los años 70, sin olvidar al más reciente Leopoldo López, de muy buen semblante, casi que contento, recibiendo y acordando cosas con el ex presidente colombiano Uribe, devenido este ultimo en una especie de “Yankee traders” del siglo 21.
Todos, absolutamente todos, muestran sus costuras en algún momento, y siempre habrá en esta época humana, un fotógrafo para inmortalizar tal “rasgadura” en su imagen política, para bien o para mal.
Mantenemos sin embargo, nosotros, la mayor desgarradura en el sentido común, cuando asociamos con poder, inteligencia o decisión de hacer cosas por Venezuela, a sujetos que salen inmortalizados en una foto, con factores externos a nuestro país. La miseria de nuestra falta de autoestima y confianza, manifestada a través de un impulsivo acto de selección de un futuro presidente, por cualquier cosa, menos por lo que realmente importa: Su compromiso de ser consecuente con sus palabras y ofrecimientos, con la verdad por delante. Es decir: Con honor.
No hay hombre o mujer que no llegue al poder sin mentir, sin conspirar, o sin ser cómplice de algo. Estamos a décadas quizás de ver lucidez y transparencia, producto de la humildad, al frente de una nación. Quizás ni décadas de nuestro tiempo basten para ello; quizás formas más avanzadas de autogobierno probos retumben en las décadas o siglos por venir, pero mientras, aquí, donde juntos nadamos entre petróleo y excremento, no nos queda otra que comenzar a levantar un poco más la mirada; por lo menos mas allá de nuestros propios pies, midiendo nuestro futuro más allá también del hambre que nuestros estómagos sientan en un día.
Lo hemos reflexionado anteriormente: Seleccionar a un presidente, en un sistema de gobierno que gira en torno a este más de lo que la prudencia aconseja, no puede ser cuestión de mera simpatía; Chávez arriesgó su vida durante un intento de golpe que pretendía corregir cosas, y ni aun eso fue garantía para observar luego a un gobierno plenamente eficiente, generador de estrategias y políticas sustentables a largo plazo. Basta ver a la mayoría de los pre candidatos de oposición manifestando como buscarán hacer un gobierno de transición, o dejando de alguna u otra manera, siempre la sensación de que desmontarán y desvalijarán cuanta cosa haya hecho Chávez, como si de solo cosas negativas se tratara este periodo gubernamental; en el ínterin, demuestran tácitamente como conservan mentalidades estancadas en el tiempo, mas allá de lo que sus edades en general, pudieran sugerir como posible.
Diego Arria no tiene moral para decir que su gobierno sería mejor, cuando el mismo fue gobierno hace décadas, o que puede llevar a Chávez a un tribunal internacional, en clara declaración al mundo de nuestra incapacidad para atender cualquier asunto interno, si fuera el caso, y solo porque le fue quitado, en circunstancias aún no claras, un hato ganadero llevado al más puro estilo criollo del siglo 19. Los otros, continúan siendo individuos que responden más a las acciones del presidente en ejercicio, que a sus propias potenciales visiones nacionales.
Todos dicen que no hay nada peor que Chávez, pero ninguno demuestra ser superior a este, y ello simplemente porque no son distintos: contemplan a Venezuela como algo estático, atado fatalmente a una historia edulcorada, llena de culpables externos a nosotros mismos.
Ninguno es capaz de reconocer bondades al actual gobierno y sus participantes; ninguno es capaz de montarse en el mismo podio que Chávez para continuar y dejar atrás hechos nefastos que exigen llevar con nosotros lecciones, y no rencores.
¿No es mejor chocar con una pared de verdades, que seguir ciegos por un sendero falso e iluso?  En Chávez veo a un hombre que quiso cambiar para bien las cosas de raíz, sin haber encontrado nunca la fórmula para hacerlo. La resultante ha sido un progreso muy opaco, casi que eclipsado por fracasos y distorsiones con luz propia; lo peor es la cantidad de gente que insiste en remar en la otra dirección, empecinados como decíamos hace un par de años, en mantener al bote girando sobre un punto muerto, mientras que corrientes de las que apenas comenzamos a darnos cuenta, nos arrastran lejos de donde nuestros corazones dicen que deseamos ir.
Es tan triste la situación, que con todos sus errores, muchos prefieren defender a Chávez, que caer en manos de hombres o mujeres que se empecinan en representar cosas que ya percibimos, deben quedar atrás.
No defender a uno de los dos bandos, pareciera restringirnos a vivir en un limbo con el riesgo de ser llamados apátridas por un lado, o rojitos por el otro, pero les digo que lejos de ser un limbo, es un mar tan grande como el que al norte de nuestra tierra se abre, y como en tiempos de Miranda o de Bolívar, se presenta nuevamente ante nosotros para protagonizar nuevos desembarcos de rectitud y constitucionalidad en nuestras costas, en procura de nuevos y mayores niveles de libertad y justicia.
Sin gringos ni cubanos; sin brasileños o chinos. Solo venezolanos sentándose a diseñar, con sus propios conocimientos y habilidades, sin miedo al trabajo duro y al sudor copioso, el futuro.
Recuerden que nadie de afuera nos extenderá la mano sin esperar algo a cambio, traducible en beneficios políticos o económicos. Así de crudo. Disfrácenlo con diplomacia y retorica, pero aún así seguirá siendo la misma cruda realidad.

Los precandidatos de la oposición, y los que soterradamente aspiran desde el lado oficialista, en caso de que el presidente no pudiera presentarse, tienen ante sí un muro infranqueable: El de la desconfianza y la incredulidad. Podrán llegar a gobernar, pero lejos están de ser hombres o mujeres libres de complicidades o mentiras.  Para los que crean que el futuro refulgente comienza en octubre del próximo año, les digo que se equivocan: Solo será la prolongación de una mentira, o si prefieren llamarlo así, la continuación de la política que justifica no ser honesto. Labrar una reputación creíble de rectitud y sinceridad, llevará muchos años.
La viveza predominará, una vez más como medio primitivo para sobrevivir frente a la debacle de la ley. La visión de una vida republicana de ciudadanas y ciudadanos dispuestos a sacrificar ante los errores, y de exigir ante los aciertos, continua inalcanzable frente a nosotros, separada de nuestra realidad por muros de soberbia social, y fosos donde se descompone la identidad nacional.

A los candidatos les digo: Enmienden sus caminos y dejen lugar a los que si puedan hacerlo. Díganme de que alardean, y les diré de qué carecen. Aún no lo comprenden. Recuerden que un fotógrafo siempre estará a la vuelta de la esquina, presto a inmortalizar la verdad; esa que valdrá siempre más que mil de sus palabras tratando de justificar lo inexcusable.








sábado, 17 de diciembre de 2011

El Universal; 16-12-2011: “Saime: Colombianos podrán ingresar al país sin solicitar visa”


Pregunto yo: ¿Y alguna vez acaso eso ha importado para que entren?
¡Hay comentarios y declaraciones que levantan a cualquiera de su tumba!
Yo tenía días sin escribir, y no tengo excusas para ello, mas allá de la apatía que los mismos y ya comentados predecibles eventos políticos sociales y económicos han logrado hacer; debo admitirlo. En mi tumba de apatía, el presidente de la republica, con su misión de ayuda a las adolescentes embarazadas logro que abriera los ojos, ante la virtual beca que a cada jovencita que este en cinta se le dará, sin siquiera mencionar la emergencia en la que estamos ante esta epidemia de nacimientos a destiempo concebidos, y que solo acrecienta la brecha entre la miseria mantenida con vida por conveniencias políticas, y la verdadera  erradicación de lo que es evidencia de descomposición social y cultural en nuestro país.
No satisfecho el mundillo político venezolano con este abrir de ojos de mi parte, se lanza sin reserva alguna el alto funcionario del servicio nacional de identificación, para expresar sin rubor, como, “en pro de la unidad americana”, -mientras mete en el paquete del Mercosur a un país que no tiene que ver con esta (Colombia)-, que los colombianos podrán “ingresar” al país como “Pedro por su casa” en calidad de “turistas”, como si ello no ocurriera a diario, sea para trabajar o delinquir, en nuestra ultrajada y casi muerta frontera occidental. Un balde de agua fría lanzado a la tumba donde yacía, para hacerme saltar de un golpe y decir: ¡hipócritas!

Definitivamente, la sensatez esta secuestrada por nuestra propia torpeza. Saben que este tipo de declaraciones oficiales son otro saludo a la bandera, y lo que es peor, muchas veces son sin premeditación; es decir, se desconoce realmente el fondo del problema que en particular nos aqueja.
Por el lado de la declaración de este funcionario, mal hace al tratar este tema como si de un mero asunto de flexibilización en el transito sobre una frontera sana y resguardada se tratase, cuando todos sabemos que esas son tierras de nadie, vendidas al mejor postor. Sencillamente, no hay autoridad ni moral en la frontera colombo venezolana. Ciertamente, y con orgullo, puedo afirmar que podemos interceptar y hundir a un submarino extranjero, pero justo existe un mar entre esa realidad, (con sus debilidades reales e inocultables), y la situación patética vivida en todas nuestras fronteras terrestres.
El hecho es irreductible: Los ciudadanos colombianos pueden entrar y salir de Venezuela cuando les dé la gana, y como les dé la gana, llevando con ellos, -o trayendo-,  lo que se les antoje, Punto.

Ya hemos mencionado que existen tantos extranjeros colombianos aquí, que ya ellos seguramente decidirán quien es el próximo presidente de Venezuela. La soberanía se ha perdido hasta ese punto, por entender la soberanía como algo tan simplista como hasta ahora lo hemos hecho, No se trata de estar ojos avizores contra el enemigo imperial que en realidad nos puede pulverizar cuando les de la gana, sino en estar atentos y muy autocríticos cuando cosas como la cedulación indiscriminada, la frontera corrupta y la mediocridad de los gobiernos colombianos que no atienden a su población más desasistida, engendra en nosotros estas miserias.
La cantidad de turistas colombianos siempre será mínima, porque la mayoría de los que entran y salen, ya tienen cedula de ciudadano venezolano, y nosotros no exigimos lealtad ni compromiso serio por ser ciudadano de esta republica. No cumplimos nosotros que nacemos aquí, ¡Con qué moral podríamos pedirles a ellos que nos respeten!
Seguimos “jugando” con las mismas cartas de fracaso, apostando siempre el futuro de nuestros hijos, porque la cobardía disfrazada de viveza, nos impide arriesgar nuestro propio presente.

Puedo ser más diplomático y delicado con estos temas, ¿Pero para que hacerlo, si ya los políticos se encargan de eso a diario en Venezuela?

En la otra esquina, (porque parece ser un cuadrilátero de boxeo donde abrí mi tumba y no en un cementerio), el esfuerzo del presidente por palear la situación de las adolecentes embarazadas en Venezuela, es otra de esas “Hecha con las manos, destruida con los pies”, que se dan a diario en nuestro país.
No puedo decir que voy acertadamente a becar a las embarazadas en nuestra nación, para que una vez superado ese error de vida joven y sin guía, puedan enmendar su situación y terminar de estudiar y hacerse verdaderas mujeres, si no digo junto con ello que es para comenzar a solucionar una situación vergonzosa, producto de la ignorancia y la debacle social que vivimos, y que debe ser erradicada estadísticamente, en un plazo breve de tiempo, para lo cual atenderíamos no solo con mayor educación, sino también con concientización, métodos anticonceptivos, esterilizaciones voluntarias, campañas de trabajo dignificadoras, y demás medidas que logren atajar este problema. Decir que les voy a dar dinero y ayuda solamente, es peligrosamente difuso, y es como darle atención funeraria y el pésame presidencial personalmente, a toda madre a quien le hayan asesinado un hijo, sin decir también que vamos a atrapar, procesar condenar y reeducar, al asesino. Así de incompleta y débil esta la misión “una beca por embarazarte”. Debemos ayudarlas, pero ofreciéndoles la garantía de que sus propias hijas no caerán en la misma situación de ellas dentro de 13 o 16 años.
Sr Presidente: O corrige la misión de inmediato, o esta corre el riesgo de morir miserablemente como aquellos a quienes el derecho de la vida se les usurpó mediante un aborto.

A continuación les dejo el artículo que me sacó de la tumba; léanlo ustedes y decidan si las cosas marchan tan bien como nos dicen los políticos.
A diferencia de Bolívar, que muerto está en su sarcófago a prueba de balas pero no de hipocresías y mentiras, yo si puedo salirme de mi tumba voluntaria y decirles en la cara: ¡Hipócritas!...

Turistas residentes en los países del Mercosur no la necesitan
  EL UNIVERSAL
viernes 16 de diciembre de 2011  12:00 AM
Dante Rivas, director del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), anunció que los ciudadanos colombianos que deseen ingresar al país por vía aérea o terrestre, en calidad de turistas, no tendrán que solicitar visa.

Rivas explicó que esta acción se implantará en función de darle cumplimiento al acuerdo firmado con Mercosur, "los ciudadanos residentes de los países asociados a esta comunidad, tienen una supresión de visa que les permite transitar en dichos países, sin necesidad del referido documento", indicó.

Reveló que este convenio sólo se cumplía en las vías aéreas por lo que recalcó que "el ciudadano visitante que desee ingresar vía terrestre debe exigir en el punto de control migratorio que se le coloque en su pasaporte el sello de ingreso a nuestro territorio, ya que el mismo será su visa".

Agregó que "el visitante colombiano tiene 90 días continuos para hacer turismo en Venezuela, y en el momento de que ese plazo se venza deberá retirarse de nuestro país, o pedir la renovación del permiso, el cual pudiera ser por 30 días más".

Rivas reiteró a los ciudadanos colombianos que deseen hacer turismo en nuestra nación, así como a los visitantes de los países pertenecientes al Mercosur que "no tienen que pagarles a funcionarios corruptos ni un solo bolívar para ingresar".

El director del Saime aclaró que "los venezolanos también pueden entrar a cualquier país del Mercosur sin necesidad de tener visa ya que existe el derecho a la reciprocidad en este acuerdo".